Renault Colorale 51 CV (1996 cc): motor y experiencia
El Renault Colorale combina un motor de 1996 cc y 4 cilindros con 51 CV que se traducen en una entrega suave y progresiva, ideal para rodar sin prisas y con esa calma propia de los clásicos. La cilindrada aporta una respuesta llena a bajo y medio régimen, mientras el conjunto invita a una conducción relajada, con cambios de ritmo pausados y un sonido mecánico discreto y auténtico.
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Sobre la marca de coches Renault
Renault combina diseño funcional, innovación y eficiencia para una movilidad pensada para el día a día. Al volante, se percibe una dirección precisa y un confort de marcha orientado a viajar con calma, con motores que priorizan el equilibrio entre respuesta y consumo. Su gama abarca desde urbanos ágiles hasta SUV y opciones electrificadas, con un enfoque claro en seguridad, conectividad y facilidad de uso.Versiones de Renault Colorale
2.0L 4 cil 51 cv Manual (1954 - 1955 )
Carrocería
-
Combustible
Gasolina
Transmisión
Manual
Tracción
Trasera
Posición motor
Delantero
Puertas
-
Plazas
5
Cilindrada
1.996 cc
Cilindros
4
Tipo motor
in-line
Válvulas/cilindro
2
Potencia (CV)
51 CV
Potencia (kW)
38 kW
Potencia (PS)
52 PS
Par
-
Peso
1585 kg
Longitud
4.280 mm
Anchura
1.990 mm
Altura
1.760 mm
Batalla
2.670 mm
Depósito
-
Velocidad máx.
-
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-
2.4L 4 cil 45 cv Manual (1950 - 1953 )
Carrocería
-
Combustible
Gasolina
Transmisión
Manual
Tracción
Trasera
Posición motor
Delantero
Puertas
-
Plazas
-
Cilindrada
2.383 cc
Cilindros
4
Tipo motor
in-line
Válvulas/cilindro
2
Potencia (CV)
45 CV
Potencia (kW)
34 kW
Potencia (PS)
46 PS
Par
-
Peso
1610 kg
Longitud
4.280 mm
Anchura
1.990 mm
Altura
1.760 mm
Batalla
2.670 mm
Depósito
-
Velocidad máx.
-
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-
Información sobre Renault Colorale
¿Qué es el Renault Colorale y qué lo hace especial en su época?
El Renault Colorale fue un modelo de posguerra (1950-1957) pensado para trabajo y familia, con carrocerías tipo break “Prairie”, furgón y pickup. Su planteamiento era robusto: chasis resistente, gran altura libre y suspensiones orientadas a carga. Al volante se siente grande y pausado, con un guiado tranquilo que prioriza confort y solvencia sobre agilidad.¿Qué motores montó el Renault Colorale y cómo se sienten al conducir?
El Colorale arrancó con un 4 cilindros gasolina de alrededor de 2,4 litros, heredero de mecánicas anteriores, y más tarde adoptó un 2,0 litros más moderno. Son motores de par suave a bajo régimen, ideales para llevar peso sin exigir cambios constantes. En marcha transmiten un empuje progresivo, sonido grave y ritmo sereno: pide anticipación, no prisas.¿Qué prestaciones ofrece y qué ritmo de viaje es realista hoy?
Según versión, la potencia rondaba aproximadamente 48-58 CV, con velocidades máximas cercanas a 100-110 km/h. En conducción real actual, su zona cómoda es inferior: cruceros tranquilos, carreteras secundarias y paseos largos sin estrés. La sensación es de “gran turismo rural”: estabilidad honesta, reacciones lentas y una conducción que recompensa la suavidad del acelerador y la previsión.¿Cómo es su conducción: dirección, frenos y comportamiento?
La dirección suele ser pesada a baja velocidad, con un radio amplio, y se aligera algo al rodar. Los frenos de tambor requieren presión y distancia, por lo que se conduce con margen. El chasis prioriza aplomo y confort: balancea en curvas, pero avisa con progresividad. Transmite una mecánica “industrial”, con mandos firmes y mucha inercia.¿Qué versiones y carrocerías existen del Renault Colorale?
La más buscada suele ser la Colorale Prairie (break) por su estética y practicidad, aunque hubo furgonetas, pickups y versiones de enfoque más campero. Su gran portón y volumen de carga lo convierten en un clásico utilizable. En marcha, las versiones familiares se sienten más confortables, mientras que las de trabajo transmiten más rebotes y rumorosidad.¿Cuánto espacio interior ofrece y cómo se vive por dentro?
Destaca por habitabilidad: asientos amplios, postura alta y un salpicadero simple, pensado para durar. El maletero en la Prairie es generoso y fácil de aprovechar por formas cuadradas. La experiencia es muy “utilitaria”: visibilidad elevada, sensación de control sobre el capó largo y un ambiente de materiales duros, con olor a clásico auténtico.¿Qué consumo y costes de uso cabe esperar en un Colorale?
Por cilindrada y aerodinámica, su consumo suele ser elevado para estándares actuales, con cifras que pueden moverse aproximadamente entre 10 y 14 l/100 km según estado y uso. Conduce mejor a ritmo constante que en ciudad. El coste real lo marca la puesta a punto: carburación, encendido y frenos. Bien ajustado, se vuelve más fino y amable.¿Qué puntos débiles y averías típicas conviene vigilar?
En clásicos de esta edad, manda el óxido: bajos, pasos de rueda y anclajes de suspensión. También conviene revisar sistema de frenos (bombines, latiguillos), refrigeración y el estado del carburador. La sensación al conducir delata mucho: tirones, calentones o pedal esponjoso. Un Colorale sano debe arrancar redondo y frenar recto, sin sustos.¿Qué hay que comprobar antes de comprar un Renault Colorale?
Prioriza estructura y documentación: chasis, corrosión y coincidencia de números. En prueba dinámica, busca temperatura estable, cambios sin rascadas excesivas y dirección sin holguras grandes. Comprueba que frena con progresividad y que no vibra. La conducción debe sentirse “lenta pero consistente”. Un interior gastado es asumible; una carrocería podrida encarece todo el proyecto.¿Es un clásico recomendable para uso ocasional y eventos?
Sí, si aceptas su ritmo. Es perfecto para concentraciones, rutas calmadas y escapadas por carreteras comarcales, donde su postura elevada y suspensión blanda dan una experiencia muy relajada. Su tamaño y presencia generan conversación sin necesidad de correr. Con neumáticos adecuados y frenos revisados, transmite confianza. Es un clásico para disfrutar del trayecto, no del cronómetro.¿Qué valor histórico y de colección tiene el Renault Colorale?
Representa la Francia rural y la reconstrucción de posguerra: un vehículo puente entre lo industrial y lo familiar. Su interés crece en versiones Prairie y pickups bien conservadas. No es un coche de cifras, sino de carácter: conducirlo es viajar a una época de mecánica directa y soluciones simples. En buen estado, ofrece autenticidad y mucha presencia en carretera.Rivales de Renault Colorale
El Renault Colorale pertenece a esa generación de vehículos franceses que nacieron para trabajar sin aspavientos y, a la vez, transportar con dignidad a una familia o a un profesional.Producido en la posguerra, su planteamiento era claro: robustez, sencillez mecánica y una arquitectura pensada para carreteras secundarias, carga y uso intensivo.
En el contexto europeo de finales de los 40 y 50, eso lo situó frente a rivales que, con filosofías distintas, perseguían el mismo objetivo: ofrecer movilidad “para todo” con costes asumibles y mantenimiento razonable. La rivalidad más directa por concepto se daba con propuestas generalistas de gran volumen interior y enfoque utilitario.
El Peugeot 203 era, en comparación, más “turismo” en comportamiento y tacto, con una ejecución muy equilibrada: menos orientado a la rudeza de un vehículo de trabajo y más a la polivalencia cotidiana.
Frente a él, el Renault Colorale jugaba la carta de la practicidad pura, con variantes y carrocerías pensadas para el campo, el reparto o la vida en zonas rurales donde el confort era secundario frente a la resistencia. Otro rival natural por posicionamiento de “coche familiar grande” era el Citroën Traction Avant 11B.
Aquí el duelo es interesante porque Citroën apostaba por una solución técnica avanzada para la época (tracción delantera), con una estabilidad y un aplomo que lo convirtieron en referencia.
El Renault Colorale, en cambio, se mantenía en un terreno más clásico y funcional: mecánicas sencillas, accesibles, y un enfoque en el que la capacidad de uso y la facilidad de reparación pesaban más que la sofisticación dinámica. Y si ampliamos el foco al “vehículo de labor” ligero con vocación rural, el Land Rover Series I aparece como antagonista por excelencia, aunque desde otra escuela.
El Land Rover era más claramente un todoterreno y una herramienta, mientras que el Renault Colorale se situaba en un punto intermedio entre turismo grande y vehículo de trabajo, especialmente en sus versiones más orientadas a uso mixto.
Donde el británico destacaba por capacidades fuera de asfalto y enfoque industrial, el Renault buscaba ser más habitable y utilizable en carretera, con un carácter menos extremo.
| Modelo | Cilindrada (cc) | Potencia (CV) | Arquitectura / tracción | Nº cilindros |
| Renault Colorale | 2.383 cc | 48 CV | Delantera longitudinal / tracción trasera | 4 |
| Peugeot 203 | 1.290 cc | 42 CV | Delantera longitudinal / tracción trasera | 4 |
| Citroën Traction Avant 11B | 1.911 cc | 56 CV | Delantera longitudinal / tracción delantera | 4 |
| Land Rover Series I | 1.595 cc | 50 CV | Delantera longitudinal / tracción total conectable | 4 |
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Galería
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Autor
Enric Jané Studio
Proyecto
Catálogo de coches
20/02/2026
20/09/2026