Opel Manta 100 CV: 2.0 de 4 cilindros (1979 cc)
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Sobre la marca de coches Opel
Opel combina tradición alemana y enfoque práctico con una gama pensada para el día a día. Al volante, transmite una conducción estable y fácil de dosificar, con dirección precisa y un confort bien resuelto en ciudad y autopista. Sus motores priorizan la eficiencia sin renunciar a una respuesta solvente en adelantamientos. Repasamos sus modelos, precios y claves para elegir el Opel que mejor se adapta a tu uso.Versiones de Opel Manta
1.2L 4 cil 59 cv Manual (1973 - 1974 )
1.3L 4 cil Manual (1975 - 1981 )
2 (1975 )
2.0 Coupe (1978 )
2.0 GSI (1987 )
Información sobre Opel Manta
¿Qué es el Opel Manta y por qué marcó una época?
El Opel Manta fue el coupé popular de Opel en los 70 y 80, rival natural de Capri y Celica, con un enfoque muy europeo: bajo, largo y con morro afilado. Se conducía con esa sensación de “coche bien asentado”, dirección comunicativa y postura estirada. Su éxito vino de ofrecer estética deportiva y mecánicas accesibles, haciendo del día a día algo más emocional sin disparar costes.¿Cómo se siente al volante un Opel Manta A (1970-1975)?
El Manta A transmite ligereza y sencillez mecánica: capó largo, visión clara y un chasis que invita a trazar fino. Con motores 1.6 y 1.9 de la época, la entrega es progresiva, con un sonido metálico discreto y mucha conexión con el asfalto. La suspensión, de tarado clásico, hace que notes el peso transferirse en apoyos, perfecto para conducción fluida.¿Qué cambió en el Opel Manta B (1975-1988) y cómo se nota conduciendo?
El Manta B creció en empaque y aplomo: mayor sensación de “coche grande”, más estabilidad y un habitáculo mejor resuelto. En carretera abierta se percibe más asentado, con menos nervio que el A pero más seguridad direccional. Según versiones, hubo 1.6, 1.9 y 2.0, y el carácter se volvió más rutero: mantener velocidad constante resulta fácil y agradable.¿Qué motores tuvo el Opel Manta y cuál es su carácter?
La gama giró en torno a motores gasolina de 4 cilindros, típicamente 1.6, 1.9 y 2.0, con enfoque en par utilizable y mantenimiento razonable. No es un coche de estiradas agresivas; se disfruta por cómo empuja desde medio régimen y por el ritmo sostenido. Esa respuesta lineal te invita a enlazar curvas sin brusquedad, usando el cambio con precisión más que con prisa.¿Cómo es la experiencia de un Opel Manta GT/E y qué lo diferencia?
El Manta GT/E fue la cara más deportiva, asociada a 2.0 de mejor respuesta y puesta a punto más firme. Se siente más directo: apoyas, giras y el coche dibuja la trayectoria con menos balanceo, manteniendo ese tacto clásico de tracción trasera. La aceleración no abruma, pero sí acompaña con un empuje más lleno y un sonido más presente, ideal para carreteras secundarias.¿Qué tal es el Opel Manta en ciudad y en el día a día?
En ciudad se nota su tamaño de coupé clásico: capó largo y radio de giro de otra época, pero la conducción es muy “analógica”, fácil de dosificar. La visibilidad lateral es buena, y el coche transmite lo que pasa bajo las ruedas a baja velocidad. En el uso diario, lo mejor es su sencillez: mecánica accesible, conducción relajada y un ritmo natural, sin necesidad de forzarlo.¿Cómo es la tracción trasera del Manta y qué sensaciones aporta?
La tracción trasera define el Manta: al acelerar en apoyo sientes cómo empuja desde atrás y cómo el coche quiere colocarse con el gas. No es un coche moderno con ayudas; el control viene de tus manos y de tu pie derecho. En seco ofrece una conducción muy redonda, y en mojado exige respeto: progresividad, neumáticos correctos y trazadas limpias para disfrutar con confianza.¿Qué puntos débiles típicos tiene el Opel Manta a nivel de fiabilidad?
Como clásico, su fiabilidad depende más del estado que del diseño. Los puntos habituales son óxidos en bajos, pasos de rueda y zonas estructurales, además de instalación eléctrica envejecida. También pueden aparecer fugas en motor o transmisión por juntas fatigadas. Al conducir, un Manta sano se nota: ralentí estable, cambio sin rascadas y dirección sin holguras; si vibra o flota, requiere revisión.¿En qué debo fijarme al comprar un Opel Manta clásico?
Lo primero es la corrosión: un Manta con óxido serio cambia totalmente el presupuesto. Comprueba alineación de carrocería, suelos, torretas y estado del eje trasero. En prueba dinámica, busca una dirección precisa y frenos progresivos; un pedal esponjoso delata trabajo pendiente. Valora originalidad de interiores y cuadro, porque encontrar piezas específicas puede costar tiempo y dinero, aunque haya recambio.¿Cómo es el interior del Opel Manta y qué ambiente crea?
El interior mezcla deportividad sencilla y ergonomía clásica: asientos bajos, volante cerca y cuadro con lectura directa. No hay pantallas ni filtros, y eso se siente al conducir: escuchas la mecánica, notas la carretera y te concentras en el trazado. En versiones mejor equipadas, el acabado sube con relojes más completos y detalles deportivos. Es un habitáculo que te pone en “modo carretera” sin distraerte.¿Qué consumo puede esperarse y cómo influye en la conducción?
En un Manta bien afinado, el consumo depende mucho del motor y del pie, pero el enfoque es de gasolina atmosférica clásica: a ritmo constante resulta razonable, y sube si buscas respuesta en carreteras reviradas. La sensación es que el coche premia la conducción suave: mantener inercia, cambios oportunos y aceleración progresiva. No invita a ir a golpes, sino a fluir, y ahí es donde mejor rinde.¿Qué valor tiene el Opel Manta como clásico y por qué interesa hoy?
El Manta combina imagen setentera/ochentera, tracción trasera y una mecánica relativamente sencilla, lo que lo hace atractivo para coleccionismo disfrutable. Su valor suele crecer más cuando está sano de chapa, con especificación correcta y mantenimiento documentado. En carretera ofrece algo difícil de replicar: tacto mecánico, conexión directa y una estética que se siente también desde el asiento, como si el coche “respirara” con el asfalto.Rivales de Opel Manta
El Opel Manta fue la respuesta de Opel a una época en la que los coupés compactos debían equilibrar diseño, uso diario y una mecánica suficientemente viva como para disfrutar en carreteras secundarias.
Nacido con vocación de gran serie, se posicionó como un deportivo accesible: largo capó, línea baja y una puesta a punto pensada para conducir “a ritmo” sin renunciar a la practicidad.
Su rivalidad natural se entendía en dos frentes.
Por un lado, el pulso directo con los coupés compactos europeos que dominaban el imaginario de finales de los 60 y 70; por otro, la batalla interna del mercado alemán por ofrecer el mejor equilibrio entre prestaciones, precio y calidad de fabricación.
En ese contexto, el Opel Manta se cruzó con adversarios de peso:
Ford Capri: el antagonista más evidente.
Ambos jugaban la carta del coupé popular, pero el Capri solía ofrecer una gama mecánica más amplia y escalonada (incluyendo versiones de mayor cilindrada), mientras que el Manta destacaba por un enfoque más racional: equilibrio general, conducción predecible y consumos más contenidos en sus motorizaciones habituales.
Volkswagen Scirocco: una rivalidad de filosofía.
Donde el Manta apostaba por el coupé clásico de propulsión y estética “long bonnet”, el Scirocco proponía un formato más moderno y compacto, con tracción delantera y una orientación más práctica en el día a día.
En prestaciones puras podían acercarse según versión, pero el tacto y la arquitectura mecánica los separaban claramente.
Renault 15/17: la alternativa francesa que combinaba confort, diseño y una personalidad distinta.
Frente a la sobriedad alemana del Manta, los Renault 15/17 ofrecían una interpretación más ligera y cómoda del coupé, con un planteamiento también orientado al uso cotidiano, pero con soluciones y puesta a punto más “touring”.
Toyota Celica: el invitado japonés que empezó a ganar presencia en Europa por fiabilidad, equipamiento y acabados bien resueltos.
El Celica se convirtió en un rival creciente: similar en concepto de coupé compacto, con mecánicas de cilindrada contenida pero eficientes, y una reputación de durabilidad que presionaba a los europeos.
En conjunto, el Opel Manta defendía una receta clara: un coupé que no exigía concesiones en el día a día, pero que mantenía el encanto de la conducción clásica.
Esa mezcla de imagen, accesibilidad y sensaciones “de coche bien asentado” fue la base de su rivalidad con un grupo de modelos que, cada uno a su manera, definieron el coupé compacto de su era.
| Modelo | Cilindrada (cc) | Potencia (CV) | Arquitectura | Tracción |
| Opel Manta (A 1.9 S aprox.) | 1897 | 90 | L4 atmosférico | Trasera |
| Ford Capri (1.6 GT aprox.) | 1599 | 88 | L4 atmosférico | Trasera |
| Volkswagen Scirocco (1.6 aprox.) | 1588 | 85 | L4 atmosférico | Delantera |
| Renault 15 (1.6 TL aprox.) | 1565 | 90 | L4 atmosférico | Delantera |
| Toyota Celica (1600 ST aprox.) | 1588 | 88 | L4 atmosférico | Trasera |
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