Maserati 350S: 321 CV, 6 cilindros y 3.483 cc

El Maserati 350S nace para correr y se siente desde el primer giro de llave. Sus 321 CV se traducen en una aceleración franca y una entrega que empuja con decisión al salir de cada curva. El 6 cilindros de 3.483 cc aporta un sonido metálico y continuo, con una respuesta viva al gas. Ligero y comunicativo, transmite la carretera en las manos y pide ritmo con naturalidad.

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Sobre la marca de coches Maserati

Ponerte al volante de un Maserati es sentir cómo la ingeniería italiana traduce cada curva en confianza. La dirección comunica, el chasis acompaña y la entrega de potencia se percibe llena de intención, incluso a ritmo tranquilo. Maserati combina tradición y vanguardia con un diseño que habla de lujo sin estridencias. Una marca pensada para quienes buscan distinción y placer de conducción en cada kilómetro.

Versiones de Maserati 350S

3.5L 6 cil 321 cv Manual (1956 )

Maserati 350S - 3.5L 6 cil 321 cv Manual - Imagen no disponible
Carrocería
-
Combustible
Gasolina
Transmisión
Manual
Tracción
Trasera
Posición motor
Delantero
Puertas
-
Plazas
2
Cilindrada
3.483 cc
Cilindros
6
Tipo motor
in-line
Válvulas/cilindro
2
Potencia (CV)
321 CV
Potencia (kW)
239 kW
Potencia (PS)
325 PS
Par
-
Peso
770 kg
Longitud
4.210 mm
Anchura
1.510 mm
Altura
990 mm
Batalla
2.330 mm
Depósito
-
Velocidad máx.
-
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-

Información sobre Maserati 350S

¿Qué es el Maserati 350S y por qué es tan deseado?

El Maserati 350S fue un prototipo de competición de finales de los 50, creado para plantar cara en resistencia con un chasis ligero y un V8 de gran cilindrada. No es un “coche” al uso: es una herramienta de carrera con tacto crudo. Su rareza (muy pocas unidades), su palmarés y su estética pura hacen que conducirlo se sienta como llevar un guante mecánico, directo y exigente.

¿Qué motor monta y cómo se siente su V8 al acelerar?

Bajo su larga nariz trabaja un V8 atmosférico de alrededor de 3,5 litros, pensado para respirar alto de vueltas y empujar con rabia progresiva. En cifras, se movía en el entorno de 300–330 CV según especificación, pero lo importante es el pulso: respuesta inmediata, sonido metálico y lleno, y una entrega que te obliga a dosificar con el tobillo, no con electrónica.

¿Cómo es su comportamiento dinámico en curvas y frenadas?

Con un peso contenido (aprox. 850–900 kg) y batalla corta, el 350S cambia de apoyo con rapidez y cierto nervio. La dirección transmite cada textura del asfalto y el coche pide manos finas: entra vivo, se apoya con determinación y deja insinuar la zaga al abrir gas. Frenar exige anticipación; los frenos de época requieren presión y tacto, convirtiendo cada curva en una negociación.

¿Qué caja de cambios y tacto de conducción ofrece?

Suele asociarse a una caja manual de 4 velocidades, con recorridos mecánicos y un guiado que se siente “de carreras”: firme, directo, sin concesiones. No hay asistencias que maquillen errores, así que cada reducción pide precisión y punta-tacón si quieres estabilidad. Esa interacción constante convierte la conducción en un diálogo: motor, embrague y palanca hablan claro, y tú respondes.

¿Qué prestaciones podía alcanzar y cómo se perciben hoy?

Dependiendo de la puesta a punto y la aerodinámica, se citan velocidades punta cercanas a 280–300 km/h, cifras enormes para su época. Hoy, más que la punta, impresiona la forma de llegar: empuje continuo, vibración y un ruido de admisión y escape que te envuelve. A ritmo alto se siente rápido “de verdad”, porque no hay filtros entre la máquina y tu cuerpo.

¿Cómo es su diseño exterior y qué sensaciones transmite parado?

Carrocería barchetta, ruedas expuestas, morro largo y cockpit mínimo: todo está dibujado por la función. La postura baja y el parabrisas pequeño anticipan velocidad incluso en parado. Los pasos de rueda tensos y la zaga corta sugieren agilidad, como un sprinter listo para salir. No hay adornos; cada línea parece pensada para cortar aire y facilitar mantenimiento en boxes.

¿Cómo es el interior y qué “comodidad” se puede esperar?

El habitáculo es esencial: asiento, volante grande, relojes analógicos y poco más. La comodidad se entiende como sujeción y visibilidad del capó, no como aislamiento. Notas calor, vibraciones y olor a aceite y gasolina, y esa crudeza forma parte del encanto. El coche te sienta cerca del eje trasero y te hace consciente del peso y del agarre a cada instante.

¿Qué valor tiene en el mercado y qué lo encarece?

Al tratarse de un Maserati de competición extremadamente escaso, su valor suele moverse en cifras de varios millones de euros, dependiendo de historial, originalidad y documentación. Lo que se paga no es solo metal: es procedencia, carreras disputadas, pilotos asociados y autenticidad de componentes. Conducir uno se siente como manejar patrimonio deportivo; cualquier detalle, desde el chasis al motor, importa.

¿Qué mantenimiento y cuidados exige un Maserati 350S?

Es un coche de carreras clásico: revisiones frecuentes, control de fugas, ajuste de carburación/encendido y vigilancia de temperaturas. Los consumibles y piezas requieren especialistas, y muchas soluciones se hacen a medida. En carretera o evento, conviene calentar con paciencia, vigilar presión de aceite y no exigir en frío. La recompensa es un tacto nítido; el coste es vivir pendiente de la mecánica.

¿Para quién tiene sentido comprar o buscar un 350S hoy?

Tiene sentido para coleccionistas con acceso a soporte técnico especializado y para quien valora la experiencia pura de competición, no el uso cotidiano. Encaja en eventos históricos, concursos y rodadas con protocolo. Si buscas sensaciones modernas, no es tu coche; si buscas sentir el peso del acelerador, el trabajo del chasis y el sonido de un V8 antiguo a plena carga, cumple.

Rivales de Maserati 350S

Maserati 350S: rivalidad a la altura de las grandes pruebas de resistencia El Maserati 350S es la expresión más directa del Maserati de competición de mediados de los 50: un barchetta de gran cilindrada concebido para sostener ritmos altos durante horas, con una entrega de potencia llena y un chasis que buscaba equilibrar velocidad punta y estabilidad en trazados rápidos.

Nacido para escenarios como Sebring, Mille Miglia o los 1000 km europeos, su razón de ser no era la delicadeza urbana, sino la eficacia sostenida: empuje contundente, respuesta inmediata y la capacidad de convivir con temperaturas, fatiga mecánica y cambios de agarre propios de la resistencia. En ese territorio, sus rivales naturales se repartían el protagonismo entre Italia, Alemania y el Reino Unido.

El primer frente lo planteaba Ferrari con el Ferrari 335 S, que jugaba la carta de la potencia bruta y la velocidad, elevando la batalla a un duelo de cilindradas y nervio en recta.

Frente a ese enfoque más “a golpe de músculo”, el Maserati 350S se defendía con una puesta a punto orientada a mantener un paso alto sin castigar en exceso neumáticos y frenos, clave cuando la carrera se decide por consistencia. Desde Alemania, el Mercedes-Benz 300 SLR representaba la ingeniería aplicada con disciplina: gran cilindrada, potencia sólida y un conjunto pensado para devorar kilómetros con autoridad.

En comparación, el Maserati era más visceral en sensaciones, pero compartía la misma obsesión por el rendimiento sostenido y la fiabilidad en condiciones duras. Y si el guion del circuito favorecía el cambio de apoyo y el aprovechamiento de la ligereza, el Jaguar D-Type entraba en escena como amenaza real: menos cilindrada, sí, pero una eficiencia aerodinámica y una velocidad de crucero que en Le Mans se convertían en argumento definitivo.

Ahí, el Maserati 350S debía imponer su capacidad de aceleración y su empuje para recortar donde el trazado lo permitía, aceptando que el aire y la resistencia también corren. El resultado de esta rivalidad es una fotografía muy clara de la época: el Maserati 350S compite en la liga de los grandes sport-prototipos de los 50, donde la combinación de litros, caballos y peso definía personalidades muy distintas.

No era solo “más potencia”; era cómo se sostenía esa potencia durante una carrera larga, cómo se traducía en ritmo y cómo convivía con la exigencia mecánica de los trazados más duros del calendario.
Modelo Cilindrada (cc) Configuración Potencia (CV)
Maserati 350S 3.485 L6 ~320
Ferrari 335 S 4.023 V12 ~390
Mercedes-Benz 300 SLR 2.982 L8 ~310
Jaguar D-Type 3.442 L6 ~250

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Galería

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Autor
Enric Jané Studio
Proyecto
Catálogo de coches
20/02/2026
20/09/2026