Mercedes-Benz CLC 181 CV (1.795 cc) 4 cilindros

Con 181 CV y un 1.795 cc de 4 cilindros, el Mercedes-Benz CLC ofrece una entrega de potencia progresiva que se siente llena desde medias vueltas. En aceleraciones, el empuje se traduce en adelantamientos más seguros y una conducción relajada en autopista. En ciudad, la respuesta dosificable facilita el ritmo diario, mientras el equilibrio del conjunto aporta aplomo en curvas y una pisada convincente.

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Sobre la marca de coches Mercedes-Benz

Ponerse al volante de un Mercedes-Benz es notar cómo el confort y la tecnología se alinean para hacer cada trayecto más sereno. La marca alemana combina diseño sofisticado, seguridad avanzada y una calidad percibida que se siente en cada mando. Desde la suavidad de marcha en ciudad hasta la estabilidad en autopista, Mercedes-Benz transmite confianza y precisión, con una identidad premium reconocible.

Versiones de Mercedes-Benz CLC

200 K (2009 )

Mercedes-Benz CLC - 200 K - Imagen no disponible
Carrocería
Sedán
Combustible
Gasolina
Transmisión
Manual
Tracción
Trasera
Posición motor
Delantero
Puertas
4
Plazas
5
Cilindrada
1.795 cc
Cilindros
4
Tipo motor
in-line
Válvulas/cilindro
4
Potencia (CV)
181 CV
Potencia (kW)
135 kW
Potencia (PS)
184 PS
Par
250 Nm
Peso
1465 kg
Longitud
4.460 mm
Anchura
1.730 mm
Altura
1.410 mm
Batalla
2.720 mm
Depósito
62 L
Velocidad máx.
235 km/h
0-100
8,6 s
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
8,4 L/100
CO2
-

Información sobre Mercedes-Benz CLC

¿Qué es el Mercedes-Benz CLC y qué lugar ocupa en la gama?

El Mercedes-Benz CLC fue el coupé compacto derivado del Clase C SportCoupé (plataforma W203), vendido aprox. entre 2008 y 2011 como acceso emocional a la marca. Se siente más bajo y recogido que una berlina, con esa postura “de nariz larga” típica de Mercedes. En carretera transmite aplomo germano: dirección estable, buen aislamiento y una pisada que invita a viajar rápido sin tensión.

¿Cómo es conducirlo en ciudad y a diario?

En uso diario, el CLC es fácil de llevar por tamaño y visibilidad razonable para ser coupé, aunque la luneta y pilares traseros exigen espejos bien ajustados. La suspensión tiende a firme, así que en baches notas la carrocería más “tensa” que en un Clase C berlina. A cambio, se aparca con precisión y el motor, especialmente en diésel, entrega par temprano para moverte con suavidad.

¿Qué motores hay y qué sensaciones ofrecen?

La gama combinó gasolina y diésel: desde CLC 160/180 Kompressor (1.6/1.8 sobre 120–143 CV aprox.) hasta CLC 200/230 (hasta ~204 CV) y diésel como CLC 200 CDI (~122–150 CV según versión) y CLC 220 CDI (~150–170 CV). Los Kompressor empujan con respuesta viva a medio régimen; los CDI destacan por empuje constante y conducción relajada.

¿Qué tal rinde en carretera y autopista?

En autopista el CLC destaca por estabilidad lineal y sensación de “coche asentado”, con un chasis que favorece trazadas limpias. A 120–140 km/h mantiene poco esfuerzo de volante y un aislamiento correcto para su época, con rumor aerodinámico contenido. Los diésel permiten viajar con pocas revoluciones y consumos moderados; en gasolina disfrutas de una entrega más progresiva y un sonido más presente.

¿Cómo se comporta en curvas y qué tacto tiene?

En carreteras reviradas se percibe un coupé compacto con foco en estabilidad más que en nervio. La suspensión firme y el centro de gravedad más bajo ayudan a entrar con decisión; el tren delantero es seguro y predecible. No es un deportivo puro, pero sí transmite control: apoyos estables, buena tracción y un ESP que interviene de forma progresiva, dejando margen antes de corregir.

¿Qué cambio es mejor: manual o automático?

En el CLC puedes encontrar manual y automáticos de la época (habitualmente 5G-Tronic en muchas versiones). El manual da sensación más directa y aprovecha bien el par de los CDI, ideal si buscas control en adelantamientos. El automático prioriza suavidad: en ciudad hace el coche más fluido y en viaje reduce fatiga. Como experiencia, el automático encaja con el carácter de coupé viajero del modelo.

¿Qué consumo real puedes esperar?

En conducción realista, un CLC diésel suele moverse en torno a 5,5–7,0 l/100 km según potencia, tráfico y llanta, con ventaja clara en autopista por su par y desarrollos. En gasolina, lo habitual es ver 7,5–10,0 l/100 km, especialmente si aprovechas el Kompressor y conduces alegre. La sensación es que el coche “pide” rodar a ritmo sostenido, donde mejor optimiza.

¿Cómo es el interior y qué calidad transmite?

El interior mantiene el estilo Mercedes de finales 2000: mandos robustos, sensación de solidez y postura de conducción baja, con volante y pedales bien alineados. No es el habitáculo más moderno en diseño, pero sí transmite coche “bien hecho”: puertas pesadas, buenos ajustes y un aislamiento correcto. En marcha, notas una cabina pensada para viajar: asiento firme, ergonomía clara y una atmósfera de coupé clásico.

¿Qué tal es la habitabilidad y el maletero?

Como coupé compacto, delante se viaja cómodo, con buena sujeción y espacio suficiente para adultos. Detrás es más justo: la caída del techo limita altura y el acceso exige agilidad, así que es más apto para trayectos cortos o pasajeros ocasionales. El maletero es correcto para el día a día y escapadas, y la sensación práctica mejora si encuentras unidades con respaldos abatibles para objetos largos.

¿Qué equipamiento y tecnología conviene buscar?

Merece la pena priorizar climatizador, asientos con buen ajuste, control de crucero y sensores de aparcamiento si haces ciudad. En infotainment, el sistema puede sentirse antiguo, así que muchos buscan manos libres o integración posterior. También suma una buena configuración de llantas/neumáticos: con perfil muy bajo ganarás estética y precisión, pero notarás más las juntas y baches. El mejor equilibrio es confort con llanta moderada.

¿Es un coche fiable y qué averías típicas pueden aparecer?

En general es un Mercedes robusto si tiene mantenimiento al día, pero por edad conviene revisar elementos de desgaste: suspensión (silentblocks, amortiguadores), frenos y posibles fugas. En diésel, atención a EGR e inyectores según historial; en gasolina Kompressor, revisar correa y componentes del sistema de sobrealimentación. La sensación al conducir debe ser de ralentí estable, cambios suaves y ausencia de vibraciones al acelerar fuerte.

¿Qué revisar antes de comprar un Mercedes-Benz CLC de segunda mano?

Comprueba historial con facturas, kilometraje coherente y mantenimientos (aceite, filtros, caja automática si procede). En prueba dinámica, escucha ruidos en tren delantero al pasar badenes, verifica que el coche frena recto y que la dirección no tenga holguras. Revisa climatización, elevalunas y que no haya avisos en cuadro. Un CLC sano se nota por su rodar “redondo”: silencio mecánico y respuesta limpia.

¿Para quién tiene sentido hoy el Mercedes-Benz CLC?

Tiene sentido si quieres un coupé compacto con carácter clásico, buena calidad percibida y una conducción estable, más orientada a viajar que a “hacer tiempos”. Encaja para quien valora una postura baja, estética sobria y mecánicas con par para ir suelto en carretera. No es el más amplio ni el más moderno, pero ofrece esa sensación Mercedes de coche asentado, que invita a sumar kilómetros con calma.

Rivales de Mercedes-Benz CLC

El Mercedes-Benz CLC nació como una propuesta de acceso al universo coupé de la marca, con un enfoque claro: ofrecer una silueta más emocional que la berlina de la que deriva, pero sin renunciar a ese tacto de rodadura sólido y a la sensación de coche “bien asentado” que se espera de Stuttgart.

Su posicionamiento lo enfrenta a coupés compactos de corte premium que, en la misma época, jugaban con una fórmula parecida: dos puertas, imagen aspiracional y mecánicas capaces de combinar uso diario con cierta intención dinámica. En esa rivalidad, el Audi A3 (especialmente en carrocería de 3 puertas) actúa como el antagonista racional: más ligero, con una oferta TFSI/TDI muy eficiente y una arquitectura que tradicionalmente se percibe más ágil en ciudad y carreteras reviradas.

Frente a él, el Mercedes-Benz CLC contrasta con una pisada más “gran turismo”, un aplomo que invita a viajar y un carácter menos nervioso, más enfocado a la estabilidad y al confort de marcha. El BMW Serie 1 Coupé, por su parte, es el rival ideológico: propulsión trasera y una puesta a punto orientada a quien busca un tren delantero incisivo y un balance más participativo.

Donde el BMW enfatiza la conexión conductor-coche, el Mercedes-Benz CLC seduce por su manera de filtrar, por su consistencia en autopista y por una presentación general que prioriza el empaque.

El duelo aquí no es tanto de potencia como de filosofía: precisión y juego dinámico frente a serenidad y sensación de bloque. Cierra el triángulo el Volvo C30, una alternativa con personalidad marcada y un enfoque escandinavo: diseño con firma propia y motores que, en versiones concretas, aportan mucha entrega en baja y media.

El Mercedes-Benz CLC responde con una estética más clásica-premium y una experiencia de conducción más “alemana” en la forma de construir velocidad y de sostener ritmos altos con poco esfuerzo. A continuación, una comparativa técnica representativa (versiones equivalentes de gasolina en el entorno de 2.0 litros y potencias cercanas), centrada únicamente en especificaciones mecánicas.
Modelo Motor / Arquitectura Cilindrada (cc) Potencia (CV) Par (Nm) Alimentación Tracción
Mercedes-Benz CLC 200 Kompressor 4 cilindros en línea 1.796 184 250 Compresor Trasera
Audi A3 2.0 TFSI 4 cilindros en línea 1.984 200 280 Turbo Delantera
BMW 120i Coupé 4 cilindros en línea 1.995 170 210 Atmosférico Trasera
Volvo C30 2.0 4 cilindros en línea 1.999 145 185 Atmosférico Delantera

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Galería

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Autor
Enric Jané Studio
Proyecto
Catálogo de coches
20/02/2026
20/09/2026