Rover 216 114 CV 1.6 (1590 cc)

Con 114 CV, el Rover 216 convierte cada aceleración en una respuesta viva y progresiva, ideal para moverse con soltura sin exigirlo todo al motor. Su 1.590 cc de 4 cilindros entrega una sensación de empuje lineal, fácil de dosificar en ciudad y agradable en carretera. Un equilibrio pensado para viajar con calma, mantener ritmos constantes y disfrutar de una conducción suave, sin brusquedades.

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Rover - Logo

Sobre la marca de coches Rover

Rover representa una forma de entender la conducción marcada por la tradición británica: postura relajada, tacto suave y un rodar pensado para viajar. Su historia combina elegancia discreta y soluciones técnicas propias de cada época, con berlinas y compactos que priorizan el confort sin renunciar a un comportamiento estable. Repasamos el legado de la marca, sus modelos más recordados y su personalidad en carretera.

Versiones de Rover 216

GSi (1989 )

Rover 216 - GSi - Imagen no disponible
Carrocería
-
Combustible
-
Transmisión
Manual
Tracción
Delantera
Posición motor
Delantero
Puertas
4
Plazas
5
Cilindrada
1.590 cc
Cilindros
4
Tipo motor
in-line
Válvulas/cilindro
-
Potencia (CV)
114 CV
Potencia (kW)
85 kW
Potencia (PS)
116 PS
Par
141 Nm
Peso
1080 kg
Longitud
4.230 mm
Anchura
1.950 mm
Altura
1.410 mm
Batalla
2.550 mm
Depósito
-
Velocidad máx.
193 km/h
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-

Información sobre Rover 216

¿Qué es el Rover 216 y qué lugar ocupa en la gama?

El Rover 216 fue uno de los compactos/berlinas más representativos de Rover en los 90, compartiendo base con el Honda Concerto/Civic según generación. Con alrededor de 4,0–4,2 m, se mueve ágil en ciudad y estable en vías rápidas. Su enfoque prioriza tacto suave, buena visibilidad y una pisada cómoda. Es un coche pensado para viajar relajado, con un punto clásico británico.

¿Qué motores puede llevar el Rover 216 y cómo se sienten?

Lo más común es un 1.6 gasolina de 16 válvulas, con potencias habituales entre 110 y 122 CV según versión y año. Entrega lo mejor en la zona media-alta del cuentavueltas, con respuesta progresiva y sonido contenido. No empuja como un turbo moderno, pero transmite precisión al estirar marchas. En conducción diaria, permite ritmos ágiles sin necesidad de ir siempre alto.

¿Cómo es el consumo real del Rover 216 en el día a día?

En uso mixto, un Rover 216 bien mantenido suele moverse en el rango de 7–9 l/100 km, y en carretera tranquila puede bajar a 6,5–7,5 l/100 km. En ciudad o con conducción viva, es fácil ver 9–10 l/100 km. La sensación al volante es de motor elástico: si anticipas y sostienes inercias, responde con eficiencia razonable.

¿Qué tal es su conducción: dirección, suspensión y comportamiento?

La dirección tiende a ser ligera y comunicativa para su época, facilitando maniobras y aportando confianza en curvas medias. La suspensión suele priorizar confort, filtrando juntas y baches con un balanceo moderado. En carretera, se nota asentado a velocidades legales, con buena estabilidad lineal. No es un deportivo puro, pero enlaza curvas con nobleza y un tacto mecánico agradable.

¿Cómo es el interior del Rover 216 en calidad y ergonomía?

El interior mezcla diseño sobrio con detalles clásicos: mandos simples, postura de conducción natural y buena visibilidad. Según acabado, puede incluir madera, terciopelo o tapicerías más sencillas. La sensación es de coche “bien hecho” para su segmento, con plásticos correctos y asientos confortables en trayectos largos. La ergonomía invita a conducir sin fatiga, con controles a mano y lectura clara.

¿Qué espacio ofrece para pasajeros y maletero?

En versiones 5 puertas/berlina, el Rover 216 ofrece un habitáculo adecuado para cuatro adultos, con plazas traseras razonables para piernas y un acceso cómodo. El maletero suele rondar 350–450 litros según carrocería, suficiente para equipaje de fin de semana o compras grandes. En marcha, se percibe como un compacto “serio”: cabina utilizable, sin sensación de agobio y con buena insonorización relativa.

¿Qué equipamiento suele traer y qué conviene buscar?

Según año y acabado, puede montar elevalunas eléctricos, cierre centralizado, dirección asistida, aire acondicionado, ABS y, en algunos, airbag. Lo recomendable es priorizar unidades con A/C funcionando, ABS y mantenimiento documentado. En conducción, esos extras se notan: el A/C mejora el confort en verano, el ABS aporta confianza en frenadas fuertes y la dirección asistida hace el uso urbano más amable.

¿Cuáles son los puntos débiles y averías típicas del Rover 216?

En coches de esta edad, lo habitual es vigilar refrigeración (manguitos, termostato, radiador), fugas de aceite, silentblocks, amortiguadores y estado de embrague. También pueden aparecer fallos eléctricos menores por conectores o relés. Si el sistema de refrigeración está fino, el motor se siente redondo y constante; cuando no, aparecen calentones que arruinan la experiencia y elevan el riesgo de daños mayores.

¿Qué mantenimiento es clave para que siga yendo fino?

Aceite y filtros cada 10.000–15.000 km o anual, refrigerante renovado, bujías y cables en buen estado, y distribución según motor/año (correa si aplica) respetando plazos. Revisar frenos y líquido cada 2 años y alinear si hay vibraciones. Cuando está al día, el 216 transmite suavidad: arranca fácil, mantiene un ralentí estable y entrega potencia sin tirones, con tacto mecánico “limpio”.

¿Cómo es su fiabilidad y qué kilometraje puede aguantar?

Con mantenimiento riguroso, no es raro ver Rover 216 por encima de 200.000 km, especialmente si se ha cuidado la refrigeración y los cambios de aceite. La fiabilidad depende más del historial que del modelo en sí: una unidad atendida se siente consistente y sin ruidos parásitos. En carretera, esa “salud” se nota en la estabilidad térmica, el consumo controlado y una respuesta homogénea a cualquier régimen.

¿Qué versión del Rover 216 conviene comprar según uso?

Para uso mixto, un 1.6 16v con 5 puertas ofrece equilibrio entre prestaciones y practicidad. Si priorizas comodidad diaria, busca dirección asistida, aire acondicionado y buen estado de suspensión. Para carretera, valora la mejor insonorización y frenos en buen estado. La versión adecuada es la que transmite confianza: pedal de freno firme, embrague progresivo y motor que sube de vueltas sin baches ni humo.

¿En qué debo fijarme al probar un Rover 216 de segunda mano?

Arranque en frío, temperatura estable, ventilador que entra cuando toca y ausencia de mayonesa en el aceite. Prueba embrague en subida y escucha ruidos de transmisión. En marcha, debe ir recto, sin vibraciones al frenar ni golpes en baches (silentblocks). Si está bien, la conducción resulta fluida: cambios precisos, respuesta progresiva y una sensación de coche equilibrado, sin estrés ni correcciones constantes.

Rivales de Rover 216

El Rover 216 ocupa un lugar muy particular en la historia del compacto europeo de los 80 y 90: el de un coche que buscó combinar cierta elegancia británica con una base técnica de gran pragmatismo.

Según la generación, el “216” puede referirse tanto al Rover 200 (R8) con mecánicas 1.6 de origen Honda, como a variantes posteriores con motores de la familia K-Series.

En ambos casos, su propuesta era clara: tacto de conducción amable, buen compromiso entre prestaciones y consumo, y una presentación interior más cuidada que la media generalista de su época.

En el mercado, el Rover 216 se medía de forma directa con compactos que hoy son referencia histórica por equilibrio y popularidad.

Su rivalidad más natural se daba con el Volkswagen Golf 1.6, que ofrecía una sensación de solidez y un valor residual normalmente superior; frente a él, el Rover respondía con un enfoque más “de salón británico” en diseño y ambiente, además de motores 1.6 de respuesta suave.

Otro contrincante evidente era el Ford Escort 1.6, más orientado a volumen, coste de uso y una red de servicio masiva: el Rover jugaba la carta del refinamiento percibido y un rodar algo más distinguido.

En el frente japonés, el Honda Civic 1.6 era un rival especialmente relevante por filosofía mecánica y fiabilidad: allí el Rover buscaba convencer con una puesta a punto europea y un carácter más adulto, aunque el Civic solía imponer su eficiencia y precisión mecánica.

Como alternativa “de conducción”, el Peugeot 306 1.6 completaba el cuadro con un chasis de referencia en su época; el Rover 216 contrarrestaba con confort y una identidad de marca más emocional, priorizando el agrado cotidiano sobre la deportividad pura.

En resumen: el 216 no pretendía ser el compacto más radical ni el más barato, sino uno de los más agradables para convivir con él, especialmente si se valora el diseño y la atmósfera interior.

Nota técnica: “Rover 216” engloba varias versiones (distintos años y motores).

Para una comparativa útil y homogénea, a continuación se reflejan cifras típicas de las variantes más comunes del 216 en los 90 (1.6 gasolina atmosférico) frente a rivales equivalentes 1.6 de época.

Si me indicas año exacto (p.

ej., 1992, 1996) y carrocería (3/5 puertas, coupé/cabrio), ajusto la tabla a esa unidad concreta.

Modelo Motorización (gasolina atmosférica) Cilindrada (cc) Potencia (CV) Arquitectura
Rover 216 1.6 16V 1.590 111 4 cilindros en línea
Volkswagen Golf 1.6 1.6 1.595 101 4 cilindros en línea
Ford Escort 1.6 1.6 16V 1.597 105 4 cilindros en línea
Honda Civic 1.6 1.6 16V 1.590 125 4 cilindros en línea
Peugeot 306 1.6 1.6 1.587 90 4 cilindros en línea

Opiniones de usuarios

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Galería

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Autor
Enric Jané Studio
Proyecto
Catálogo de coches
20/02/2026
20/09/2026