Nissan Pintara 111 CV: equilibrio y confort diario
Con 111 CV, el Nissan Pintara ofrece una aceleración suficiente para moverse con soltura en ciudad y mantener cruceros tranquilos en carretera, con una entrega progresiva que transmite confianza. Su motor de 4 cilindros y 1974 cc prioriza la suavidad: menos vibraciones, más comodidad y una conducción relajada. Un planteamiento equilibrado para quien busca sensaciones honestas y controladas sin renunciar a practicidad.
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Sobre la marca de coches Nissan
Nissan combina diseño funcional, eficiencia y una apuesta sólida por la electrificación. Al volante, la entrega de par inmediata y la respuesta suave en ciudad invitan a una conducción relajada, mientras que en carretera destaca por su estabilidad y un tacto de dirección preciso. Recorremos su gama, sus enfoques híbridos y eléctricos y lo que puedes esperar en uso real, según tu estilo de conducción.Versiones de Nissan Pintara
2.0L 4 cil 111 cv Manual (1990 )
Carrocería
-
Combustible
Gasolina
Transmisión
Manual
Tracción
Delantera
Posición motor
-
Puertas
-
Plazas
-
Cilindrada
1.974 cc
Cilindros
4
Tipo motor
in-line
Válvulas/cilindro
-
Potencia (CV)
111 CV
Potencia (kW)
83 kW
Potencia (PS)
113 PS
Par
168 Nm
Peso
1160 kg
Longitud
4.530 mm
Anchura
1.700 mm
Altura
1.380 mm
Batalla
2.560 mm
Depósito
-
Velocidad máx.
-
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-
Información sobre Nissan Pintara
¿Qué es el Nissan Pintara y dónde encaja en la gama?
El Nissan Pintara fue la berlina/media familiar que Nissan comercializó en Australia a finales de los 80 y primeros 90, emparentada con el Skyline R31. En la práctica, se siente como un coche honesto y de corte clásico: dirección con más “mecánica” que filtro, suspensiones pensadas para tragar kilómetros y una postura de conducción baja, muy de época, con capó largo y visibilidad generosa.¿Cómo se siente al volante en ciudad y a baja velocidad?
En ciudad, el Pintara transmite un tacto de coche robusto: mandos grandes, giro de volante amplio y una respuesta del acelerador progresiva, sin nervios. Por tamaño es manejable, aunque su radio de giro y el peso típico de la época piden anticipación en maniobras. La suspensión prioriza confort, así que absorbe badenes con una cadencia suave, más “barco” que rígido.¿Qué tal va en carretera y autopista para viajar?
En autopista, el Pintara brilla por estabilidad lineal y aplomo, con una pisada que invita a mantener cruceros constantes. Su aerodinámica y aislamientos son los de su tiempo: notarás algo de rumor de rodadura, pero el coche va “asentado”. La batalla y el enfoque de berlina hacen que el coche no se inquiete con juntas o viento lateral moderado, transmitiendo seguridad tranquila.¿Qué motores montaba y qué carácter tienen?
Según mercado y versión, lo más habitual fue encontrar 4 cilindros atmosféricos (en torno a 2.0 litros) y también opciones de 6 cilindros en algunas configuraciones relacionadas con la familia Skyline. En conducción, los 4 cilindros piden llevar el motor con alegría para ganar ritmo, mientras que los 6 cilindros aportan una entrega más redonda, con empuje sostenido y menos esfuerzo.¿Cómo es el consumo y qué puedes esperar en uso real?
Por edad y tecnología, el consumo del Pintara depende mucho del motor, cambio y estado de mantenimiento. En uso real, suele moverse en cifras moderadas para su época, pero no “modernas”: en ciudad tiende a subir por desarrollos largos y pesos contenidos, y en autopista puede estabilizarse con buena suavidad. Un motor bien afinado marca la diferencia en sensaciones y gasto.¿Qué cambios y tracciones son habituales y cómo influyen?
Lo común es encontrar cajas manuales y automáticas de convertidor, con un tacto clásico: la manual es algo más larga de recorridos, pero gratificante si te gusta “trabajar” el coche; la automática prioriza suavidad y confort. La mayoría de unidades son de tracción trasera en esta familia, lo que se traduce en dirección más limpia al acelerar y un equilibrio noble en curvas.¿Qué tal es la suspensión y el comportamiento en curvas?
El Pintara está calibrado para comodidad, con balanceo perceptible si enlazas curvas rápido, pero con reacciones progresivas. No es un coche de “morro afilado”, sino de apoyo largo: te pide entrar suave, sostener velocidad y dejar que el chasis se coloque. En buen estado, transmite confianza por la forma en que avisa antes del límite, con un carácter predecible y clásico.¿Cómo es el interior, la ergonomía y la vida a bordo?
Dentro, encontrarás una ergonomía de botones grandes, instrumentación legible y asientos orientados a confort. La postura de conducción tiende a ser baja, con una sensación envolvente propia de los 80/90. El espacio es correcto para adultos, especialmente en plazas delanteras; detrás, depende de carrocería y ajuste de asientos. La experiencia es analógica: más tacto, menos pantallas, más coche.¿Qué equipamiento y acabados se podían encontrar?
El equipamiento varía por año y acabado, pero es típico ver aire acondicionado, elevalunas eléctricos en versiones medias/altas, tapicerías más cuidadas y, en algunos casos, detalles “premium” para la época. No esperes asistencias modernas: lo valioso aquí es la sensación de sencillez funcional. Cuando todo está al día, cada mando responde con esa solidez mecánica que hoy se echa de menos.¿Qué fiabilidad tiene y qué puntos conviene revisar antes de comprar?
La base mecánica suele ser resistente si ha tenido mantenimiento regular, pero por antigüedad hay que revisar refrigeración, fugas de aceite, manguitos, bomba de agua y estado de la transmisión. También importan silentblocks, amortiguadores y frenos: transforman el tacto al volante. En carrocería, busca óxidos en bajos y pasos de rueda según clima. Una unidad cuidada se siente “redonda” y silenciosa.¿Es fácil encontrar recambios y mantenerlo hoy?
La disponibilidad de recambios depende del país, pero al compartir arquitectura con modelos Nissan de la época, muchas piezas mecánicas tienen alternativas compatibles o equivalentes. Lo más delicado suele ser interior, molduras y elementos específicos. Mantenerlo bien requiere un taller que entienda coches clásicos japoneses: cuando todo está en orden, el Pintara devuelve una conducción fluida, sin tirones, y un confort muy agradecido.¿Para quién tiene sentido el Nissan Pintara hoy?
Tiene sentido si buscas una berlina japonesa clásica para uso tranquilo, con tacto analógico y mantenimiento asumible si eliges bien la unidad. No es un coche para ayudas electrónicas ni para sensaciones deportivas modernas; es para disfrutar del desplazamiento, del volante comunicativo y de un chasis que acompaña sin sobresaltos. Ideal como clásico utilizable, con personalidad noventera y enfoque rutero.¿Qué versiones y carrocerías existían y cuál conviene elegir?
Hubo variantes berlina y, según mercados, configuraciones orientadas a familia. La elección depende del uso: si priorizas comodidad y mantenimiento simple, un 4 cilindros bien conservado suele ser la opción sensata; si buscas suavidad y entrega más plena, el 6 cilindros aporta un refinamiento perceptible. En todos los casos, manda el estado: un Pintara “fino” se nota en vibraciones, cambios y frenada desde el primer metro.Rivales de Nissan Pintara
El Nissan Pintara fue la lectura australiana de la berlina japonesa de tracción delantera de Nissan a finales de los 80 y comienzos de los 90: un coche pensado para hacer muchos kilómetros con tacto suave, buena habitabilidad y una puesta a punto orientada al confort, pero sin renunciar a un comportamiento noble.En su ecosistema natural competía en el corazón del segmento medio (sedán/hatch) donde la decisión de compra se jugaba en tres frentes: fiabilidad mecánica, eficiencia real en uso diario y equilibrio entre prestaciones y refinamiento. Su rivalidad más directa se entiende comparándolo con quienes definían el estándar de la época.
El Toyota Camry (XV10) imponía una referencia clara en calidad percibida y suavidad de funcionamiento, además de una gama de motores que solía ofrecer algo más de par y una respuesta más elástica en carretera.
Frente a él, el Nissan Pintara se defendía con una conducción fácil, una dirección y chasis de reacciones previsibles y mecánicas sencillas de mantener, con versiones 2.0 muy razonables para un uso mixto. El Ford Telstar (AR/AS), estrechamente emparentado con el Mazda de la época, representaba una alternativa de enfoque parecido: racional, amplio y con motores 2.0 que buscaban el punto medio entre consumo y prestaciones.
Aquí el duelo era de matices: el Telstar podía transmitir un tacto algo más “ligero” y ágil según versión, mientras que el Pintara tendía a apostar por una pisada más asentada y un confort de marcha típicamente Nissan de aquellos años. El Mazda 626 (GD/GE) elevaba el listón dinámico: normalmente ofrecía un chasis con más precisión y motores que subían de vueltas con más alegría, lo que lo hacía especialmente convincente para quien priorizaba una conducción más participativa.
El Pintara, por su parte, encajaba mejor con el conductor que buscaba equilibrio y facilidad, con un mantenimiento contenido y una entrega de potencia progresiva. Por último, el Honda Accord (CB) era el rival “aspiracional” dentro del mismo campo de juego: refinamiento, respuesta del motor y una sensación de ingeniería muy cuidada.
Frente al Accord, el Pintara no necesitaba ganar en sofisticación para tener sentido: jugaba la carta de la robustez práctica y del coste total de propiedad, que en este tipo de coche siempre ha sido un argumento silencioso pero decisivo. A continuación, una comparativa técnica orientativa con motorizaciones representativas de la época (las cifras pueden variar según año, mercado y versión exacta).
| Modelo | Cilindrada (cc) | Potencia (CV) | Arquitectura | Alimentación | Tracción | Cambio |
| Nissan Pintara (2.0) | 1.998 | ≈ 105–140 | L4 | Inyección | Delantera | Manual/Auto |
| Toyota Camry (XV10) (2.2) | 2.164 | ≈ 130–140 | L4 | Inyección | Delantera | Manual/Auto |
| Ford Telstar (AR/AS) (2.0) | 1.998 | ≈ 115–145 | L4 | Inyección | Delantera | Manual/Auto |
| Mazda 626 (GD/GE) (2.0) | 1.998 | ≈ 110–150 | L4 | Inyección | Delantera | Manual/Auto |
| Honda Accord (CB) (2.2) | 2.156 | ≈ 130–150 | L4 | Inyección | Delantera | Manual/Auto |
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Galería
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Autor
Enric Jané Studio
Proyecto
Catálogo de coches
20/02/2026
20/09/2026