Porsche 908: motor 2.195 cc y 8 cilindros
Con 2.195 cc y una arquitectura de 8 cilindros, el Porsche 908 entrega una manera de empujar que se siente inmediata y progresiva. La cilindrada compacta traduce cada apertura de gas en agilidad, mientras el giro alto del motor acompaña con una entrega fina, pensada para mantener ritmo vuelta tras vuelta. Un clásico de competición donde la técnica se convierte en confianza en cada apoyo y frenada.
¿Tuviste uno?
¿Tuviste un Porsche 908? Comparte una foto y cuéntanos qué significó para ti. Tu experiencia puede ayudar a otros y mantener viva la historia de este modelo.
Sobre la marca de coches Porsche
Porsche representa una forma de entender la conducción: dirección comunicativa, equilibrio de chasis y una entrega de potencia que invita a trazar con confianza. Desde su herencia en competición hasta su evolución tecnológica, la marca combina diseño atemporal y rendimiento utilizable a diario. En esta guía repasamos su historia, sus modelos más relevantes y las claves para elegir el Porsche que mejor encaja con tu estilo de conducción.Versiones de Porsche 908
2.2L Manual (1969 - 1974 )
Carrocería
-
Combustible
Gasolina
Transmisión
Manual
Tracción
Trasera
Posición motor
Central
Puertas
-
Plazas
-
Cilindrada
2.195 cc
Cilindros
-
Tipo motor
-
Válvulas/cilindro
-
Potencia (CV)
-
Potencia (kW)
-
Potencia (PS)
-
Par
-
Peso
666 kg
Longitud
-
Anchura
-
Altura
-
Batalla
-
Depósito
-
Velocidad máx.
-
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-
Información sobre Porsche 908
¿Qué es el Porsche 908 y por qué es tan importante en competición?
El Porsche 908 (1968-1971) nació para el Mundial de Resistencia con un chasis tubular muy ligero y una aerodinámica afinada para Le Mans, Nürburgring o Targa Florio. Su tamaño compacto y su bajo peso se traducen en una conducción “de bisturí”: entra en curva con inmediatez, cambia de apoyo con mínima inercia y transmite cada milímetro del asfalto al volante.¿Qué motor monta el Porsche 908 y qué sensaciones ofrece?
Bajo la carrocería late un bóxer de 8 cilindros y 3.0 litros, atmosférico, con potencias típicas en torno a 350-370 CV según versión y puesta a punto. Más que la cifra, marca el carácter: estira con rabia hasta la zona alta, responde al gas sin demora y llena el habitáculo de un timbre metálico, afilado y continuo.¿Cómo acelera y cómo se siente en recta el Porsche 908?
Con un peso alrededor de 600-650 kg (según especificación), la relación peso/potencia es de carreras puras, y eso se nota desde el primer metro. La aceleración es inmediata, sin filtros: el coche “salta” hacia delante cuando abres gas y exige precisión con el pedal. En recta, la estabilidad depende de la versión aerodinámica, pero siempre se siente tenso y vivo.¿Cómo es el comportamiento en curvas y qué tipo de conducción pide?
El 908 recompensa una conducción fina y valiente. El morro obedece rápido, y el coche gira con una sensación de ligereza que hoy casi no existe. Al frenar tarde, la trasera puede insinuarse si entras brusco, pero con manos suaves el chasis se apoya de forma progresiva. Es un coche que pide anticipación, trazada limpia y gas dosificado.¿Qué caja de cambios lleva y cómo influye en la experiencia?
El Porsche 908 empleó cajas manuales de competición (5 velocidades en muchas configuraciones), con recorridos mecánicos y un tacto duro, directo. Cada cambio se siente como una acción física: embrague, palanca, engranajes. No hay comodidad, hay control. En conducción rápida, te obliga a ser metódico: punta-tacón preciso, inserción firme y un ritmo constante para no descolocar el conjunto.¿Qué versiones del Porsche 908 existen y para qué servía cada una?
Hubo variantes clave: 908 “coupé” de cola larga (Langheck) para Le Mans por velocidad punta, 908/2 spyder para trazados revirados y 908/3 (especialmente ligero) pensado para circuitos como Nürburgring y Targa Florio. Cada una cambia el tacto: el cola larga se siente más “estirado” y estable, el spyder más nervioso, y el 908/3 es pura agilidad.¿Qué tal frena el Porsche 908 y qué se siente al límite?
Con frenos de disco y un conjunto liviano, el 908 frena con contundencia, pero exige pie educado: no hay asistencia moderna ni margen para pisotones. La sensación es transparente: notas el agarre del neumático y el peso desplazándose hacia delante. Al límite, el coche comunica antes de deslizar, y si corriges con suavidad, recupera tracción con naturalidad.¿Cómo es la aerodinámica y qué efecto tiene en la conducción?
La aerodinámica del 908 se adaptaba al circuito: colas largas para reducir resistencia y ganar velocidad, y configuraciones más cortas para mejorar estabilidad en cambios de dirección. En marcha, eso se percibe como “aplomo” diferente: algunas carrocerías invitan a sostener gas en recta con confianza, mientras otras priorizan el apoyo rápido en curvas enlazadas, con reacciones más inmediatas.¿Qué papel tuvo el Porsche 908 frente a rivales como Ford o Ferrari?
El 908 fue la respuesta de Porsche para pelear con prototipos más grandes y potentes, apostando por eficiencia, ligereza y fiabilidad. En pista, eso se traduce en una conducción que premia el ritmo: quizá no “arrastra” por potencia bruta, pero sostiene tiempos por paso por curva, tracción y consistencia. Es el tipo de coche que gana cuando mantienes la concentración vuelta tras vuelta.¿Qué victorias y hitos destacan en la historia del Porsche 908?
El 908 acumuló triunfos en pruebas del Mundial de Marcas y fue protagonista en Targa Florio y Nürburgring, además de ser base para múltiples evoluciones. Su gran valor histórico es cómo acercó a Porsche a la victoria absoluta en resistencia antes de la era 917. Conducirlo (o imaginarlo) es sentir la transición: un prototipo preciso, ligero y cada vez más rápido.¿Cómo es el interior y la ergonomía: se puede “vivir” dentro de un 908?
El habitáculo es funcional y desnudo: instrumentación esencial, postura baja y mandos pensados para correr, no para pasear. La visibilidad depende de la versión, pero siempre vas “encajado” en el coche, con el volante cerca y la carrocería envolviendo. La experiencia es intensa: calor, ruido mecánico y vibración ligera. Todo te recuerda que es una herramienta de competición.¿Qué mantenimiento y cuidados requiere un Porsche 908 hoy?
Un 908 es una pieza de ingeniería de carreras: necesita mantenimiento preventivo estricto, revisiones de motor y transmisión por horas de uso, control de sistemas de combustible e ignición, y verificación de chasis y suspensiones tras rodar. En sensaciones, eso se traduce en confianza: cuando está bien ajustado, el coche fluye y responde con precisión; cuando no, lo notas al instante en tacto y temperatura.¿Es una buena inversión y qué factores influyen en su valor?
Su valor depende de la autenticidad (chasis, historial), palmarés, especificación (908/3 muy cotizado), documentación FIA y calidad de restauración. En el mercado de clásicos de competición, la procedencia pesa tanto como la mecánica. La “inversión” también es emocional: no compras un objeto, compras acceso a una forma de conducir pura, donde cada vuelta te exige técnica y te devuelve sensaciones crudas.¿Qué alternativas comparables existen si te atrae el Porsche 908?
Si buscas sensaciones similares, mira prototipos de su época: Porsche 907/910 (más antiguos), Lola T70 (más grande y potente), Ferrari 312P o Alfa Romeo T33. Cada uno cambia el carácter: algunos son más musculosos, otros más delicados. El 908 destaca por equilibrio: ligero, preciso y constante, con un motor que empuja arriba y un chasis que invita a hilar fino en curva.¿Cómo suena y qué “personalidad” transmite el Porsche 908 en marcha?
El bóxer de ocho cilindros tiene un sonido agudo y mecánico, con una subida de vueltas que parece tensar el aire detrás de tu nuca. No es un bramido grave: es una nota metálica que se afina cuanto más te acercas al régimen alto. Esa banda sonora condiciona la conducción: te guía para cambiar, te alerta del límite y te mete en un ritmo obsesivo, vuelta a vuelta.Rivales de Porsche 908
Porsche 908 es uno de esos prototipos de resistencia que definieron una época por equilibrio: ingeniería ligera, aerodinámica afinada para circuitos muy distintos y una mecánica pensada para sostener ritmos altos durante horas.Nacido para pelear en el corazón de la escena internacional de finales de los 60, el 908 se convirtió en la respuesta de Porsche a una pregunta exigente: cómo plantar cara a rivales con más cilindrada y potencia recurriendo a eficiencia, peso contenido y un chasis preparado para adaptarse a variantes de carrocería (coupé y spyder) según la naturaleza del trazado. Su rivalidad natural se entiende por contexto.
En el entorno de los prototipos del Mundial de Marcas, el Porsche 908 tenía enfrente a máquinas que jugaban otras cartas: motores más grandes, mayores cifras de potencia y, en ocasiones, una puesta a punto pensada para explotar rectas largas.
Ahí es donde su planteamiento cobraba sentido: el 908 buscaba ganar tiempo en frenada, paso por curva y constancia mecánica, especialmente cuando el asfalto y la duración de la prueba convertían la gestión del conjunto en la diferencia entre pelear por el liderato o mirar desde lejos. Entre sus antagonistas más directos aparece el Ferrari 312 P, prototipo italiano que representaba la escuela del motor con carácter y altas prestaciones, un enfoque donde la potencia y la respuesta eran armas clave para dominar carreras rápidas.
Frente a él, el 908 oponía una filosofía más calculada: menor cilindrada, pero un conjunto pensado para no derrochar energía y para mantener un ritmo competitivo vuelta tras vuelta. Otro contrincante fundamental fue el Alfa Romeo Tipo 33/3, un prototipo con un V8 de tres litros que encajaba de lleno en la misma categoría conceptual.
La batalla aquí se trasladaba a los matices: rigidez y ligereza del chasis, aerodinámica real en tráfico, facilidad de puesta a punto y fiabilidad en el límite.
En ese terreno, Porsche solía destacar por el rigor de su ejecución y por la capacidad de su coche para ser “herramienta” de carrera. Y como referencia inevitable en el imaginario de la resistencia, el Ford GT40 representa la idea del músculo americano aplicado a Le Mans: V8 de gran cilindrada y potencia superior.
En un duelo directo, el 908 no pretendía igualar cifras puras; su alternativa era reducir lastres, optimizar el comportamiento y mantener un rendimiento alto en el tramo largo de una carrera, especialmente cuando el desgaste y los errores comienzan a cobrar factura. A continuación, una comparativa técnica (orientativa) entre el Porsche 908 y algunos de sus rivales más representativos en la categoría/proximidad de época, centrada únicamente en especificaciones mecánicas básicas.
| Modelo | Arquitectura motor | Cilindrada (cc) | Potencia (cv) | Cilindros |
| Porsche 908 | Bóxer | 2.997 | aprox. 350 |
8 |
| Ferrari 312 P | V | 2.989 | aprox. 420 |
12 |
| Alfa Romeo Tipo 33/3 | V | 2.995 | aprox. 400 |
8 |
| Ford GT40 | V | 4.942 | aprox. 425 |
8 |
Opiniones de usuarios
Todavía no hay opiniones de usuarios para este modelo.
Galería
Todavía no hay fotos en la galería.
Autor
Enric Jané Studio
Proyecto
Catálogo de coches
20/02/2026
20/09/2026