Matra-Simca M530: 71 CV y 1.699 cc en clave clásica

Con 71 CV y un 4 cilindros de 1.699 cc, el Matra-Simca M530 apuesta por la ligereza y la fluidez antes que por la fuerza bruta. En carretera se traduce en una entrega progresiva, fácil de dosificar, que invita a mantener el ritmo con cambios constantes y trazadas limpias. Su planteamiento de deportivo compacto convierte cada curva en una sensación de agilidad, con un tacto mecánico cercano y auténtico.

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Matra-Simca - Logo

Sobre la marca de coches Matra-Simca

Matra-Simca representa una etapa audaz de la automoción europea, donde la creatividad industrial y la eficiencia se dieron la mano. Sus modelos combinaban soluciones ingeniosas con un enfoque práctico, pensado para viajar con soltura y control. Al volante, transmiten ligereza y una dirección comunicativa, con un tacto mecánico que invita a enlazar curvas con ritmo constante. Una marca con carácter, marcada por la innovación.

Versiones de Matra-Simca M530

1.7L 4 cil 71 cv Manual (1970 - 1972 )

Matra-Simca M530 - 1.7L 4 cil 71 cv Manual - Imagen no disponible
Carrocería
-
Combustible
Gasolina
Transmisión
Manual
Tracción
Trasera
Posición motor
-
Puertas
-
Plazas
-
Cilindrada
1.699 cc
Cilindros
4
Tipo motor
V
Válvulas/cilindro
2
Potencia (CV)
71 CV
Potencia (kW)
53 kW
Potencia (PS)
72 PS
Par
128 Nm
Peso
935 kg
Longitud
4.200 mm
Anchura
1.630 mm
Altura
1.210 mm
Batalla
2.570 mm
Depósito
-
Velocidad máx.
-
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-

Información sobre Matra-Simca M530

¿Qué es el Matra-Simca M530 y por qué es diferente?

El Matra-Simca M530 (1967-1973) es un deportivo francés 2+2 con motor central y carrocería de fibra de vidrio, pensado para disfrutar sin exigir sacrificios. Con unos 4,15 m de largo y un enfoque de gran turismo ligero, transmite una conducción muy “a la vista”, con morro corto y parabrisas adelantado. Su arquitectura central da aplomo y una sensación de coche moderno para su época.

¿Cómo se siente al conducirlo en ciudad y a baja velocidad?

En ciudad se percibe compacto de huella, con buena visibilidad hacia delante y un radio de giro razonable para su tamaño. El motor V4 detrás de los asientos aporta un rumor constante y cercano, más mecánico que refinado, que acompaña cada maniobra. La suspensión prioriza el confort, y el coche se siente ligero al primer toque de volante, aunque la dirección exige manos decididas en aparcamientos.

¿Qué motor lleva y qué entrega en sensaciones?

Monta un V4 Ford “Taunus” de 1.7 litros (según versión, alrededor de 70-75 CV), asociado a cambio manual. No es un deportivo de aceleraciones bruscas: empuja de forma progresiva y agradece llevarlo alegre, con un sonido grave y metálico muy presente por su posición central. La gracia está en mantener ritmo, enlazar curvas y sentir el coche trabajando sin necesitar velocidades desmedidas.

¿Qué tal es su comportamiento en carretera de curvas?

Su motor central y su peso contenido (aprox. 900-950 kg según configuración) le dan una pisada neutra y una entrada en curva muy natural. Se nota ágil al colocar el morro y estable a mitad de apoyo, con reacciones que se leen fácil desde el asiento. La suspensión es más turística que radical, así que invita a fluir: precisión suficiente, balanceo amable y mucha comunicación.

¿Es un coche rápido en autopista?

En autopista se defiende por velocidad de crucero más que por punta: lo agradable es el viaje ligero y la sensación de ir “encima” del asfalto. Con potencia moderada, adelantar requiere anticipación y jugar con el cambio. A cambio, la estabilidad es honesta para un diseño de finales de los 60. El ruido mecánico va contigo; es parte del carácter y del trayecto.

¿Cómo es el interior y la posición de conducción?

El habitáculo es bajo y envolvente, con una posición muy deportiva: piernas estiradas, volante cercano y parabrisas amplio. Como 2+2, las plazas traseras son de compromiso, útiles para niños o trayectos cortos, pero aportan versatilidad. La sensación es de cockpit sencillo, con instrumentación directa y mandos de época. Con el motor detrás, el coche se vive con oído y tacto.

¿Qué versiones existen y cuáles se buscan más?

Además del M530 “A”, hubo evoluciones como el M530 LX y el M530 SX, con ajustes de equipamiento y detalles de acabado. También se valora mucho la opción del techo tipo targa y los paneles desmontables, que cambian la experiencia: con el techo abierto, el sonido del V4 y el viento entran sin filtros. En el mercado clásico suelen apreciarse las unidades más completas y originales.

¿Qué mantenimiento necesita y qué puntos conviene revisar?

Al ser un clásico con carrocería de fibra, conviene revisar estado del chasis (corrosión en estructura y anclajes), ajustes de puertas y posibles fisuras en la fibra. El V4 Ford es relativamente conocido, pero hay que vigilar refrigeración, carburación y sistema eléctrico. Suspensión y frenos deben estar al día para recuperar tacto. Cuando todo está correcto, transmite ligereza y confianza, sin “vicios” raros.

¿Qué tal es la fiabilidad y la disponibilidad de recambios?

La mecánica V4 de origen Ford suele facilitar consumibles y algunas piezas, aunque elementos específicos de Matra (interior, carrocería, ópticas, molduras) pueden requerir especialistas o clubes. La fiabilidad depende mucho de la puesta a punto: si carburación, encendido y refrigeración están finos, es un coche agradecido. La experiencia mejora cuando todo funciona suave: arranque limpio, ralentí estable y cambios sin holguras.

¿Es un buen clásico para empezar o mejor para aficionados expertos?

Es un clásico con encanto accesible por concepto y mecánica, pero exige criterio en la compra. Para empezar, es recomendable buscar una unidad sana de chasis y eléctrica, aunque no sea perfecta de estética. Con eso, el disfrute es inmediato: dirección viva, motor cercano y conducción analógica. Para un aficionado experto, una restauración puede ser gratificante, porque su diseño y arquitectura recompensan el trabajo.

¿Qué consumo y costes de uso puedes esperar?

El consumo depende del ajuste y del ritmo, pero lo razonable en uso real es pensar en cifras de clásico carburado: alrededor de 9-12 l/100 km como referencia orientativa. No se conduce para ahorrar, sino para sentirlo. Los costes típicos vienen de gomas, frenos, puesta a punto y pequeños eléctricos. Cuando está bien afinado, rueda con una ligereza que compensa cada repostaje.

¿Por qué el Matra-Simca M530 es especial como pieza de colección?

Porque mezcla diseño futurista de su época, carrocería ligera de fibra y un planteamiento de motor central pensado para disfrutar a diario, no solo para circuito. Es un coche que se siente distinto desde el primer metro: visión adelantada, sonido a la espalda y reacciones limpias. Como coleccionable, aporta rareza razonable y una conducción muy comunicativa, ideal para quien quiere sensaciones, no cifras.

Rivales de Matra-Simca M530

El Matra-Simca M530 fue, más que un deportivo al uso, una declaración de intenciones: un coupé ligero de motor central pensado para disfrutar de la carretera con un enfoque accesible y un diseño que aún hoy se siente futurista.

Nacido de la alianza Matra-Simca a finales de los 60, combinaba una arquitectura poco común en su segmento (motor en posición central trasera) con una filosofía práctica para el día a día: configuración 2+2, buena visibilidad y soluciones de carrocería orientadas al uso real, no solo a la ficha técnica. Su rivalidad natural se entiende por contraste.

Por un lado, se medía con deportivos de motor delantero que dominaban el mercado por tradición y facilidad de mantenimiento; por otro, se comparaba con propuestas de motor central más “puras” pero menos utilizables.

En ese equilibrio —entre agilidad, originalidad y cierta vocación gran turismo— el M530 encontraba su sitio. Frente al Alpine A110, el M530 jugaba otra partida.

El Alpine era más liviano y más radical en sensaciones, con un carácter claramente orientado al tramo y la competición.

El Matra, en cambio, buscaba una conducción más progresiva y un confort superior para viajar, apoyándose en su habitabilidad y en una puesta a punto menos extrema.

Si el A110 seduce por precisión y nervio, el M530 lo hace por esa forma de ir rápido sin exigir tanta tensión al conductor. Con el Lotus Europa la comparación se vuelve casi académica: dos interpretaciones europeas del motor central en formato compacto.

El Lotus apostaba por la mínima masa y la respuesta directa, con un interior más espartano y una experiencia muy centrada en el conductor.

El M530 respondía con mayor polivalencia y una presentación más “civilizada”, aceptando un enfoque menos incisivo a cambio de una vida a bordo más amable. Y si miramos al MG B GT, la rivalidad es de escuela.

El MG representa el deportivo británico clásico: motor delantero, propulsión trasera, estética de coupé tradicional y un tacto mecánico muy reconocible.

El Matra-Simca, con su distribución de pesos y su concepto de ingeniería, ofrecía otra manera de interpretar el placer al volante: más moderna en planteamiento, menos dependiente de la receta histórica. A continuación, una comparativa técnica (valores típicos según versiones más comunes del modelo; pueden variar por año/mercado):
Modelo Cilindrada (cc) Arquitectura motor Potencia (CV) Cilindros Alimentación
Matra-Simca M530 1.699 Central trasero 70 4 (en V) Carburador
Alpine A110 1.108 Trasero 66 4 (en línea) Carburador
Lotus Europa 1.470 Central trasero 82 4 (en línea) Carburador
MG B GT 1.798 Delantero 95 4 (en línea) Carburador

Opiniones de usuarios

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Galería

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Autor
Enric Jané Studio
Proyecto
Catálogo de coches
20/02/2026
20/09/2026