Maserati 3500 Spider: 232 CV a cielo abierto

Con 232 CV, el Maserati 3500 Spider despliega una respuesta viva que se traduce en aceleraciones fluidas y adelantamientos sin esfuerzo. Su 6 cilindros de 3.485 cc entrega un empuje elástico, fácil de dosificar, y una banda sonora grave que acompaña sin cansar. A cielo abierto, el ritmo se siente más cercano: dirección comunicativa, chasis noble y ese tacto clásico que invita a conducir con calma… o a estirar marchas.

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Sobre la marca de coches Maserati

Ponerte al volante de un Maserati es sentir cómo la ingeniería italiana traduce cada curva en confianza. La dirección comunica, el chasis acompaña y la entrega de potencia se percibe llena de intención, incluso a ritmo tranquilo. Maserati combina tradición y vanguardia con un diseño que habla de lujo sin estridencias. Una marca pensada para quienes buscan distinción y placer de conducción en cada kilómetro.

Versiones de Maserati Spider 3500

3.5L 6 cil 232 cv Manual Roadster (1962 )

Maserati Spider 3500 - 3.5L 6 cil 232 cv Manual Roadster - Imagen no disponible
Carrocería
Roadster
Combustible
Gasolina
Transmisión
Manual
Tracción
Trasera
Posición motor
-
Puertas
2
Plazas
-
Cilindrada
3.485 cc
Cilindros
6
Tipo motor
in-line
Válvulas/cilindro
2
Potencia (CV)
232 CV
Potencia (kW)
173 kW
Potencia (PS)
235 PS
Par
-
Peso
1200 kg
Longitud
-
Anchura
-
Altura
-
Batalla
2.510 mm
Depósito
-
Velocidad máx.
-
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-

Información sobre Maserati Spider 3500

¿Qué es el Maserati 3500 GT Spider y por qué importa?

El Maserati 3500 GT Spider (Vignale) es el gran descapotable italiano de finales de los 50 y 60: elegante, rápido y pensado para viajar. Su seis cilindros en línea de 3,5 litros ofrecía alrededor de 220–235 CV según versión, y eso se traduce en una entrega elástica, con empuje continuo y un sonido metálico refinado. Con él, conducir es fluir: potencia suficiente sin brusquedad, puro gran turismo.

¿Cómo se siente su motor 3.5 de seis cilindros en línea al conducir?

El 3.5 L “straight-six” tiene una respuesta progresiva: no golpea, empuja con una marea constante desde medias vueltas. En unidades tempranas con carburadores y en las más modernas con inyección Lucas, la sensación cambia: carburadores más “orgánicos”, inyección más nítida y llena. Con unos 220–235 CV y buen par, mantiene cruceros altos con facilidad, y al estirar suena fino, serio y mecánico.

¿Qué prestaciones ofrece y cómo se perciben hoy?

Según configuración y año, rondaba 0–100 km/h en torno a 8–9 s y una punta aproximada de 215–230 km/h. En carretera actual, lo que impresiona no es el sprint, sino la forma de ganar velocidad sin esfuerzo: el coche respira largo, como un corredor de fondo. A 100–140 km/h se siente en su territorio natural, con aplomo de gran turismo y ritmo sostenido.

¿Qué diferencias hay entre versiones con carburadores e inyección?

Las versiones con carburadores (Weber en muchas unidades) transmiten un tacto más analógico: un pedal que “conversa” con el motor y una transición de potencia más artesanal. La inyección Lucas, disponible en etapas posteriores, aporta un arranque más consistente y una respuesta más limpia, especialmente en cambios de carga. En marcha, la inyección se siente más precisa; los carburadores, más sensoriales y con carácter clásico.

¿Cómo es la conducción: dirección, cambios y frenos?

La dirección es más lenta que en un deportivo moderno, pero comunica: notas el peso del morro y el apoyo del eje delantero. Muchas unidades montan caja manual de 4 o 5 velocidades según época, con recorridos que piden mano firme y tempo clásico. Los frenos, generalmente de discos delanteros y tambores traseros en etapas, requieren anticipación: conduces mirando lejos, con fluidez y margen.

¿Qué tal va en curvas y carreteras secundarias?

No es un coche para “morder” vértices: es para dibujar curvas amplias. Su chasis prioriza estabilidad y confort, y eso se traduce en balanceo contenido pero presente, avisos progresivos y un ritmo natural. En carreteras secundarias se disfruta cuando enlazas sin brusquedad, apoyándote en su par y su longitud. Sientes un GT auténtico: cómodo, noble y rápido a su manera.

¿Cómo es el confort y el viaje a cielo abierto?

Como Spider, su encanto está en el viento y el sonido del seis cilindros. A ritmos de autopista, el coche invita a una conducción de brazos relajados y mirada larga. El confort depende del estado de suspensión y capota, pero su filosofía es clara: viajar con clase. La posición de conducción es clásica, con volante grande y mandos de época; el placer llega al ritmo del motor, no del aislamiento.

Diseño y carrocería: ¿qué aporta Vignale al 3500 GT Spider?

Vignale firma una silueta de proporciones largas y elegantes, con capó generoso y trasera limpia, pensada para insinuar potencia sin agresividad. En conducción, esas proporciones se notan: ves el morro estirado y sientes el coche “apoyado” sobre una batalla pensada para estabilidad. Detalles como cromados, parabrisas y línea de cintura crean una atmósfera de gran turismo clásico, donde cada kilómetro parece una escena.

Interior y experiencia a bordo: ¿qué se siente al conducirlo?

El interior es un salón deportivo: cuero, instrumentación analógica y una ergonomía de otra época. No hay pantallas; hay relojes y sensaciones. El coche transmite temperatura mecánica, vibración contenida y un sonido que cambia con la carga. Al acelerar, notas el trabajo del seis en línea; al soltar, se calma y rueda con suavidad. Con la capota bajada, el viaje se vuelve más sensorial y cercano.

¿Qué consumo y mantenimiento caben esperar en un clásico así?

Como 3.5 atmosférico de gran cilindrada, el consumo suele moverse en cifras de 12–18 L/100 km según uso y ajuste, más que un dato: es el precio de su suavidad y par. El mantenimiento exige especialistas: reglajes, encendido, carburación o inyección Lucas, refrigeración y frenos. Bien puesto a punto, se siente redondo y fiable; descuidado, pierde finura, y el coche se vuelve menos fluido.

¿En qué debes fijarte al comprar un Maserati 3500 GT Spider?

Prioriza historial y autenticidad: números de chasis/motor, documentación, coincidencia de especificaciones, y restauraciones justificadas. Revisa óxidos y alineación de paneles, estado de capota, sistema de refrigeración y frenos, y funcionamiento de la alimentación (carburadores o Lucas). En prueba, busca un ralentí estable, temperatura controlada y empuje limpio. Un buen Spider se siente lleno, sin tirones, y rueda con dignidad.

¿Para quién es este coche hoy y qué tipo de uso encaja mejor?

Es para quien quiere un gran turismo clásico con glamour real: rutas de fin de semana, eventos, y viajes tranquilos por carreteras escénicas. No es un coche para ciudad ni para conducción agresiva; pide espacio, ritmo y cuidado. Cuando lo usas como fue pensado, se entiende: el seis cilindros canta con elegancia, el coche se asienta a velocidad de crucero, y la experiencia es más de viaje que de cronómetro.

Rivales de Maserati Spider 3500

El Maserati 3500 GT Spider representa una manera muy italiana de entender el gran turismo: motor delantero de seis cilindros, tracción trasera, carrocería abierta firmada por Vignale en muchas de sus series y un equilibrio exquisito entre músculo mecánico y refinamiento rutero.

Nació para viajar deprisa, con ese tacto de coche artesanal que no se limita a “andar”: transmite.

Su seis en línea deriva de la experiencia de Maserati en competición y, en formato Spider, suma el atractivo de una conducción al aire libre sin renunciar a la condición de GT de largo recorrido. En su territorio natural —las carreteras rápidas, los puertos de montaña con buen asfalto y los paseos elegantes por ciudad—, el Maserati 3500 GT Spider se enfrenta a una aristocracia muy concreta.

Por un lado, el Ferrari 250 GT California Spider, que juega la carta de la exclusividad y el nervio de un V12 con un enfoque más deportivo y un aura de competición más marcada.

Frente a él, el Maserati se siente menos radical y más “gran turismo”: más centrado en la elasticidad del motor y en una entrega aprovechable para devorar kilómetros con un punto de serenidad. En la misma conversación aparece el Aston Martin DB4 Convertible, británico y distinguido, con un seis en línea de mayor cilindrada que presume de par y presencia.

Aquí la rivalidad se vuelve cuestión de carácter: el Aston propone una elegancia robusta y un empuje muy lleno, mientras que el Maserati responde con una finura mecánica muy italiana, un sonido más metálico y una sensación de ligereza emocional al llevar la capota bajada. Y como rival directo de filosofía, el Jaguar E-Type Roadster añade una variable clave: prestaciones muy serias con un planteamiento industrial más “accesible” dentro del mundo de los iconos.

Su seis en línea 3.8 fue, en su época, un argumento técnico formidable.

El Maserati 3500 GT Spider no pretende ser el más agresivo en cifras puras, sino el más coherente como GT artesanal: tacto, acabados, presencia y un tipo de velocidad que se disfruta sin estridencias. A nivel técnico, conviene matizar que el 3500 GT Spider tuvo distintas evoluciones (carburación e inyección, potencias variables según año/mercado y cambios opcionales).

En la comparativa siguiente se recogen valores típicos y representativos de versiones comunes de época para situarlo frente a sus principales alternativas.
Modelo Cilindrada (cc) Arquitectura Potencia (CV)
Maserati 3500 GT Spider 3.485 L6 220
Ferrari 250 GT California Spider 2.953 V12 240
Aston Martin DB4 Convertible 3.670 L6 240
Jaguar E-Type Roadster 3.8 3.781 L6 265

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Galería

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Autor
Enric Jané Studio
Proyecto
Catálogo de coches
20/02/2026
20/09/2026