Peugeot 504 (104 CV): el clásico equilibrado
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Sobre la marca de coches Peugeot
Peugeot combina diseño francés y una ingeniería pensada para el día a día. Al volante, la dirección se siente precisa y el chasis transmite confianza en ciudad y carretera, con una pisada estable en curvas rápidas. La gama destaca por su enfoque eficiente y por un interior orientado al conductor, con soluciones prácticas para viajar cómodo. Aquí repasamos sus modelos, precios y claves para acertar en la elección.Versiones de Peugeot 504
1.8L 4 cil 81 cv Manual (1971 - 1974 )
1.8L 4 cil 82 cv Manual (1968 )
1.9 D (1974 )
2 (1970 )
2.0L 4 cil 100 cv Manual (1983 - 2000 )
2.0L 4 cil 101 cv Manual (1985 )
2.1 D (1970 )
2.3 D (1977 )
Break (1968 - 1978 )
Break 2.0 (1973 )
Estate (1975 )
Family Diesel (1974 )
Información sobre Peugeot 504
¿Qué tipo de coche es el Peugeot 504 y qué transmite al conducir?
El Peugeot 504 es una berlina clásica de tracción trasera (y también familiar y pick-up en algunos mercados) pensada para viajar con calma y aplomo. Con alrededor de 4,48 m de largo y una batalla cercana a 2,74 m, se nota estable y “plantado” en carretera. La dirección invita a anticipar, el chasis filtra bien y la suspensión prioriza confort: es un coche que te lleva lejos sin cansarte.¿Cómo es el diseño y qué detalles definen su presencia?
Su silueta de tres volúmenes, firmada por Pininfarina, combina líneas rectas con una cintura alta que le da empaque. Los faros dobles y el frontal sobrio transmiten seriedad, mientras la zaga tiene una lectura limpia y robusta. En marcha, esa estética se traduce en sensación de solidez: el 504 no “corre”, avanza con dignidad, con una estabilidad visual que acompaña su carácter rutero.¿Qué motores montó el Peugeot 504 y cómo se sienten?
Hubo gasolina y diésel. En gasolina, destacó el 2.0 con potencias habituales entre ~96 y 110 CV según versión y época, suave y progresivo, con empuje lineal. En diésel, fue muy común el 2.1/2.3 atmosférico (aprox. 65–80 CV), más lento pero constante. Al volante, se percibe par a bajo régimen y un ritmo sostenido: ideal para rodar, no para acelerar.¿Qué tal es su comportamiento en carretera y en ciudad?
Su arquitectura con tracción trasera aporta un guiado noble: en curvas enlazadas prima la estabilidad y el apoyo gradual. La suspensión, pensada para absorber, transmite una pisada “redonda” que calma el asfalto roto. En ciudad se siente grande para estándares actuales: el radio de giro y la dirección piden maniobras con tiempo. A cambio, ofrece una conducción relajada, con buena visibilidad y postura natural.¿Cómo es el interior del Peugeot 504 en espacio y confort?
La anchura y, sobre todo, la batalla cercana a 2,74 m dejan un buen hueco para piernas en plazas traseras. Los asientos suelen ser mullidos, con una ergonomía clásica: postura alta, mandos sencillos y lectura clara. En marcha, el aislamiento es el de su época, pero el coche compensa con un rodar suave. Es un interior para viajar conversando, sin tensión, con un ambiente sobrio y cálido.¿Qué consumo ofrece y qué autonomía se puede esperar?
Depende del motor y el uso. Un 2.0 gasolina suele moverse en cifras reales aproximadas de 9–12 l/100 km, mientras que los diésel atmosféricos pueden rondar 7–9 l/100 km. Con depósitos habituales de 50–55 litros, la autonomía típica va de 500 a 750 km. Conduciendo, esto se traduce en viajes largos sin paradas constantes: mantiene un ritmo estable y “ahorra” a base de suavidad.¿Qué versiones del 504 existen y cuál es la más interesante hoy?
Además de la berlina, existieron break/familiar y, en ciertos países, pick-up y versiones locales. En Europa son apreciadas las berlinas bien conservadas y las familiares por practicidad. Si buscas conducción tranquila y mantenimiento simple, los diésel atmosféricos son coherentes; si quieres respuesta más viva, el 2.0 gasolina encaja mejor. En sensaciones, la mejor elección es la que conserve su tacto original y un chasis sano.¿Qué fiabilidad tiene el Peugeot 504 y qué se nota con los años?
Su fama se construyó sobre mecánicas robustas y un chasis resistente. En conducción, un 504 en buen estado se siente “entero”: no flota, no cruje en exceso, mantiene trayectoria. Con los años pueden aparecer holguras en suspensión y dirección, fatiga de amortiguadores y desgaste de frenos, que se traducen en imprecisión y balanceo. Un mantenimiento correcto devuelve esa sensación de aplomo pausado que lo caracteriza.¿Qué puntos hay que revisar antes de comprar un Peugeot 504 clásico?
Prioriza la corrosión en bajos, pasos de rueda y puntos de anclaje de suspensión; es clave para conservar su pisada. Revisa holguras en dirección, rótulas y silentblocks: si hay juego, el coche “vaga” en recta. Comprueba temperatura y lubricación, especialmente en unidades antiguas. En prueba dinámica, debe frenar recto y apoyar sin rebotes. Un 504 sano transmite serenidad y una estabilidad muy honesta.¿Cómo es mantenerlo hoy: recambios, coste y uso real?
El mantenimiento es relativamente sencillo por su ingeniería clásica: accesible y agradecida si se hace con regularidad. Hay recambio disponible en clubes, especialistas y mercados internacionales, aunque algunas molduras y piezas específicas pueden requerir búsqueda. En uso real, pide hábitos de clásico: calentamientos, revisar niveles y respeto por frenada y neumáticos. Con eso, el 504 ofrece una experiencia analógica, fluida y cómoda, perfecta para rutas sin prisa.¿Para quién tiene sentido un Peugeot 504 en 2026?
Tiene sentido para quien valora la conducción tranquila, el confort de suspensión y la estética sobria con historia. No es un coche para ritmos modernos ni para tráfico intenso diario si no está muy afinado, pero sí para disfrutar de carreteras secundarias y viajes pausados. Su encanto aparece en la manera de rodar: dirección con peso, chasis que filtra y un motor que acompaña sin ansiedad, como un buen “gran turismo” popular.Rivales de Peugeot 504
Hablar del Peugeot 504 es entrar en una época en la que la robustez mecánica, el confort de marcha y la resistencia al uso intensivo valían tanto como las cifras puras.
Lanzado a finales de los 60 y producido durante años en múltiples mercados (con carreras de producción especialmente largas fuera de Europa), el 504 se ganó una reputación de berlina y familiar de largo recorrido: suspensión con mucho aplomo en firmes rotos, mecánicas de mantenimiento asumible y una arquitectura pensada para durar.
Precisamente por eso, sus rivales naturales no fueron solo los “sedanes medios” de su tiempo, sino aquellos que podían enfrentarse al mismo tipo de cliente: el que necesitaba viajar, cargar y repetir el trayecto sin dramas.
En su entorno europeo, el duelo más directo se plantea con el Renault 16, un rival con una filosofía distinta: donde el 504 apostaba por el clasicismo de tres volúmenes y una puesta a punto orientada al confort estable, el R16 proponía practicidad de portón y una concepción más moderna del espacio.
A nivel técnico, el Peugeot solía contrarrestar esa ventaja práctica con una sensación de coche “grande” por pisada y con motores que, en versiones equivalentes, tendían a transmitir una entrega de par más aprovechable para viajar.
Si lo que se buscaba era prestigio y calidad de rodadura con un enfoque más “premium”, el Mercedes-Benz 200 (W115) aparecía como alternativa lógica: construcción sólida, mecánicas longevas y una imagen de estatus superior.
Ahí el 504 jugaba otra carta: una relación valor/uso muy racional, confort elevado y una disponibilidad de versiones (incluidas diésel en algunos mercados) que lo convirtieron en herramienta de trabajo y coche familiar a la vez.
Más que vencer en refinamiento absoluto, el Peugeot competía en coste total y en tolerancia al maltrato cotidiano.
Y si el cliente priorizaba la amplitud y el carácter de gran turismo popular, el Citroën DS 20 era el contrapunto más carismático desde el punto de vista técnico: hidroneumática, enfoque vanguardista y una personalidad dinámica muy particular.
Frente a ese planteamiento, el 504 representaba la serenidad: soluciones menos complejas, mantenimiento más simple y un equilibrio general muy convincente.
No era una rivalidad de cifras, sino de concepto: sofisticación técnica contra durabilidad y sensatez mecánica.
Para una comparativa técnica clara, tomo como referencia versiones representativas y bastante comunes en Europa (gasolina) de cada modelo, sabiendo que en todos existieron múltiples variantes por año y mercado.
| Modelo (versión de referencia) | Cilindrada (cc) | Potencia (cv) | Arquitectura motor | Alimentación | Tracción | Caja de cambios |
| Peugeot 504 (2.0 gasolina) | 1.971 | ~104 | 4 cilindros en línea | Carburador (según año) / Inyección (según versión) | Trasera | Manual 4 vel. |
| Renault 16 (TS 1.6) | 1.647 | ~83 | 4 cilindros en línea | Carburador | Delantera | Manual 4 vel. |
| Mercedes-Benz 200 (W115) (2.0 gasolina) | 1.988 | ~95 | 4 cilindros en línea | Carburador | Trasera | Manual 4 vel. (aut. disponible) |
| Citroën DS 20 (2.0 gasolina) | 1.985 | ~103 | 4 cilindros en línea | Carburador | Delantera | Manual 4 vel. / semiaut. según versión |
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