Mitsubishi Celeste 123 CV: motor 2.0 y carácter clásico

Con 123 CV, el Mitsubishi Celeste ofrece una entrega viva que se nota al incorporarte y mantener cruceros con soltura. Su 4 cilindros de 1995 cc aporta un empuje progresivo y una respuesta directa al acelerador, ideal para disfrutar de una conducción clásica y ligera. El sonido mecánico acompaña sin fatigar, mientras el bloque 2.0 prioriza suavidad y control en carreteras reviradas y trayectos diarios.

¿Tuviste uno?

¿Tuviste un Mitsubishi Celeste? Comparte una foto y cuéntanos qué significó para ti. Tu experiencia puede ayudar a otros y mantener viva la historia de este modelo.
Mitsubishi - Logo

Sobre la marca de coches Mitsubishi

Mitsubishi ha construido su reputación combinando ingeniería práctica y carácter aventurero. Al volante, se percibe una dirección precisa y una respuesta progresiva que transmite confianza tanto en ciudad como en carretera. Su tradición en sistemas de tracción y el enfoque en eficiencia marcan una gama pensada para viajes largos y el uso diario. Si buscas equilibrio entre robustez, seguridad y confort, Mitsubishi encaja.

Versiones de Mitsubishi Celeste

1.4L 4 cil 74 cv Manual (1979 - 1980 )

Mitsubishi Celeste - 1.4L 4 cil 74 cv Manual - Imagen no disponible
Carrocería
-
Combustible
Gasolina
Transmisión
Manual
Tracción
Trasera
Posición motor
Delantero
Puertas
-
Plazas
-
Cilindrada
1.410 cc
Cilindros
4
Tipo motor
in-line
Válvulas/cilindro
-
Potencia (CV)
74 CV
Potencia (kW)
55 kW
Potencia (PS)
75 PS
Par
118 Nm
Peso
910 kg
Longitud
4.160 mm
Anchura
1.620 mm
Altura
1.350 mm
Batalla
2.350 mm
Depósito
-
Velocidad máx.
-
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-

1.4L 4 cil 79 cv Manual (1976 - 1977 )

Mitsubishi Celeste - 1.4L 4 cil 79 cv Manual - Imagen no disponible
Carrocería
-
Combustible
Gasolina
Transmisión
Manual
Tracción
Trasera
Posición motor
Delantero
Puertas
-
Plazas
-
Cilindrada
1.439 cc
Cilindros
4
Tipo motor
in-line
Válvulas/cilindro
-
Potencia (CV)
79 CV
Potencia (kW)
59 kW
Potencia (PS)
80 PS
Par
118 Nm
Peso
915 kg
Longitud
4.160 mm
Anchura
1.620 mm
Altura
1.350 mm
Batalla
2.350 mm
Depósito
-
Velocidad máx.
-
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-

1.6 (1975 - 1982 )

Mitsubishi Celeste - 1.6 - Imagen no disponible
Carrocería
-
Combustible
Gasolina
Transmisión
Manual
Tracción
Trasera
Posición motor
Delantero
Puertas
-
Plazas
-
Cilindrada
1.597 cc
Cilindros
4
Tipo motor
in-line
Válvulas/cilindro
-
Potencia (CV)
-
Potencia (kW)
-
Potencia (PS)
-
Par
-
Peso
945 kg
Longitud
4.160 mm
Anchura
1.620 mm
Altura
1.350 mm
Batalla
2.350 mm
Depósito
-
Velocidad máx.
-
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-

2.0 GSR (1978 )

Mitsubishi Celeste - 2.0 GSR - Imagen no disponible
Carrocería
-
Combustible
Gasolina
Transmisión
Manual
Tracción
Trasera
Posición motor
Delantero
Puertas
3
Plazas
5
Cilindrada
1.995 cc
Cilindros
4
Tipo motor
in-line
Válvulas/cilindro
2
Potencia (CV)
123 CV
Potencia (kW)
92 kW
Potencia (PS)
125 PS
Par
172 Nm
Peso
-
Longitud
4.120 mm
Anchura
1.630 mm
Altura
1.340 mm
Batalla
2.350 mm
Depósito
45 L
Velocidad máx.
-
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-

Información sobre Mitsubishi Celeste

¿Qué es el Mitsubishi Celeste y por qué es interesante hoy?

El Mitsubishi Celeste fue un coupé compacto de finales de los 70 y primeros 80, pensado para quien buscaba ligereza y sencillez mecánica. Con sus proporciones bajas y su capó largo, transmite una conducción “analógica”: dirección con más información, cambios de ritmo claros y una sensación de coche pequeño que se coloca fácil. Su atractivo actual está en su rareza, mantenimiento razonable y carácter clásico sin excesos.

¿Cómo se siente al volante: es más deportivo o más de paseo?

El Celeste se conduce con un enfoque más ligero que potente: su baza es el peso contenido y la respuesta inmediata a baja velocidad. En carretera secundaria, enlaza curvas con naturalidad, con una zaga que acompaña si dosificas gas y una suspensión de tarado simple pero comunicativa. No es un GT moderno; es un coupé para disfrutar del ritmo, escuchando el motor y leyendo el asfalto.

¿Qué motores montó el Mitsubishi Celeste y qué puedes esperar de su rendimiento?

Según mercado, el Celeste se ofreció con motores gasolina de 4 cilindros y cilindradas aproximadas entre 1.4 y 2.0 litros, con potencias típicas de la época orientadas a la elasticidad más que al empuje. En conducción real, destaca por la progresividad: empuja mejor en medios que en altos, y pide llevarlo “redondo” con el cambio. Es un coche que premia la suavidad y anticipación.

¿Cómo es su comportamiento en curva y qué sensaciones transmite?

Con arquitectura clásica de coupé compacto, el Celeste prioriza equilibrio y previsibilidad. En apoyo, notas transferencias de peso marcadas, algo que hoy se percibe como información pura: frenas, el morro se asienta, giras y el coche gira contigo. Si aceleras pronto, la zaga puede aligerarse, especialmente con neumáticos estrechos originales. Es divertido por lo que comunica, no por cifras.

¿Es cómodo para uso diario o viajes?

Para su época, el Celeste ofrece un confort correcto, pero hoy hay que asumir su enfoque clásico: aislamiento acústico limitado, asientos con sujeción justa y suspensión que deja pasar más textura del asfalto. En ciudad se siente ágil por tamaño y visibilidad, y en autopista va estable, aunque el motor puede ir más presente. Es ideal para trayectos disfrutones y escapadas, no para largos maratones.

¿Cómo es el interior y qué tal la posición de conducción?

El interior del Celeste es funcional y orientado al conductor: instrumentación clara, mandos sencillos y una postura baja que te mete en el coche. La sensación es de cabina ligera, con pilares y superficies que permiten “leer” la carretera. Detrás, las plazas son más de apoyo ocasional, típicas de coupé compacto. El maletero suele ser aprovechable para un clásico, perfecto para un fin de semana.

¿Qué consumo y mantenimiento puedes esperar en un Mitsubishi Celeste?

En un clásico como el Celeste, el consumo depende mucho del motor y carburación, pero en uso real suele moverse en cifras moderadas para su cilindrada si está bien afinado. Lo importante es el mantenimiento preventivo: encendido, carburador, refrigeración y manguitos. Con puesta a punto fina, el coche responde más limpio, arranca mejor y transmite suavidad. Un Celeste cuidado se conduce fácil y sin sobresaltos.

¿Qué puntos débiles conviene revisar antes de comprar uno?

Lo crítico es la corrosión: bajos, pasos de rueda, aletas y puntos de drenaje, porque un óxido avanzado cambia totalmente la experiencia. Revisa holguras en dirección y suspensión, frenada recta y temperatura estable en marcha. En mecánica, mira fugas, estado del carburador y que el motor suba de vueltas sin baches. Un Celeste bien conservado se siente ligero y preciso; uno cansado, torpe y ruidoso.

¿Hay recambios y qué tan fácil es restaurarlo?

La restauración es viable, pero la disponibilidad de piezas puede variar por país y versión. Consumibles (filtros, bujías, frenos, correas) suelen ser razonables; lo más delicado son molduras, ópticas y elementos específicos de carrocería e interior. La clave es comprar la unidad más completa posible. Cuando encajas piezas y ajustas puertas y suspensión, recupera esa sensación de coupé compacto “de una pieza”, muy gratificante.

¿Qué versiones y carrocería ofrecen más interés para coleccionista?

El interés suele centrarse en unidades originales, sin óxidos y con especificación lo más completa posible, especialmente en colores y acabados de época. Las versiones de mayor cilindrada suelen aportar una conducción más relajada y mejor salida en pendiente, mientras que las pequeñas refuerzan el tacto ligero. Para coleccionista, manda el estado: un Celeste con interior íntegro y carrocería sana vale más que cualquier “mejora” mal ejecutada.

¿Cómo se compara con rivales clásicos de su época?

Frente a otros coupés compactos japoneses, el Celeste juega la carta de la sencillez y el equilibrio. No busca impresionar por potencia, sino por lo directo de su respuesta y su tamaño manejable. En carreteras reviradas, su ligereza se nota: menos inercias, más sensación de control. Donde pierde es en refinamiento moderno, pero gana en conexión mecánica: conducción con manos, oído y tacto.

¿Para quién tiene sentido comprar un Mitsubishi Celeste hoy?

Tiene sentido para quien quiere un clásico utilizable, con estética setentera y conducción comunicativa, sin entrar en presupuestos prohibitivos. Es perfecto si disfrutas poniendo a punto carburación, encendido y detalles, porque cada ajuste se traduce en mejor tacto: ralentí más estable, respuesta más limpia y cambios de ritmo más fluidos. No es un coche para “cifras”; es para sentir ligereza, simplicidad y carácter en cada trayecto.

Rivales de Mitsubishi Celeste

El Mitsubishi Celeste fue la interpretación más afinada y juvenil de Mitsubishi dentro de la familia Lancer de los años 70: un coupé compacto, ligero en enfoque y con una puesta a punto que priorizaba la agilidad antes que la pura potencia.

En la Europa de su época, su rivalidad natural se dibujaba contra otros coupés pequeños de tracción trasera —o de planteamiento igualmente “driver oriented”— que combinaban tamaño contenido, motores de cuatro cilindros y un peso relativamente bajo.

No era un coche de excesos: su encanto estaba en el equilibrio, en la sencillez mecánica y en esa sensación de coupé accesible que se defendía bien tanto en carretera secundaria como en uso diario.

Frente al Toyota Corolla Levin (TE27), el Mitsubishi Celeste jugaba la carta de la estabilidad y la conducción amable: el Levin respondía con un carácter más afilado y una cultura deportiva muy marcada en torno a las series TE, especialmente apreciadas por su potencial y su tacto “analógico”.

La comparación es un duelo de filosofías japonesas muy cercanas: coupés compactos, tracción trasera y motores de cuatro cilindros donde lo importante es cómo entregan la potencia y cómo se apoyan en curva, más que la cifra máxima.

Con el Datsun 120Y Coupé (B210), la rivalidad se vuelve más racional.

El Datsun ofrecía una fórmula enfocada a la eficiencia y al coste de uso, con mecánicas sencillas y robustas.

El Mitsubishi Celeste le discutía el terreno desde un posicionamiento más “coupé” en sensaciones: estética más aspiracional, una pisada que podía sentirse más asentada según versiones, y una propuesta que, en sus variantes más capaces, invitaba a conducir con un punto más de intención.

Si el contrincante es el Opel Kadett C Coupé, el enfrentamiento se traslada a la Europa de la tracción trasera ligera.

El Kadett C era un clásico de la escuela alemana: simple, eficaz y con una enorme variedad de motores y preparaciones posibles según mercado.

El Mitsubishi Celeste aportaba el exotismo japonés bien resuelto y una calidad percibida que, en buen estado, sigue resultando convincente décadas después.

Son coches que hoy se miran también con ojos de aficionado: por disponibilidad de piezas, facilidad de mantenimiento y valor como clásico utilizable.

En conjunto, el Mitsubishi Celeste se entiende mejor como un coupé equilibrado y honesto, más centrado en el conjunto chasis-motor-peso que en la potencia bruta.

Precisamente por eso, sus rivales son modelos de filosofía parecida: compactos, relativamente ligeros, de mecánica simple y con una conducción que premia la precisión.

Modelo Cilindrada (cc) Potencia (CV) Arquitectura motor Alimentación Tracción
Mitsubishi Celeste (1.6) 1.597 ≈ 80-110 L4 Carburador Trasera (RWD)
Toyota Corolla Levin (TE27 1.6) 1.588 ≈ 100-115 L4 Carburador Trasera (RWD)
Datsun 120Y Coupé (B210 1.2) 1.171 ≈ 60-70 L4 Carburador Trasera (RWD)
Opel Kadett C Coupé (1.6) 1.584 ≈ 75-105 L4 Carburador Trasera (RWD)

Opiniones de usuarios

Todavía no hay opiniones de usuarios para este modelo.

Galería

Todavía no hay fotos en la galería.

Autor
Enric Jané Studio
Proyecto
Catálogo de coches
20/02/2026
20/09/2026