Nissan GT-R 485 CV: V6 3.8 y 6 cilindros
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Sobre la marca de coches Nissan
Nissan combina diseño funcional, eficiencia y una apuesta sólida por la electrificación. Al volante, la entrega de par inmediata y la respuesta suave en ciudad invitan a una conducción relajada, mientras que en carretera destaca por su estabilidad y un tacto de dirección preciso. Recorremos su gama, sus enfoques híbridos y eléctricos y lo que puedes esperar en uso real, según tu estilo de conducción.Versiones de Nissan GT-R
0.0L Coupé (2001 )
3.8L 6 cil 485 cv Manual Coupé (2010 )
Black Edition (2012 )
Coupe (2009 )
NISMO 2dr Coupe AWD (3.8L 6cyl Turbo 6AM) (2022 )
Premium (2010 - 2012 )
Premium 2dr Coupe AWD (3.8L 6cyl Turbo 6AM) (2022 )
Spec V (2009 )
Track Edition 2dr Coupe AWD (3.8L 6cyl Turbo 6AM) (2022 )
Información sobre Nissan GT-R
¿Qué es el Nissan GT‑R y qué lo hace especial en carretera?
El Nissan GT‑R es un coupé 2+2 de altas prestaciones con V6 3.8 biturbo (VR38DETT) y tracción total ATTESA E‑TS. Con 570 CV en las últimas evoluciones (hasta 600 CV en NISMO), su fuerte es la motricidad: sales de una curva con el coche “anclado” al asfalto. La dirección transmite aplomo y el chasis invita a acelerar pronto, con confianza.¿Cómo acelera y qué se siente al pisar a fondo?
Con 570 CV y 637 Nm (aprox.) en versiones recientes, el GT‑R empuja desde medio régimen y estira con rabia hasta arriba, apoyado por el cambio de doble embrague de 6 marchas. El 0‑100 km/h ronda los 2,7–3,0 s según versión y medición. Lo que notas es una catapulta limpia: poca pérdida de tracción, mucha estabilidad y una contundencia que llena el habitáculo.¿Qué motor lleva y cómo suena en conducción real?
Monta un V6 3.8 litros biturbo, hecho a mano por técnicos “Takumi” en Japón. No es un motor de ópera: su carácter es más mecánico y lleno, con soplido de turbos y un tono grave que crece con las rpm. En modo tranquilo puede rodar civilizado, pero cuando cargas gas aparece el “silbido” de sobrealimentación y el empuje sostenido.¿Qué tal es la tracción total ATTESA y en qué se nota?
La ATTESA E‑TS reparte par de forma inteligente: normalmente prioriza el eje trasero y, cuando detecta pérdida, envía fuerza delante en milisegundos. En carretera se traduce en salidas de curva muy estables y en aceleraciones donde el coche no se descompone. En firme frío o húmedo inspira seguridad, porque el GT‑R “muerde” el asfalto y reduce sustos al abrir gas.¿Cómo es el cambio automático de doble embrague en el día a día?
El GT‑R usa una transmisión de doble embrague (6DCT) montada atrás (transaxle) para mejorar reparto de pesos. En conducción tranquila puede sentirse firme a baja velocidad, pero en cuanto elevas el ritmo cambia con rapidez y precisión. En modo manual, las levas responden con inmediatez y el coche se siente conectado. A ritmo alto, los cambios acompañan el empuje sin cortar la aceleración.¿Qué tal va de chasis, suspensión y paso por curva?
Es un coche grande y pesado (en torno a 1.7–1.8 t según versión), pero su chasis está muy trabajado. La suspensión Bilstein DampTronic (en muchos GT‑R) permite ajustar firmeza, y el conjunto se siente estable en apoyo, con gran capacidad de tracción al salir. No “flota”: pisa fuerte, filtra lo justo y en conducción rápida transmite sensación de bloque sólido y control.¿Cómo frenan los GT‑R y qué sensación dan?
Suele montar frenos Brembo con discos grandes (aprox. 390 mm delante en versiones modernas), pensados para aguantar tandas y montaña. El pedal ofrece tacto firme y repetible, con una deceleración que te ancla al cinturón. En conducción intensa, la confianza llega por la estabilidad: frena recto y mantiene la compostura. Un buen neumático es clave para que el frenado sea tan efectivo como parece.¿Es cómodo para usarlo a diario o es demasiado radical?
Sorprende por lo utilizable: posición de conducción buena, visibilidad razonable para un deportivo y maletero práctico para un fin de semana. En modo de suspensión más blando se puede convivir, aunque el firme irregular se nota y el cambio puede ser tosco en maniobras. El consumo es alto si te pesa el pie. Aun así, para 570 CV, el GT‑R no exige sacrificios extremos.¿Cómo es el interior y la tecnología que aporta?
El interior prioriza conducción: buen volante, instrumentación clara y un sistema de info con pantallas y telemetría histórica del GT‑R (presiones, temperaturas, fuerzas G). Los materiales han mejorado con los años, especialmente desde el restyling de 2017, con más cuero y mejor aislamiento. La sensación al volante es de coche serio: todo queda a mano y la ergonomía favorece conducir rápido sin distracciones.¿Qué versiones del Nissan GT‑R existen y cuáles son las más buscadas?
El GT‑R (R35) ha evolucionado por fases: primeras unidades desde 2007–2009 con potencias alrededor de 480 CV, subiendo a 530 CV, 550 CV y hasta 570 CV en las últimas. La variante NISMO llega a 600 CV con aerodinámica y ajustes más enfocados. En el mercado, las unidades post‑2017 suelen atraer por refinamiento, mientras que NISMO destaca por sensaciones más tensas y directas.¿Qué consumo y costes de uso puedes esperar?
Es un deportivo de alto rendimiento: en uso mixto real es normal moverse en cifras de dos dígitos (aprox. 12–16 l/100 km, pudiendo subir bastante si lo exprimes). Neumáticos, frenos y mantenimiento no son baratos, y conviene respetar calentamientos y enfriamientos de turbos. La experiencia compensa cuando enlazas curvas: el coche te devuelve cada euro en tracción, estabilidad y empuje continuo.¿Es fiable el Nissan GT‑R y qué puntos conviene revisar al comprar uno usado?
El GT‑R puede ser fiable si se mantiene bien, pero es sensible al trato. Revisa historial de cambios de aceite, estado de bujías, bobinas y posibles fugas, además de frenos y neumáticos. En unidades con uso intensivo, vigila la transmisión DCT y diferenciales, y que no haya modificaciones mal hechas. En prueba, busca cambios limpios, ausencia de vibraciones y temperaturas estables tras exigirlo.¿Qué rivalidades tiene y qué tipo de conductor lo disfrutará más?
Compite con deportivos como Porsche 911 Turbo, Audi R8 V10 o Mercedes‑AMG GT, pero su sello es el rendimiento “de ingeniería”: mucha velocidad con enorme sensación de control. Lo disfrutará quien quiera ir muy rápido con seguridad, quien valore la tracción total y un chasis que te deja aplicar potencia antes. No es el más ligero ni el más delicado, pero sí uno de los más eficaces en carretera real.Rivales de Nissan GT-R
El Nissan GT-R lleva años jugando en una liga propia: la de los deportivos de alto rendimiento capaces de combinar cifras de aceleración fulgurantes con una facilidad de uso poco habitual.
Su receta —motor V6 biturbo delantero, tracción total y una puesta a punto obsesionada con la eficacia— lo convirtió en un rival temido tanto en carretera como en circuito.
Frente a él, sus contrincantes naturales no se eligen solo por potencia, sino por filosofía: deportivos que persiguen el mismo objetivo (ir muy rápido) por caminos distintos.
En esa rivalidad directa aparece el Porsche 911 Turbo S, el referente por precisión y calidad de ejecución.
Donde el GT-R impone por tracción y contundencia, el 911 Turbo S responde con una entrega todavía más inmediata, una gestión electrónica finísima y una sensación de “todo encaja” que lo sitúa como patrón en el segmento.
El Audi R8 V10 performance representa la alternativa de motor atmosférico y carácter más emocional.
Su V10 gira alto, suena con una intención distinta y entrega el rendimiento de manera lineal, contraponiéndose al golpe de par de los turbos del GT-R.
Es un duelo de conceptos: tecnología y tracción integral con turbo frente a un planteamiento más clásico en sensaciones, aunque igualmente efectivo.
Por su parte, el Mercedes-AMG GT R plantea la batalla desde la tracción trasera y un V8 biturbo con mucha cilindrada.
Es un coche más exigente, con una conducción que pide manos y respeto, pero que recompensa con una comunicación muy directa del eje trasero.
Si el GT-R es una herramienta de precisión para ir rápido con confianza, el AMG juega la carta de la intensidad dinámica.
Y si hablamos de músculo a la vieja escuela, el Chevrolet Corvette Z06 (C7) aparece como antagonista por relación potencia/cilindrada (en litros) y por enfoque americano: gran V8 sobrealimentado, empuje masivo y una propuesta muy competitiva en rendimiento puro.
Frente al refinamiento tecnológico del GT-R, el Corvette responde con fuerza bruta y eficacia sorprendente cuando está bien configurado.
En conjunto, el Nissan GT-R sigue siendo el “martillo” de las prestaciones: un deportivo diseñado para recortar décimas con una facilidad que intimida.
Sus rivales lo superan en ciertos matices —acabados, tacto, exclusividad o pureza de propulsión—, pero pocos igualan su equilibrio entre tracción, rendimiento medible y usabilidad cotidiana dentro de su universo.
| Modelo | Motor | Cilindrada (cc) | Potencia (CV) | Inducción | Tracción | Cambio |
| Nissan GT-R | V6 | 3799 | 570 | Biturbo | AWD | Automático DCT 7v |
| Porsche 911 Turbo S | Bóxer 6 | 3745 | 650 | Biturbo | AWD | Automático DCT 8v |
| Audi R8 V10 performance | V10 | 5204 | 620 | Atmosférico | AWD | Automático DCT 7v |
| Mercedes-AMG GT R | V8 | 3982 | 585 | Biturbo | RWD | Automático DCT 7v |
| Chevrolet Corvette Z06 (C7) | V8 | 6162 | 659 | Compresor (sobrealimentado) | RWD | Manual 7v / Automático 8v |
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