Steyr 500D: ficha y sensaciones de conducción

Con 19 CV, 2 cilindros y 489 cc, el Steyr 500D ofrece una conducción ligera y cercana. Su potencia se siente viva al salir desde parado y suficiente para moverse con soltura en calles estrechas, mientras el pequeño bicilíndrico aporta un pulso mecánico constante y agradable. Ideal para paseos a ritmo calmado, con un tacto directo que invita a disfrutar del trayecto más que de la velocidad.

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Steyr - Logo

Sobre la marca de coches Steyr

Steyr es una marca austríaca con raíces en la ingeniería y la producción industrial, asociada durante décadas a soluciones robustas y funcionales. Al volante, esa herencia se traduce en una sensación de control sereno y de mecánica honesta, pensada para trabajar sin distraer. En este repaso exploramos su historia, su evolución empresarial y los modelos que mejor representan su identidad a lo largo del tiempo.

Versiones de Steyr 500D

0.5L 2 cil 19 cv Manual (1959 - 1965 )

Steyr 500D - 0.5L 2 cil 19 cv Manual - Imagen no disponible
Carrocería
-
Combustible
Gasolina
Transmisión
Manual
Tracción
Trasera
Posición motor
-
Puertas
-
Plazas
-
Cilindrada
489 cc
Cilindros
2
Tipo motor
in-line
Válvulas/cilindro
-
Potencia (CV)
19 CV
Potencia (kW)
14 kW
Potencia (PS)
19 PS
Par
32 Nm
Peso
480 kg
Longitud
2.970 mm
Anchura
1.330 mm
Altura
1.330 mm
Batalla
1.850 mm
Depósito
-
Velocidad máx.
-
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-

Información sobre Steyr 500D

¿Qué es el Steyr 500D y qué lo hace especial dentro de los microcoches europeos?

El Steyr 500D es la reinterpretación austriaca del Fiat 500, producido por Steyr‑Daimler‑Puch. Mantiene la receta de microcoche urbano con motor trasero y carrocería compacta, pero con una personalidad mecánica distinta. Por tamaño y ligereza, se siente ágil en calles estrechas y aparcamientos mínimos. Su encanto está en la sencillez: mandos directos, respuesta inmediata y conducción “analógica” a baja velocidad.

¿Qué motor lleva el Steyr 500D y cómo se siente al volante?

Suele asociarse a la mecánica bicilíndrica trasera de origen Puch, en torno a medio litro de cilindrada, enfocada a eficiencia y facilidad de mantenimiento. No empuja con fuerza, pero sí con constancia: acelera con un zumbido metálico característico y una vibración viva que te recuerda que todo ocurre detrás. En tráfico urbano se percibe ligero, con inercia baja y cambios de ritmo fáciles.

¿Cómo es su comportamiento en ciudad: maniobrabilidad, visibilidad y facilidad de aparcamiento?

En ciudad es donde el Steyr 500D cobra sentido. Su huella es diminuta y el volante, sin asistencias, transmite el asfalto con claridad a baja velocidad. La visibilidad es buena por la posición alta y los pilares sencillos, y el radio de giro ayuda a callejear. Aparcar es casi un gesto: la carrocería corta permite encajarlo en huecos pequeños y moverte con soltura entre coches.

¿Qué tal va en carretera: estabilidad, ritmo y confort?

En carretera conviene conducirlo con mentalidad clásica: anticipación y ritmo constante. La velocidad de crucero es moderada y el coche premia una conducción suave, aprovechando inercias. La batalla corta puede hacerlo más sensible al viento o a firmes irregulares, así que se disfruta mejor en carreteras secundarias. El confort es básico: más sonido mecánico y rodadura, pero también mucha conexión con el entorno.

¿Cómo es el interior del Steyr 500D: ergonomía, calidad y sensación de época?

El interior es minimalista y funcional: pocos mandos, instrumentación simple y un ambiente de chapa vista y tapicerías sencillas según versión. La postura es erguida, con pedales y volante que te obligan a conducir “con intención”, no con comodidad moderna. La sensación es auténtica: escuchas el motor detrás, notas vibraciones y percibes cada cambio de textura del asfalto. Es un habitáculo que invita a ir despacio.

¿Qué consumo y costes de uso puedes esperar en un Steyr 500D?

Por su baja cilindrada y peso contenido, el consumo suele ser contenido para un clásico, especialmente en recorridos urbanos tranquilos. Más que el gasto de combustible, lo importante es el mantenimiento: aceite, bujías, reglajes y revisiones periódicas para mantenerlo fino. Conducido sin prisas, transmite eficiencia mecánica: acelera lo justo, rueda ligero y te anima a planificar. Los costes dependen mucho del estado y la originalidad de piezas.

¿Qué puntos débiles conviene revisar antes de comprar uno?

Antes de comprar, revisa corrosión en bajos, pasos de rueda y puntos estructurales: la chapa es clave en un microcoche antiguo. Comprueba el estado del motor (arranque en frío, humos, ruidos), la caja de cambios y el embrague. Observa frenos y dirección: deben sentirse firmes y coherentes, sin holguras. La instalación eléctrica, simple pero envejecida, también merece atención. Un buen historial de mantenimiento vale oro.

¿Cómo es la fiabilidad y qué mantenimiento pide para disfrutarlo sin sobresaltos?

Bien mantenido, el Steyr 500D puede ser fiable porque su mecánica es sencilla y accesible. Pide disciplina: cambios de aceite frecuentes, ajuste de encendido y carburación, control de fugas y revisión de frenos. En marcha, cuando está “a punto”, se nota: ralentí estable, respuesta limpia y menos vibraciones parásitas. Con un mantenimiento preventivo, se convierte en un coche de paseo que arranca, rueda y transmite calma.

¿Qué valor clásico tiene hoy y por qué puede ser una buena compra emocional?

Su valor clásico reside en ser un icono pequeño con identidad propia: no es solo un 500, es la variante Steyr‑Puch con matices mecánicos y de fabricación. Como compra emocional, ofrece una experiencia pura: dirección directa, peso ligero y sensación de ciudad de otra época. No es para correr; es para disfrutar del trayecto y de las miradas. Las unidades más originales y documentadas suelen conservar mejor su cotización.

¿Para quién tiene sentido el Steyr 500D hoy: uso, eventos y estilo de vida?

Tiene sentido para quien quiera un clásico utilizable en entornos urbanos, rutas cortas y concentraciones. Es ideal si valoras la conducción sensorial por encima de prestaciones: escuchar el motor, jugar con el cambio y rodar a ritmo tranquilo. También encaja como segundo coche de ocio, para eventos vintage y paseos de fin de semana. En un garaje, ocupa poco; en una salida, aporta conversación y carácter sin imponerse.

Rivales de Steyr 500D

El Steyr 500D representa una lectura muy centroeuropea del microcoche de posguerra: compacto, ligero y pensado para exprimir cada centímetro de ciudad.

Nacido a partir de la base del Fiat 500, pero ensamblado y afinado por Steyr-Daimler-Puch, su personalidad se apoya en un detalle decisivo: en muchas de sus variantes no recurre al bicilíndrico italiano, sino a un motor bóxer bicilíndrico de Puch, con un tacto mecánico característico y una entrega distinta, más “mecánica” y llena en la zona media para su tamaño.

En clave SEO editorial, es un modelo que gana atractivo por esa mezcla entre icono popular y solución técnica alternativa, muy valorada hoy por coleccionistas de clásicos pequeños.

Su rivalidad natural se articula, primero, frente al Fiat 500 D, el referente directo.

Ambos comparten filosofía y dimensiones urbanas, pero el Steyr (según serie) propone un enfoque más industrial y robusto en la ejecución, además de una experiencia de motor diferente cuando equipa el bóxer Puch.

El Fiat, por su parte, juega la baza de la pureza del concepto original, con un mantenimiento y un ecosistema de piezas generalmente más extendido por volumen histórico.

En segundo plano aparece el Fiat 500 F, que no es exactamente un rival contemporáneo “puro” del 500D en su inicio, pero sí el gran competidor en el mercado de segunda mano clásica: es el 500 más abundante y, por tanto, el que más fácilmente se compara por precio, disponibilidad y soluciones técnicas ligeramente evolucionadas.

Frente al 500D, el 500F suele ofrecer una base más común para restauración, mientras que el Steyr 500D destaca por rareza relativa y por el interés de su configuración mecánica centroeuropea.

Si ampliamos el foco a microcoches de la misma era con ambición urbana, el BMW Isetta 250 surge como antagonista conceptual: no pretende ser “un coche pequeño” al uso, sino una cápsula de movilidad.

Su planteamiento (acceso frontal, configuración muy particular) lo sitúa como alternativa de movilidad mínima, más que como utilitario clásico, pero en coleccionismo compite por el mismo espacio emocional: tamaño, carisma y uso recreativo en entornos urbanos y concentraciones.

A continuación, una comparación técnica orientativa entre el Steyr 500D y sus principales rivales.

En clásicos de esta época, las cifras pueden variar ligeramente según año, mercado y serie concreta.

Modelo Cilindrada (cc) Potencia (CV) Arquitectura / cilindros Refrigeración
Steyr 500D 493 16 Bóxer 2 cilindros Aire
Fiat 500 D 499 17,5 2 cilindros en línea Aire
Fiat 500 F 499 18 2 cilindros en línea Aire
BMW Isetta 250 247 12 Monocilíndrico Aire

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Galería

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Autor
Enric Jané Studio
Proyecto
Catálogo de coches
20/02/2026
20/09/2026