Plymouth Fury: 326 CV y V8 6.295 cc

Con 326 CV, el Plymouth Fury transforma cada aceleración en una ola de empuje constante. Su V8 de 8 cilindros y 6.295 cc entrega un par contundente que se siente desde bajas vueltas: adelantas con poco gas y el coche avanza con seguridad. El sonido profundo acompaña la marcha y, en autopista, mantiene cruceros largos con una serenidad que invita a viajar.

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¿Tuviste un Plymouth Fury? Comparte una foto y cuéntanos qué significó para ti. Tu experiencia puede ayudar a otros y mantener viva la historia de este modelo.
Plymouth - Logo

Sobre la marca de coches Plymouth

Plymouth fue sinónimo de movilidad accesible con carácter, desde sus sedanes familiares hasta muscle cars que pedían gas con decisión. Al ponerse al volante, destacaba una conducción de tacto clásico: dirección con peso, suspensión pensada para largas rectas y un sonido mecánico que acompañaba el ritmo. Repasamos su historia, modelos emblemáticos y el legado que dejó en la cultura automovilística estadounidense.

Versiones de Plymouth Fury

6.3L 8 cil 326 cv Automática Coupé (1967 )

Plymouth Fury - 6.3L 8 cil 326 cv Automática Coupé - Imagen no disponible
Carrocería
Coupé
Combustible
-
Transmisión
Automática
Tracción
Trasera
Posición motor
Delantero
Puertas
2
Plazas
5
Cilindrada
6.295 cc
Cilindros
8
Tipo motor
V
Válvulas/cilindro
2
Potencia (CV)
326 CV
Potencia (kW)
243 kW
Potencia (PS)
331 PS
Par
577 Nm
Peso
1959 kg
Longitud
5.420 mm
Anchura
1.980 mm
Altura
1.400 mm
Batalla
3.030 mm
Depósito
94 L
Velocidad máx.
-
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-

III 5.9 (1972 )

Plymouth Fury - III 5.9 - Imagen no disponible
Carrocería
Coupé
Combustible
Gasolina
Transmisión
-
Tracción
Trasera
Posición motor
Delantero
Puertas
2
Plazas
5
Cilindrada
5.897 cc
Cilindros
8
Tipo motor
in-line
Válvulas/cilindro
-
Potencia (CV)
175 CV
Potencia (kW)
130 kW
Potencia (PS)
177 PS
Par
394 Nm
Peso
1830 kg
Longitud
5.530 mm
Anchura
2.040 mm
Altura
1.410 mm
Batalla
3.060 mm
Depósito
-
Velocidad máx.
-
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-

III 6.6 (1972 )

Plymouth Fury - III 6.6 - Imagen no disponible
Carrocería
Coupé
Combustible
Gasolina
Transmisión
-
Tracción
Trasera
Posición motor
Delantero
Puertas
2
Plazas
5
Cilindrada
6.555 cc
Cilindros
8
Tipo motor
in-line
Válvulas/cilindro
-
Potencia (CV)
-
Potencia (kW)
-
Potencia (PS)
-
Par
-
Peso
1855 kg
Longitud
5.530 mm
Anchura
2.040 mm
Altura
1.410 mm
Batalla
3.060 mm
Depósito
-
Velocidad máx.
-
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-

III 7.2 (1972 )

Plymouth Fury - III 7.2 - Imagen no disponible
Carrocería
Coupé
Combustible
Gasolina
Transmisión
-
Tracción
Trasera
Posición motor
Delantero
Puertas
2
Plazas
5
Cilindrada
7.205 cc
Cilindros
8
Tipo motor
in-line
Válvulas/cilindro
-
Potencia (CV)
225 CV
Potencia (kW)
168 kW
Potencia (PS)
228 PS
Par
477 Nm
Peso
1885 kg
Longitud
5.530 mm
Anchura
2.040 mm
Altura
1.410 mm
Batalla
3.060 mm
Depósito
-
Velocidad máx.
-
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-

Información sobre Plymouth Fury

¿Qué tipo de coche es el Plymouth Fury y qué promete al volante?

El Plymouth Fury es un gran turismo americano de tamaño completo (full-size), pensado para viajar rápido y cómodo. En carretera transmite esa sensación de “barco” sólido: dirección suave, suspensión blanda y un aislamiento notable para su época. Su capó largo y la postura de conducción baja invitan a una conducción relajada, más de dejar correr el coche que de enlazar curvas, con aplomo rectilíneo.

¿Cómo se siente su motor y qué cifras suelen acompañarlo?

Según año y versión, el Fury montó seis cilindros y, sobre todo, V8 de la familia Chrysler: 318, 361, 383 e incluso 426 (según mercados y generaciones). Hablamos de potencias típicas entre 180 y más de 300 CV en configuraciones de época. La conducción se traduce en par abundante a bajas vueltas: acelera con empuje progresivo y un sonido grave.

¿Qué tal es su conducción en ciudad y maniobras?

En ciudad se siente grande: anchura, longitud y radio de giro te obligan a anticipar. La dirección asistida (según versiones) reduce esfuerzo, pero conserva un tacto ligero, poco comunicativo. Aparcar es más de paciencia que de precisión, y el capó parece eterno. A cambio, rueda con suavidad sobre badenes y baches, como si filtrara el asfalto.

¿Cómo se comporta en carretera y autopista?

Es donde el Fury se vuelve convincente: cruceros altos con pocas vibraciones y un silencio mecánico razonable para su época. Las cajas automáticas TorqueFlite, muy comunes, aportan una sensación de “deslizar” constante, ideal para largas distancias. No pide correcciones continuas y su estabilidad en línea recta es su punto fuerte, especialmente con neumáticos y alineado en buen estado.

¿Qué consumo puedes esperar y cómo afecta a la experiencia?

En un Fury con V8 carburado, el consumo real suele moverse en cifras elevadas: aproximadamente 15–25 l/100 km según motor, ajuste y uso. Eso condiciona el ritmo: disfrutas más conduciendo con gas sostenido y aceleraciones largas que a base de frenadas y arrancadas. En ruta se vuelve más “redondo” cuando mantienes velocidad estable y dejas trabajar el par.

¿Qué interior ofrece y cómo se vive desde el puesto de conducción?

El habitáculo suele ser amplio, con asientos tipo banco y una ergonomía de otra época: volante grande, mandos sencillos y una instrumentación legible. La sensación es de salón rodante; el coche te invita a viajar con calma. En modelos mejor equipados había detalles de confort (radio, aire acondicionado opcional, dirección asistida) que refuerzan su carácter rutero.

¿Cuáles son sus puntos fuertes frente a otros clásicos americanos?

El Fury combina presencia, robustez mecánica y una conducción muy “americana”: suave, torquera y cómoda. Frente a rivales, destaca por la facilidad para encontrar piezas compartidas con productos Chrysler y por su variedad de configuraciones. En marcha, no busca deportividad pura, sino ese placer de empuje continuo, flotabilidad controlada y sensación de coche grande que manda en la carretera.

¿Qué puntos débiles conviene conocer antes de comprar uno?

La corrosión en bajos, pasos de rueda y zonas estructurales es el primer enemigo, especialmente si ha vivido en climas húmedos. También hay que vigilar frenos de tambor (según año), holguras de dirección y estado de carburación/encendido. Un Fury cansado se siente vago y poco preciso; uno bien puesto a punto recupera suavidad, frenada recta y respuesta limpia.

¿Qué mantenimiento marca la diferencia en su fiabilidad?

Un ajuste fino de encendido, carburador y refrigeración cambia el coche por completo: arranque fácil, ralentí estable y temperatura controlada. Es clave revisar manguitos, bomba de agua, radiador y termostato, además de cambios de aceite frecuentes y puesta al día de la transmisión automática. Cuando todo está al día, la experiencia es de empuje constante y conducción descansada, sin sobresaltos.

¿Qué versiones y épocas del Plymouth Fury son más buscadas?

Depende del coleccionista: los Fury de finales de los 50 y principios de los 60 atraen por su diseño y cromados; los de mediados/finales de los 60 por el músculo V8 y proporciones. También influyen acabados y carrocerías (sedán, hardtop, familiar). Al volante, los más potentes se sienten más vivos en adelantamientos, pero el carácter cómodo se mantiene.

¿Qué mirar en una prueba de conducción para saber si está “bien”?

Comprueba que arranca en frío sin titubeos, que no huele a gasolina cruda y que no ratea al acelerar. En marcha, debe cambiar suave (si es automático), frenar sin irse a un lado y no “flotar” en exceso: rebotes indican suspensión cansada. Escucha ruidos de transmisión y dirección. Un buen Fury se nota por su fluidez: todo ocurre sin esfuerzo.

Rivales de Plymouth Fury

El Plymouth Fury fue, durante años clave del mercado estadounidense, una declaración de intenciones: un “full-size” de enfoque familiar y vocación rutera que, según la época y la configuración, podía moverse entre la sobriedad de una gran berlina cómoda y el pulso contundente de un V8 pensado para devorar millas.

Su rivalidad no se entiende por un único contrincante, sino por un triángulo de referencias de Detroit que definieron la categoría: la accesibilidad y amplitud del Fury frente al equilibrio del Ford Galaxie, la tradición generalista del Chevrolet Impala y el carácter robusto del Dodge Polara dentro de la propia órbita Chrysler. En el juego de las carrocerías grandes, el Plymouth Fury peleaba por ofrecer mucho coche por cada dólar: espacio, presencia y una gama de motores que permitía afinar la compra.

Frente al Chevrolet Impala, su gran medida en popularidad y “coche total”, el Fury contraponía un tacto típicamente Mopar y opciones V8 de corte muy americano, priorizando el empuje y la conducción descansada.

Con el Ford Galaxie, la disputa se daba en el terreno del confort y la calidad percibida de la época: Ford apostaba por una experiencia muy equilibrada, mientras Plymouth jugaba la carta de la contundencia mecánica y una imagen que variaba desde lo elegante a lo musculoso según el año. La rivalidad más directa, por proximidad conceptual y genética, llegaba con el Dodge Polara.

Ambos compartían filosofía “gran turismo” estadounidense y, en muchos casos, familias de motores.

Ahí la elección se volvía una cuestión de matiz: el Fury tendía a posicionarse como la alternativa Plymouth con un punto más racional en la gama, mientras el Polara podía sentirse como un escalón de presencia y dotación dentro del paraguas corporativo. A continuación, una comparativa técnica orientativa (configuraciones representativas, ya que estos modelos se vendieron con múltiples motores y potencias según año y mercado):
Modelo Arquitectura Cilindrada (cc) Potencia (CV)
Plymouth Fury V8 6276 330
Chevrolet Impala V8 5354 300
Ford Galaxie V8 6384 315
Dodge Polara V8 6276 330

Opiniones de usuarios

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Galería

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Autor
Enric Jané Studio
Proyecto
Catálogo de coches
20/02/2026
20/09/2026