Pontiac Grande Parisienne: 230 CV y V8 de 5319 cc

Con 230 CV, el Pontiac Grande Parisienne entrega una aceleración suave pero contundente: pisas y el V8 responde con una ola de par y un rumor grave que llena el habitáculo. Sus 8 cilindros y 5319 cc se traducen en fuerza disponible sin esfuerzo, ideal para cruceros largos, adelantamientos tranquilos y una conducción de gran turismo, estable y serena en autopista.

¿Tuviste uno?

¿Tuviste un Pontiac Grande Parisienne? Comparte una foto y cuéntanos qué significó para ti. Tu experiencia puede ayudar a otros y mantener viva la historia de este modelo.
Pontiac - Logo

Sobre la marca de coches Pontiac

Pontiac marcó una época con una personalidad claramente americana: líneas contundentes, motores con carácter y una puesta a punto pensada para disfrutar al volante. En carretera, su conducción se siente directa y comunicativa, con ese pulso “muscle” que invita a acelerar con decisión y a enlazar curvas con aplomo. En este recorrido por la marca, repasamos su historia, sus modelos más recordados y el ADN que la convirtió en referencia.

Versiones de Pontiac Grande Parisienne

5.3L 8 cil 230 cv (1967 )

Pontiac Grande Parisienne - 5.3L 8 cil 230 cv - Imagen no disponible
Carrocería
-
Combustible
-
Transmisión
-
Tracción
Trasera
Posición motor
Delantero
Puertas
-
Plazas
5
Cilindrada
5.319 cc
Cilindros
8
Tipo motor
V
Válvulas/cilindro
-
Potencia (CV)
230 CV
Potencia (kW)
171 kW
Potencia (PS)
233 PS
Par
448 Nm
Peso
1760 kg
Longitud
5.480 mm
Anchura
2.040 mm
Altura
1.390 mm
Batalla
3.030 mm
Depósito
-
Velocidad máx.
-
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-

Información sobre Pontiac Grande Parisienne

¿Qué es el Pontiac Grande Parisienne y qué lugar ocupa en la gama?

El Pontiac Grande Parisienne fue una gran berlina de enfoque familiar y rutero, situada en lo alto de la oferta de Pontiac en mercados como Canadá. Por tamaño y planteamiento se movía en el territorio de los “full-size”: mucha carrocería, gran batalla y un aplomo pensado para viajar. Al volante se siente como un sofá firme: dirección suave, morro largo y una pisada que invita a devorar autopistas.

¿Cómo se percibe su diseño exterior en persona?

Su estética habla el lenguaje clásico norteamericano: proporciones generosas, capó extenso y una trasera de gran volumen que transmite presencia. En la calle impone por superficie y por la altura de cintura, y cada maniobra recuerda que llevas “metal” alrededor. Con cromados y líneas horizontales, la lectura visual es de estabilidad y calma. Conduce a ritmo constante: parece pedir carretera abierta más que ciudad estrecha.

¿Qué sensaciones ofrece el motor y la entrega de potencia?

En el Grande Parisienne, lo habitual es una respuesta pensada para el confort: empuje suave desde abajo, sin necesidad de estirar. Su carácter es el de un gran V8 americano en muchas versiones: par abundante, aceleración progresiva y sonido grave, más presente que intrusivo. En conducción relajada se siente lleno y descansado; cuando hundes el pie, gana velocidad con decisión, sin nervios ni brusquedades.

¿Qué tal es en carretera: estabilidad, confort y aislamiento?

Es un coche de crucero: a velocidad sostenida transmite serenidad gracias a su masa, batalla y suspensión orientada a filtrar. El volante no busca precisión quirúrgica; busca que el viaje sea fácil. En autopista, la sensación es de “barco” controlado: flota sobre juntas y baches, y el habitáculo se siente amplio y respirable. Invita a conducir con manos ligeras y ritmo constante.

¿Cómo se comporta en ciudad y maniobras?

En ciudad se nota su tamaño: radios de giro amplios, morro largo y una carrocería que exige anticipación. La conducción se vive más por inercia que por cambios de apoyo rápidos. A cambio, la dirección suele ser asistida y amable, haciendo que aparcar sea cuestión de espacio, no de fuerza. En tráfico, su mejor virtud es la suavidad: avanza con calma y sin tirones.

¿Qué espacio interior y practicidad ofrece para uso familiar?

Aquí brilla: la cabina es ancha, con plazas que priorizan el confort y una postura de conducción elevada, dominando el entorno. Las plazas traseras suelen sentirse como un salón: buen sitio para piernas y hombros, ideal para viajes largos. El maletero, acorde al formato, suele ser muy capaz, pensado para equipaje voluminoso. La experiencia es de amplitud real: menos “encajar”, más acomodarse.

¿Cómo es la calidad de rodadura: suspensión y frenada?

La suspensión suele estar calibrada para absorber, no para firmar curvas: baches y ondulaciones se transforman en movimientos amplios, redondeados y previsibles. En frenada, por concepto y época, conviene conducir con margen: distancia y progresividad, dejando que el coche “se asiente” antes de detenerse. La sensación general es de gran turismo tranquilo: no te empuja a ir rápido, te pide ser fino y anticipar.

¿Qué consumo y costes de uso puedes esperar?

Por tamaño y cilindrada, el consumo tiende a ser elevado frente a estándares modernos, especialmente en ciudad y con tráfico. En carretera estable, el coche agradece un ritmo constante y puede moderar el gasto, pero sigue siendo un “full-size” con mucha masa. El coste de uso se siente en combustible, neumáticos y mantenimiento preventivo. A cambio, la recompensa es viajar con poca fatiga: confort por encima de la eficiencia.

¿Qué puntos debes revisar antes de comprar uno clásico?

Prioriza el estado estructural: óxidos en bajos, pasos de rueda y puntos de anclaje de suspensión. Revisa fugas en motor y transmisión, temperatura estable y suavidad al cambiar. Comprueba frenos, dirección asistida y estado de silentblocks: son claves para que no flote en exceso. En interior, mira sellados y electricidad. Un Grande Parisienne sano debe rodar recto, frenar sin tirar y no “cazar” baches.

¿Para quién tiene sentido hoy un Pontiac Grande Parisienne?

Para quien busca la experiencia clásica americana: espacio, presencia y viajes largos a ritmo sereno, más que agilidad. Es ideal si disfrutas de la conducción “a vela”, con un motor que empuja sin esfuerzo y un habitáculo que invita a conversar. Encaja en uso recreacional, concentraciones y rutas tranquilas. Si tu día a día es urbano y estrecho, puede cansar; si tu plan es carretera, enamora.

Rivales de Pontiac Grande Parisienne

El Pontiac Grande Parisienne pertenece a esa estirpe de grandes berlinas norteamericanas —largas, bajas y pensadas para devorar millas— que Pontiac adaptó a los gustos de ciertos mercados (especialmente Canadá) con una receta muy clara: plataforma “full-size”, mecánicas V8 de gran cilindrada y una puesta a punto orientada al confort, sin renunciar a una presencia imponente.

Su rivalidad natural no se entiende desde el “coche europeo” de tamaño medio, sino frente a otras grandes berlinas de su época que ofrecían el mismo concepto de viaje: espacio, suavidad de marcha y par motor abundante. En esa liga, el enfrentamiento más directo suele darse con el Chevrolet Caprice y el Oldsmobile Delta 88, dos alternativas de General Motors que compartían filosofía (y, según año/mercado, componentes) pero con matices de identidad muy definidos.

El Caprice era el enfoque más racional: enorme, cómodo y con una orientación familiar-flota muy marcada; el Delta 88 buscaba un punto más “premium” dentro de GM, con tacto de rodadura más burgués y una percepción de calidad algo superior según acabados.

El Pontiac Grande Parisienne quedaba en medio con una personalidad más “driver-oriented” en la narrativa de marca Pontiac: estética más llamativa y un posicionamiento que solía insinuar mayor carácter, aunque el objetivo final seguía siendo viajar sin esfuerzo. Como contrapeso fuera del ecosistema GM, el Ford LTD aparece como el antagonista lógico: misma idea de berlina grande americana, V8 como columna vertebral y una ejecución distinta en tacto de dirección, suspensiones y oferta mecánica según generaciones.

Donde el Pontiac tiende a seducir por la continuidad de una experiencia muy “GM full-size” (silencio, aislamiento, flotabilidad controlada), el LTD ponía sobre la mesa una alternativa equivalente en tamaño y aplomo rutero, pero con un estilo y calibración propios de Ford. Nota técnica importante para una comparativa honesta: en modelos históricos como el Pontiac Grande Parisienne, las especificaciones exactas cambian mucho según año, mercado (EE.

UU./Canadá) y motorización concreta.

A continuación se muestra una comparativa técnica “típica” y representativa de configuraciones habituales en la era de las grandes berlinas V8 (valores aproximados y orientativos, pueden variar por año y versión).
Modelo Arquitectura Cilindrada (cc) Potencia (CV) Configuración
Pontiac Grande Parisienne Motor delantero, propulsión trasera 5735 160 V8
Chevrolet Caprice Motor delantero, propulsión trasera 5735 160 V8
Oldsmobile Delta 88 Motor delantero, propulsión trasera 5735 170 V8
Ford LTD Motor delantero, propulsión trasera 5766 165 V8

Opiniones de usuarios

Todavía no hay opiniones de usuarios para este modelo.

Galería

Todavía no hay fotos en la galería.

Autor
Enric Jané Studio
Proyecto
Catálogo de coches
20/02/2026
20/09/2026