Rover 800 167 CV V6 2.675 cc

Con 167 CV, el Rover 800 traduce cada aceleración en un empuje progresivo que invita a viajar sin esfuerzo. Su V6 de 6 cilindros y 2.675 cc entrega una respuesta sedosa al gas, con un sonido grave y contenido que acompaña sin cansar. En carretera se percibe como una berlina de ritmo fácil: gana velocidad con continuidad y mantiene cruceros con serenidad, priorizando confort y estabilidad.

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Rover - Logo

Sobre la marca de coches Rover

Rover representa una forma de entender la conducción marcada por la tradición británica: postura relajada, tacto suave y un rodar pensado para viajar. Su historia combina elegancia discreta y soluciones técnicas propias de cada época, con berlinas y compactos que priorizan el confort sin renunciar a un comportamiento estable. Repasamos el legado de la marca, sus modelos más recordados y su personalidad en carretera.

Versiones de Rover 800

Coupe (1993 - 1995 )

Rover 800 - Coupe - Imagen no disponible
Carrocería
Coupé
Combustible
Gasolina
Transmisión
-
Tracción
Delantera
Posición motor
Delantero
Puertas
2
Plazas
4
Cilindrada
2.675 cc
Cilindros
6
Tipo motor
in-line
Válvulas/cilindro
-
Potencia (CV)
167 CV
Potencia (kW)
124 kW
Potencia (PS)
169 PS
Par
225 Nm
Peso
1524 kg
Longitud
4.890 mm
Anchura
1.740 mm
Altura
1.400 mm
Batalla
2.750 mm
Depósito
68 L
Velocidad máx.
211 km/h
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
4,8 L/100
CO2
-

Información sobre Rover 800

¿Qué es el Rover 800 y qué lugar ocupa en la gama Rover?

El Rover 800 fue la berlina y fastback de representación de Rover (1986-1999), desarrollada junto a Honda (base común con Honda Legend). Se ofrecía con enfoque ejecutivo: buen aplomo en autopista, aislamiento cuidado y un tacto de dirección pensado para viajar sin fatiga. En marcha transmite solidez “a la inglesa”, con suspensiones más orientadas a estabilidad que a reacciones bruscas.

¿Qué carrocerías y etapas del Rover 800 existen?

Hubo dos grandes fases: primera serie (1986-1991) y una profunda actualización (1991-1999) con estética más clásica. Se vendió como berlina de cuatro puertas y como fastback de cinco, además de versiones coupé en algunos mercados. Al volante, el fastback se siente ligeramente más “ligero” visualmente, pero ambos priorizan pisada larga y confort de crucero.

¿Qué motores llevaba el Rover 800 y cómo se sienten conduciendo?

Montó motores 2.0 de origen Honda (atmosféricos y turbo en ciertas variantes) y V6 de 2.5 y 2.7 litros (estos últimos muy asociados al modelo). Los 2.0 destacan por suavidad y respuesta progresiva, ideales para ciudad y autopista. Los V6 aportan un empuje más redondo y silencioso: el coche gana calma, acelera sin esfuerzo y pide kilómetros.

¿Cómo es el rendimiento en carretera del Rover 800?

Por planteamiento, el Rover 800 es un “devorador de autopistas”: estabilidad lineal, buena capacidad de mantener velocidad y un habitáculo que filtra ruido y vibraciones con mimo para su época. No busca un paso por curva deportivo; prefiere trazadas limpias y apoyo estable. En carreteras rápidas transmite seguridad por aplomo, especialmente en versiones V6 y con buen mantenimiento de suspensión.

¿Qué tal es el interior del Rover 800 en calidad, ergonomía y confort?

El Rover 800 apuesta por un ambiente clásico: asientos amplios, salpicadero orientado a viajar y, en acabados altos, materiales con cuero y madera (según versión). La postura de conducción suele ser cómoda, con mandos pensados para largos recorridos. La sensación general es de berlina ejecutiva de los 90: más “salón rodante” que deportivo, ideal para cruceros constantes.

¿Qué espacio y practicidad ofrece el Rover 800?

Es un coche grande para su época, con buena habitabilidad delantera y trasera, especialmente en piernas y anchura. El fastback aporta un acceso al maletero más versátil, útil para equipaje voluminoso, mientras la berlina tiene un enfoque más formal. En uso real, se nota pensado para viajar con adultos y maletas: el coche no se agobia cargado y mantiene compostura.

¿Qué tecnología y equipamiento era habitual en el Rover 800?

Según año y acabado, podía incluir climatización, asientos eléctricos, cuero, control de crucero, ABS y elementos de confort propios del segmento. No es “tecnológico” a ojos actuales, pero su equipamiento buscaba reducir la carga de conducción: buena climatización, ergonomía y un rodar refinado. En carretera se traduce en menos cansancio, una sensación de coche serio y bien puesto.

¿Qué consumo tiene el Rover 800 y cómo se percibe en el día a día?

El consumo varía mucho según motor y uso: los 2.0 suelen ser más razonables, mientras los V6 piden más combustible, sobre todo en ciudad. Con conducción tranquila, el 800 invita a ir “a vela”, aprovechando par y desarrollos largos. En autopista, su aerodinámica y enfoque rutero ayudan a estabilizar cifras, pero sigue siendo una berlina grande: no premia la prisa constante.

¿Qué puntos débiles y averías típicas conviene vigilar en el Rover 800?

En un Rover 800 importan más el estado y el historial que el kilometraje. Vigila refrigeración (manguitos, radiador, termostato), posibles fugas, estado de suspensión y dirección, y funcionamiento eléctrico (elevalunas, cierres, instrumentación). En V6, una puesta a punto fina se nota mucho: si está bien, rueda sedoso; si está descuidado, aparecen tirones, calentones y ruidos.

¿Cómo es el mantenimiento y la disponibilidad de recambios del Rover 800?

El mantenimiento exige un especialista o taller con experiencia en clásicos de los 90. Hay recambio compatible en parte (por la relación con Honda en algunos componentes) y piezas específicas Rover que pueden requerir búsqueda en clubs, desguaces o proveedores británicos. En conducción, cuando todo está al día, el coche “se redondea”: ralentí estable, cambios suaves y una sensación de berlina premium de otra época.

¿Qué versiones del Rover 800 son más recomendables y por qué?

Para uso tranquilo y fiabilidad percibida, los 2.0 de origen Honda suelen ser la elección sensata: respuesta limpia y mantenimiento más llevadero. Si buscas la experiencia más refinada, los V6 (2.5/2.7) encajan con el carácter del coche: silencio, empuje progresivo y gran confort viajero. Elige por estado, no por ficha: un 2.0 cuidado puede sentirse más “nuevo” que un V6 fatigado.

¿Merece la pena comprar un Rover 800 hoy como clásico joven?

Sí, si quieres una berlina de representación noventera con personalidad y tacto rutero, y aceptas una compra “por condición”. Es un coche que recompensa el mantenimiento con un rodar elegante y descansado, ideal para rutas y concentraciones. No es la opción lógica para uso diario intenso, pero como clásico joven ofrece una experiencia de conducción serena, con ese sabor británico de gran turismo discreto.

Rivales de Rover 800

El Rover 800 fue la gran apuesta británica por el segmento ejecutivo (E) a partir de mediados de los 80: una berlina (y posteriormente fastback) concebida para ofrecer empaque, confort de viaje y una puesta a punto orientada a la estabilidad en autopista.

Con una gama que llegó a combinar motores de 4 y 6 cilindros, el Rover 800 buscó plantar cara a rivales europeos muy asentados, compitiendo tanto por tamaño como por prestaciones, dotación y refinamiento mecánico.

Su rivalidad natural en Reino Unido y Europa se trazó con berlinas generalistas “premium” y con algunas propuestas ya de corte casi aspiracional.

Frente al BMW Serie 5 (E34), el Rover 800 se medía en calidad percibida, suavidad de rodadura y presencia, aunque el alemán solía imponer una ventaja clara en arquitectura de propulsión, tacto dinámico y oferta mecánica más amplia.

Con el Mercedes-Benz Clase E (W124), el pulso era aún más exigente: el Mercedes jugaba la carta de la durabilidad, el confort de alto nivel y una ingeniería conservadora pero muy sólida, mientras el Rover 800 respondía con un planteamiento de gran berlina accesible, especialmente atractivo en versiones V6 por suavidad y capacidad rutera.

La comparación con el Audi 100 (C4) era especialmente directa por filosofía: grandes recorridos, aerodinámica cuidada y una orientación clara a viajar con aplomo.

El Audi tendía a destacar por eficiencia y por la posibilidad de tracción total (según versiones), mientras que el Rover 800 buscaba convencer con un equilibrio entre confort y prestaciones, y con un carácter británico en la puesta en escena interior.

Por último, el Ford Scorpio representaba una alternativa cercana en precio y enfoque de gran berlina, con un argumento fuerte en espacio y equipamiento, obligando al Rover 800 a diferenciarse por imagen y por el refinamiento de sus mecánicas más altas.

En conjunto, el Rover 800 se entiende mejor como una berlina de representación “a la británica”: pensada para devorar kilómetros con serenidad, ofreciendo versiones capaces y un tacto de conducción más orientado al confort que a la deportividad pura, justo en el corazón de una de las épocas más competidas del segmento.

Modelo (versión de referencia) Cilindrada Potencia Arquitectura
Rover 800 (825 Sterling V6) 2.496 cc 170 cv V6
BMW Serie 5 (E34) (525i) 2.494 cc 192 cv L6
Mercedes-Benz Clase E (W124) (E 280) 2.799 cc 193 cv L6
Audi 100 (C4) (2.8 V6) 2.771 cc 174 cv V6
Ford Scorpio (2.9 V6) 2.933 cc 195 cv V6

Opiniones de usuarios

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Galería

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Autor
Enric Jané Studio
Proyecto
Catálogo de coches
20/02/2026
20/09/2026