Peugeot 505 168 CV: el 6 cilindros que invita a viajar
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Sobre la marca de coches Peugeot
Peugeot combina diseño francés y una ingeniería pensada para el día a día. Al volante, la dirección se siente precisa y el chasis transmite confianza en ciudad y carretera, con una pisada estable en curvas rápidas. La gama destaca por su enfoque eficiente y por un interior orientado al conductor, con soluciones prácticas para viajar cómodo. Aquí repasamos sus modelos, precios y claves para acertar en la elección.Versiones de Peugeot 505
1.8 (1988 - 1989 )
1.8L 4 cil (1984 - 1988 )
2 (1979 )
2.0L 4 cil Manual (1979 - 1982 )
2.2 (1982 )
2.8 (1986 )
Break (1979 - 1989 )
Break 2.2 (1979 )
Break 2.5 D (1979 )
GR Estate (1979 )
GTD Turbo (1979 )
GTi (1979 )
SR (1979 )
Información sobre Peugeot 505
¿Qué tipo de coche es el Peugeot 505 y qué sensación transmite?
El Peugeot 505 es una berlina clásica de tracción trasera, pensada para viajar con aplomo. Su batalla generosa y suspensiones orientadas al confort filtran baches con una suavidad muy “francesa”, y a velocidad de crucero se siente estable, con dirección más lenta que en un coche moderno pero muy natural. Es un coche de ritmo fluido: invita a conducir fino, sin brusquedades, disfrutando del equilibrio.¿Cómo es la conducción del Peugeot 505 en carretera?
En carretera, el 505 destaca por su pisada larga y su capacidad para mantener el rumbo con pocos apoyos al volante. A 100–120 km/h se percibe como una berlina sólida, con balanceo contenido y una progresividad que da confianza. La tracción trasera aporta una salida de curva limpia si aceleras con tacto. No busca deportividad, sino estabilidad y descanso para conductor y pasajeros.¿Qué motores montó el Peugeot 505 y cómo se sienten?
Según mercado y año, hubo gasolina y diésel, con potencias aproximadas entre 70 y 180 CV, incluyendo versiones Turbo. Los atmosféricos entregan empuje suave, ideal para una conducción relajada; los diésel priorizan par a bajas vueltas y consumo contenido para su época. Los Turbo añaden respuesta más llena en adelantamientos, con un empuje progresivo que transforma el carácter sin volverlo nervioso.¿Qué consumo puede esperarse en un Peugeot 505 y cómo influye en el uso real?
En uso real, un 505 gasolina suele moverse en cifras orientativas de 9–12 l/100 km, mientras que los diésel pueden rondar 6–8 l/100 km, según motor, caja y estado. En conducción tranquila, el coche premia la suavidad: mantener velocidad constante y anticipar frenadas reduce gasto y fatiga. Es un clásico para viajar sin prisas, no para conducción urbana intensiva.¿Cómo es el interior del Peugeot 505 y qué confort ofrece?
El habitáculo del 505 es amplio, con asientos de mullido generoso y una posición de conducción más “salón” que deportiva. El aislamiento depende del acabado y del desgaste, pero en buen estado transmite calma mecánica y rodadura amable. El maletero suele ser grande para una berlina de su época, y la visibilidad es buena gracias a pilares finos, facilitando maniobras sin cámaras modernas.¿Qué tal se comporta el Peugeot 505 en ciudad?
En ciudad se nota su tamaño y su dirección menos asistida en algunas versiones, con un radio de giro correcto pero no brillante. A cambio, la suspensión absorbe badenes y adoquines con solvencia, y el coche se conduce con una suavidad que invita a anticipar. El motor, especialmente diésel, tolera bien ir a baja velocidad. Aparcar exige más espacio, pero la visibilidad ayuda mucho.¿Qué puntos débiles y averías típicas conviene vigilar en un Peugeot 505?
En un 505 conviene revisar corrosión en bajos y aletas, estado de silentblocks y amortiguadores, fugas de aceite y refrigeración, y el sistema eléctrico por envejecimiento. En diésel, atención a bomba, inyectores y calentadores; en Turbo, a manguitos y temperatura. La sensación al conducir lo delata: vibraciones, flotación o frenada irregular suelen indicar mantenimiento pendiente más que diseño defectuoso.¿Qué mantenimiento necesita el Peugeot 505 para conservar su tacto original?
Para que conserve su “alfombra voladora” controlada, es clave mantener suspensión (amortiguadores, rótulas, alineado), frenos (latiguillos, líquido) y neumáticos con medidas correctas. Cambios de aceite frecuentes y refrigerante en buen estado alargan la vida del motor. En cajas manuales, un embrague sano devuelve precisión; en automáticas, un ATF renovado suaviza transiciones. Un 505 bien ajustado vuelve a rodar redondo.¿Es el Peugeot 505 un buen coche clásico para viajar hoy?
Sí, si buscas viajar con calma y comodidad: su chasis prioriza estabilidad y sus plazas son generosas. A ritmos actuales se defiende, pero pide planificación en adelantamientos si es atmosférico. La experiencia es analógica: dirección comunicativa, suspensiones que “leen” la carretera y un motor que se disfruta por progresividad. Lo importante es comprar una unidad cuidada, porque el estado marca más que el kilometraje.¿Qué versiones del Peugeot 505 son más interesantes y por qué?
Para uso frecuente, los diésel destacan por par y consumo razonable; para disfrute, los gasolina de mayor potencia ofrecen una respuesta más viva y un sonido más presente. Las versiones Turbo aportan adelantamientos más fáciles y una sensación de empuje sostenido, manteniendo el confort. En cualquier caso, prioriza historial: un 505 con mantenimiento documentado, suspensión hecha y refrigeración al día se siente más fino que uno “más potente” descuidado.Rivales de Peugeot 505
El Peugeot 505 fue la gran berlina de la marca francesa en una época en la que el confort de marcha, la robustez mecánica y la capacidad rutera pesaban tanto como el diseño.
Con su silueta sobria y su planteamiento clásico de propulsión trasera (en la mayoría de versiones), se posicionó como un coche de viaje: estable a alta velocidad, con suspensiones pensadas para absorber kilómetros y un abanico de motores que, según mercado, iba desde gasolina de cuatro cilindros hasta V6, con una presencia muy marcada de opciones diésel orientadas a la durabilidad.
Su rivalidad natural se dio en dos frentes.
Por un lado, las berlinas generalistas “de representación” europeas, donde el Peugeot 505 buscaba diferenciarse por confort y resistencia frente a propuestas más enfocadas a tacto de conducción o imagen.
Por otro, en muchos mercados extraeuropeos (África, Oriente Medio y América Latina), su competencia real se medía por fiabilidad, facilidad de mantenimiento y motores diésel capaces de soportar uso intensivo: ahí el 505 construyó buena parte de su reputación.
En Europa, el duelo más directo se encontraba con el Renault 25, una berlina de enfoque más moderno en concepto (tracción delantera, aerodinámica cuidada y una apuesta fuerte por equipamiento).
Frente a él, el 505 ofrecía una conducción más clásica y una arquitectura que favorecía aplomo en carretera y un mantenimiento bien conocido por talleres independientes.
La comparación también miraba al Ford Granada (y su continuidad, Scorpio en ciertos mercados), que jugaba la carta del espacio, el confort y motores de mayor cilindrada en algunas versiones.
El 505, en cambio, solía resultar más equilibrado en consumos y, especialmente en diésel, más convincente para grandes kilometrajes.
Si el comprador priorizaba tacto de dirección y equilibrio dinámico dentro del segmento, el BMW Serie 5 (E28) era el referente aspiracional: más preciso, más enfocado al conductor y con una gama de motores con más margen prestacional.
El Peugeot 505 respondía desde otro lugar: suavidad de suspensión, rodadura cómoda y motorizaciones —sobre todo diésel— que convertían el viaje largo en rutina.
Finalmente, no puede entenderse la rivalidad del 505 sin el Mercedes-Benz W123, especialmente en diésel.
El Mercedes imponía una calidad percibida superior y una imagen de durabilidad casi institucional; el Peugeot, a menudo más accesible, competía por pragmatismo: mantenimiento asumible, buen confort y una oferta muy coherente para quien buscaba una berlina seria sin entrar en territorio premium.
| Modelo | Arquitectura | Cilindrada (cc) | Potencia (CV) | Configuración motor | Alimentación |
| Peugeot 505 (gama Europa, referencia) | RWD | 1995–2849 | 96–170 | L4 / V6 | Carburación / Inyección |
| Peugeot 505 (diésel, referencia) | RWD | 2304–2498 | 70–110 | L4 | Diésel atmosférico / Turbo |
| Renault 25 (gama Europa, referencia) | FWD | 1995–2849 | 90–182 | L4 / V6 | Carburación / Inyección |
| Ford Granada (Mk2, referencia) | RWD | 1993–2792 | 90–150 | L4 / V6 | Carburación / Inyección |
| BMW Serie 5 (E28) (referencia) | RWD | 1796–3430 | 90–286 | L4 / L6 | Carburación / Inyección |
| Mercedes-Benz W123 (referencia) | RWD | 1988–2746 | 94–185 | L4 / L5 / L6 | Carburación / Inyección / Diésel |
Si quieres que la tabla quede “quirúrgica” por versión (por ejemplo Peugeot 505 GTI, 505 V6, 505 Turbo Injection o los diésel 2.3/2.5), dime el mercado (España/Francia/EE.
UU.) y el año aproximado, y cierro la comparativa con cifras exactas por variante.
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