Mazda RX-3 100 CV: carácter clásico y 1964 cc

Con 100 CV, el Mazda RX-3 ofrece una respuesta progresiva que se traduce en una aceleración suficiente para disfrutar de carreteras secundarias sin prisas y con control. Sus 1964 cc aportan un empuje constante desde medio régimen, ideal para una conducción fluida y con cambios tranquilos. El tacto clásico del conjunto invita a mantener el ritmo, escuchar el motor y sentir la conexión con el asfalto.

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Sobre la marca de coches Mazda

Mazda combina el diseño Kodo con la ingeniería Skyactiv para lograr una conducción ágil y comunicativa. Al ponerte al volante, la dirección se siente directa y el chasis acompaña con equilibrio, tanto en ciudad como en carretera. Sus motores priorizan la eficiencia sin perder respuesta, mientras la tecnología de seguridad y conectividad se integra con discreción para que el foco siga siendo el camino.

Versiones de Mazda RX-3

2.0L 100 cv Coupé (1973 - 1978 )

Mazda RX-3 - 2.0L 100 cv Coupé - Imagen no disponible
Carrocería
Coupé
Combustible
Gasolina
Transmisión
-
Tracción
Trasera
Posición motor
Delantero
Puertas
2
Plazas
5
Cilindrada
1.964 cc
Cilindros
-
Tipo motor
dual-disk rotary
Válvulas/cilindro
-
Potencia (CV)
100 CV
Potencia (kW)
74 kW
Potencia (PS)
101 PS
Par
135 Nm
Peso
852 kg
Longitud
4.090 mm
Anchura
1.600 mm
Altura
1.380 mm
Batalla
2.320 mm
Depósito
65 L
Velocidad máx.
-
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-

Información sobre Mazda RX-3

¿Qué es el Mazda RX-3 y qué lugar ocupa en la historia de la marca?

El Mazda RX-3 (Savanna en Japón) es uno de los iconos compactos del auge rotativo en los 70. Con carrocerías coupé, sedán y familiar, combinaba tamaño contenido con un carácter muy de competición. Su valor histórico está en acercar el motor Wankel a un público más amplio, con una conducción ligera, rápida de reflejos y una entrega de potencia que sube de vueltas con una suavidad muy particular.

¿Qué motor monta el Mazda RX-3 y cómo se siente al volante?

El RX-3 suele asociarse al rotativo 12A de dos rotores (1,1 litros equivalentes), con potencias habituales entre 100 y 130 CV según mercado y año. En marcha, lo que manda es la manera de estirar: menos “golpe” a bajas rpm y más empuje progresivo arriba. El sonido metálico y continuo, junto al tacto sin vibraciones, crea una conducción fina y muy adictiva.

¿Cómo son sus prestaciones y qué tipo de conducción invita a hacer?

Con un peso contenido (aprox. 900–1.000 kg según versión), el RX-3 ofrece una relación peso/potencia favorable para su época. El 0–100 km/h podía rondar 9–11 s y la punta situarse cerca de 180–190 km/h en configuraciones más potentes. Invita a enlazar curvas con ritmo, aprovechando su facilidad para ganar revoluciones y su agilidad de chasis compacto.

¿Qué tal es el chasis del RX-3: dirección, frenos y comportamiento?

Su configuración clásica, con motor delantero y propulsión trasera, ofrece un equilibrio muy “analógico”. La dirección suele sentirse directa y comunicativa, y el coche gira con poca inercia gracias a su talla. Según versión, podía montar frenos de disco delante y tambor detrás, suficientes si están al día, aunque en uso actual se agradecen mejoras en pastillas, latiguillos y líquido.

¿Qué diferencias hay entre carrocerías (coupé, sedán, familiar) y cuál conviene?

El coupé suele ser el más buscado por imagen deportiva y proporciones, con una sensación más enfocada al conductor. El sedán conserva el carácter ligero pero añade practicidad y una pisada algo más “de coche diario” por planteamiento. La familiar (wagon) es la rara, apreciada por coleccionistas. Si buscas sensaciones puras, el coupé; si quieres uso clásico, sedán bien mantenido.

¿Qué consumo tiene un Mazda RX-3 y qué implica el motor rotativo?

El rotativo premia llevarlo alegre, pero a cambio puede consumir más que un 4 cilindros equivalente: cifras típicas pueden moverse entre 10 y 14 l/100 km, e incluso más si se conduce con entusiasmo. También es normal un consumo de aceite controlado, parte del diseño en muchos Wankel. La sensación a cambio es de suavidad mecánica y estirada continua, muy distinta a un pistón.

¿Qué fiabilidad ofrece el RX-3 y cuáles son sus puntos críticos?

El punto clave es el estado del motor: compresión y sellos (apex seals) marcan la salud. Un RX-3 bien afinado arranca fácil en frío y en caliente, mantiene ralentí estable y empuja limpio al subir de vueltas. Vigilas refrigeración, carburación/encendido y posibles fugas. En carrocería, el óxido es el enemigo típico en bajos y pasos de rueda, especialmente en unidades poco cuidadas.

¿Qué mantenimiento exige y qué conviene revisar antes de comprar?

Antes de comprar, pide prueba en caliente, medición de compresión específica para rotativo y revisión de sistema de refrigeración. Comprueba carburador, bobinas, cables y ajuste de encendido: un rotativo fino se nota por respuesta limpia y temperatura estable. Revisa corrosión estructural y estado de suspensión (silentblocks, amortiguadores). Un RX-3 mantenido transmite ligereza y precisión; uno descuidado se vuelve áspero e impreciso.

¿Cómo es el interior y la experiencia de conducción en uso actual?

El habitáculo es sencillo, con instrumentación clara y una posición de conducción baja para su época. En uso moderno, no esperes aislamiento: se perciben rodadura, viento y mecánica, y eso forma parte del encanto. A ritmos tranquilos es dócil, pero cuando lo llevas por encima de medio régimen aparece su personalidad: respuesta viva, cambios de carga marcados y un tacto de coche pequeño con nervio.

¿Qué valor de mercado tiene y qué versión es más interesante como clásico?

Los precios varían mucho por país, originalidad y estado, con unidades restauradas o muy originales cotizando notablemente más que proyectos con óxido o motor fatigado. El coupé y las variantes con mejor especificación suelen ser las más deseadas. Como clásico, interesa un coche completo, con chapa sana y mecánica verificable: en un RX-3, la sensación de ligereza y el rotativo en forma valen más que cualquier extra.

¿Qué mejoras discretas se recomiendan sin perder autenticidad?

Para mantener esencia, prioriza fiabilidad: radiador en buen estado, manguitos nuevos, encendido actualizado y carburación ajustada. En frenos, latiguillos metálicos y pastillas de calidad mejoran tacto sin “modernizar” el coche. En suspensión, amortiguadores correctos y silentblocks frescos devuelven precisión. Neumáticos actuales en medida equivalente transforman el apoyo. El objetivo es que vuelva ese comportamiento ágil y esa estirada limpia, sin traicionar su época.

¿Qué alternativas tiene y por qué elegir un RX-3 hoy?

Como alternativa, modelos de la época como Toyota Corolla TE, Datsun 120Y/Cherry o BMW 2002 ofrecen un enfoque más convencional. El RX-3 se elige por la experiencia rotativa: tacto suave, ganas de subir de vueltas y un carácter de coche ligero con propulsión. Hoy sigue siendo una pieza emocional: conduce distinto, exige mimo y recompensa con una conexión mecánica directa y muy honesta.

Rivales de Mazda RX-3

El Mazda RX-3 (conocido en algunos mercados como Savanna) ocupa un lugar muy particular en la historia deportiva de Mazda: un compacto ligero, de líneas tensas y proporciones clásicas, cuya personalidad no dependía de la cilindrada “convencional”, sino del tacto y la elasticidad de su motor rotativo.

En carretera, su rivalidad no se medía solo en cifras puras, sino en cómo entregaba el rendimiento: subiendo de vueltas con una finura poco habitual en su época y ofreciendo un equilibrio general que invitaba a conducir con precisión.

En su entorno natural —finales de los 70, primeros 80 según mercados y versiones— el Mazda RX-3 se enfrentaba a deportivos y coupés compactos de planteamiento clásico, casi todos con cuatro cilindros en línea y mayor cilindrada efectiva.

Ahí es donde la comparación se vuelve interesante: mientras rivales como el Toyota Celica 2000 GT o el Datsun 510 SSS apostaban por empuje “por cilindrada” y una respuesta más llena a medio régimen, el RX-3 jugaba la carta del peso contenido y la progresividad del rotativo.

En conducción viva, esa entrega lineal y la rapidez para ganar rpm podían traducirse en una sensación de continuidad muy adictiva, especialmente en tramos donde el chasis y la agilidad importaban tanto como el par motor.

También tenía un contrincante directo dentro del ideario de “compacto rápido y utilizable” como el Ford Escort RS2000, que equilibraba potencia y simplicidad mecánica con una base muy afinada para conducción deportiva.

Frente a él, el RX-3 se defendía con un carácter mecánico más refinado en giro y una manera distinta de construir velocidad.

A su vez, el BMW 2002 representaba el enfoque europeo: motor elástico, comportamiento noble y un punto de madurez dinámica.

En esa comparativa, el RX-3 se situaba como la alternativa más singular en sensación de motor, con una entrega que pedía conducción consciente del régimen y del uso de la caja.

En resumen: el Mazda RX-3 rivaliza con coupés compactos clásicos que hoy se recuerdan por su pureza mecánica.

La diferencia no está solo en los números, sino en el tipo de experiencia: un deportivo ligero con corazón rotativo frente a la contundencia tradicional del cuatro cilindros.

Modelo Motor / Arquitectura Cilindrada (cc) Potencia (CV)
Mazda RX-3 Wankel 2 rotores (12A) 1.146 ≈110
Toyota Celica 2000 GT 4 cilindros en línea 1.968 ≈110
Ford Escort RS2000 4 cilindros en línea 1.993 ≈110
BMW 2002 4 cilindros en línea 1.990 ≈100
Datsun 510 SSS 4 cilindros en línea 1.595 ≈96

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Galería

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Autor
Enric Jané Studio
Proyecto
Catálogo de coches
20/02/2026
20/09/2026