Matra-Simca M72: 50 CV, sensaciones al volante y detalles

Con 50 cv bajo el pie derecho, el Matra-Simca M72 se siente ligero y dispuesto en cuanto abres gas, ideal para enlazar curvas con una conducción limpia. Esa potencia se traduce en aceleraciones progresivas y una velocidad de crucero agradable para carreteras secundarias. La dirección transmite bien y el conjunto invita a mantener un ritmo constante, más por precisión y equilibrio que por fuerza bruta.

¿Tuviste uno?

¿Tuviste un Matra-Simca M72? Comparte una foto y cuéntanos qué significó para ti. Tu experiencia puede ayudar a otros y mantener viva la historia de este modelo.
Matra-Simca - Logo

Sobre la marca de coches Matra-Simca

Matra-Simca representa una etapa audaz de la automoción europea, donde la creatividad industrial y la eficiencia se dieron la mano. Sus modelos combinaban soluciones ingeniosas con un enfoque práctico, pensado para viajar con soltura y control. Al volante, transmiten ligereza y una dirección comunicativa, con un tacto mecánico que invita a enlazar curvas con ritmo constante. Una marca con carácter, marcada por la innovación.

Versiones de Matra-Simca M72

0.0L 50 cv Automática (2000 )

Matra-Simca M72 - 0.0L 50 cv Automática - Imagen no disponible
Carrocería
-
Combustible
-
Transmisión
Automática
Tracción
Trasera
Posición motor
Trasero
Puertas
-
Plazas
2
Cilindrada
-
Cilindros
-
Tipo motor
-
Válvulas/cilindro
-
Potencia (CV)
50 CV
Potencia (kW)
38 kW
Potencia (PS)
51 PS
Par
-
Peso
-
Longitud
-
Anchura
-
Altura
-
Batalla
-
Depósito
-
Velocidad máx.
-
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-

Información sobre Matra-Simca M72

¿Qué es el Matra-Simca M72 y qué lo hace diferente?

El Matra-Simca M72 fue un prototipo de movilidad ultraligera desarrollado por Matra a comienzos de los 70, con enfoque urbano y mínimo consumo. Su planteamiento era más cercano a un ciclomotor carenado que a un turismo: muy poco peso, mecánica sencilla y tamaño compacto. Al volante, la experiencia se siente directa y esencial: dirección ligera, reacciones inmediatas y sensación de ir “por encima” de la ciudad.

¿Cómo es su diseño y qué sensaciones transmite en marcha?

Su carrocería prioriza la funcionalidad: líneas simples, protección básica frente a intemperie y una presencia futurista para su época. La ligereza manda, y eso se percibe desde el primer metro: acelera sin esfuerzo por masa contenida y cambia de ritmo con facilidad. En curva no busca aplomo de coche grande; transmite agilidad de vehículo pequeño, con balanceos perceptibles y un tacto muy mecánico.

¿Qué motor montaba y cómo se siente su rendimiento?

El M72 se concibió con motorizaciones pequeñas, propias de ciclomotor, en torno a 50 cc en algunas configuraciones, con velocidades pensadas para ciudad. No es potencia, es inmediatez: responde al gas con sencillez y sugiere una conducción anticipativa, jugando con la inercia. La aceleración es modesta, pero la ligereza hace que la sensación sea viva a baja velocidad, ideal para trayectos cortos.

¿Qué tipo de conducción ofrece en ciudad?

En entorno urbano su hábitat natural: tamaño reducido, radios de giro contenidos y una percepción clara del espacio. La conducción se siente ligera, con cambios de dirección fáciles y una lectura rápida del tráfico. Su velocidad objetivo invita a circular sin prisas, priorizando fluidez. En calles estrechas y maniobras, transmite una sensación de herramienta práctica, como si el vehículo “desapareciera” por su simplicidad.

¿Cómo es su comportamiento en carretera y qué límites tiene?

Fuera de ciudad aparecen sus límites: aerodinámica básica, aislamiento mínimo y estabilidad condicionada por su bajo peso y enfoque. A ritmos sostenidos se percibe más sensible al viento y a irregularidades del asfalto. No está pensado para viajes; la experiencia se vuelve más exigente para el conductor, con ruido mecánico presente y necesidad de planificar adelantamientos. Su terreno es el trayecto corto, no la autovía.

¿Qué consumo y costes de uso prometía este concepto?

La filosofía del M72 era gastar poco: motor pequeño, mantenimiento simple y piezas de enfoque ligero. En sensaciones, esto se traduce en conducir sin “penalización”: no hay miedo al consumo ni a la ciudad congestionada. Su uso cotidiano sería de coste contenido, similar a un ciclomotor en combustible y revisiones. La mecánica sencilla invita a una relación directa con el vehículo: revisar, ajustar y seguir.

¿Cómo era el interior y el confort a bordo?

El interior era básico: lo imprescindible para moverse, con equipamiento mínimo y una ergonomía utilitaria. El confort no se mide en mullido, sino en practicidad: entrar y salir fácil, mandos simples y visibilidad funcional. En marcha, el aislamiento es escaso y el motor se escucha cerca, aportando una sensación cruda y honesta. La suspensión, previsiblemente simple, hace que el firme se “lea” en el cuerpo con claridad.

¿Qué seguridad ofrecía y cómo se percibe conduciéndolo?

Como prototipo ultraligero, su seguridad pasiva quedaba lejos de estándares modernos: poca estructura de absorción, protección limitada y equipamiento de seguridad mínimo. Conducirlo exige mentalidad defensiva: anticipar, mantener distancias y elegir bien los ritmos. La sensación es de exposición controlada, más cercana a un vehículo de dos ruedas que a un turismo. A cambio, su agilidad y tamaño ayudan a evitar situaciones comprometidas en ciudad.

¿Por qué no llegó a producción y qué valor tiene hoy?

Su concepto se adelantó a su tiempo: micro-movilidad eficiente cuando el mercado aún pedía coches “completos”. Las limitaciones de confort, seguridad y velocidad, además de la complejidad de homologación, frenaron su llegada a serie. Hoy tiene valor por su rareza y por representar una idea: reducir masa y consumo antes de que fuera tendencia. Para el aficionado, su atractivo es histórico y conceptual, más que prestacional.

¿Qué alternativas actuales se parecen a la filosofía del M72?

Su espíritu vive en cuadriciclos ligeros, microcoches eléctricos y soluciones urbanas tipo L6e/L7e. La sensación buscada es la misma: vehículo compacto, fácil de aparcar, consumo bajísimo y conducción a ritmos urbanos. Frente a un utilitario moderno, estas alternativas ofrecen menos confort y más inmediatez: dirección ligera, peso contenido y reacciones rápidas. Si te atrae el M72, te gustará la movilidad minimalista y eficiente.

Rivales de Matra-Simca M72

El Matra-Simca M72 fue un ejercicio de libertad creativa aplicado a la movilidad: minimalista, ligero en concepto y con una visión claramente urbana antes de que “lo urbano” se convirtiera en etiqueta de marketing.

Nacido del universo Matra —siempre cómodo explorando los márgenes— y ligado a Simca en denominación, el M72 se concibió como un vehículo ultracompacto de planteamiento casi lúdico, más cercano a la filosofía de un ciclomotor sofisticado que a la de un automóvil convencional.

Su rivalidad no se entiende tanto por potencia o velocidad punta, sino por enfoque: cómo moverse con agilidad, sencillez mecánica y coste contenido en trayectos cortos, con un formato que prioriza la facilidad de uso. En esa misma órbita aparecen competidores naturales por concepto.

El Renault Twizy representa la lectura moderna del cuadriciclo: protección parcial frente a los elementos, arquitectura específica y un uso eminentemente urbano con cierta “sensación de coche”, aunque con el peso y la complejidad (y coste) propios de una era posterior.

Frente a él, el M72 juega la carta de la simplicidad extrema: menos masa, menos elementos y una relación muy directa entre conductor y máquina. El Peugeot 103, icono del ciclomotor europeo, compite desde el pragmatismo popular: fácil de mantener, ligero y con un ecosistema de recambios y conocimiento enorme.

Donde el M72 pretende diferenciarse es en la propuesta de diseño y en su condición de objeto “industrial” singular: no busca ser el ciclomotor de todos, sino el vehículo mínimo reinterpretado con el sello experimental de Matra. Por último, el Honda Z50 Monkey entra como rival conceptual por su carácter de movilidad ligera con aura de objeto deseable y por su dimensión compacta.

No compite en practicidad cotidiana pura (depende del mercado y homologación), pero sí en la idea: un vehículo pequeño, simple y con personalidad marcada.

El M72 comparte esa vocación de pieza diferente, pensada para trayectos cortos y para quien valora la experiencia directa por encima de las cifras. Aun así, conviene subrayar un matiz editorial: en modelos raros o de producción limitada como el Matra-Simca M72, las especificaciones pueden variar por versión, homologación y mercado.

La tabla siguiente refleja datos típicos o ampliamente referenciados para cada propuesta, con el objetivo de comparar enfoques técnicos, no de fijar una ficha inmutable.
Modelo Tipo de propulsión Cilindrada (cc) Potencia (CV) Arquitectura
Matra-Simca M72 Gasolina 49 2,7 Monocilíndrico 2T
Renault Twizy 80 Eléctrico 0 17 Motor eléctrico
Peugeot 103 (típico) Gasolina 49 2,5 Monocilíndrico 2T
Honda Z50 Monkey (típico) Gasolina 49 4,5 Monocilíndrico 4T

Opiniones de usuarios

Todavía no hay opiniones de usuarios para este modelo.

Galería

Todavía no hay fotos en la galería.

Autor
Enric Jané Studio
Proyecto
Catálogo de coches
20/02/2026
20/09/2026