Maserati 228: 252 CV del V6 2.790 cc

El Maserati 228 combina 252 cv en un V6 de 2.790 cc para entregar un empuje que se nota desde medio régimen y estira con decisión en autopista. Los seis cilindros aportan una respuesta suave, con un sonido grave que acompaña sin cansar, y un ritmo de gran turismo que invita a devorar kilómetros. Precisión al volante y estabilidad refuerzan esa sensación de coche hecho para viajar rápido.

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Sobre la marca de coches Maserati

Ponerte al volante de un Maserati es sentir cómo la ingeniería italiana traduce cada curva en confianza. La dirección comunica, el chasis acompaña y la entrega de potencia se percibe llena de intención, incluso a ritmo tranquilo. Maserati combina tradición y vanguardia con un diseño que habla de lujo sin estridencias. Una marca pensada para quienes buscan distinción y placer de conducción en cada kilómetro.

Versiones de Maserati 228

Coupe (1984 - 1989 )

Maserati 228 - Coupe - Imagen no disponible
Carrocería
-
Combustible
Gasolina
Transmisión
Manual
Tracción
Trasera
Posición motor
Delantero
Puertas
-
Plazas
-
Cilindrada
2.790 cc
Cilindros
6
Tipo motor
V
Válvulas/cilindro
3
Potencia (CV)
252 CV
Potencia (kW)
188 kW
Potencia (PS)
256 PS
Par
366 Nm
Peso
1265 kg
Longitud
4.470 mm
Anchura
1.870 mm
Altura
1.340 mm
Batalla
2.610 mm
Depósito
-
Velocidad máx.
-
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-

Información sobre Maserati 228

¿Qué es el Maserati 228 y qué lugar ocupa en la historia de la marca?

El Maserati 228 es un coupé 2+2 de finales de los 80, creado para combinar lujo italiano con prestaciones de gran turismo. Con su silueta baja y proporciones clásicas, transmite esa sensación de “morro largo y viaje rápido” típica de la época. Es un modelo de transición: mantiene el encanto artesanal de Maserati y, a la vez, introduce una conducción más estable y utilizable en autopista.

¿Cómo se siente su motor V6 biturbo en conducción real?

Su V6 biturbo de 2.8 litros entrega una respuesta con carácter: a bajo régimen es suave, pero cuando los turbos cargan empuja con un golpe progresivo que invita a estirar marchas. En aceleración se percibe ese silbido y la subida de par que te pega al respaldo, más gran turismo que deportivo puro. En adelantamientos, su zona media es la más satisfactoria.

¿Qué cifras de potencia y prestaciones ofrece el Maserati 228?

Según mercado y puesta a punto, el 2.8 biturbo rondaba aproximadamente 250–260 CV, con un par elevado para su época. En la práctica, eso se traduce en un 0–100 km/h cercano a 6,5–7,0 s y una velocidad punta alrededor de 240–250 km/h. Lo importante es cómo entrega: rápido en recuperaciones, especialmente entre 80 y 140 km/h, donde se siente contundente.

¿Cómo es su chasis y qué sensaciones transmite en curva?

El 228 prioriza aplomo y estabilidad a alta velocidad: dirección con peso clásico, suspensión pensada para viajar rápido y una carrocería que se asienta bien en apoyos largos. En carreteras reviradas, no es un coche de cambios de dirección fulgurantes; se conduce mejor con trazada limpia, frenada recta y gas progresivo. Cuando lo haces así, transmite seguridad y un tacto muy mecánico.

¿Qué tal frena y cómo se comporta en uso exigente?

Monta frenos de disco con un tacto más “analógico” que moderno: requieren presión firme y anticipación, pero recompensan con buena dosificación. En conducción viva, el peso y la época se notan: conviene evitar castigar el sistema con frenadas repetidas muy largas. En una carretera de ritmo constante, frena con confianza, y el pedal comunica bien lo que pasa bajo las ruedas, algo muy apreciable.

¿Cómo es por dentro: calidad, ergonomía y ambiente?

El habitáculo busca lujo cálido: cuero, maderas y un diseño que te envuelve más que impresionarte con pantallas. La postura de conducción es baja y “de coupé”, con buena sensación de coche grande y serio. Los mandos son de otra era: más recorrido, más tacto y menos asistencia. En marcha, el aislamiento es correcto, pero siempre te llega un hilo de motor y turbos.

¿Es realmente práctico como 2+2 y para viajar?

Como 2+2, las plazas traseras son más bien de uso ocasional: perfectas para niños o trayectos cortos, y útiles como espacio extra para equipaje. Donde brilla es como gran turismo: devora autopista con estabilidad y un ritmo alto sin esfuerzo. El maletero es razonable para escapadas de fin de semana, y su comodidad mejora cuanto más constante es la velocidad.

¿Qué consumo puedes esperar y qué autonomía ofrece?

En condiciones reales, el V6 biturbo suele moverse en cifras de doble dígito: aproximadamente 12–16 l/100 km, dependiendo del ritmo. En conducción tranquila de crucero puede bajar, pero el coche invita a aprovechar el par y eso eleva el consumo. La autonomía es suficiente para viajar, aunque su mejor “zona” es cuando ruedas con alegría contenida: ahí equilibra sensaciones y gasto.

¿Qué mantenimiento requiere un Maserati 228 y qué puntos hay que vigilar?

Es un clásico que exige disciplina: revisiones frecuentes, lubricación de calidad, control de temperatura y atención a turbos, manguitos y sistema de alimentación. La sensación al volante depende mucho del estado: un 228 bien mantenido se siente redondo; uno descuidado, áspero. Hay que vigilar también el sistema eléctrico propio de la época, fugas y el correcto ajuste de encendido e inyección según versión.

¿Qué averías o problemas típicos se asocian a este modelo?

En los biturbo de aquella generación, los puntos sensibles suelen ser la gestión térmica, pequeñas fugas, envejecimiento de juntas, y componentes periféricos del sistema de sobrealimentación. También pueden aparecer fallos eléctricos por conectores y masas. En conducción, un síntoma claro es la entrega irregular o tirones al cargar el turbo. Un historial con facturas, y una prueba en caliente, dicen más que cualquier promesa.

¿Qué caja de cambios lleva y cómo es el tacto del cambio?

Lo habitual es una caja manual de 5 velocidades, con recorridos algo largos y un accionamiento más “mecánico” que moderno. La sensación es de conexión directa: engranar marchas pide decisión, y el coche premia una conducción fluida, aprovechando el par para no estar cambiando constantemente. En ciudad puede sentirse más pesado, pero en carretera aporta carácter y refuerza la idea de gran turismo clásico.

¿Para quién tiene sentido hoy un Maserati 228 como coche clásico?

Tiene sentido para quien busca un coupé italiano de los 80 con personalidad, sonido y empuje turbo, y acepta que el disfrute pasa por cuidarlo. No es el clásico para “arrancar y olvidar”; es para quien valora el ritual: calentar, escuchar, sentir cómo se asienta el coche y, entonces, viajar rápido con esa mezcla de lujo y tensión mecánica que lo hace tan especial.

¿Qué debo comprobar antes de comprar uno: checklist esencial?

Prioriza unidad con mantenimiento documentado. Comprueba arranque en frío y en caliente, estabilidad de ralentí, carga de turbo sin tirones, ausencia de humo, temperatura estable y ventiladores actuando. Revisa fugas, estado de manguitos, frenos, suspensión y dirección. Verifica electrónica básica y que todo funcione. En prueba, busca empuje progresivo y lineal: ese es el “buen” 228, el que merece la pena.

Rivales de Maserati 228

El Maserati 228 es una de esas piezas de transición que explican, por sí solas, un momento muy concreto en la historia de la marca: la búsqueda de prestaciones de gran turismo en formato compacto, con ingeniería “a la italiana” y un enfoque claro hacia la velocidad sostenida en autopista.

Lanzado a mediados de los 80 y asentado sobre la base del Biturbo, el 228 nació para responder a un marco fiscal y de uso muy específico (especialmente en Italia), apostando por una cilindrada contenida pero con sobrealimentación para mantener el carácter.

En su terreno natural —carreteras rápidas y conducción de ritmo, sin renunciar a cierta discreción—, el Maserati 228 se mide con rivales que también entendieron el concepto de “coupé ejecutivo rápido” desde prismas distintos:

Frente al BMW 635CSi (E24), el Maserati juega la carta del empuje del turbo y la sensación de coche más “tenso” en la entrega, mientras el BMW responde con una mecánica atmosférica de seis cilindros grande y progresiva, además de una plataforma muy equilibrada para viajar rápido con aplomo.

El Mercedes-Benz 500 SEC (C126) representa otra filosofía: gran cilindrada V8, empuje abundante desde abajo y un enfoque más señorial.

En comparación, el Maserati 228 es más compacto y más incisivo en sensaciones, pero el SEC suele imponerse por cilindrada, par y facilidad de uso.

Con el Porsche 928 S la rivalidad se eleva al terreno de los GT de altas prestaciones con V8.

El Porsche combina un equilibrio técnico notable y potencia alta para la época; el Maserati 228, por su parte, ofrece un acceso más “latino” a la idea de coupé rápido, con sobrealimentación y una personalidad marcada por el carácter del motor y el planteamiento Biturbo.

El Jaguar XJS 3.6 completa el cuadro desde el refinamiento británico: seis cilindros en línea, enfoque de gran turismo clásico y una manera distinta de entender el confort.

El Maserati, más compacto y con turbo, tiende a sentirse más directo en respuesta cuando entra la sobrealimentación; el Jaguar, más envolvente y lineal.

A continuación, una comparativa técnica centrada en especificaciones clave (valores típicos/representativos por versión y mercado; pueden variar según año y homologación):

Modelo Cilindrada (cc) Arquitectura Sobrealimentación Potencia (CV)
Maserati 228 1.996 V6 Biturbo ~155
BMW 635CSi (E24) 3.430 L6 No ~218
Mercedes-Benz 500 SEC (C126) 4.973 V8 No ~231-245
Porsche 928 S 4.664 V8 No ~300
Jaguar XJS 3.6 3.590 L6 No ~225

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Galería

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Autor
Enric Jané Studio
Proyecto
Catálogo de coches
20/02/2026
20/09/2026