Maserati Khamsin con motor V8 4.9: ficha y sensaciones

El Maserati Khamsin combina la tradición gran turismo con un V8 de 8 cilindros y 4.899 cc, pensado para recorrer kilómetros con una entrega de potencia progresiva. Su cilindrada se traduce en un empuje lleno desde medio régimen, ideal para adelantamientos sin esfuerzo, mientras el sonido grave acompaña cada aceleración con una sensación de mecánica noble. Un clásico para conducir, no solo para mirar.

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Sobre la marca de coches Maserati

Ponerte al volante de un Maserati es sentir cómo la ingeniería italiana traduce cada curva en confianza. La dirección comunica, el chasis acompaña y la entrega de potencia se percibe llena de intención, incluso a ritmo tranquilo. Maserati combina tradición y vanguardia con un diseño que habla de lujo sin estridencias. Una marca pensada para quienes buscan distinción y placer de conducción en cada kilómetro.

Versiones de Maserati Khamsin

4.9L 8 cil Manual Coupé (1973 - 1982 )

Maserati Khamsin - 4.9L 8 cil Manual Coupé - Imagen no disponible
Carrocería
Coupé
Combustible
Gasolina
Transmisión
Manual
Tracción
Trasera
Posición motor
-
Puertas
2
Plazas
-
Cilindrada
4.899 cc
Cilindros
8
Tipo motor
V
Válvulas/cilindro
-
Potencia (CV)
-
Potencia (kW)
-
Potencia (PS)
-
Par
-
Peso
1680 kg
Longitud
4.410 mm
Anchura
1.810 mm
Altura
1.150 mm
Batalla
2.560 mm
Depósito
-
Velocidad máx.
-
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-

Información sobre Maserati Khamsin

¿Qué es el Maserati Khamsin y por qué sigue siendo tan deseado?

El Maserati Khamsin (1974-1982) es un gran turismo italiano con motor V8 delantero y carácter de gran rutero. Diseñado por Bertone (Marcello Gandini), combina líneas tensas con una presencia baja y ancha. Su nombre evoca un viento del desierto: en carretera se traduce en una conducción de zancada larga, con estabilidad y aplomo a alta velocidad, más que agilidad ligera de deportivo puro.

¿Qué motores montó el Maserati Khamsin y cómo se sienten al volante?

El Khamsin emplea un V8 de 4,9 litros (aprox. 320 CV en especificaciones europeas) y, en algunos mercados, un 4,2 litros. La entrega es progresiva y musculosa: empuja desde medio régimen con un bramido grave, ideal para adelantar sin reducir mucho. No es un coche de “patada” brusca; es un GT que invita a sostener velocidad, con un ritmo rápido y continuo.

¿Cómo es su diseño exterior y qué detalles lo hacen reconocible?

El trazo de Gandini para Bertone se percibe en el morro afilado, la cintura alta y una silueta muy horizontal. El rasgo más icónico es la parte trasera: un panel de vidrio con pilotos integrados, muy setentero y tecnológico. En marcha, su baja altura y gran anchura transmiten sensación de coche plantado, como si cortara el aire con serenidad, no con nerviosismo.

¿Qué tal es el interior del Khamsin para viajar y conducir?

Es un 2+2 de enfoque gran turismo: puesto de conducción bajo, capó largo delante y una percepción clara de máquina poderosa. La calidad depende mucho de la unidad, pero la atmósfera es clásica italiana: cuero, instrumentación completa y una ergonomía pensada para horas de carretera. Conduciéndolo, el sonido del V8 y el aislamiento razonable te invitan a viajar rápido, con calma y control.

¿Cómo va de chasis: suspensión, dirección y comportamiento dinámico?

El Khamsin combina suspensión independiente con un enfoque de estabilidad, no de circuito. Su dirección (con asistencia en muchas unidades) se siente más pesada y lenta que en deportivos modernos, pero transmite aplomo en autovía. En curvas amplias, el coche apoya con confianza y deja trabajar al V8. En tramos muy revirados se nota el tamaño y el peso: pide anticipación y manos suaves.

¿Qué transmisión lleva y qué diferencias hay entre manual y automática?

Se ofreció con caja manual de 5 velocidades (Zf) y automática de 3 marchas en algunos mercados. La manual encaja mejor con su lado más conductor: permite aprovechar el par del V8 y modular el ritmo con precisión. La automática refuerza el perfil de gran turismo: conducción más fluida y relajada. En ambos casos, el Khamsin se disfruta cuando se mantiene una velocidad alta sostenida.

¿Qué prestaciones ofrece y cómo se traducen en sensaciones reales?

En especificación europea, el 4.9 V8 rondaba unos 320 CV, con velocidades máximas cercanas a 260-270 km/h según fuentes y desarrollo. En carretera, lo importante es la reserva de empuje: el coche acelera con solvencia a alta velocidad, manteniendo un sonido grave y constante. Más que “salir disparado”, su virtud es devorar kilómetros con una sensación de potencia disponible en todo momento.

¿Es un coche raro y cuántas unidades se fabricaron?

El Khamsin es escaso: se produjeron alrededor de 430 unidades aproximadamente entre 1974 y 1982 (la cifra exacta varía según registros). Esa rareza se siente en cada detalle: es un Maserati de transición, con soluciones técnicas poco comunes y un diseño muy marcado por su época. Conducirlo hoy tiene un punto de ceremonia: sabes que llevas una pieza poco vista y muy buscada.

¿Qué problemas típicos y puntos críticos conviene revisar antes de comprar?

En un Khamsin, el mantenimiento manda. Revisa óxidos en bajos y puntos estructurales, estado del sistema eléctrico, refrigeración y posibles fugas del V8. Clave: el sistema hidráulico (derivado de Citroën) que puede accionar frenos, dirección o pedales según versión; requiere especialistas y componentes en buen estado. En conducción, cualquier dureza extraña, frenada irregular o dirección inconsistente es señal de atención inmediata.

¿Cómo es el sistema hidráulico tipo Citroën y qué implica en uso real?

Maserati adoptó soluciones hidráulicas de inspiración Citroën en esa era, buscando potencia y suavidad en mandos. Bien puesto a punto, se traduce en un tacto particular: frenos muy eficaces con poco recorrido y una asistencia que hace el coche más “GT”. Mal mantenido, puede traer comportamientos erráticos y reparaciones costosas. Al probarlo, busca una frenada lineal, sin tirones, y asistencia constante en maniobras.

¿Qué consumo y uso práctico tiene hoy el Maserati Khamsin?

Es un clásico V8: el consumo puede moverse fácilmente en cifras de dos dígitos altos (p. ej., 15-25 l/100 km según conducción y ajuste). Su uso ideal hoy no es diario, sino escapadas y concentraciones: donde el motor trabaja caliente y estable. En conducción real, compensa con una sensación de torque continuo y una acústica profunda; pide gasolina y devuelve presencia y ritmo rutero.

¿Cómo está el mercado: valor, coleccionabilidad y qué versiones interesan más?

El Khamsin ha ganado interés por su baja producción, diseño Bertone y V8 clásico. El valor depende enormemente de historial, corrosión, estado del sistema hidráulico y calidad de restauración. En general, una unidad europea bien mantenida y con caja manual suele ser más deseada por conductores y coleccionistas. En marcha, esa combinación se siente más “mecánica”: controlas el empuje y el tempo del coche con la palanca y el sonido.

¿Qué rivales tenía en su época y qué lo diferencia al conducirlo?

Competía en el territorio de Ferrari 365/400, Lamborghini Jarama/Espada o Aston Martin V8 de los 70, entre otros GT. El Khamsin se distingue por su mezcla de músculo V8 delantero y un enfoque de estabilidad con soluciones hidráulicas poco comunes. En carretera, su personalidad es más de gran crucero: rápido, bajo, sólido. No busca nervio constante; busca que el paisaje se acelere sin que tú te canses.

¿Qué recomendaciones de mantenimiento ayudan a disfrutarlo sin sustos?

Prioriza un especialista en Maserati clásicos, cambia fluidos con frecuencia, vigila refrigeración y revisa el sistema hidráulico con criterio preventivo. Comprueba sellos, manguitos, presiones y acumuladores si aplica. Ajuste fino de carburación/inyección según unidad y encendido al día marcan la diferencia: el V8 pasa de áspero a redondo. En conducción, un Khamsin bien mantenido se siente coherente: frena recto, gira con peso natural y empuja sin vacíos.

¿Para quién es el Maserati Khamsin hoy y qué experiencia ofrece?

Es para quien busca un gran turismo de los 70 con diseño muy marcado, sonido V8 y rareza real, y acepta la disciplina del mantenimiento. No es un clásico “fácil”, pero sí profundamente satisfactorio cuando está al día. En ruta, su encanto está en la combinación de capó largo, empuje continuo y estabilidad: conduces con anticipación, sosteniendo un ritmo alto y elegante, escuchando el V8 como banda sonora constante.

Rivales de Maserati Khamsin

El Maserati Khamsin ocupa un lugar muy particular en la edad dorada de los grandes GT italianos: es un coupé de motor delantero y vocación rutera, concebido para devorar kilómetros con un V8 de gran cilindrada y una puesta a punto pensada para combinar velocidad sostenida con aplomo.

Diseñado por Bertone (Marcello Gandini), su propuesta fue clara: ofrecer el refinamiento y la presencia escénica de un gran turismo, con un punto de ingeniería poco común en el segmento gracias a soluciones como su sistema hidráulico de asistencia (compartido conceptualmente con la esfera Citroën de la época) y una arquitectura orientada al confort a alta velocidad.

Su rivalidad natural se entiende mejor mirándolo frente a frente con otros “continent-cruisers” setenteros.

El Ferrari 365 GT4 2+2 representa la interpretación de Maranello del GT para cuatro ocupantes: más enfoque en la tradición Ferrari de altas prestaciones con un V12 atmosférico y un carácter más clásico en su ejecución.

Frente a él, el Maserati Khamsin responde con el empuje grave y elástico del V8, una estética más afilada y una identidad técnica marcada por su particular sistema de asistencia y por una filosofía de gran turismo menos ostentosa, más de rodar rápido durante horas.

Desde Sant’Agata, el Lamborghini Jarama juega otra carta: también V12 y también formato 2+2, pero con un temperamento más tenso y una sensación de máquina más exigente.

En ese duelo, el Maserati Khamsin se posiciona como alternativa para quien valora la calidad de rodadura y la serenidad a ritmo alto sin renunciar a la contundencia mecánica; un GT que no necesita ir siempre “en guardia” para convencer.

Por último, el Aston Martin V8 de la época encarna el gran turismo británico: músculo, presencia y una manera distinta de entender el lujo y la velocidad.

Aquí la rivalidad es de concepto: ambos priorizan el par y la facilidad de uso, pero el Maserati Khamsin añade el toque de diseño italiano de cuña y una ingeniería más singular, mientras el Aston apela a una solidez aristocrática y a una entrega de potencia muy lineal.

En conjunto, el Maserati Khamsin compite en una liga donde la cifra de potencia importa, sí, pero donde pesan tanto la forma de entregar esa potencia, el confort sostenido y la personalidad estética.

Es un GT para quien entiende la velocidad como un estado, no como un instante.

Modelo Cilindrada (cc) Arquitectura / Cilindros Potencia (CV)
Maserati Khamsin 4.930 V8 320
Ferrari 365 GT4 2+2 4.390 V12 340
Lamborghini Jarama 3.929 V12 350
Aston Martin V8 5.340 V8 310

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Galería

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Autor
Enric Jané Studio
Proyecto
Catálogo de coches
20/02/2026
20/09/2026