Nissan Santana: 93 CV, 1.8 4 cilindros

El Nissan Santana combina 93 CV con un 1.781 cc de 4 cilindros que entrega una respuesta progresiva: acelera con suavidad y mantiene el ritmo sin esfuerzo en carretera. El sonido del cuatro cilindros acompaña con un tono mecánico clásico, mientras el par se percibe en recuperaciones ágiles a medio régimen. Un conjunto pensado para conducir con confianza, sintiendo el motor trabajar sin brusquedades.

¿Tuviste uno?

¿Tuviste un Nissan Santana? Comparte una foto y cuéntanos qué significó para ti. Tu experiencia puede ayudar a otros y mantener viva la historia de este modelo.
Nissan - Logo

Sobre la marca de coches Nissan

Nissan combina diseño funcional, eficiencia y una apuesta sólida por la electrificación. Al volante, la entrega de par inmediata y la respuesta suave en ciudad invitan a una conducción relajada, mientras que en carretera destaca por su estabilidad y un tacto de dirección preciso. Recorremos su gama, sus enfoques híbridos y eléctricos y lo que puedes esperar en uso real, según tu estilo de conducción.

Versiones de Nissan Santana

1.6 D (1984 )

Nissan Santana - 1.6 D - Imagen no disponible
Carrocería
-
Combustible
Diésel
Transmisión
Manual
Tracción
Delantera
Posición motor
-
Puertas
-
Plazas
-
Cilindrada
1.588 cc
Cilindros
4
Tipo motor
in-line
Válvulas/cilindro
-
Potencia (CV)
67 CV
Potencia (kW)
50 kW
Potencia (PS)
68 PS
Par
132 Nm
Peso
1090 kg
Longitud
4.550 mm
Anchura
1.700 mm
Altura
1.400 mm
Batalla
2.560 mm
Depósito
-
Velocidad máx.
-
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-

1.8L 4 cil 93 cv Manual (1985 - 1990 )

Nissan Santana - 1.8L 4 cil 93 cv Manual - Imagen no disponible
Carrocería
-
Combustible
Gasolina
Transmisión
Manual
Tracción
Delantera
Posición motor
-
Puertas
-
Plazas
-
Cilindrada
1.781 cc
Cilindros
4
Tipo motor
in-line
Válvulas/cilindro
-
Potencia (CV)
93 CV
Potencia (kW)
69 kW
Potencia (PS)
94 PS
Par
142 Nm
Peso
1074 kg
Longitud
4.550 mm
Anchura
1.700 mm
Altura
1.400 mm
Batalla
2.560 mm
Depósito
-
Velocidad máx.
-
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-

Información sobre Nissan Santana

¿Qué es el Nissan Santana y qué lo hace especial en carretera y fuera de ella?

Nissan Santana suele referirse a los todoterreno fabricados en España por Santana Motor bajo licencia, con parentesco técnico con el Patrol clásico. Su chasis de largueros y ejes rígidos prioriza aplomo y resistencia: en carretera se nota más “hierro” y dirección pesada, pero transmite seguridad. Fuera del asfalto, la reductora y la altura libre permiten avanzar despacio, con tacto mecánico y tracción constante.

¿Cómo se siente al conducirlo: postura, visibilidad y control?

La experiencia es muy “4x4 de la vieja escuela”: postura alta, capó visible y cristalería amplia que ayuda a colocar el coche en pistas. El volante suele requerir más manos que un SUV moderno y la palanca invita a conducir con calma. En ciudad se percibe voluminoso, pero en caminos estrechos la visibilidad y el giro contenido facilitan maniobrar con precisión.

¿Qué motores suele montar el Nissan Santana y qué sensaciones ofrecen?

Dependiendo del año y versión, se encuentran mecánicas diésel de corte clásico, pensadas más para empuje que para estirar. Entregan par a bajo régimen, ideal para subir pendientes sin acelerar de más y para rodar en reductora con control. No buscan refinamiento: vibra algo más y suenan “a trabajo”, pero esa respuesta directa da confianza cuando el terreno complica.

¿Qué tal va en autopista: ruido, estabilidad y ritmo de viaje?

En vías rápidas prima la solidez: la suspensión y el chasis se sienten firmes, con una pisada estable a ritmos moderados. A cambio, hay más rumor de neumáticos y aerodinámica que en un turismo, y el motor suele ir más “presente” en el habitáculo. Es un coche que invita a viajar sin prisa, manteniendo un crucero constante y seguro.

¿Cómo es su comportamiento 4x4: reductora, tracción y obstáculos?

Su punto fuerte es avanzar donde otros se detienen: la reductora multiplica el control a baja velocidad y los ejes rígidos ayudan a mantener tracción cuando el terreno cruza. En roderas y piedras se siente robusto, con una lectura clara del suelo a través del volante y el asiento. No es rápido, pero sí constante; conduce “a paso corto” con mucha seguridad.

¿Qué mantenimiento requiere y qué conviene revisar antes de comprar uno?

Antes de comprar, revisa óxidos en chasis, bajos y pasos de rueda, holguras en dirección y fugas en transfer y diferenciales. En diésel, mira arranque en frío, humos y estado del sistema de refrigeración. La conducción delata mucho: si vibra en exceso o flota, habrá silentblocks o amortiguadores fatigados. Bien cuidado, aguanta años de uso duro.

¿Es buena idea como coche clásico o para rutas: consumo, fiabilidad y uso real?

Como clásico y para rutas encaja si buscas sensaciones auténticas y mecánica simple. El consumo suele ser superior al de un SUV moderno, especialmente con ruedas de campo o desarrollos cortos, pero lo compensa con facilidad de reparación y tolerancia al maltrato. Para uso diario urbano puede cansar por maniobrabilidad y ruido; para escapadas y pistas, aporta carácter y confianza.

¿Qué equipamiento y confort ofrece: qué esperar dentro?

El interior prioriza funcionalidad: mandos grandes, tapicerías sufridas y espacio aprovechable. No esperes aislamiento moderno; el confort viene más por la postura elevada y la sensación de dominio que por silencio. En pista, esa sencillez se agradece: menos electrónica y más control directo. Algunos pueden llevar mejoras (asientos, radio, calefacción), pero la esencia es utilitaria y resistente.

¿Qué versiones o carrocerías son más interesantes y para qué uso?

Las carrocerías cortas suelen ser más ágiles en zonas reviradas y trialeras, con mejor ángulo ventral; las largas ganan estabilidad y capacidad para viajar con carga o familia. Para rutas mixtas, una versión equilibrada con neumático AT y dirección asistida (si la equipa) mejora el día a día. Si lo quieres para campo duro, prioriza reductora fina, bajos sanos y buen estado de transmisiones.

¿Qué mejoras recomendables aumentan la seguridad y el disfrute sin perder autenticidad?

Mejoras discretas cambian mucho la experiencia: amortiguadores y silentblocks nuevos devuelven precisión y frenada más estable. Un buen juego de neumáticos (AT o MT según uso) define el carácter en pista. Revisar frenos, latiguillos y refrigeración aporta tranquilidad. Si viajas, añadir aislantes y una iluminación moderna mejora confort nocturno, manteniendo el tacto mecánico que hace atractivo al Nissan Santana.

Rivales de Nissan Santana

Nissan Santana es el nombre que condensa una etapa muy particular de la automoción en España: la de los todoterreno concebidos para trabajar, soportar carga y recorrer pistas durante horas sin pedir protagonismo.

Bajo el paraguas industrial de Santana Motor y acuerdos de fabricación con marcas japonesas, este “Nissan de sabor local” se movía en una liga donde la prioridad era la robustez, la reparabilidad y la eficacia fuera del asfalto.

Por eso, su rivalidad natural no se entiende tanto en términos de diseño o tecnología de confort, sino de arquitectura 4x4, tipos de chasis, motores diésel de larga vida y capacidad real en campo. En su entorno competitivo, el adversario más directo por filosofía era el Suzuki Samurai: más corto, más ligero y muy ágil, pero con menos empaque para carga y un planteamiento menos “industrial”.

Donde el Santana buscaba aguante y estabilidad, el Samurai respondía con maniobrabilidad y simplicidad extrema.

Si el uso era rural y de acceso a fincas, ambos eran soluciones lógicas; si el trabajo exigía más aplomo, el Santana tendía a jugar con ventaja. Subiendo un peldaño en tamaño y presencia, el Nissan Patrol actuaba como el referente de “todoterreno grande” dentro del imaginario de la época: más pesado y capaz de remolcar con mayor solvencia, pensado para quienes alternaban campo con carretera y pedían más músculo.

El enfrentamiento aquí era un choque de enfoques: el Santana como herramienta austera y el Patrol como escalón superior en potencia y porte. En el mercado español, también aparecía un rival con un componente emocional muy marcado: el Land Rover Defender.

Su reputación en el trabajo duro, su chasis de largueros y su enorme ecosistema de recambios y preparaciones lo convertían en una alternativa de referencia.

Frente a él, el Santana se defendía con pragmatismo mecánico y un coste de acceso/uso frecuentemente más contenido según versión y año, aunque el Land Rover acostumbraba a imponerse por tradición de marca y amplitud de oferta. A continuación, una comparativa técnica orientativa con versiones representativas de la época (las especificaciones pueden variar según año, mercado y motorización concreta):
Modelo Cilindrada (cc) Potencia (CV) Combustible Tracción Cambio
Nissan Santana 2.238 75 Diésel 4x4 Manual
Suzuki Samurai 1.324 64 Gasolina 4x4 Manual
Nissan Patrol 2.826 95 Diésel 4x4 Manual
Land Rover Defender 2.495 85 Diésel 4x4 Manual

Opiniones de usuarios

Todavía no hay opiniones de usuarios para este modelo.

Galería

Todavía no hay fotos en la galería.

Autor
Enric Jané Studio
Proyecto
Catálogo de coches
20/02/2026
20/09/2026