Plymouth GTX: 375 CV y V8 de 7206 cc
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¿Tuviste un Plymouth GTX? Comparte una foto y cuéntanos qué significó para ti. Tu experiencia puede ayudar a otros y mantener viva la historia de este modelo.
Sobre la marca de coches Plymouth
Plymouth fue sinónimo de movilidad accesible con carácter, desde sus sedanes familiares hasta muscle cars que pedían gas con decisión. Al ponerse al volante, destacaba una conducción de tacto clásico: dirección con peso, suspensión pensada para largas rectas y un sonido mecánico que acompañaba el ritmo. Repasamos su historia, modelos emblemáticos y el legado que dejó en la cultura automovilística estadounidense.Versiones de Plymouth GTX
Hardtop (1968 )
Información sobre Plymouth GTX
¿Qué es el Plymouth GTX y qué lugar ocupa en la historia del muscle car?
El Plymouth GTX fue el “gentleman’s muscle car” de Mopar: potencia grande con un punto más refinado. Nació en 1967 sobre la base del Belvedere, con V8 de serie y enfoque gran turismo. Con sus 375 hp brutos en el 440 Super Commando y hasta 425 hp brutos en el 426 Hemi, transmite empuje inmediato y una sensación de autoridad a cualquier velocidad.¿Cómo se siente al volante un Plymouth GTX con motor 440?
Con el 440 (7.2), el GTX empuja desde muy abajo: el par llega pronto y te “pega” al asiento con un bramido grave típico de los big-block. En cifras de época, rondaba 375 hp brutos y más de 480 lb-ft brutos, así que no necesitas estirar marchas para sentirlo. La conducción es de grandes zancadas: aceleración contundente y cruceros rápidos.¿Qué aporta el 426 Hemi al Plymouth GTX en sensaciones y carácter?
El 426 Hemi (7.0) era la cima: 425 hp brutos declarados y una entrega más rabiosa arriba que el 440. En conducción se nota más “de carreras”: pide vueltas, respira con soltura y convierte cada aceleración en un evento. No es solo potencia; es la forma en que sube de régimen, más metálica y urgente, haciendo que el coche se sienta más ligero.¿Qué generaciones del Plymouth GTX existen y cómo cambian sus sensaciones?
Hay dos etapas clave: 1967-1968 (B-body) y 1969-1971 (B-body rediseñado). Los primeros se sienten más compactos y directos, con una conducción algo más sencilla y clásica. Los 1969-1971 aportan presencia, vías y carrocería más anchas: ganan aplomo en recta y estabilidad a ritmo alto, reforzando esa sensación de “locomotora” americana.¿Cómo es la conducción en curva y el comportamiento del chasis?
El GTX prioriza el músculo en línea recta, con suspensión delantera por barras de torsión y eje trasero rígido con ballestas. En curva se siente pesado de morro, con inercias claras, pero estable si entras con mimo y aceleras progresivo. El coche premia una conducción fluida: frena antes, apoya, y deja que el par te saque catapultado sin brusquedades.¿Qué cajas de cambio se montaban y cómo influyen en la experiencia?
Podías encontrar manuales de 4 velocidades y automáticas TorqueFlite de 3. La manual aporta conexión: palanca firme, sensación mecánica y más “ritual” al estirar el V8. La TorqueFlite es parte del encanto: cambios suaves pero contundentes cuando abres gas, ideal para devorar millas. En ambos casos, el coche se conduce con el acelerador como herramienta principal.¿Qué frenos y dirección ofrece, y qué se siente en uso real?
De serie, muchos montaban tambores, con discos delanteros disponibles en ciertos años/versiones. En conducción actual, los tambores exigen anticipación: el pedal pide más presión y el coche te recuerda su época. La dirección asistida, cuando la lleva, es ligera y algo filtrada; a velocidad, el GTX transmite estabilidad más que precisión, invitándote a un ritmo grande y constante.¿Cómo es el interior y la calidad percibida del Plymouth GTX?
El GTX mezcla deportividad y confort: asientos tipo bucket según configuración, instrumentación clara y una postura de conducción “americana”, baja y amplia. La sensación es de coche grande y cómodo, pensado para viajar rápido con espacio. Los materiales reflejan los 60-70: más robustez que lujo, pero con detalles GTX que le dan un aire más serio que un muscle básico.¿Qué diseño exterior identifica a un GTX y qué transmite en carretera?
Sus emblemas GTX, parrillas y molduras específicas, además de opciones como franjas y capós con tomas, lo distinguen. En movimiento, su carrocería B-body impone: capó largo, cintura marcada y una trasera musculosa. Con llanta clásica y neumático con flanco, transmite presencia “gran turismo”: no parece nervioso, parece dominante, como si la carretera le perteneciera.¿Qué consumo y autonomía puedes esperar, y cómo se vive eso al conducir?
Un big-block 440 o Hemi bebe: en uso real es habitual moverse en cifras de dos dígitos altos en L/100 km o más, según ajuste y pie. Eso condiciona la experiencia: planificas repostajes y conduces “a pulsos”, disfrutando del par sin ir siempre a fondo. En autopista a ritmo constante puede ser sorprendentemente llevadero, pero siempre con sed presente.¿Qué puntos mecánicos conviene revisar antes de comprar un Plymouth GTX?
Mira números de motor y documentación (matching numbers), estado de óxidos en bajos, torretas y pasos de rueda, y holguras de dirección/suspensión. Revisa temperatura en marcha, presión de aceite y calidad del cambio en TorqueFlite. En sensaciones, un GTX sano debe acelerar limpio sin vacíos, frenar recto y no “flotar” en exceso: aplomo, no rebotes.¿Qué versiones y opciones lo hacen más deseable en coleccionismo?
Los más buscados suelen ser Hemi, 4 velocidades, colores y combinaciones raras, y paquetes de frenos/suspensión mejorados. También influyen eje trasero (Sure Grip), relación corta y equipamiento original. En conducción, esas opciones se notan: un diferencial autoblocante ayuda a poner el par en el suelo y hace el coche más controlable, menos patinador al salir fuerte.¿Para quién tiene sentido hoy un Plymouth GTX y qué experiencia ofrece?
Tiene sentido si buscas sensaciones clásicas: V8 grande, vibración, olor a gasolina y una aceleración que llega como una ola. No es para quien quiere precisión moderna, sino presencia y carácter. Con 375-425 hp brutos de época, te regala un modo de conducir más emocional: anticipar, escuchar el motor y dejar que el par marque el ritmo del viaje.Rivales de Plymouth GTX
El Plymouth GTX nació como la interpretación más seria y orientada al rendimiento dentro del catálogo de Plymouth en la era dorada del muscle car.
Su propuesta combinaba una carrocería de líneas tensas y presencia imponente con mecánicas V8 de gran cilindrada pensadas para empujar con fuerza desde bajas vueltas.
No era solo un “paquete” deportivo: el GTX buscaba ser el gran turismo musculoso de la marca, con un punto más de empaque y equipamiento que otros modelos del grupo Chrysler, sin renunciar al carácter crudo de los grandes bloques americanos.
En su rivalidad natural, el Dodge Coronet R/T aparece como el “primo” directo dentro de la misma corporación: plataforma y filosofía similares, pero con una puesta en escena Dodge a menudo más agresiva.
En la práctica, el duelo se decidía por detalles de configuración, disponibilidad en el mercado y preferencias estéticas, porque ambos podían recurrir a los V8 más deseados del momento.
El Pontiac GTO, por su parte, jugaba la carta del equilibrio: músculo, sí, pero también una imagen muy consolidada y una oferta mecánica amplia que lo hizo extremadamente competitivo en la calle y en el imaginario popular.
Si el objetivo era el rendimiento directo y una presencia que llenase el retrovisor, el Chevrolet Chevelle SS 396 fue durante años la alternativa más lógica fuera del universo Chrysler: big-block, abundancia de piezas, y una escena aftermarket enorme.
Y para quienes buscaban el argumento definitivo de cilindrada y empuje, el Ford Torino Cobra (especialmente con 429) ofrecía una respuesta contundente, con enfoque más “de autopista” y una identidad Ford muy marcada.
En conjunto, el Plymouth GTX compite en una liga donde la cifra de cilindrada y la potencia declarada importan, pero también pesan la disponibilidad real de determinadas versiones, la puesta a punto (suspensión/frenos) y el carácter: algunos rivales se sienten más “de competición”, otros más “gran turismo”.
El GTX se sitúa en el punto donde el músculo se viste con una cierta formalidad, manteniendo el corazón grande y la entrega abundante que definieron a su época.
| Modelo | Motor (config.) | Cilindrada (cu in) | Cilindrada (cc) | Potencia (hp) |
| Plymouth GTX (1968, 440 Super Commando) | V8 | 440 | 7.206 | 375 |
| Dodge Coronet R/T (1968, 440 Magnum) | V8 | 440 | 7.206 | 375 |
| Pontiac GTO (1968, 400) | V8 | 400 | 6.554 | 350 |
| Chevrolet Chevelle SS 396 (1968, 396) | V8 | 396 | 6.489 | 375 |
| Ford Torino Cobra (1970, 429 Cobra Jet) | V8 | 429 | 7.030 | 370 |
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