Lancia Megagamma 138 CV: 2.484 cc y 4 cilindros
Con 138 CV, el Lancia Megagamma ofrece una entrega de potencia serena que se siente como un empuje constante en autopista. Sus 4 cilindros y 2.484 cc priorizan la suavidad: acelera con decisión sin brusquedades y mantiene el ritmo con poco esfuerzo. En ciudad transmite facilidad de uso, mientras que en carretera invita a rodar relajado, con una respuesta elástica al pisar el acelerador.
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Sobre la marca de coches Lancia
Lancia representa una visión italiana del automóvil donde la elegancia y la ingeniería van de la mano. Al conducir un Lancia, se percibe un tacto refinado: dirección suave, respuesta progresiva y un rodar que invita a viajar con calma y confianza. Su historia, ligada a la innovación y a la competición, ha dejado modelos que definieron épocas y una identidad marcada por el estilo y la distinción.Versiones de Lancia Megagamma
2.5L 4 cil 138 cv (1978 )
Carrocería
-
Combustible
-
Transmisión
-
Tracción
Delantera
Posición motor
Delantero
Puertas
5
Plazas
5
Cilindrada
2.484 cc
Cilindros
4
Tipo motor
boxer
Válvulas/cilindro
-
Potencia (CV)
138 CV
Potencia (kW)
103 kW
Potencia (PS)
140 PS
Par
206 Nm
Peso
1040 kg
Longitud
4.320 mm
Anchura
1.790 mm
Altura
1.620 mm
Batalla
2.680 mm
Depósito
59 L
Velocidad máx.
-
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-
Información sobre Lancia Megagamma
¿Qué es el Lancia Megagamma y por qué es tan relevante?
El Lancia Megagamma (1978) fue un prototipo de Italdesign–Giugiaro que anticipó el concepto de monovolumen moderno: carrocería alta, piso relativamente bajo y gran aprovechamiento del espacio. Sus proporciones priorizaban visibilidad y accesibilidad, con una postura de conducción elevada que reduce fatiga. En marcha, esa arquitectura promete sensación de dominio del tráfico, entrada y salida cómodas y un habitáculo pensado para viajar, más que para “ir rápido”.¿Cómo es su diseño exterior y qué transmite al volante?
Su silueta es un “one-box” temprano: capó corto, parabrisas avanzado y techo largo, buscando aerodinámica razonable y máxima habitabilidad. Los voladizos contenidos sugieren maniobrabilidad urbana y una dirección que, por concepto, se sentiría ligera y fácil de colocar. La altura general favorece ver lejos y anticipar, aportando una conducción serena. No es un coche de gesto deportivo; transmite practicidad, claridad de formas y enfoque funcional.¿Qué plantea su interior en ergonomía y espacio?
El Megagamma se concibió desde dentro hacia fuera: asientos más altos, buena cota para piernas y un acceso que evita “dejarse caer” al sentarse. La sensación sería la de un salón rodante, con visibilidad amplia y un entorno orientado a la familia o al viaje. El reparto del espacio beneficia a los pasajeros y al maletero, creando una experiencia de uso relajada: menos encorvado, más natural, más cómoda en trayectos largos.¿Qué se sabe de su mecánica y cómo habría sido su conducción?
Al ser un concept, no hay una ficha definitiva de producción, pero su planteamiento apunta a motor delantero y tracción delantera, buscando compacidad y piso aprovechable. Con centro de gravedad relativamente alto, priorizaría estabilidad progresiva y balanceos controlados antes que agilidad deportiva. La entrega de potencia estaría pensada para suavidad, con respuestas fáciles en ciudad y carretera. La clave sería la comodidad: suspensión enfocada a filtrar, no a endurecer.¿Qué tal sería en ciudad: visibilidad, giro y confort?
Por concepto, el Megagamma está hecho para la ciudad: postura alta para leer el tráfico, superficies acristaladas generosas y una carrocería que facilita calcular esquinas. Su tamaño, aun siendo amplio, se “llevaría” con menos estrés gracias a la visibilidad. La conducción se sentiría descansada: menos tensión en cuello y espalda, acceso cómodo para subir niños o carga, y una dinámica orientada a suavidad al pasar badenes y baches.¿Y en carretera: estabilidad, ruido y sensación de viaje?
Su enfoque es rutero familiar: asiento alto, apoyo visual a larga distancia y un habitáculo pensado para horas de trayecto. La estabilidad vendría más por aplomo y predictibilidad que por reacciones rápidas. En un concept de finales de los 70, el aislamiento acústico no sería el de un modelo moderno, pero la sensación de viaje sería tranquila por ergonomía y espacio. Es un coche concebido para llegar descansado, no para atacar curvas.¿Qué innovaciones adelantó respecto a monovolúmenes posteriores?
El Megagamma anticipó la receta que luego popularizarían los MPV: techo alto, modularidad y diseño centrado en pasajeros. Su gran aportación es conceptual: entender el coche como espacio habitable, no como berlina alta. La experiencia resultante es muy actual: postura dominante, accesibilidad, amplitud y practicidad diaria. En términos de sensaciones, propone una conducción más “arquitectónica”: mando fácil, visión panorámica y menos esfuerzo físico en el uso cotidiano.¿Cómo encaja en la historia de Lancia e Italdesign?
Para Lancia, representa una exploración avanzada en una época de gran creatividad; para Italdesign, una demostración de ingeniería del espacio y de diseño racional. Aunque no llegó a producción, su influencia se percibe en la evolución del automóvil familiar europeo. Al conducir algo así, la sensación sería la de estar ante una idea adelantada: un vehículo que no busca impresionar por velocidad, sino por lógica, comodidad y una relación muy directa entre forma, función y bienestar.¿Qué puntos fuertes y limitaciones tendría si hubiese llegado a serie?
Puntos fuertes: habitabilidad sobresaliente, acceso cómodo, visibilidad alta y practicidad real para familias. La conducción se sentiría sencilla y descansada. Limitaciones: aerodinámica y consumos podrían ser discretos frente a berlinas bajas; el centro de gravedad alto exigiría suspensiones bien afinadas para controlar balanceo; y el diseño, tan funcional, podría resultar poco emocional para algunos. Aun así, sería un coche pensado para el uso real: cargar, viajar y moverse con calma.¿Qué alternativas actuales reflejan mejor su filosofía?
Su espíritu vive en monovolúmenes y familiares altos: modelos tipo Renault Espace (primeras generaciones), Chrysler Voyager o propuestas modernas de “MPV/SUV” centradas en espacio. La clave no es la estética, sino la experiencia: asiento alto, modularidad y practicidad sin complicaciones. Si buscas hoy esa sensación de conducción relajada y útil, mira vehículos con segunda fila generosa y buen acceso. El Megagamma es la semilla: prioridad al habitáculo y al confort.Rivales de Lancia Megagamma
El Lancia Megagamma fue un ejercicio de visión avanzada: un prototipo de finales de los 70 que anticipó, con una carrocería alta y muy habitable, la lógica de los monovolúmenes modernos mucho antes de que el mercado la adoptara de forma masiva.Su planteamiento no buscaba la deportividad tradicional, sino eficiencia de espacio, accesibilidad y confort de marcha desde una arquitectura pensada para viajar con la misma naturalidad con la que se circula por ciudad.
En su época, esa filosofía chocaba con la ortodoxia de las berlinas y familiares, pero hoy se lee como una declaración de intenciones: el automóvil entendido como salón rodante, con postura elevada y una cabina prioritaria. Para entender sus rivalidades (más conceptuales que comerciales, dado que no llegó a producción), conviene mirarlo frente a otros modelos que, por arquitectura o intención, se acercaron a esa idea de “volumen inteligente”.
Dentro de la propia casa, el Lancia Gamma representa el contrapunto: una gran berlina/coupé de enfoque clásico, más baja, más emocional por silueta, pero menos rompedora en packaging.
En el ámbito europeo, el Renault Espace es el “heredero industrial” de ese pensamiento: llegó después, pero convirtió en realidad el concepto de gran habitáculo modular y postura de conducción elevada.
Y como alternativa de enfoque familiar-premium, el Saab 9000 (hatchback de gran tamaño, nacido del proyecto Tipo Quattro) no es un monovolumen, pero sí una respuesta pragmática: portón, gran aprovechamiento interior y vocación rutera, con una ingeniería orientada a la seguridad y a la eficiencia funcional. Ahora bien, al hablar del Lancia Megagamma hay una limitación inevitable: al ser prototipo, muchas cifras técnicas no tuvieron una ficha definitiva pública y homogénea como en un modelo de serie.
Por ello, en la tabla se reflejan datos conocidos/atribuidos en fuentes históricas y, cuando no existe confirmación consistente, se indica “N/D” para evitar especulación.
| Modelo | Cilindrada | Configuración | Potencia (CV) | Alimentación | Tracción | Cambio |
| Lancia Megagamma (concept, 1978) | N/D | N/D | N/D | N/D | N/D | N/D |
| Lancia Gamma (1976–1984) | 2.484 cc | Bóxer 4 | 140 CV | Gasolina (carburación / inyección según versión) | Delantera | Manual |
| Renault Espace I (1984–1991) | 1.995 cc | 4 cilindros en línea | 110 CV | Gasolina (inyección según versión) | Delantera | Manual |
| Saab 9000 (1984–1998) | 1.985 cc | 4 cilindros en línea turbo | 175 CV | Gasolina turbo (inyección) | Delantera | Manual / Automático (según versión) |
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Autor
Enric Jané Studio
Proyecto
Catálogo de coches
20/02/2026
20/09/2026