Nissan 260ZX (124 CV): V6 2.565 cc, carácter GT

Con 124 CV, el Nissan 260ZX entrega una aceleración progresiva que invita a viajar sin estrés. Su 6 cilindros y 2.565 cc se traducen en un giro redondo, con empuje continuo desde abajo y una respuesta suave al mantener cruceros. Más que cifras, transmite aplomo de gran turismo: un motor que acompaña en carreteras abiertas, con sonido lleno y tacto refinado para disfrutar kilómetros con calma y control.

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Sobre la marca de coches Nissan

Nissan combina diseño funcional, eficiencia y una apuesta sólida por la electrificación. Al volante, la entrega de par inmediata y la respuesta suave en ciudad invitan a una conducción relajada, mientras que en carretera destaca por su estabilidad y un tacto de dirección preciso. Recorremos su gama, sus enfoques híbridos y eléctricos y lo que puedes esperar en uso real, según tu estilo de conducción.

Versiones de Nissan 260 ZX

2.6L 6 cil 124 cv Manual Coupé (1979 )

Nissan 260 ZX - 2.6L 6 cil 124 cv Manual Coupé - Imagen no disponible
Carrocería
Coupé
Combustible
Gasolina
Transmisión
Manual
Tracción
Trasera
Posición motor
Delantero
Puertas
2
Plazas
4
Cilindrada
2.565 cc
Cilindros
6
Tipo motor
in-line
Válvulas/cilindro
-
Potencia (CV)
124 CV
Potencia (kW)
93 kW
Potencia (PS)
126 PS
Par
189 Nm
Peso
1160 kg
Longitud
4.230 mm
Anchura
1.660 mm
Altura
1.290 mm
Batalla
2.610 mm
Depósito
-
Velocidad máx.
-
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-

Información sobre Nissan 260 ZX

¿Qué es el Nissan 260 ZX y qué lugar ocupa en la gama Z?

El Nissan/Datsun 260 ZX se entiende como la evolución madura del concepto Z: un coupé de motor delantero y tracción trasera pensado para devorar kilómetros con aplomo. Con su seis cilindros en línea de 2,6 litros y un enfoque más rutero que radical, transmite una conducción larga y fluida: dirección comunicativa, morro largo y una sensación constante de gran turismo clásico.

¿Cómo se siente su motor 2.6 de seis cilindros en línea al conducir?

El L26 de 2.565 cm³ entrega una respuesta progresiva, con par disponible desde medio régimen y un sonido metálico y lleno, muy de época. No empuja como un turbo moderno: te invita a estirar marchas con calma, enlazando aceleración y tacto mecánico. En carretera abierta, la sensación es de empuje sostenido y lineal, ideal para mantener ritmo sin fatiga.

¿Qué prestaciones ofrece y cómo se traducen en la conducción real?

Según mercado y alimentación, rondaba cifras de potencia en el entorno de 140–165 CV en versiones atmosféricas de serie. En la práctica, lo importante es cómo gana velocidad: con una entrega continua y una aerodinámica simple pero efectiva. No es un coche de “salida de semáforo”; brilla cuando lo llevas redondo, apoyado en par y en una conducción anticipativa.

¿Cómo es su chasis y qué equilibrio transmite en curvas?

Con esquema clásico (McPherson delante y suspensión trasera independiente tipo Chapman/strut), el 260 ZX ofrece un comportamiento noble. Entra en curva con un morro estable, y la trasera acompaña si dosificas gas con precisión. No busca la agilidad nerviosa: te da un balance de gran turismo, con apoyos largos, reacciones previsibles y una sensación de coche “de una pieza”.

¿Cómo es la dirección y qué tacto aporta al conductor?

La dirección destaca por su lectura del asfalto, especialmente en unidades bien mantenidas: notas el peso del tren delantero y cómo carga el neumático al girar. A baja velocidad puede sentirse más pesada que en coches actuales, pero esa resistencia se convierte en información útil en carretera. Con el morro largo como referencia visual, colocarlo en el ápice resulta natural y muy satisfactorio.

¿Qué cajas de cambio se montaban y qué experiencia dejan?

Se ofrecían transmisiones manuales (habitualmente de 4 marchas en muchos mercados, y 5 en algunas variantes) y automáticas de 3 relaciones. La manual encaja con el carácter del seis en línea: recorridos mecánicos, sincronizados de época y una relación directa con el motor. La automática suaviza el conjunto y refuerza su lado rutero, con transiciones tranquilas y conducción relajada.

¿Qué consumos puedes esperar y cómo condicionan su uso hoy?

En conducción real, es razonable esperar consumos aproximados de 10–14 l/100 km, según carburación/inyección, estado de puesta a punto y ritmo. A cambio, ofrece una manera de viajar distinta: más sensorial, con sonido y respuesta mecánica constantes. Hoy se disfruta mejor como clásico de fin de semana o rutas largas, donde el consumo pasa a segundo plano frente al encanto.

¿Cómo es el interior y qué atmósfera crea en marcha?

El habitáculo combina posición baja, capó largo y una instrumentación orientada al conductor, creando sensación de cockpit clásico. La ergonomía es sencilla y funcional, con mandos grandes y lectura clara. En marcha, el aislamiento es el propio de su época: oyes el seis cilindros, el rodar y el aire, y eso convierte cada trayecto en una experiencia más analógica y presente.

¿Es un coche cómodo para viajes y qué tal va en autopista?

Su enfoque gran turismo se nota en autopista: aplomo, estabilidad direccional y una manera de sumar kilómetros sin tensión. La batalla y el reparto de pesos le dan calma en recta, y el motor gira con suavidad cuando está bien afinado. La comodidad depende mucho de amortiguación y silentblocks; en buen estado, filtra con dignidad y mantiene un ritmo sostenido agradable.

¿Qué puntos débiles típicos conviene revisar antes de comprar?

En estos Z clásicos, la corrosión es clave: bajos, pasos de rueda, torretas, suelos y zonas de unión del chasis. También revisar holguras de suspensión, estado de frenos, dirección y el sistema de alimentación (carburadores/inyección según versión). Un motor L bien cuidado es robusto, pero necesita buena refrigeración y ajuste. Un mantenimiento al día se nota en suavidad y respuesta.

¿Qué mantenimiento marca la diferencia en sensaciones y fiabilidad?

Aceite y encendido en orden, ajuste fino de mezcla (carburación o inyección), refrigeración impecable y una suspensión sin fatiga cambian el coche por completo. Cuando todo está correcto, el motor sube de vueltas con limpieza y el chasis deja de “flotar” para apoyar con decisión. Neumáticos con medida y compuesto adecuados también transforman el tacto: más precisión, menos deriva y más confianza.

¿Qué valor tiene como clásico y qué lo hace deseable hoy?

El 260 ZX atrae por su receta atemporal: seis en línea delantero, propulsión y un diseño de proporciones largas que se conduce con calma y técnica. Su valor depende de originalidad, ausencia de óxido y documentación, pero el atractivo real es la experiencia: conducción con peso, sonido y mecánica visible. Es un clásico que recompensa la conducción fina más que la potencia bruta.

Rivales de Nissan 260 ZX

El Nissan 260 ZX pertenece a la saga Z que cimentó la reputación de Nissan en el terreno de los coupés de motor delantero y tracción trasera: un planteamiento clásico, de conducción larga y aplomada, pensado tanto para devorar kilómetros como para ofrecer un tacto mecánico lleno de matices.

Dentro de su época, su atractivo nace de la mezcla entre un seis cilindros atmosférico de buen pulso a medio régimen, una entrega progresiva y una carrocería de líneas tensas que habla el idioma de los gran turismo japoneses de finales de los 70. En el mercado, su rivalidad natural se entiende mejor al compararlo con otros 2+2/coupés de orientación GT, donde no todo es potencia: también cuentan la suavidad del motor, la calidad de rodadura y el equilibrio general del conjunto.

Frente a él, el Datsun 280ZX (su hermano cercano y evolución directa en muchos mercados) empuja la conversación hacia la cilindrada: más cubicaje y, según versión/mercado, un enfoque aún más rutero, con una respuesta generalmente más llena en la zona baja del cuentavueltas.

Es una rivalidad fraterna: misma filosofía, distinta interpretación del “gran turismo” a la japonesa. El Porsche 924, por su parte, juega otra carta: menos cilindrada y cilindros, pero un planteamiento técnico muy particular gracias al esquema transaxle, que reparte masas con inteligencia y ofrece un paso por curva de escuela.

Aquí el duelo es de carácter: el Nissan 260 ZX pone sobre la mesa el tacto sedoso del seis en línea y su presencia de coupé clásico; el Porsche 924 responde con precisión y equilibrio, con un estilo de conducción más fino que musculoso. Y si el objetivo es medir sensaciones de seis cilindros en clave GT, el BMW 630 CS aparece como el rival europeo con pedigrí: seis en línea, porte de gran turismo y una puesta a punto que prioriza estabilidad y calidad de rodadura.

En este cruce, el Nissan defiende una receta más accesible y directa, mientras el BMW apuesta por refinamiento y una sensación de coche “grande” incluso cuando las cifras no lo gritan.
Modelo Cilindrada (cc) Arquitectura Potencia (CV)
Nissan 260 ZX 2565 L6 atmosférico ~140
Datsun 280ZX 2753 L6 atmosférico ~145
Porsche 924 1984 L4 atmosférico ~125
BMW 630 CS 2986 L6 atmosférico ~185

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Galería

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Autor
Enric Jané Studio
Proyecto
Catálogo de coches
20/02/2026
20/09/2026