Rover 25 104 CV 1.9: cómo se siente al volante

El Rover 25 con 104 CV, 4 cilindros y 1.950 cc apuesta por una entrega de fuerza progresiva, pensada para conducir sin esfuerzo. La cilindrada se traduce en un empuje lleno desde bajas vueltas: acelera con calma, pero con solvencia, ideal para incorporaciones y adelantamientos medidos. Su respuesta lineal invita a mantener un ritmo fluido, con un tacto mecánico clásico y una conducción confortable en trayectos urbanos y carreteras secundarias.

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Rover - Logo

Sobre la marca de coches Rover

Rover representa una forma de entender la conducción marcada por la tradición británica: postura relajada, tacto suave y un rodar pensado para viajar. Su historia combina elegancia discreta y soluciones técnicas propias de cada época, con berlinas y compactos que priorizan el confort sin renunciar a un comportamiento estable. Repasamos el legado de la marca, sus modelos más recordados y su personalidad en carretera.

Versiones de Rover 25

1.1 (2001 )

Rover 25 - 1.1 - Imagen no disponible
Carrocería
-
Combustible
-
Transmisión
Manual
Tracción
Delantera
Posición motor
Delantero
Puertas
5
Plazas
5
Cilindrada
1.119 cc
Cilindros
4
Tipo motor
in-line
Válvulas/cilindro
-
Potencia (CV)
74 CV
Potencia (kW)
55 kW
Potencia (PS)
75 PS
Par
95 Nm
Peso
1030 kg
Longitud
4.000 mm
Anchura
1.690 mm
Altura
1.430 mm
Batalla
2.510 mm
Depósito
50 L
Velocidad máx.
-
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-

1.4 (2004 - 2008 )

Rover 25 - 1.4 - Imagen no disponible
Carrocería
-
Combustible
Gasoline - Premium
Transmisión
Manual
Tracción
Delantera
Posición motor
Delantero
Puertas
3
Plazas
5
Cilindrada
1.396 cc
Cilindros
4
Tipo motor
in-line
Válvulas/cilindro
4
Potencia (CV)
83 CV
Potencia (kW)
62 kW
Potencia (PS)
84 PS
Par
110 Nm
Peso
1085 kg
Longitud
4.000 mm
Anchura
1.690 mm
Altura
1.420 mm
Batalla
2.510 mm
Depósito
50 L
Velocidad máx.
180 km/h
0-100
11,8 s
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
6,6 L/100
CO2
-

1.4 Classic (2006 - 2008 )

Rover 25 - 1.4 Classic - Imagen no disponible
Carrocería
-
Combustible
Gasoline - Premium
Transmisión
Manual
Tracción
Delantera
Posición motor
Delantero
Puertas
3
Plazas
5
Cilindrada
1.395 cc
Cilindros
4
Tipo motor
in-line
Válvulas/cilindro
4
Potencia (CV)
102 CV
Potencia (kW)
76 kW
Potencia (PS)
103 PS
Par
123 Nm
Peso
1105 kg
Longitud
4.000 mm
Anchura
1.690 mm
Altura
1.420 mm
Batalla
2.510 mm
Depósito
50 L
Velocidad máx.
185 km/h
0-100
10,2 s
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
6,6 L/100
CO2
-

2.0 TD (1999 )

Rover 25 - 2.0 TD - Imagen no disponible
Carrocería
-
Combustible
Diésel
Transmisión
Manual
Tracción
Delantera
Posición motor
Delantero
Puertas
5
Plazas
5
Cilindrada
1.950 cc
Cilindros
4
Tipo motor
in-line
Válvulas/cilindro
-
Potencia (CV)
104 CV
Potencia (kW)
77 kW
Potencia (PS)
105 PS
Par
240 Nm
Peso
1130 kg
Longitud
4.000 mm
Anchura
1.690 mm
Altura
1.430 mm
Batalla
2.510 mm
Depósito
50 L
Velocidad máx.
-
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-

2.0 TD Classic (2004 )

Rover 25 - 2.0 TD Classic - Imagen no disponible
Carrocería
-
Combustible
Diésel
Transmisión
Manual
Tracción
Delantera
Posición motor
Delantero
Puertas
3
Plazas
5
Cilindrada
1.994 cc
Cilindros
4
Tipo motor
in-line
Válvulas/cilindro
2
Potencia (CV)
101 CV
Potencia (kW)
75 kW
Potencia (PS)
102 PS
Par
245 Nm
Peso
1130 kg
Longitud
3.990 mm
Anchura
1.700 mm
Altura
1.430 mm
Batalla
2.510 mm
Depósito
55 L
Velocidad máx.
185 km/h
0-100
9,9 s
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
5,1 L/100
CO2
-

Información sobre Rover 25

¿Qué es el Rover 25 y qué lugar ocupa entre los compactos?

El Rover 25 es un utilitario/compacto británico de finales de los 90 y primeros 2000, derivado del Rover 200. Con carrocerías de 3 y 5 puertas, apuesta por un tacto de conducción suave y un enfoque más “gran turismo urbano” que deportivo. En marcha se percibe ligero y manejable, con dirección fácil y una pisada confortable para ciudad y rondas, sin sentirse torpe en carretera secundaria.

¿Cómo se siente al volante en ciudad y en carretera?

En ciudad transmite agilidad por su tamaño contenido y buena visibilidad, con un radio de giro práctico y mandos suaves. En carretera, su chasis prioriza comodidad: filtra baches con un tarado amable y mantiene una trayectoria estable a ritmos legales. No es un coche de reacciones bruscas; invita a conducir redondo, enlazando curvas con suavidad. A velocidades sostenidas, el aislamiento es correcto para su época.

¿Qué motores gasolina lleva y qué sensaciones ofrecen?

En gasolina se asocia sobre todo al 1.4 16v (alrededor de 103 CV) y al 1.6 16v (en torno a 109 CV), además de versiones 1.1 más básicas. El 1.4 se siente vivo en el rango medio, ideal para tráfico y vías rápidas sin exigir demasiado. El 1.6 aporta más elasticidad para adelantamientos, con un empuje progresivo y un sonido discreto, sin brusquedad.

¿Qué opciones diésel existen y para quién encajan?

La opción diésel más habitual es el 2.0 turbodiésel (L-Series) con potencias aproximadas de 101-103 CV según año/mercado. En conducción destaca por su par disponible a bajas vueltas: sales con facilidad en cuestas y puedes mantener ritmo sin reducir tanto. Se nota más rudo y audible que un gasolina, pero compensa con consumos contenidos en uso real. Encaja para quien hace carretera y busca coste por kilómetro.

¿Qué consumos reales puedes esperar según motor y uso?

En uso real, los gasolina 1.4/1.6 suelen moverse en una horquilla aproximada de 7–8,5 l/100 km combinando ciudad y carretera, según estado y conducción. El 1.1 puede bajar algo si no se le exige. El diésel 2.0 suele situarse cerca de 5,5–6,5 l/100 km en mixto. Al volante, el mejor consumo llega conduciendo con par, sin estirar marchas innecesariamente.

¿Cómo es la suspensión, la dirección y el comportamiento dinámico?

El Rover 25 busca una pisada confortable: suspensión con tarado blando-medio, pensada para asfalto irregular y uso diario. La dirección es ligera, agradable en maniobras y suficiente en precisión a ritmo normal. En curva se inclina de forma progresiva, avisando con antelación, lo que da confianza a conductores tranquilos. Con neumáticos en buen estado se siente noble y predecible. No pide conducción agresiva; premia la finura.

¿Qué tal frena y cómo se percibe la seguridad en marcha?

Con un mantenimiento correcto, el tacto de freno es fácil de modular, con una respuesta progresiva que encaja con su filosofía. Muchas unidades montan ABS según acabado y año, algo clave para seguridad en mojado. En autopista transmite estabilidad y una sensación “plana” a velocidades constantes, aunque el nivel de asistencias es el propio de su generación. La confianza viene más por su nobleza de reacciones que por electrónica moderna.

¿Cómo es el interior, la ergonomía y la calidad percibida?

Dentro se percibe un enfoque clásico británico: salpicadero sencillo, mandos accesibles y una postura de conducción natural. Los asientos suelen ser cómodos para trayectos medios, con una sujeción correcta sin ser envolventes. La calidad de algunos plásticos puede acusar el paso del tiempo, pero la sensación general es de coche bien pensado para el día a día. En marcha, el ambiente es tranquilo, con un rodar suave y poco estresante.

¿Qué espacio ofrece para pasajeros y maletero?

Como compacto de su época, ofrece plazas delanteras cómodas y unas traseras suficientes para adultos en trayectos cortos/medios, con mejor sensación en la carrocería de 5 puertas por acceso. El maletero es correcto para compras y escapadas, y abatir respaldos ayuda con bultos largos. En uso diario se siente práctico: no es voluminoso por fuera, pero resuelve lo habitual sin agobios. Su tamaño facilita aparcar sin renunciar a versatilidad.

¿Qué acabados y equipamientos son habituales en el Rover 25?

Según versiones (Classic, Style, Connoisseur, etc. dependiendo de mercado), puedes encontrar aire acondicionado, elevalunas eléctricos, cierre centralizado, llantas, faros antiniebla y, en algunos casos, tapicerías más cuidadas. Al conducir, el equipamiento se nota en confort: A/C eficaz en verano y mandos eléctricos que simplifican la rutina. Conviene revisar unidad por unidad, porque el contenido varía mucho por año, país y opciones del primer dueño.

¿Qué averías y puntos débiles conviene vigilar antes de comprar?

En unidades con motores K-Series se suele vigilar especialmente el sistema de refrigeración y la junta de culata, además de manguitos, termostato y mantenimiento de anticongelante. En general, revisa fugas, temperatura estable y que el electroventilador actúe. También es clave comprobar embrague, silentblocks y estado de suspensión, porque afectan a la finura de marcha. Un Rover 25 “bien puesto al día” se siente redondo; uno descuidado pierde suavidad y precisión.

¿Qué mantenimiento es clave para que conserve su tacto fino?

Prioriza refrigeración (líquido, purgado y termostato), aceite y filtros en intervalos razonables, y revisión del sistema de encendido en gasolina (bujías/cables o bobinas según versión). En chasis, amortiguadores, alineación y neumáticos transforman la sensación al volante: recuperas aplomo y dirección más clara. Frenos con líquido renovado y pastillas/discos en buen estado devuelven tacto y confianza. Con mantenimiento preventivo, el coche vuelve a “rodar” con suavidad, sin vibraciones ni tirones.

¿Para quién es buena compra hoy un Rover 25?

Es buena opción si buscas un compacto sencillo, cómodo y con personalidad, para ciudad y escapadas sin pretensiones de altas prestaciones. Su encanto está en lo fácil que se conduce: mandos amables, tamaño práctico y una respuesta mecánica progresiva. Encaja para quien valora un coche diferente a lo habitual y está dispuesto a comprar con cabeza, priorizando historial y estado. Con una unidad cuidada, la experiencia es agradable y relajada, con un rodar muy “humano”.

¿Qué debo comprobar en una prueba de conducción?

Arranca en frío y vigila que la temperatura suba estable, sin oscilaciones ni presión en manguitos. En marcha, busca un ralentí regular, aceleración limpia y ausencia de humo anómalo. Prueba frenos: pedal firme, sin vibraciones. En curva, escucha golpes de suspensión y comprueba que la dirección no tenga holguras. En autopista, verifica que no flote ni “cace” carril. Un Rover 25 sano transmite suavidad continua, sin esfuerzos ni ruidos que rompan el confort.

Rivales de Rover 25

El Rover 25 fue la interpretación británica del utilitario de finales de los 90 y primeros 2000: compacto por fuera, con un tacto de conducción más “europeo clásico” que muchas alternativas generalistas, y con una gama mecánica enfocada a equilibrar coste de uso y prestaciones razonables.

Su posicionamiento lo situaba en el corazón del segmento B, donde la compra se decide por elementos muy tangibles (consumo, fiabilidad percibida, precio de mantenimiento y seguro), pero también por matices de confort y calidad de rodadura que, en el caso del Rover 25, eran parte de su argumento.

En su ecosistema competitivo, el Rover 25 se midió con rivales que marcaron el estándar del mercado:

Frente al Ford Fiesta, el Rover 25 jugaba la carta de un enfoque más sobrio y de cierta sensación “de coche grande” en acabados y pisada, mientras que el Fiesta solía responder con un chasis muy comunicativo y una oferta mecánica amplia y fácil de mantener.

Era una rivalidad de matices: refinamiento de marcha y carácter frente a dinamismo y capilaridad de servicio.

Con el Volkswagen Polo, el debate solía inclinarse hacia la percepción de calidad y valor residual del alemán, además de una construcción muy sólida para el segmento.

El Rover 25, por su parte, se defendía por un tacto amable y un enfoque de confort que podía resultar más agradable en uso diario urbano e interurbano, especialmente en versiones de potencia media.

Ante el Opel Corsa, el Rover 25 se encontraba con un rival eminentemente racional: buena disponibilidad en el mercado, mantenimiento relativamente predecible y una gama muy popular.

El Rover aportaba un punto de distinción y un comportamiento rutero que, sin ser deportivo, buscaba aplomo y suavidad.

Y frente al Peugeot 206, uno de los iconos del segmento, el Rover 25 no podía competir en imagen de moda o variedad comercial, pero sí intentaba conquistar por una experiencia de conducción más clásica y un interior que, según versión y estado de conservación, podía sentirse más “elegante” que algunos rivales directos.

En conjunto, el Rover 25 no fue el más vendido ni el más reciente técnicamente en su etapa final, pero sí una alternativa con personalidad dentro de un segmento donde casi todo parece decidido por números.

Precisamente por eso hoy se valora como una compra diferente para quien busca un utilitario con sello británico y una conducción agradable, siempre con la cautela lógica en disponibilidad de recambios y el historial de mantenimiento.

Modelo Cilindrada (cc) Potencia (CV) Combustible
Rover 25 1.4 16v 1.396 103 Gasolina
Ford Fiesta 1.4 16v 1.388 80 Gasolina
Volkswagen Polo 1.4 16v 1.390 75 Gasolina
Opel Corsa 1.4 16v 1.389 90 Gasolina
Peugeot 206 1.4 16v 1.360 90 Gasolina

Opiniones de usuarios

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Galería

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Autor
Enric Jané Studio
Proyecto
Catálogo de coches
20/02/2026
20/09/2026