Rover P6 150 CV V8 3532 cc
Con 150 CV, el Rover P6 entrega una respuesta progresiva que se traduce en adelantamientos serenos y sin esfuerzo. Su V8 de 8 cilindros y 3532 cc aporta un sonido profundo y una suavidad constante, ideal para rodar a ritmo alto con poca tensión mecánica. En carretera se siente como un gran turismo clásico: aplomo, comodidad y un empuje lleno desde abajo que invita a viajar lejos.
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Sobre la marca de coches Rover
Rover representa una forma de entender la conducción marcada por la tradición británica: postura relajada, tacto suave y un rodar pensado para viajar. Su historia combina elegancia discreta y soluciones técnicas propias de cada época, con berlinas y compactos que priorizan el confort sin renunciar a un comportamiento estable. Repasamos el legado de la marca, sus modelos más recordados y su personalidad en carretera.Versiones de Rover P6
3500 S (1971 )
Carrocería
-
Combustible
-
Transmisión
Manual
Tracción
Trasera
Posición motor
Delantero
Puertas
4
Plazas
5
Cilindrada
3.532 cc
Cilindros
8
Tipo motor
V
Válvulas/cilindro
-
Potencia (CV)
150 CV
Potencia (kW)
112 kW
Potencia (PS)
152 PS
Par
274 Nm
Peso
1295 kg
Longitud
4.570 mm
Anchura
1.680 mm
Altura
1.430 mm
Batalla
2.630 mm
Depósito
-
Velocidad máx.
192 km/h
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-
Información sobre Rover P6
¿Qué es el Rover P6 y por qué sigue siendo un clásico tan apreciado?
El Rover P6 (1963-1977) fue una berlina británica avanzada para su época, “Car of the Year 1964” en Europa. Su estructura con paneles exteriores atornillados y célula central aportaba solidez y reparaciones más sencillas. Al volante se siente asentado, con un rodar denso y refinado. Su dirección transmite calma y su enfoque prioriza viajar con elegancia, sin prisas, pero con carácter.¿Qué motores tuvo el Rover P6 y cómo se sienten en carretera?
Ofreció 2.0 de cuatro cilindros (2000 SC/TC) y el célebre V8 3.5 (3500). El 2.0 premia la conducción fluida: empuja con progresividad y pide llevarlo con mimo, aprovechando el medio régimen. El 3.5 V8 cambia el ambiente: más par, sonido grave y aceleraciones más relajadas, ideal para autopista. En ambos, la sensación es de gran turismo clásico.¿Qué prestaciones ofrece el Rover P6 2000 frente al P6 3500 V8?
El P6 2000 suele moverse en cifras de época: 0-100 km/h alrededor de 12-14 s según versión, con una velocidad punta aproximada de 160-175 km/h. El 3500 V8 baja típicamente a 10-11 s y roza 180-190 km/h. En conducción real, el 2000 invita a mantener ritmo constante; el V8 permite adelantar con menos reducción y más soltura.¿Cómo es la conducción del Rover P6: dirección, suspensión y frenos?
Su puesta a punto prioriza estabilidad y confort. La suspensión, elaborada para su tiempo, filtra con una sensación “pesada” y segura, especialmente en vías rápidas. La dirección no es deportiva, pero guía con precisión suficiente y un tacto clásico. Los frenos varían por versión, con mejor respuesta en unidades más potentes y modernas. En conjunto, transmite aplomo y serenidad viajera.¿Qué consumo es razonable esperar en un Rover P6 hoy?
En un P6 2000, un consumo realista ronda 10-12 l/100 km en uso mixto, dependiendo de carburación y estado. En el 3500 V8, lo normal es moverse en 13-16 l/100 km, especialmente en ciudad. La experiencia es la de un clásico: más que “ahorrar”, se trata de disfrutar el ritmo, anticipar y dejar que el coche ruede con suavidad.¿Qué cajas de cambios montó el Rover P6 y cuál conviene?
Hubo cambios manuales y automáticos (especialmente en el V8). El manual aporta más conexión: notas el motor, eliges el ritmo y sientes el coche más “vivo” en carreteras secundarias. El automático encaja con su personalidad de berlina refinada, facilitando una conducción relajada y continua. Para uso frecuente en ciudad, el automático resulta cómodo; para disfrute clásico, el manual engancha más.¿Qué tal es el interior del Rover P6 en calidad, ergonomía y ambiente?
Dentro hay un aire británico sobrio: asientos anchos, postura elevada y un salpicadero funcional. La sensación es de coche pensado para recorrer kilómetros sin fatiga, con buena visibilidad y mandos lógicos para su época. En marcha, el aislamiento depende mucho del estado, pero el P6 transmite esa calma de berlina clásica. Con el V8, el sonido grave entra como fondo, no como estridencia.¿Es un coche cómodo para viajar hoy? Espacio, maletero y uso real
Para un clásico, el P6 es sorprendentemente utilizable: cuatro adultos viajan con dignidad y el maletero cumple para escapadas. En autopista, su mejor terreno, rueda estable y con una pisada madura. En ciudad, el tamaño y la dirección pueden sentirse “antiguos”, pero se lleva con paciencia. Es un coche para viajar sin urgencia, disfrutando del trayecto y del propio tacto mecánico.¿Qué versiones y acabados del Rover P6 conviene conocer antes de comprar?
Las denominaciones 2000 SC/TC distinguen carburación y enfoque, con el TC normalmente más prestacional. El 3500 y 3500S (según mercado) representan la experiencia V8. También hubo mejoras por series (I y II), con cambios estéticos y de equipamiento. En compra, más que el “badge”, manda el estado: óxidos, historial de mantenimiento y calidad de restauración influyen más que cualquier cifra de catálogo.¿Qué puntos débiles y averías típicas hay que vigilar en un Rover P6?
Como clásico británico, hay que vigilar corrosión en zonas estructurales y bajos, además de ajustes eléctricos y fugas en motores veteranos. En el 2.0, una carburación y encendido finos marcan la suavidad; en el V8, el sistema de refrigeración y el mantenimiento preventivo son clave para rodar sin sustos. Un P6 bien puesto a punto se siente redondo; uno descuidado, áspero y fatigado.¿Qué revisar en una prueba de conducción de un Rover P6?
En marcha, busca un ralentí estable, temperatura controlada y cambios que entren sin protestas. Debe rodar recto, sin vibraciones marcadas y con frenos progresivos. Escucha golpes de suspensión en baches y comprueba holguras de dirección. En el V8, el empuje debe ser suave y lleno; en el 2.0, lineal y sin tirones. Un buen P6 transmite coherencia: todo “acompaña” al conductor.¿Es buen clásico para iniciarse y qué mantenimiento requiere?
Puede ser un clásico razonable si compras el mejor estado posible. Requiere mantenimiento más frecuente que un moderno: aceite, encendido, refrigeración, manguitos, silentblocks y frenos. La recompensa es sensorial: tacto mecánico, ritmo cómodo y una conducción con peso y presencia. Con un taller habituado a clásicos, el P6 se convierte en coche de fin de semana muy disfrutable, especialmente para rutas largas.¿Cómo se posiciona el Rover P6 frente a otros clásicos de su época?
Frente a berlinas europeas de los 60-70, el P6 destaca por su enfoque técnico y su mezcla de confort con carácter. No busca deportividad pura, pero sí un rodar serio y refinado. Comparado con rivales más simples, se siente más elaborado; frente a opciones premium alemanas, ofrece un encanto distinto: más artesanía y menos frialdad. En carretera abierta, su aplomo y su ritmo constante enamoran a quien disfruta conduciendo “con tiempo”.Rivales de Rover P6
El Rover P6 fue la respuesta británica a una nueva forma de entender la berlina: diseño avanzado, estructura pensada para la seguridad y una puesta a punto orientada a viajar con aplomo.En el mercado europeo de los años 60 y 70, su rivalidad no se medía solo en prestigio, sino en soluciones técnicas y en la capacidad de ofrecer confort de gran turismo en formato “executive”.
En ese terreno, el P6 se cruzó con berlinas alemanas de enfoque más sobrio y con alternativas suecas que priorizaban la robustez y la seguridad. Frente al BMW 2000 (Neue Klasse), el Rover P6 jugaba la carta de la ingeniería poco convencional y del refinamiento de marcha.
El BMW era más directo en reacciones y, en muchas versiones, más enérgico a igualdad de cilindrada, con una filosofía claramente orientada al conductor.
El Rover, en cambio, buscaba una sensación de calidad rodadora y un equilibrio general notable, especialmente en sus variantes más potentes, capaces de sostener cruceros altos con serenidad. Con el Mercedes-Benz 230 (W115), el duelo se centraba en la idea de “berlina seria”: Mercedes imponía una construcción percibida como imperturbable, mecánicas fiables y una experiencia de conducción sólida, con el peso del emblema como argumento comercial.
El P6 respondía con un planteamiento más innovador para su tiempo y una personalidad más marcada, ofreciendo una alternativa británica con carácter y cierta sofisticación técnica. El Volvo 144 representaba la visión escandinava: seguridad, durabilidad y una ergonomía pensada para el uso diario sin concesiones.
Donde el Volvo destacaba por su sensación de herramienta robusta y racional, el Rover contraponía una interpretación más “gran turismo” del concepto de berlina: menos utilitarista en tacto y más orientada a la finura de funcionamiento, sin renunciar a la solvencia en carretera. Mención aparte merece el Rover P6 3500, que elevó la rivalidad a otro nivel al incorporar un V8 de 3,5 litros.
Ahí el objetivo ya no era solo competir con berlinas de dos litros bien afinadas, sino ofrecer prestaciones de categoría superior en una carrocería contenida, con un empuje más lleno y una facilidad para ganar velocidad muy distinta a la de sus rivales de cuatro cilindros.
| Modelo | Motor / cilindros | Cilindrada (cc) | Potencia (CV) |
| Rover P6 2000 | 4 cilindros | 1978 | ~104 |
| Rover P6 2200 | 4 cilindros | 2205 | ~115 |
| Rover P6 3500 | V8 | 3528 | ~150 |
| BMW 2000 (Neue Klasse) | 4 cilindros | 1990 | ~100 |
| Mercedes-Benz 230 (W115) | 6 cilindros | 2306 | ~120 |
| Volvo 144 (2.0) | 4 cilindros | 1986 | ~90 |
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Galería
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Autor
Enric Jané Studio
Proyecto
Catálogo de coches
20/02/2026
20/09/2026