Pontiac Fiero 140 CV: V6 2.8 central
Con 140 CV, el Pontiac Fiero responde con una entrega progresiva que se siente viva al salir de cada curva. Su V6 de 6 cilindros y 2.827 cc aporta un empuje lleno desde medio régimen, acompañado de un sonido grave que invita a estirar marchas. La arquitectura de motor central mejora el equilibrio: el morro entra con precisión y el tren trasero transmite tracción y confianza en conducción diaria y rutas reviradas.
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Sobre la marca de coches Pontiac
Pontiac marcó una época con una personalidad claramente americana: líneas contundentes, motores con carácter y una puesta a punto pensada para disfrutar al volante. En carretera, su conducción se siente directa y comunicativa, con ese pulso “muscle” que invita a acelerar con decisión y a enlazar curvas con aplomo. En este recorrido por la marca, repasamos su historia, sus modelos más recordados y el ADN que la convirtió en referencia.Versiones de Pontiac Fiero
2.5L 4 cil 92 cv Automática Coupé (1984 - 1985 )
Carrocería
Coupé
Combustible
Gasolina
Transmisión
Automática
Tracción
Trasera
Posición motor
Central
Puertas
2
Plazas
2
Cilindrada
2.457 cc
Cilindros
4
Tipo motor
in-line
Válvulas/cilindro
3
Potencia (CV)
92 CV
Potencia (kW)
68 kW
Potencia (PS)
93 PS
Par
182 Nm
Peso
1266 kg
Longitud
4.200 mm
Anchura
1.760 mm
Altura
1.200 mm
Batalla
2.380 mm
Depósito
-
Velocidad máx.
-
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-
V6 (1985 - 1987 )
Carrocería
Coupé
Combustible
Gasolina
Transmisión
Manual
Tracción
Trasera
Posición motor
Central
Puertas
2
Plazas
2
Cilindrada
2.827 cc
Cilindros
6
Tipo motor
V
Válvulas/cilindro
2
Potencia (CV)
140 CV
Potencia (kW)
104 kW
Potencia (PS)
142 PS
Par
220 Nm
Peso
1212 kg
Longitud
4.190 mm
Anchura
1.760 mm
Altura
1.200 mm
Batalla
2.380 mm
Depósito
-
Velocidad máx.
180 km/h
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-
Información sobre Pontiac Fiero
¿Qué es el Pontiac Fiero y por qué fue tan diferente?
El Pontiac Fiero (1984-1988) fue la apuesta de GM por un deportivo compacto de motor central, con chasis espacial y paneles de carrocería en material compuesto. Esa arquitectura reparte masas y cambia el tacto: dirección más viva, apoyos más planos y una sensación de coche “encajado” al asfalto. Es un 2 plazas con aire de prototipo accesible, pensado para disfrutar en carreteras reviradas.¿Cómo se siente al volante con su motor central?
Con el motor detrás de los asientos, el Fiero transmite un giro más inmediato y un balanceo contenido, especialmente en enlazadas. El morro entra con decisión y el coche invita a dosificar el gas para redondear la trayectoria. A ritmos normales se percibe estable y ligero; cuando fuerzas, pide manos suaves y anticipación. Su mayor valor es la sensación de cercanía mecánica: todo ocurre muy cerca del piloto.¿Qué motores montó y qué carácter tiene cada uno?
Arrancó con un 2.5 “Iron Duke” de 4 cilindros (aprox. 92 CV), que prioriza suavidad y consumo: empuja desde abajo, pero no busca altas vueltas. El salto emocional llega con el V6 2.8 (aprox. 140 CV), más redondo y elástico, con respuesta más llena al salir de curvas. No es un coche de cifras modernas: es de ritmo, sonido y continuidad.¿Cómo acelera y qué prestaciones ofrece en la práctica?
En conducción real, el 2.5 se mueve con dignidad en ciudad y carreteras secundarias, pero en adelantamientos pide planificación. El V6 se siente más “musculoso” y permite mantener marchas largas con menos esfuerzo. Según versiones, el 0-100 km/h suele moverse en torno a 8-11 s y la punta ronda 170-200 km/h. Más que correr, el Fiero seduce por su respuesta lineal.¿Qué diferencias hay entre las primeras unidades y las de 1988?
El gran cambio llega en 1988 con una suspensión trasera rediseñada (inspiración en soluciones de modelos de mayor nivel) y mejoras de frenos y geometrías. En carretera se nota: más precisión, menos reacciones bruscas y una trasera más “plantada” en apoyo. Los 84-87 tienen encanto más crudo, pero también un tacto menos afinado. Si buscas conducción fina, 1988 suele ser la elección lógica.¿Qué consumo y uso diario puedes esperar?
Como clásico ligero, el Fiero puede ser razonable si está bien afinado. El 2.5 suele moverse alrededor de 8-10 l/100 km en uso mixto, y el V6 puede subir a 10-12 l/100 km según estado y conducción. En ciudad se agradece su tamaño y visibilidad aceptable, pero el calor del vano y el aislamiento son de otra época. Es más disfrute de trayecto que electrodoméstico.¿Es cómodo para viajar o está pensado para escapadas cortas?
La postura es baja, con sensación de cockpit y un salpicadero envolvente. En autopista mantiene bien el rumbo, pero el ruido aerodinámico y de rodadura recuerda su edad. Los asientos suelen ser cómodos, aunque la ergonomía depende del estado y tapicerías. Es un coche para escapadas y rutas de fin de semana: te hace sentir conectado, pero no pretende filtrar el mundo como un turismo moderno.¿Cómo es el interior y la experiencia de cabina?
El interior es ochentero, con plásticos duros pero una disposición muy enfocada al conductor. La instrumentación es clara y el volante cae bien en las manos. Lo mejor es la sensación de ir “encajado” entre ejes, con el motor cerca y una palanca que te invita a conducir con intención. No es lujo: es ambiente de deportivo asequible, donde el protagonismo lo tiene la carretera.¿Qué maletero tiene y qué practicidad ofrece siendo motor central?
Sorprende por practicidad: al ser motor central, combina un maletero delantero y otro trasero relativamente aprovechables para bolsas blandas. Para dos personas, permite una escapada sin drama si eliges equipaje compacto. No es un coche para grandes bultos, pero sí para viajar ligero. Esa dualidad—deportivo y utilizable—es parte de su encanto: te invita a salir a conducir sin renunciar a lo básico.¿Qué averías y puntos débiles son típicos en un Fiero?
En 1984 hubo problemas de fiabilidad ligados al compartimento motor y gestión térmica; hoy importa el historial y correcciones realizadas. También son comunes envejecimiento de manguitos, radiador, sensores, cableado y fugas. Suspensión, silentblocks y dirección pueden pedir renovación para recuperar precisión. En interiores, plásticos y mecanismos sufren. La clave es una unidad mantenida: cuando está al día, transmite confianza y un tacto limpio.¿Qué debes revisar antes de comprar uno?
Comprueba óxidos en subchasis, torretas y puntos estructurales, además del estado de frenos, líneas y refrigeración. Verifica temperatura estable en marcha, funcionamiento de ventiladores y que no haya olores a combustible/aceite. Prueba cambios en caliente, alineación y vibraciones. En 88, confirma que sea realmente ese año por bastidor y componentes. Un Fiero bueno se siente firme; uno cansado flota y suena.¿Qué versiones y acabados del Fiero son más interesantes?
El Fiero GT (muchos años con el V6) aporta imagen más agresiva y un empuje más coherente con el concepto. El SE es un equilibrio agradable, y el 1988 Formula combina mecánica V6 con un enfoque más sobrio, muy apreciado por su chasis final. Si priorizas conducción, 1988 es referencia; si buscas estética ochentera pura, los fastback GT tienen una presencia muy marcada.¿Qué tal es como coche clásico para disfrutar hoy?
Funciona muy bien como clásico “de conducir”: tamaño compacto, sensaciones directas y una puesta en escena distinta por su motor central. En carreteras secundarias ofrece una conversación continua entre volante, gas y chasis, sin necesidad de velocidades altas. Además, su comunidad y disponibilidad de piezas en muchos mercados facilitan la vida del aficionado. Bien puesto a punto, es un coche que invita a salir sin excusas.¿Cómo se posiciona frente a rivales de su época?
Frente a coupés de motor delantero, el Fiero aporta un tacto más centrado y una dinámica distinta, más cercana a deportivos de planteamiento exótico. No siempre gana en potencia pura, pero sí en sensación de agilidad y en esa manera de “pivotar” en curva. Comparado con algunos japoneses contemporáneos, puede ser menos refinado, pero ofrece una experiencia más visceral y una estética muy de los 80.¿Qué mejoras recomendables respetan su esencia sin arruinarla?
Las mejoras más agradecidas son de mantenimiento inteligente: suspensión (amortiguadores y silentblocks), frenos, neumáticos de calidad y una refrigeración impecable. Un escape bien elegido puede realzar el carácter sin molestar. En iluminación, actualizar a soluciones modernas discretas mejora seguridad. Evita cambios que alteren el equilibrio del chasis sin ajustar geometrías. Un Fiero fino no se mide por potencia, sino por cómo enlaza curvas con fluidez.¿Para quién tiene sentido comprar un Pontiac Fiero hoy?
Tiene sentido si buscas un clásico distinto, con arquitectura de motor central y una conducción que se siente cercana y participativa. Es ideal para quien disfruta cuidando detalles mecánicos y quiere un coche de ruta y reunión, no de uso intensivo diario. Te recompensa con una experiencia analógica: baja altura, respuestas claras y un estilo que habla de una década concreta. Si te atrae esa conversación con la carretera, encaja.Rivales de Pontiac Fiero
El Pontiac Fiero ocupa un lugar singular en la historia del automóvil norteamericano: un biplaza compacto de motor central que, en plena década de los 80, intentó acercar al gran público una arquitectura propia de deportivos de mayor pedigrí.Su propuesta combinaba una carrocería de líneas afiladas con una distribución de masas más equilibrada que la de los coupés tradicionales de motor delantero, buscando agilidad y una conducción más directa.
En su evolución, especialmente a partir de 1988, el modelo afinó chasis y suspensiones hasta ofrecer una respuesta más precisa, reforzando ese carácter “driver’s car” que hoy sostiene su aura de clásico accesible. En su terreno natural —deportivo asequible, compacto y con enfoque más pasional que utilitario— el Pontiac Fiero se mide con rivales muy distintos en filosofía, pero cercanos por posicionamiento y época.
El Toyota MR2 (AW11) es, probablemente, el antagonista más claro: también motor central y biplaza (en muchas versiones), aunque con una ingeniería japonesa que priorizaba el bajo peso, la finura mecánica y un tacto de chasis muy comunicativo.
Frente al Fiero, el MR2 acostumbra a sentirse más “afilado” en apoyos y más dispuesto a girar, con motores de menor cilindrada pero con una entrega viva, especialmente en variantes sobrealimentadas. Otro rival natural es el Honda CRX (2ª gen, EE/ED), que compite desde otra escuela: tracción delantera, carrocería ligera tipo hatchback y una eficiencia dinámica notable.
Donde el Fiero seduce por su layout de motor central y estética de pequeño exótico, el CRX convence por precisión, simplicidad y una relación peso/potencia favorable en sus versiones más prestacionales.
Es una rivalidad de concepto: arquitectura “exótica” frente a efectividad pragmática. Por último, el Mazda RX-7 (FC) eleva el listón en refinamiento dinámico y en personalidad mecánica gracias a su motor rotativo.
Aunque su planteamiento es de motor delantero y tracción trasera, coincide con el Fiero en esa vocación de coupé deportivo compacto con una conducción de gran implicación.
El RX-7 suele ofrecer más prestaciones puras y un chasis más sofisticado, pero también introduce una complejidad mecánica y de mantenimiento que el Fiero, con sus motores más convencionales, tiende a evitar.
| Modelo | Arquitectura / Tracción | Cilindrada | Potencia | Nº cilindros / tipo | Inducción |
| Pontiac Fiero (GT V6, aprox.) | Central longitudinal / RWD | 2.8 L (2.800 cc) | 140 hp (aprox.) | V6 | Atmosférica |
| Toyota MR2 (AW11 4A-GE, aprox.) | Central transversal / RWD | 1.6 L (1.587 cc) | 112–130 hp (según versión/mercado) | L4 | Atmosférica |
| Honda CRX (2ª gen 1.6, aprox.) | Delantero transversal / FWD | 1.6 L (1.590 cc aprox.) | 108–130 hp (según versión/mercado) | L4 | Atmosférica |
| Mazda RX-7 (FC 13B, aprox.) | Delantero longitudinal / RWD | 1.3 L (1.308 cc, rotativo) | 146–200 hp (según versión/mercado) | Rotativo bicilíndrico (2 rotores) | Atmosférica / Turbo (según versión) |
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Galería
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Autor
Enric Jané Studio
Proyecto
Catálogo de coches
20/02/2026
20/09/2026