Plymouth Breeze 150 CV: motor 2.4 de 4 cilindros

Con 150 cv, el Plymouth Breeze ofrece una aceleración serena pero decidida: se nota al incorporarte a autopista con menos necesidad de reducir. Su 4 cilindros de 2.429 cc entrega un empuje progresivo y fácil de dosificar, ideal para conducir relajado en ciudad y mantener cruceros estables en carretera. Un planteamiento orientado al confort, con respuesta suficiente para el día a día y viajes largos.

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Plymouth - Logo

Sobre la marca de coches Plymouth

Plymouth fue sinónimo de movilidad accesible con carácter, desde sus sedanes familiares hasta muscle cars que pedían gas con decisión. Al ponerse al volante, destacaba una conducción de tacto clásico: dirección con peso, suspensión pensada para largas rectas y un sonido mecánico que acompañaba el ritmo. Repasamos su historia, modelos emblemáticos y el legado que dejó en la cultura automovilística estadounidense.

Versiones de Plymouth Breeze

2.0L 4 cil 132 cv Manual Sedán (1994 - 1998 )

Plymouth Breeze - 2.0L 4 cil 132 cv Manual Sedán - Imagen no disponible
Carrocería
Sedán
Combustible
Gasolina
Transmisión
Manual
Tracción
Delantera
Posición motor
Delantero
Puertas
4
Plazas
5
Cilindrada
1.996 cc
Cilindros
4
Tipo motor
in-line
Válvulas/cilindro
4
Potencia (CV)
132 CV
Potencia (kW)
99 kW
Potencia (PS)
134 PS
Par
175 Nm
Peso
1350 kg
Longitud
4.750 mm
Anchura
1.830 mm
Altura
1.380 mm
Batalla
2.750 mm
Depósito
79 L
Velocidad máx.
-
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-

2.4 (1994 )

Plymouth Breeze - 2.4 - Imagen no disponible
Carrocería
Sedán
Combustible
Gasolina
Transmisión
Automática
Tracción
Delantera
Posición motor
Delantero
Puertas
4
Plazas
5
Cilindrada
2.429 cc
Cilindros
4
Tipo motor
in-line
Válvulas/cilindro
4
Potencia (CV)
150 CV
Potencia (kW)
112 kW
Potencia (PS)
152 PS
Par
230 Nm
Peso
1420 kg
Longitud
4.750 mm
Anchura
1.830 mm
Altura
1.380 mm
Batalla
2.750 mm
Depósito
-
Velocidad máx.
-
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-

Información sobre Plymouth Breeze

¿Qué es el Plymouth Breeze y en qué años se vendió?

El Plymouth Breeze fue una berlina mediana de tracción delantera del grupo Chrysler, vendida principalmente entre 1996 y 2000 como parte de la plataforma “JA”. En marcha se siente como un sedán americano clásico: postura de conducción amplia, mandos suaves y una suspensión pensada para filtrar. Es un coche que prioriza confort y uso diario, más que una respuesta deportiva inmediata.

¿Qué motores llevaba el Plymouth Breeze y cómo se sienten al volante?

Según mercado, montó cuatro cilindros de 2.0 litros y 2.4 litros, y también un V6 de 2.5 litros en algunas versiones. El 2.0 apuesta por suavidad y consumo contenido, con aceleración tranquila. El 2.4 ofrece más par para incorporaciones y adelantamientos sin tanto cambio. El V6 entrega una respuesta más redonda, especialmente a medio régimen, con sonido más lleno.

¿Qué prestaciones ofrece y cómo responde en ciudad y carretera?

Con potencias típicas entre ~132 y ~150 CV en los cuatro cilindros y alrededor de ~168 CV en el V6 (según versión), el Breeze se mueve con soltura realista. En ciudad destaca por dirección ligera y una entrega progresiva, ideal para tráfico. En autopista mantiene cruceros cómodos, con un tacto estable. No busca sensaciones deportivas: su punto fuerte es la calma en marcha.

¿Cómo es su consumo y qué esperar en el día a día?

En uso real, los cuatro cilindros suelen moverse en rangos aproximados de 8–10 l/100 km combinados, mientras que el V6 puede subir a 10–12 l/100 km según ritmo y estado del coche. La experiencia es de “gran berlina sencilla”: arrancas, te acomodas y fluyes. A ritmos tranquilos, su rodar favorece consumos razonables; si exiges, paga su peso y aerodinámica.

¿Qué tal es el confort, la suspensión y la calidad de rodadura?

Su suspensión está ajustada para absorber baches y juntas sin brusquedad, con un balanceo moderado en curva. Se siente mullido, con una pisada orientada al confort. A 120 km/h transmite una sensación de coche “grande”, con dirección poco nerviosa. El aislamiento depende del desgaste (neumáticos, silentblocks), pero cuando está sano ofrece un rodar relajado, ideal para viajes largos sin fatiga.

¿Cómo es el interior: espacio, postura de conducción y maletero?

El Breeze destaca por habitabilidad: plazas delanteras amplias y traseras suficientes para adultos, con una banqueta cómoda para trayectos largos. La postura es elevada, con buena visibilidad, lo que da sensación de control sin esfuerzo. El maletero suele rondar cifras generosas para el segmento (aprox. 450–500 litros, según equipamiento), práctico para maletas y compras grandes, reforzando su enfoque familiar.

¿Qué cajas de cambio llevaba y qué tacto ofrecen?

Lo más habitual es encontrarlo con cambio automático de 4 velocidades, aunque existieron versiones manuales según mercado y motor. El automático prioriza suavidad: cambios tempranos, poca brusquedad y una sensación de “deslizamiento” típica de la época. En pendientes o adelantamientos conviene anticipar, porque el kickdown no es tan rápido como en cajas modernas. El manual aporta más control, pero el coche se disfruta más en modo relajado.

¿Qué equipamiento y versiones eran comunes en el Plymouth Breeze?

Era frecuente ver aire acondicionado, control de crucero, elevalunas eléctricos, cierre centralizado y, según acabado, llantas, mejor equipo de audio y ajustes de confort. En conducción, el crucero y la climatización refuerzan su carácter rutero: pones un ritmo constante y el coche acompaña sin exigir. Es un modelo donde el equipamiento tiene impacto directo en comodidad, más que en prestaciones o dinamismo.

¿Qué seguridad ofrece y qué se nota conduciendo?

En su época podía equipar airbags frontales y, según versión, ABS. La sensación al volante es de coche noble: frena sin sustos si el sistema está al día, pero no tiene la mordida de frenos modernos ni ayudas como control de estabilidad. Con neumáticos buenos, ofrece un comportamiento predecible. La seguridad real hoy depende mucho del mantenimiento: amortiguadores, frenos, latiguillos y estado del chasis.

¿Qué averías típicas o puntos débiles conviene vigilar antes de comprar?

En unidades con años, conviene revisar caja automática (cambios bruscos o patinamiento), fugas de aceite o refrigerante, estado del sistema de refrigeración, soportes de motor, y componentes de suspensión (silentblocks, rótulas). En marcha, estos fallos se traducen en vibraciones, dirección imprecisa o temperatura inestable. También es clave comprobar el sistema eléctrico (elevalunas, cierre, sensores), porque el confort depende de ello.

¿Cómo saber si un Plymouth Breeze está “bien de salud” en una prueba?

En frío debe arrancar sin titubeos y estabilizar el ralentí rápido. En carretera, busca que el coche mantenga línea recta sin corregir y que no haya golpes secos en baches. La caja automática debe cambiar sin tirones, y el motor subir de vueltas de forma lineal. Al frenar, no debería vibrar el volante. Si transmite serenidad y fluidez, suele ser buena señal de un mantenimiento correcto.

¿Para quién tiene sentido hoy un Plymouth Breeze y qué alternativa emocional ofrece?

Tiene sentido para quien busca una berlina cómoda, amplia y sencilla, con ese tacto americano de conducción relajada. No es un coche para atacar puertos; es para desplazarse sin tensión, con asientos generosos y una suspensión que perdona. Como clásico joven, ofrece una experiencia distinta a sedanes europeos: menos precisión, más “crucero”. Si valoras confort y espacio, encaja muy bien como coche de diario tranquilo.

Rivales de Plymouth Breeze

El Plymouth Breeze fue la interpretación más sobria y racional del sedán mediano norteamericano de finales de los 90 dentro del trío “cloud cars” de Chrysler.

Con una carrocería de tres volúmenes, enfoque familiar y una puesta a punto orientada al confort, su batalla se libraba en un terreno muy concreto: compradores que querían espacio real para cinco, mantenimiento asumible y una conducción fácil, sin aspiraciones deportivas.

En ese contexto, el Plymouth Breeze se enfrentó a rivales que dominaron el segmento por percepción de calidad, tacto de conducción y valor de reventa. Frente al Honda Accord (generación de finales de los 90), el Breeze jugaba la carta del precio y la sencillez mecánica, pero tenía que remar contracorriente en refinamiento: el Accord tendía a ofrecer motores más pulidos, respuestas más lineales y una sensación general de ensamblaje más convincente.

El comprador que priorizaba kilómetros sin sobresaltos y un interior más “redondo” solía mirar a Honda. Contra el Toyota Camry, el duelo se centraba en la promesa de durabilidad y la experiencia de uso sin fricción.

El Camry era el patrón de suavidad y aislamiento en el día a día, con una reputación que empujaba fuerte en flotas y familias.

El Plymouth Breeze podía resultar atractivo por coste inicial y disponibilidad, pero el Toyota acostumbraba a imponer su ventaja en percepción de fiabilidad a largo plazo y valor residual. El Ford Taurus representaba al rival doméstico de gran volumen: amplio, muy presente en flotas y con una oferta mecánica que solía escalar mejor en potencia con sus V6.

Ahí, el Breeze apostaba por una arquitectura más moderna para la época dentro de Chrysler y por motores cuatro cilindros de acceso, mientras que el Taurus respondía con mayor músculo disponible y una red de mercado enorme. Y frente al Chevrolet Malibu (finales de los 90), el choque era el de dos maneras de entender el sedán familiar estadounidense: el Malibu tendía a apoyarse en mecánicas V6 de cilindrada generosa y una conducción fácil, mientras que el Breeze ofrecía alternativas más contenidas en cilindrada y, según versión, un V6 correcto para quien buscaba más desahogo.

En este cara a cara, el criterio solía ser pragmático: equipamiento por dólar, disponibilidad y preferencias por marca/red. A nivel técnico, la gama del Plymouth Breeze giró principalmente alrededor de un 2.0 atmosférico como puerta de entrada, un 2.4 que aportaba más par utilizable y un V6 2.5 como opción superior en algunos años/mercados.

Sus rivales, en cambio, solían ofrecer cuatro cilindros alrededor de 2.2–2.5 litros y V6 entre 2.5 y 3.0 litros, con escalones de potencia que marcaban diferencias claras en recuperaciones y soltura en autopista.
Modelo Cilindrada (cc) Potencia (cv) Arquitectura motor
Plymouth Breeze 2.0 1.996 ~133 L4 atmosférico
Plymouth Breeze 2.4 2.429 ~150 L4 atmosférico
Plymouth Breeze 2.5 V6 2.497 ~168 V6 atmosférico
Honda Accord 2.3 2.254 ~150 L4 atmosférico
Honda Accord 3.0 V6 2.997 ~200 V6 atmosférico
Toyota Camry 2.2 2.164 ~133 L4 atmosférico
Toyota Camry 3.0 V6 2.995 ~194 V6 atmosférico
Ford Taurus 3.0 V6 2.967 ~145–155 V6 atmosférico
Chevrolet Malibu 2.4 2.392 ~150 L4 atmosférico
Chevrolet Malibu 3.1 V6 3.135 ~155 V6 atmosférico

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Galería

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Autor
Enric Jané Studio
Proyecto
Catálogo de coches
20/02/2026
20/09/2026