Porsche 804: 182 CV y 8 cilindros en 1493 cc
Con 182 cv extraídos de 1493 cc y un 8 cilindros de giro rápido, el Porsche 804 se siente como una máquina de precisión: cada milímetro de gas se traduce en avance inmediato. La entrega sube con una estirada progresiva que invita a apurar marchas, mientras el conjunto ligero y directo comunica el asfalto con claridad. Un clásico de carreras pensado para enlazar curvas con decisión.
¿Tuviste uno?
¿Tuviste un Porsche 804? Comparte una foto y cuéntanos qué significó para ti. Tu experiencia puede ayudar a otros y mantener viva la historia de este modelo.
Sobre la marca de coches Porsche
Porsche representa una forma de entender la conducción: dirección comunicativa, equilibrio de chasis y una entrega de potencia que invita a trazar con confianza. Desde su herencia en competición hasta su evolución tecnológica, la marca combina diseño atemporal y rendimiento utilizable a diario. En esta guía repasamos su historia, sus modelos más relevantes y las claves para elegir el Porsche que mejor encaja con tu estilo de conducción.Versiones de Porsche 804
1.5L 8 cil 182 cv (1961 - 1964 )
Carrocería
-
Combustible
Gasolina
Transmisión
-
Tracción
-
Posición motor
-
Puertas
2
Plazas
-
Cilindrada
1.493 cc
Cilindros
8
Tipo motor
in-line
Válvulas/cilindro
-
Potencia (CV)
182 CV
Potencia (kW)
136 kW
Potencia (PS)
185 PS
Par
-
Peso
460 kg
Longitud
4.100 mm
Anchura
-
Altura
1.320 mm
Batalla
2.310 mm
Depósito
52 L
Velocidad máx.
-
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-
Información sobre Porsche 804
¿Qué es el Porsche 804 y por qué es tan recordado?
El Porsche 804 fue el monoplaza de Fórmula 1 con el que la marca compitió en 1962, y es recordado por ser el coche con el que Porsche logró su única victoria en F1 como constructor en la era moderna. Con apenas unos 450 kg, su ligereza se siente como una extensión del piloto: cambia de apoyo con rapidez, frena tarde y transmite cada milímetro del asfalto con una claridad casi quirúrgica.¿Qué motor monta el Porsche 804 y cómo se siente al acelerarlo?
Monta un bóxer de 8 cilindros atmosférico de 1.5 litros (Tipo 753), en línea con la normativa de la época, con una potencia en torno a 180–200 CV según especificación. Su respuesta es inmediata, sin inercias de turbo: sube de vueltas con un aullido mecánico agudo y constante. La entrega es progresiva pero exigente; te pide mantenerlo alto de régimen para sentir toda su energía.¿Cuánta potencia tiene y qué prestaciones ofrecía en su contexto?
Con alrededor de 180–200 CV para unos 450 kg, la relación peso/potencia era muy competitiva en 1962. En marcha, eso se traduce en aceleraciones vivas y una sensación de empuje continuo cuando el motor gira alegre. No “aplasta” por par, sino por velocidad de giro: cuanto más lo estiras, más corre. Es un coche que premia la precisión del pie derecho y el timing.¿Cómo es su chasis y qué transmite en curvas?
El 804 utilizaba un chasis tubular con carrocería muy ligera, pensado para reducir masa y afinar el reparto. En curva, la sensación es de comunicación total: notas cómo el coche apoya y cómo las ruedas “muerden” a medida que cargas dirección. No filtra; informa. Eso obliga a ser limpio con volante y gas, pero también regala una lectura nítida del límite, ideal para enlazar curvas con fluidez.¿Qué suspensión y frenos llevaba, y cómo condicionan la conducción?
Empleaba suspensión independiente y, de forma avanzada para su tiempo, frenos de disco (muy relevantes en 1962). En conducción, los discos permiten apurar con confianza y repetir frenadas con mejor consistencia que muchos rivales de tambor. La suspensión, firme y directa, hace que el coche responda sin demora a cambios de trayectoria. La combinación invita a trazar con precisión: frenas recto, sueltas, apoyas y aceleras temprano.¿Qué peso tiene y por qué la ligereza se nota tanto al volante?
Con un peso aproximado de 450 kg, la ligereza define cada sensación: el coche “gira” con el cuerpo, no con la fuerza. En frenada, necesita menos distancia y menos esfuerzo; en curvas, cambia de dirección con una rapidez casi instantánea. También se percibe en la tracción: cualquier exceso de gas se nota al momento. Es un monoplaza que exige tacto, porque todo ocurre rápido y sin filtros.¿Cuál fue su mayor logro deportivo en Fórmula 1?
Su hito clave fue la victoria en el GP de Francia de 1962, lograda por Dan Gurney, un resultado que consolidó al 804 como un coche eficiente y bien equilibrado. En pista, esa eficacia se traduce en ritmo constante: no era solo velocidad punta, sino capacidad de mantener paso por curva y frenar tarde sin perder estabilidad. Era un F1 pensado para sumar rendimiento vuelta tras vuelta, sin dramatismos.¿Cómo era el puesto de conducción y qué se siente dentro?
El habitáculo del 804 es puro minimalismo: todo queda al alcance, sin concesiones a confort. La posición es baja, con el morro estirándose delante como referencia de trazada. La sensación es de vulnerabilidad y enfoque: oyes el motor muy cerca, sientes vibraciones en la espalda y lees el agarre por el volante. Con casco y arnés, el mundo se reduce a frenar, apoyar y dosificar gas con precisión.¿Qué aerodinámica y carrocería tenía, y cómo influye en la estabilidad?
La aerodinámica era sencilla y limpia, previa a la era de grandes alerones: la estabilidad dependía más del equilibrio mecánico y del piloto que de la carga aerodinámica. Eso se percibe en curvas rápidas: el coche no “se pega” por downforce, sino por chasis y neumático. Recompensa trazadas suaves, sin correcciones bruscas. A alta velocidad, el aire se siente como resistencia más que como apoyo, y exige manos finas.¿En qué se diferencia de otros Porsche de competición de la época?
Frente a prototipos y deportivos de resistencia de Porsche, el 804 es más nervioso y directo: menor masa, menos recorrido de suspensión y un motor diseñado para girar alto. En sensaciones, todo es más inmediato: el coche no perdona entradas fuertes ni apoyos sucios, pero cuando lo conduces fino parece deslizar sobre raíles. Es la interpretación más pura del ADN de la marca en formato monoplaza: precisión, ligereza y eficiencia.¿Es un coche “difícil” de conducir según estándares actuales?
Sí, porque carece de ayudas, tiene poca carga aerodinámica y ofrece una comunicación cruda del agarre. La dificultad no viene de potencia descomunal, sino de lo rápido que reacciona y de lo estrecha que es la ventana de conducción fina. En aceleración debes ser progresivo; en frenada, muy firme pero recto. A cambio, el aprendizaje es inmediato: cada vuelta te enseña algo del equilibrio, del neumático y de tu propio tacto.¿Qué valor tiene hoy el Porsche 804 como pieza histórica?
Su valor es doble: deportivo, por ser el monoplaza de la victoria de Porsche en F1 en 1962, e ingenieril, por su ligereza y soluciones avanzadas como los frenos de disco. Hoy se percibe como una cápsula de conducción: te devuelve a una época en la que el rendimiento se lograba con masa contenida y precisión mecánica. Más que cifras, importa la vivencia: conducirlo es “leer” la pista sin intermediarios.Rivales de Porsche 804
El Porsche 804 representa el punto más alto de la primera etapa de Porsche en la Fórmula 1: un monoplaza ligero, de ingeniería minuciosa y filosofía purista, concebido para extraer velocidad desde la eficiencia y el equilibrio antes que desde la fuerza bruta.Su rivalidad natural se entiende dentro del cambio de era de principios de los 60, cuando el reglamento de 1,5 litros apretó el margen de maniobra y obligó a los fabricantes a elegir entre refinamiento mecánico, chasis afinado y fiabilidad para ganar carreras. En ese escenario, el Ferrari 156 F1 fue el antagonista más evidente.
Ferrari apostó por un V6 de 1,5 litros con una entrega de potencia robusta y un conjunto muy competitivo en el global de la temporada.
Frente a ese enfoque más “músculo y tracción”, el Porsche 804 defendía una interpretación más liviana y de respuesta rápida, buscando que la agilidad y la velocidad de paso por curva compensaran la desventaja de potencia pura en ciertos trazados. El BRM P57 completó el triángulo de rivales principales en 1962 con un V8 que, por concepción, ofrecía un carácter distinto: más cilindros, más complejidad y una banda de utilización que exigía precisión de puesta a punto.
Frente al BRM, el Porsche 804 jugaba la carta de la sencillez relativa y de la masa contenida como herramienta para ser competitivo en circuitos donde el ritmo sostenido y la estabilidad en frenada marcaban diferencias. Por último, el Lotus 25 simbolizó el cambio conceptual que terminó por acorralar a propuestas más tradicionales: su chasis monocasco (revolucionario en el momento) abrió una brecha en rigidez y eficiencia estructural.
En esa comparación, el Porsche 804 queda como un monoplaza de transición: muy depurado en lo mecánico y notablemente ligero, pero enfrentado a una nueva forma de entender el chasis que pronto se convertiría en referencia.
| Modelo | Cilindrada | Configuración motor | Potencia (CV) |
| Porsche 804 | 1.494 cc | 8 cilindros bóxer | 180–200 CV |
| Ferrari 156 F1 | 1.476 cc | V6 | 185–200 CV |
| BRM P57 | 1.498 cc | V8 | 190–205 CV |
| Lotus 25 | 1.498 cc | V8 (Coventry Climax) | 190–205 CV |
Opiniones de usuarios
Todavía no hay opiniones de usuarios para este modelo.
Galería
Todavía no hay fotos en la galería.
Autor
Enric Jané Studio
Proyecto
Catálogo de coches
20/02/2026
20/09/2026