Rover 400 1.6 109 CV (1.589 cc): equilibrio clásico

Con 109 CV y un 1.589 cc de cuatro cilindros, el Rover 400 apuesta por una conducción serena y lineal: acelera con progresividad, facilita incorporaciones sin sobresaltos y mantiene un crucero estable. En ciudad se siente manejable y dócil, con una respuesta que invita a conducir sin esfuerzo. En carretera, su entrega suave transmite confianza y un tacto clásico, ideal para trayectos diarios y escapadas.

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Rover - Logo

Sobre la marca de coches Rover

Rover representa una forma de entender la conducción marcada por la tradición británica: postura relajada, tacto suave y un rodar pensado para viajar. Su historia combina elegancia discreta y soluciones técnicas propias de cada época, con berlinas y compactos que priorizan el confort sin renunciar a un comportamiento estable. Repasamos el legado de la marca, sus modelos más recordados y su personalidad en carretera.

Versiones de Rover 400

1.4L 4 cil 102 cv Manual (1995 - 1998 )

Rover 400 - 1.4L 4 cil 102 cv Manual - Imagen no disponible
Carrocería
-
Combustible
Gasolina
Transmisión
Manual
Tracción
Delantera
Posición motor
Delantero
Puertas
5
Plazas
5
Cilindrada
1.394 cc
Cilindros
4
Tipo motor
in-line
Válvulas/cilindro
4
Potencia (CV)
102 CV
Potencia (kW)
76 kW
Potencia (PS)
103 PS
Par
182 Nm
Peso
1120 kg
Longitud
4.320 mm
Anchura
1.700 mm
Altura
1.390 mm
Batalla
2.630 mm
Depósito
-
Velocidad máx.
-
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-

1.4L 4 cil 94 cv Manual (1991 )

Rover 400 - 1.4L 4 cil 94 cv Manual - Imagen no disponible
Carrocería
-
Combustible
Gasolina
Transmisión
Manual
Tracción
Delantera
Posición motor
Delantero
Puertas
-
Plazas
5
Cilindrada
1.395 cc
Cilindros
4
Tipo motor
in-line
Válvulas/cilindro
4
Potencia (CV)
94 CV
Potencia (kW)
70 kW
Potencia (PS)
95 PS
Par
124 Nm
Peso
1020 kg
Longitud
4.370 mm
Anchura
1.690 mm
Altura
1.410 mm
Batalla
2.560 mm
Depósito
-
Velocidad máx.
-
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-

Tourer (1996 - 1998 )

Rover 400 - Tourer - Imagen no disponible
Carrocería
-
Combustible
Gasolina
Transmisión
Manual
Tracción
Delantera
Posición motor
Delantero
Puertas
-
Plazas
5
Cilindrada
1.589 cc
Cilindros
4
Tipo motor
in-line
Válvulas/cilindro
4
Potencia (CV)
109 CV
Potencia (kW)
82 kW
Potencia (PS)
111 PS
Par
145 Nm
Peso
-
Longitud
4.370 mm
Anchura
1.690 mm
Altura
1.410 mm
Batalla
2.560 mm
Depósito
-
Velocidad máx.
-
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-

Tourer 1.8 D (1994 )

Rover 400 - Tourer 1.8 D - Imagen no disponible
Carrocería
-
Combustible
Diésel
Transmisión
-
Tracción
Delantera
Posición motor
Delantero
Puertas
-
Plazas
-
Cilindrada
1.769 cc
Cilindros
4
Tipo motor
in-line
Válvulas/cilindro
2
Potencia (CV)
88 CV
Potencia (kW)
65 kW
Potencia (PS)
89 PS
Par
180 Nm
Peso
1240 kg
Longitud
4.370 mm
Anchura
1.690 mm
Altura
1.410 mm
Batalla
2.560 mm
Depósito
-
Velocidad máx.
-
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-

Información sobre Rover 400

¿Qué es el Rover 400 y qué lugar ocupa en el mercado?

El Rover 400 fue la berlina compacta de Rover en los 90, pensada para quien quería tacto “británico” con enfoque familiar. Por tamaño y planteamiento competía con Opel Astra Sedán, Ford Escort/Orion o Volkswagen Vento. En carretera transmite aplomo y un rodar más “maduro” que muchos rivales, con dirección suave y un confort de suspensión orientado a viajar sin fatiga.

¿Cómo se siente al conducir un Rover 400 en ciudad?

En ciudad se mueve con facilidad por dimensiones contenidas y buena visibilidad, especialmente en las primeras series con superficies acristaladas generosas. La dirección prioriza comodidad: maniobras fáciles, aunque no tan comunicativa como en compactos más deportivos. El embrague suele ser progresivo y el cambio, correcto sin obsesión por el recorrido corto. Es un coche para ir fluido, sin brusquedades.

¿Qué tal va el Rover 400 en carretera y autopista?

En autopista destaca por estabilidad y sensación de coche “de segmento superior” a ritmo legal. La suspensión filtra baches con un punto blando, favoreciendo el confort, y el aislamiento era competitivo en su época, sobre todo en versiones mejor equipadas. A 120 km/h se aprecia un rodar consistente, con un eje delantero seguro y una pisada que invita a viajar muchos kilómetros sin tensión.

¿Qué motores puede llevar el Rover 400 y qué carácter tienen?

Según año y mercado, montó gasolina 1.4, 1.6 y 2.0 (incluidos motores Rover K-Series y también unidades de origen Honda en ciertas generaciones), además de diésel 2.0. Los gasolina pequeños son suaves y elásticos para diario; el 2.0 aporta más empuje en adelantamientos. El diésel prioriza par y consumo, con respuesta más pausada pero eficaz en ruta.

¿Qué consumos reales puedes esperar de un Rover 400?

El consumo depende mucho del motor y caja. En gasolina 1.4/1.6 es razonable para su época, con cifras típicas en torno a 7–9 l/100 km en uso mixto si está bien afinado. El 2.0 suele subir algo en ciudad. El diésel 2.0 puede moverse alrededor de 5,5–7 l/100 km, ideal para kilometraje sostenido por autovía.

¿Cómo es el interior del Rover 400 y qué sensación transmite?

El interior busca una atmósfera sobria y acogedora, con mandos sencillos y una posición de conducción de corte clásico. En marcha se percibe cómodo: asientos pensados para horas de viaje y una ergonomía sin complicaciones. Los materiales varían por acabado, pero el conjunto prioriza calidez y practicidad. Es un coche que invita a conducir relajado, con una sensación de “salón rodante” compacta.

¿Qué maletero y espacio ofrece para familia o trabajo?

Como sedán, el Rover 400 suele ofrecer un maletero generoso para el tamaño del coche, adecuado para cochecito, compras grandes o equipaje de fin de semana. Las plazas traseras cumplen bien para dos adultos, con altura suficiente y un acceso correcto, aunque la plaza central es más comprometida. En uso diario se siente práctico, con ese punto “familiar” sin ser voluminoso.

¿Qué equipamiento y acabados eran habituales en el Rover 400?

Según acabado y año, podía incluir elevalunas eléctricos, cierre centralizado, aire acondicionado o climatización, tapicerías más cuidadas, llantas y, en algunos, airbag y ABS. Lo valioso es el enfoque: equipamiento orientado a confort y conducción tranquila, más que a pantallas o gadgets. En carretera, detalles como buen asiento y climatización marcan la diferencia, haciendo que el coche se sienta más “serio”.

¿Qué seguridad ofrece el Rover 400 para su época?

Para su generación, podía equipar ABS y airbags en versiones y años concretos, además de una estructura pensada para cumplir estándares noventeros. En conducción, la seguridad se traduce en reacciones predecibles: frena con progresividad, balancea de forma controlada y avisa antes de perder agarre. No es un coche moderno en asistencias, pero su nobleza a ritmo normal aporta confianza.

¿Qué averías típicas y puntos débiles conviene vigilar?

En unidades con años, lo clave es historial: refrigeración (manguitos, termostato, radiador), juntas y posibles consumos de aceite en algunos gasolina, además de embrague y silentblocks de suspensión por desgaste. En diésel, revisa fugas, calentadores y estado de bomba/inyección según versión. En conducción, un coche al día se nota: ralentí estable, temperatura clavada y dirección sin holguras.

¿Qué mantenimiento recomendado ayuda a que el Rover 400 vaya fino?

Aceite y filtros al día, distribución según motor y especificación, y especial atención al sistema de refrigeración: purgados correctos y anticongelante en buen estado. Cambiar líquidos de frenos y revisar latiguillos mejora tacto de pedal y seguridad. Suspensión y neumáticos transforman su “rodar”: con amortiguadores frescos y alineado correcto, recupera precisión y vuelve ese confort estable que lo define.

¿Qué debo revisar antes de comprar un Rover 400 de segunda mano?

Prueba en frío: debe arrancar fácil y estabilizar ralentí sin oscilaciones. En marcha, vigila temperatura (que no suba), que el ventilador actúe, y escucha ruidos de suspensión al pasar badenes. Comprueba que frene recto y que el embrague no patine en aceleración fuerte. Revisa óxidos puntuales, estado de bajos y que la documentación refleje mantenimientos coherentes.

¿Para quién tiene sentido hoy un Rover 400 y qué sensaciones ofrece?

Tiene sentido para quien busca un sedán compacto clásico, cómodo y con personalidad noventera, sin pretensión deportiva. Es ideal como coche de diario tranquilo, segundo coche o para rutas a ritmo constante, donde su aplomo y confort brillan. Con una unidad cuidada, la experiencia es honesta: dirección suave, suspensión amable y una sensación de coche “bien asentado” en carretera.

Rivales de Rover 400

El Rover 400 fue la respuesta de Rover al gran campo de batalla europeo de los compactos y berlinas medias de finales de los 90: un segmento donde el comprador buscaba tacto de conducción, confort de marcha, buena presentación interior y una gama mecánica amplia para encajar distintos presupuestos.

Con una puesta a punto claramente orientada a la estabilidad y al aplomo, el Rover 400 compitió por posicionamiento y tamaño con modelos que dominaban las flotas, el uso familiar y el día a día urbano-interurbano.

Su rivalidad más directa se entiende al ponerlo frente a propuestas generalistas de referencia.

El Volkswagen Golf IV (y su equivalente sedán, Bora) elevó el listón en calidad percibida y solidez, obligando al Rover 400 a defenderse con una conducción amable y un enfoque más “británico” en el confort.

El Ford Focus de primera generación llegó con una dinámica muy afinada y un chasis que marcó época: ahí el Rover 400 respondía priorizando una rodadura más suave y un carácter menos incisivo, más pensado para devorar kilómetros con serenidad.

En el eje mediterráneo, el SEAT León I aportó una lectura más joven del compacto, con motores muy populares y una orientación algo más enérgica en ciertas versiones.

Y, desde Japón, el Toyota Corolla ofrecía la carta de la fiabilidad y el coste de uso predecible, un argumento difícil de batir cuando el comprador quería tranquilidad a largo plazo.

En conjunto, el Rover 400 jugaba la baza del equilibrio: una gama de motores gasolina y diésel razonable, dimensiones bien adaptadas a la ciudad y un enfoque de confort que lo hacía especialmente convincente en uso mixto.

A continuación, una comparativa técnica orientativa usando versiones representativas y muy comunes en cada modelo (los datos pueden variar según año, mercado y variante exacta).

Modelo Motor (cilindrada) Combustible Potencia (CV) Arquitectura
Rover 400 1.6 (1.590 cc) Gasolina 111 CV L4 atmosférico
Volkswagen Golf IV 1.6 (1.595 cc) Gasolina 100 CV L4 atmosférico
Ford Focus (Mk1) 1.6 (1.596 cc) Gasolina 100 CV L4 atmosférico
SEAT León I 1.6 (1.595 cc) Gasolina 102 CV L4 atmosférico
Toyota Corolla 1.6 (1.587 cc) Gasolina 110 CV L4 atmosférico

Opiniones de usuarios

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Galería

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Autor
Enric Jané Studio
Proyecto
Catálogo de coches
20/02/2026
20/09/2026