Renault Dauphine Gordini: 36 CV de carácter clásico

Con 36 CV, su empuje se siente inmediato en ciudad y más alegre al estirar marchas. El 4 cilindros de 844 cc aporta un sonido mecánico cercano y una entrega progresiva que invita a conducir fino. Ligero y fácil de colocar, transmite cada apoyo en curva con un tacto directo. Un clásico pensado para disfrutar del ritmo, no de la cifra.

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Sobre la marca de coches Renault

Renault combina diseño funcional, innovación y eficiencia para una movilidad pensada para el día a día. Al volante, se percibe una dirección precisa y un confort de marcha orientado a viajar con calma, con motores que priorizan el equilibrio entre respuesta y consumo. Su gama abarca desde urbanos ágiles hasta SUV y opciones electrificadas, con un enfoque claro en seguridad, conectividad y facilidad de uso.

Versiones de Renault Dauphine Gordini

0.8L 4 cil 36 cv Manual (1957 )

Renault Dauphine Gordini - 0.8L 4 cil 36 cv Manual - Imagen no disponible
Carrocería
-
Combustible
-
Transmisión
Manual
Tracción
Trasera
Posición motor
Trasero
Puertas
4
Plazas
5
Cilindrada
844 cc
Cilindros
4
Tipo motor
in-line
Válvulas/cilindro
-
Potencia (CV)
36 CV
Potencia (kW)
26 kW
Potencia (PS)
36 PS
Par
65 Nm
Peso
660 kg
Longitud
3.940 mm
Anchura
1.530 mm
Altura
1.450 mm
Batalla
2.270 mm
Depósito
31 L
Velocidad máx.
-
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-

Información sobre Renault Dauphine Gordini

¿Qué es el Renault Dauphine Gordini y qué lo diferencia del Dauphine normal?

El Renault Dauphine Gordini es la interpretación más viva del popular Dauphine: mismo formato compacto con motor trasero, pero afinado por Gordini para sentirse más rápido y preciso. Con alrededor de 37 CV frente a los 30 CV habituales, carburación y puesta a punto específicas, gana brío en bajas y medias. En carretera secundaria se percibe más ligero, con respuesta más directa y un punto más deportivo.

¿Qué motor lleva el Dauphine Gordini y cómo se siente al conducir?

Monta un 4 cilindros de 845 cm³, atmosférico, con preparación Gordini (carburación y ajuste) para rondar los 37 CV según versión y año. La sensación clave es la inmediatez: acelera con más alegría desde velocidades urbanas y permite estirar marchas sin que el coche se “muera”. No empuja como un deportivo moderno, pero transmite mecánica, vibración fina y carácter.

¿Qué prestaciones ofrece: velocidad, aceleración y uso real?

Según configuración y estado, puede acercarse a 125–130 km/h de punta, con un 0–100 km/h que ronda el entorno de 20–25 s en cifras de época. En la práctica, su terreno es el ritmo fluido: mantener 90–100 km/h es viable si todo está en orden. La experiencia es de coche ligero, con inercias pequeñas, donde cada km/h se “siente” de verdad.

¿Cómo es su comportamiento: motor trasero, curvas y estabilidad?

Con motor y tracción detrás, el Dauphine Gordini ofrece motricidad agradable al salir de curva, pero pide respeto cuando se entra pasado: el peso atrás puede insinuar sobreviraje. En carreteras reviradas se disfruta si se conduce redondo y con anticipación, dejando que el coche apoye. La dirección comunica mucho y el chasis transmite lo que pasa bajo las ruedas con claridad.

¿Qué cambios incorpora en transmisión: tiene más marchas?

Una de las mejoras más buscadas es la caja de cambios de 4 velocidades, frente a configuraciones más básicas de 3 en algunos Dauphine. Esa marcha extra se nota como un motor más aprovechable: escalonamiento más lógico, mejor capacidad para mantener ritmo y menos sensación de “salto” entre relaciones. Al conducir, la cuarta aporta desahogo y continuidad, especialmente en carretera.

¿Qué tal frena y cómo es la sensación del pedal?

Por edad y planteamiento, no ofrece la contundencia de un coche actual: normalmente frenos de tambor, con tacto progresivo pero recorridos más largos. A ritmo clásico, frena con dignidad si está bien ajustado, pero exige anticipación y un pie fino. La sensación es muy analógica: el pedal informa, se nota el calentamiento en uso intenso y conviene dosificar en bajadas largas.

¿Cómo es la suspensión y el confort en ciudad y carretera?

La suspensión prioriza ligereza y absorción razonable para su época, con un balanceo perceptible que forma parte del encanto. En ciudad, filtra baches de manera sorprendentemente amable si silentblocks y amortiguadores están sanos. En carretera, el coche “flota” un poco sobre ondulaciones, pero se asienta al apoyar con suavidad. El confort es sencillo: menos aislamiento, más sensaciones, más conexión.

¿Cómo es el interior, la postura de conducción y la visibilidad?

El habitáculo es simple y funcional, con mandos claros y una postura más vertical que en coches modernos. La visibilidad es uno de sus puntos fuertes: pilares finos y buena lectura de esquinas, lo que facilita callejear. Al volante se percibe cercanía mecánica: ruidos, vibraciones y resonancias que hoy casi han desaparecido. Eso convierte cada trayecto corto en una experiencia “de coche de verdad”.

¿Qué consumo tiene y qué autonomía puedes esperar?

Con su 845 cm³ y peso contenido, es razonable pensar en consumos en torno a 6–8 l/100 km, dependiendo de carburación, estado y conducción. A ritmo tranquilo puede bajar, pero si se le pide alegría, el carburador responde con más sed. La autonomía depende del depósito y del uso real, pero la sensación general es de coche eficiente para su época: ligero, poco exigente y fácil de llevar.

¿Qué puntos débiles y averías típicas conviene vigilar?

En clásicos como este, lo crítico es el estado: refrigeración, carburación, encendido y, sobre todo, óxidos en bajos y zonas estructurales. También hay que revisar frenos de tambor, latiguillos, cilindros y reglajes. El motor trasero exige atención a juntas, fugas y ventilación. Al conducir, cualquier desajuste se nota: ralentí inestable, tirones o temperatura al alza son señales claras.

¿Qué mantenimiento necesita para disfrutarlo sin preocupaciones?

Pide un mantenimiento frecuente y sencillo: aceite y reglajes, revisión de platinos/encendido (si mantiene configuración clásica), carburador limpio y bien ajustado, y control del sistema de refrigeración. La clave es prevenir: manguitos, bomba, termostato y correas en buen estado. En dinámica, un alineado correcto y suspensiones sanas cambian el coche: se vuelve más estable, más predecible y más agradable de usar.

¿Qué valor clásico tiene y por qué interesa el apellido Gordini?

Gordini aporta historia deportiva y una puesta a punto más viva, lo que eleva el atractivo frente a un Dauphine estándar. Para coleccionismo, importa la originalidad: caja, emblemas, configuración mecánica y estado de chapa. Conduciéndolo, se entiende el valor: ofrece sensaciones de utilitario ligero con picante, de esos que convierten una carretera secundaria en un plan. Es un clásico accesible y con personalidad.

Rivales de Renault Dauphine Gordini

El Renault Dauphine Gordini representa una etapa muy particular de la automoción europea: la de las berlinas compactas con motor trasero que, sin renunciar a la practicidad diaria, abrazaban una conducción más viva gracias a una puesta a punto específica.

Gordini no era un simple acabado; era una firma de carácter.

En el Dauphine, se tradujo en un motor afinado, una respuesta más enérgica y un enfoque más cercano a la carretera secundaria que al gran boulevard. Su rivalidad natural se daba con otros utilitarios y pequeños sedanes que, en los años 50 y 60, competían por el mismo tipo de cliente: conductores que querían economía y sencillez mecánica, pero también un punto de nervio.

En ese tablero, el Fiat 850 (y especialmente sus versiones más prestacionales) era un antagonista lógico por arquitectura y concepto: compacto, motor trasero y filosofía italiana de ligereza.

Frente a él, el Simca 1000 proponía una receta muy parecida y una presencia fuerte en mercados europeos, con un comportamiento ágil que lo convirtió en base ideal para futuras derivaciones deportivas.

Y, como contrapunto de origen alemán, el Volkswagen Escarabajo 1200 jugaba la carta de la robustez y la continuidad técnica: menos orientado al “toque Gordini” de brío y afinación, pero con una reputación de durabilidad y una entrega de par utilizable que lo mantenía siempre en la conversación. En la práctica, el Renault Dauphine Gordini se define por el equilibrio entre tamaño contenido, sencillez y ese extra de temperamento que buscaban quienes querían algo más que un coche urbano.

Sus rivales podían ofrecer mayor solvencia estructural, una evolución posterior más amplia o gamas derivadas con más potencia, pero el Dauphine con sello Gordini conserva el atractivo de una mecánica pequeña exprimida con buen criterio, un coche ligero y una época donde la diversión no dependía de grandes cifras.
Modelo Arquitectura Cilindrada (cc) Potencia (CV) Cilindros Refrigeración Alimentación
Renault Dauphine Gordini Motor trasero, tracción trasera 845 ≈37 4 Agua Carburador
Fiat 850 Motor trasero, tracción trasera 843 ≈34 4 Agua Carburador
Simca 1000 Motor trasero, tracción trasera 944 ≈40 4 Agua Carburador
Volkswagen Escarabajo 1200 Motor trasero, tracción trasera 1192 ≈34 4 (bóxer) Aire Carburador

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Galería

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Autor
Enric Jané Studio
Proyecto
Catálogo de coches
20/02/2026
20/09/2026