Porsche 930: 296 CV, 6 cilindros y 3.299 cc
Con 296 CV, el Porsche 930 convierte cada aceleración en una patada de par que te pega al asiento y te obliga a medir el gas con respeto. Su bóxer de 6 cilindros y 3.299 cc entrega fuerza desde medio régimen, con una estirada intensa y un sonido metálico que llena el habitáculo. Un clásico que se conduce con las manos firmes y la mirada lejos.
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Sobre la marca de coches Porsche
Porsche representa una forma de entender la conducción: dirección comunicativa, equilibrio de chasis y una entrega de potencia que invita a trazar con confianza. Desde su herencia en competición hasta su evolución tecnológica, la marca combina diseño atemporal y rendimiento utilizable a diario. En esta guía repasamos su historia, sus modelos más relevantes y las claves para elegir el Porsche que mejor encaja con tu estilo de conducción.Versiones de Porsche 930
Turbo (1975 - 1985 )
Carrocería
Coupé
Combustible
Gasolina
Transmisión
Manual
Tracción
Trasera
Posición motor
Trasero
Puertas
2
Plazas
-
Cilindrada
3.299 cc
Cilindros
6
Tipo motor
boxer
Válvulas/cilindro
2
Potencia (CV)
296 CV
Potencia (kW)
221 kW
Potencia (PS)
300 PS
Par
431 Nm
Peso
1300 kg
Longitud
4.300 mm
Anchura
1.780 mm
Altura
1.320 mm
Batalla
2.510 mm
Depósito
-
Velocidad máx.
-
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-
Turbo Cabriolet (1975 - 1985 )
Carrocería
Cabrio
Combustible
Gasolina
Transmisión
Manual
Tracción
Trasera
Posición motor
Trasero
Puertas
2
Plazas
4
Cilindrada
3.299 cc
Cilindros
6
Tipo motor
in-line
Válvulas/cilindro
2
Potencia (CV)
296 CV
Potencia (kW)
221 kW
Potencia (PS)
300 PS
Par
440 Nm
Peso
1300 kg
Longitud
4.300 mm
Anchura
1.780 mm
Altura
1.320 mm
Batalla
2.510 mm
Depósito
-
Velocidad máx.
-
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-
Información sobre Porsche 930
¿Qué es el Porsche 930 y por qué es tan importante?
El Porsche 930 es el primer 911 Turbo de serie (1975-1989) y el modelo que convirtió la sobrealimentación en carácter. Con su 3.0 turbo inicial (260 CV) y, desde 1978, el 3.3 con intercooler (300 CV), impone respeto: entrega brusca, empuje contundente y dirección comunicativa. Su importancia se siente en cada aceleración, como un latigazo que marca época.¿Cómo se siente el motor turbo del Porsche 930 al conducir?
El 930 no “sube” de potencia, la “desata”. En los 3.0, el turbo empuja con fuerza arriba; en los 3.3, el intercooler aporta más pulmón y consistencia. El retraso del turbo (turbolag) forma parte del ritual: gas, espera breve y golpe. En carretera, esa patada exige manos finas y lectura del asfalto.¿Qué prestaciones ofrece y cómo se traducen en sensaciones?
Un 930 3.3 ronda los 300 CV y, según versiones, acelera de 0 a 100 km/h en el entorno de 5,0-5,5 s, con punta cercana a 260 km/h. Hoy no es solo cifra: es el modo en que lo entrega, con el eje trasero cargado y el coche “empujando” desde atrás. A ritmo alto, transmite tensión controlada.¿Cómo es el comportamiento dinámico del Porsche 930?
Motor colgado detrás, batalla corta y turbo: el 930 te obliga a conducir con anticipación. En entrada de curva, el morro pide paciencia; al abrir gas, el eje trasero gana tracción y luego llega el empuje del turbo. Si eres brusco, se vuelve exigente. Si eres preciso, recompensa con una sensación mecánica pura y directa.¿Qué diferencias hay entre el 930 3.0 y el 930 3.3?
El 3.0 (1975-1977) ofrece 260 CV y una entrega más “afilada”, con menos apoyo térmico. El 3.3 (1978-1989) sube a 300 CV e incorpora intercooler, mejorando la consistencia del empuje y la resistencia al calor. En conducción, el 3.3 se siente más lleno y utilizable, sin perder ese carácter turbo contundente.¿Qué caja de cambios lleva y qué se siente al usarla?
El 930 monta una transmisión manual de 4 velocidades durante la mayor parte de su vida, pensada para soportar el par del turbo. En sensaciones, esto significa marchas largas y decisivas: no vas “picando” marchas, vas gestionando empuje. La palanca se siente mecánica, con recorridos firmes, y te invita a planificar adelantamientos y salidas de curva.¿Cómo es la dirección, frenos y tacto general en conducción real?
La dirección comunica mucho, con peso y textura de carretera, especialmente a velocidad. Los frenos, derivados del 917 en espíritu y evolucionados según años, aguantan bien si están a punto. El conjunto se siente robusto, pero requiere temperatura y buen estado. No filtra: te cuenta juntas, cambios de asfalto y apoyos, como un coche de otra era.¿Qué elementos de diseño hacen reconocible al Porsche 930?
Es inconfundible por las aletas ensanchadas, la postura baja y la zaga musculosa. El gran alerón trasero “cola de ballena” (y luego “bandeja de té” en muchos 3.3) no es postureo: ayuda a estabilidad y refrigeración. En marcha, esa carrocería ancha se percibe desde el volante; sientes el coche “plantado” y con presencia.¿Cómo es el interior y la posición de conducción del 930?
Dentro, manda lo analógico: relojes grandes, mandos simples y una ergonomía 911 clásica. La posición es baja, con el volante cerca y pedales que invitan al control fino. Los asientos sujetan más por forma que por artificio. En carretera, el habitáculo transmite motor, rodadura y turbo; no aísla, acompaña, reforzando esa conexión directa con la máquina.¿Qué consumo y uso diario puedes esperar de un Porsche 930?
En conducción real, un 930 puede moverse alrededor de 12-18 l/100 km según ritmo, tráfico y puesta a punto; si explotas el turbo, sube. Más que gasto, la clave es la gestión: calentar, vigilar temperaturas y evitar apagados bruscos tras exigirlo. En ciudad, el embrague y el tamaño se notan; en carretera, todo cobra sentido y fluye.¿Qué puntos de mantenimiento son críticos en el Porsche 930?
Lo crítico es la salud del turbo, estanqueidad de aceite, sistema de alimentación y encendido, y la refrigeración (aire/aceite) en orden. Mangueras, juntas y ajustes importan tanto como el kilometraje. En sensaciones, un 930 bien mantenido empuja limpio y progresivo dentro de su carácter; uno descuidado se vuelve tosco, caliente y menos fiable al exigirle.¿Qué años o versiones son más buscados y por qué?
Los 3.0 atraen por pureza y producción más corta; los 3.3 por equilibrio, intercooler y 300 CV. También influyen mercados y equipamientos (acabados, asientos, diferenciales, etc.). En conducción, la elección es temperamento: el 3.0 se siente más “nervioso”, el 3.3 más lleno y consistente. En ambos, la experiencia es intensa y muy mecánica.¿Qué debes revisar antes de comprar un Porsche 930 clásico?
Revisa historial, compresiones, fugas, estado del turbo, embrague, caja, frenos, suspensión y óxidos típicos en bajos y uniones. Verifica originalidad de piezas (alerón, llantas, interiores) y calidad de restauraciones. En la prueba, busca presión de aceite estable, temperatura controlada y empuje coherente. Un 930 sano transmite solidez; uno dudoso se siente irregular y áspero.Rivales de Porsche 930
El Porsche 930, conocido popularmente como “911 Turbo”, no fue simplemente una variante más dentro de la saga 911: fue el punto en el que la deportividad clásica de Stuttgart adoptó la sobrealimentación como lenguaje propio.Con su silueta ensanchada, su zaga dominante y una entrega de potencia marcada por el carácter del turbo de su época, el 930 se convirtió en un gran turismo de alto voltaje, tan apto para devorar autopistas como para exigir respeto en carreteras reviradas.
Hoy, su rivalidad natural no se entiende solo por cifras, sino por filosofías: motores traseros frente a delanteros, turbo frente a atmosférico, precisión alemana frente a músculo o sofisticación italiana. En su tiempo, el Ferrari 308 GTB representaba el contrapunto mediterráneo: motor central, respuesta más lineal y una conducción más “de hilo fino” donde el chasis busca equilibrio y el conductor trabaja con la inmediatez del atmosférico.
Frente a él, el Porsche 930 aportaba una sensación más contundente y granítica, con un par elevado para la época y una personalidad mecánica que pedía anticipación: cuando el turbo entraba en escena, el paisaje parecía acercarse de golpe. Del lado británico, el Aston Martin V8 Vantage jugaba la carta del gran turismo clásico: cilindrada generosa, empuje a bajas vueltas y una presencia aristocrática, más orientada a viajar muy rápido con autoridad que a buscar el ápice con bisturí.
El 930, aun siendo utilizable en el día a día, se percibía más compacto y concentrado, con esa arquitectura de motor trasero que, bien entendida, ofrecía una tracción y una capacidad de aceleración a la salida de curva que condicionaba la comparación. Y si la rivalidad se mide por la escuela alemana, el BMW M1 fue el antagonista más “ingenieril”: motor central, seis cilindros atmosférico y un enfoque de deportivo homologado con sabor de competición.
Donde el M1 seducía por su equilibrio y progresividad, el Porsche 930 respondía con una sensación más visceral, con el turbo como elemento dramático y una puesta a punto pensada para canalizar potencia en un formato relativamente compacto. En conjunto, el Porsche 930 no se define solo por sus prestaciones, sino por cómo las entrega: es un icono de una era en la que la sobrealimentación tenía carácter, y eso hace que sus rivales sean, más que “alternativas”, distintas interpretaciones del gran deportivo europeo de finales de los 70 y primeros 80.
| Modelo | Arquitectura motor | Cilindrada (cc) | Alimentación | Potencia (CV) | Cilindros |
| Porsche 930 (911 Turbo 3.3, 1978-1989) | Bóxer trasero | 3299 | Turbo | 300 | 6 |
| Ferrari 308 GTB (carburación, aprox. 1975-1980) |
V8 central-trasero | 2926 | Atmosférico | 255 | 8 |
| Aston Martin V8 Vantage (finales 70 / inicios 80) | V8 delantero | 5340 | Atmosférico | 390 | 8 |
| BMW M1 (1978-1981) | 6L central-trasero en línea | 3453 | Atmosférico | 277 | 6 |
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Galería
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Autor
Enric Jané Studio
Proyecto
Catálogo de coches
20/02/2026
20/09/2026