Lancia K 220 CV (5 cilindros, 1995 cc)

Con 220 CV, el Lancia K entrega una aceleración que se nota en cada incorporación: pisas y el coche empuja con decisión, sin titubeos. Su 5 cilindros de 1995 cc añade un sonido grave y continuo que acompaña al subir de vueltas, dando sensación de mecánica “gorda” y refinada. Ideal para viajar a buen ritmo, con reserva de potencia para adelantamientos y una respuesta elástica en carretera.

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Lancia - Logo

Sobre la marca de coches Lancia

Lancia representa una visión italiana del automóvil donde la elegancia y la ingeniería van de la mano. Al conducir un Lancia, se percibe un tacto refinado: dirección suave, respuesta progresiva y un rodar que invita a viajar con calma y confianza. Su historia, ligada a la innovación y a la competición, ha dejado modelos que definieron épocas y una identidad marcada por el estilo y la distinción.

Versiones de Lancia K

2 (1997 )

Lancia K - 2 - Imagen no disponible
Carrocería
-
Combustible
-
Transmisión
Manual
Tracción
Delantera
Posición motor
Delantero
Puertas
4
Plazas
5
Cilindrada
1.993 cc
Cilindros
5
Tipo motor
in-line
Válvulas/cilindro
-
Potencia (CV)
155 CV
Potencia (kW)
115 kW
Potencia (PS)
157 PS
Par
186 Nm
Peso
1440 kg
Longitud
4.690 mm
Anchura
1.830 mm
Altura
1.470 mm
Batalla
2.710 mm
Depósito
70 L
Velocidad máx.
212 km/h
0-100
9,2 s
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-

2.0 Turbo (1997 )

Lancia K - 2.0 Turbo - Imagen no disponible
Carrocería
-
Combustible
-
Transmisión
Manual
Tracción
Delantera
Posición motor
Delantero
Puertas
4
Plazas
5
Cilindrada
1.995 cc
Cilindros
5
Tipo motor
in-line
Válvulas/cilindro
-
Potencia (CV)
220 CV
Potencia (kW)
164 kW
Potencia (PS)
223 PS
Par
309 Nm
Peso
1480 kg
Longitud
4.690 mm
Anchura
1.830 mm
Altura
1.470 mm
Batalla
2.710 mm
Depósito
70 L
Velocidad máx.
243 km/h
0-100
7,3 s
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-

3.0 Coupe (1997 )

Lancia K - 3.0 Coupe - Imagen no disponible
Carrocería
Coupé
Combustible
-
Transmisión
Automática
Tracción
Delantera
Posición motor
Delantero
Puertas
2
Plazas
4
Cilindrada
2.958 cc
Cilindros
6
Tipo motor
V
Válvulas/cilindro
4
Potencia (CV)
201 CV
Potencia (kW)
150 kW
Potencia (PS)
204 PS
Par
270 Nm
Peso
1515 kg
Longitud
4.570 mm
Anchura
1.840 mm
Altura
1.430 mm
Batalla
2.590 mm
Depósito
70 L
Velocidad máx.
220 km/h
0-100
9,8 s
Consumo ciudad
17,4 L/100
Consumo carretera
9,4 L/100
Consumo mixto
12,3 L/100
CO2
-

3.0 V6 Automatic (1997 )

Lancia K - 3.0 V6 Automatic - Imagen no disponible
Carrocería
-
Combustible
-
Transmisión
Automática
Tracción
Delantera
Posición motor
Delantero
Puertas
4
Plazas
5
Cilindrada
2.958 cc
Cilindros
6
Tipo motor
V
Válvulas/cilindro
-
Potencia (CV)
204 CV
Potencia (kW)
152 kW
Potencia (PS)
207 PS
Par
270 Nm
Peso
1540 kg
Longitud
4.690 mm
Anchura
1.830 mm
Altura
1.470 mm
Batalla
2.710 mm
Depósito
70 L
Velocidad máx.
220 km/h
0-100
9,8 s
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-

Información sobre Lancia K

¿Qué es el Lancia K y qué lugar ocupa en la historia de la marca?

El Lancia K (conocido como Kappa) fue la gran berlina de representación de Lancia en los 90. Concebido para viajar rápido y con calma, combinaba diseño sobrio, mucha distancia entre ejes y un enfoque de confort “a la italiana”. Al volante se siente como un coche de autopista: aplomado, silencioso y con una pisada que invita a devorar kilómetros sin fatiga.

¿Cómo es la experiencia de conducción del Lancia K en carretera?

En marcha transmite serenidad. La dirección prioriza suavidad y estabilidad, y el chasis apuesta por el confort sin perder compostura en apoyos largos. A ritmos de crucero el aislamiento acústico destaca para su época, y el coche “flota” con control sobre juntas y baches. Es un coche que pide conducción redonda: trazadas limpias, aceleraciones progresivas y constancia más que brusquedad.

¿Qué motores tuvo el Lancia K y qué sensaciones ofrece cada uno?

Hubo gasolina 2.0, 2.4 20v, 3.0 V6 y opciones turbo; también diésel 2.4. Los 2.0/2.4 son elásticos y agradables para uso diario, con empuje lineal. El V6 aporta una entrega más llena y un sonido más redondo, ideal para adelantamientos sin esfuerzo. Los turbo dan una patada más marcada, con carácter, pidiendo buen tacto.

¿Qué prestaciones y consumos puedo esperar en uso real?

En uso real, un 2.0 gasolina suele moverse en torno a 9–11 l/100 km, subiendo en ciudad. Un 2.4 o V6 puede rondar 10–13 l/100 km según ritmo. El diésel 2.4 baja a cifras más contenidas, alrededor de 6–8 l/100 km. La sensación general es de velocidad fácil: acelera sin estrés y mantiene cruceros altos con poco ruido.

¿Qué tal es el confort, la insonorización y la calidad de rodadura?

El Lancia K destaca por comodidad: asientos amplios, suspensión orientada a filtrar y una cabina pensada para viajar. La insonorización es uno de sus puntos fuertes, con rumor de rodadura contenido y mecánicas que trabajan “en segundo plano”. La rodadura se siente pesada y segura, como un gran turismo clásico. En firme roto, absorbe con elegancia, evitando rebotes secos.

¿Cómo es el interior del Lancia K: materiales, ergonomía y ambiente?

Dentro ofrece un ambiente señorial: salpicadero amplio, mandos grandes y una postura de conducción relajada. Según versiones podía incorporar cuero, madera y un equipamiento muy completo para su época. La ergonomía prioriza confort, con una instrumentación clara. La sensación al tocar mandos y cerrar puertas es de coche robusto, más orientado a durar que a impresionar con pantallas o minimalismo.

¿Qué espacio y maletero ofrece para familia y viajes?

Por tamaño y batalla, es un gran aliado para viajar con pasajeros: plazas traseras generosas, buena anchura y un acceso cómodo en berlina. El maletero es amplio para equipaje de varios ocupantes, ideal para escapadas largas. En carretera se agradece esa habitabilidad: cada uno va con su “burbuja” de espacio, y el coche mantiene estabilidad incluso cargado, sin perder compostura.

¿Qué equipamiento y tecnología eran relevantes en el Lancia K?

Dependiendo del año y acabado, podía montar climatizador, control de crucero, airbags, ABS, tapicerías nobles y equipo de audio destacado. Para su época, el enfoque era de lujo funcional: tecnologías pensadas para reducir fatiga, no para distraer. En uso real se traduce en viajes más fáciles: temperatura estable, mandos suaves y una sensación de coche “bien resuelto” en los detalles cotidianos.

¿Qué fiabilidad tiene el Lancia K y qué averías son más comunes?

Como clásico moderno, su fiabilidad depende mucho del mantenimiento. Es clave vigilar distribución (correa y tensores), refrigeración, estado de manguitos y posibles fugas. La electrónica y elevalunas pueden requerir atención por edad, y en unidades turbo conviene revisar presión y lubricación. Cuando está al día, se conduce con confianza: motor fino, temperatura estable y respuesta consistente en trayectos largos.

¿Qué mantenimiento es imprescindible y cada cuánto conviene hacerlo?

Cambio de aceite y filtros estrictos cada 10.000–15.000 km o anual, especialmente en motores con más kilometraje. Distribución según especificación del motor (muchas unidades requieren intervalos prudentes por edad), y refrigerante renovado periódicamente. Revisar suspensión, silentblocks y frenos devuelve el tacto original: dirección más precisa, menos balanceo y frenadas más sólidas. Es un coche que agradece mantenimiento preventivo, no reactivo.

¿Qué hay que revisar antes de comprar un Lancia K de segunda mano?

Historial de mantenimiento, distribución hecha y prueba en frío: ralentí estable, sin humo y temperatura controlada. Comprobar caja de cambios, embrague, ruidos de suspensión y funcionamiento de climatización y electricidad interior. Mirar óxidos en zonas sensibles y el estado de interiores (cuero y guarnecidos). En carretera debe ir recto, frenar sin vibraciones y no “flotar” en exceso: eso revela suspensión fatigada.

¿Qué versiones/acabados son más recomendables y por qué?

Para equilibrio, el 2.4 20v suele ser una elección sensata: empuje suficiente y tacto refinado sin llegar al consumo del V6. Si buscas carácter y suavidad, el 3.0 V6 es el gran turismo por excelencia, con adelantamientos instantáneos y un rodar más aristocrático. Para hacer muchos kilómetros, el 2.4 diésel aporta autonomía y serenidad. Prioriza unidades cuidadas sobre el motor “ideal”.

¿Qué rivales tenía el Lancia K y cómo se diferencia al conducir?

Competía con berlinas ejecutivas europeas de los 90. Frente a opciones más firmes y deportivas, el Lancia K apuesta por confort, aislamiento y una forma de viajar más relajada. Se nota en la suspensión, en la dirección menos nerviosa y en el ambiente interior. Conduce como un salón rodante: menos “feedback” deportivo, más sensación de estar protegido, con una estabilidad que invita a mantener ritmos sostenidos.

¿Es un buen coche clásico para coleccionar o para uso ocasional hoy?

Sí, especialmente como clásico discreto y utilizable. No busca llamar la atención; ofrece placer en forma de confort, suavidad y esa ingeniería noventera enfocada a viajar. Para uso ocasional, una unidad bien mantenida funciona muy bien en escapadas y trayectos largos. La clave es asumir mantenimiento por edad y localizar recambios con paciencia. La recompensa es una conducción calmada y con personalidad.

Rivales de Lancia K

El Lancia K representa una etapa muy particular de la marca: la de las grandes berlinas italianas pensadas para viajar con aplomo, silencio y una elegancia discreta, más centrada en el confort de marcha y el refinamiento que en la deportividad explícita.

En su época, el K buscó hacerse un hueco en el terreno de las berlinas ejecutivas, donde el comprador valora la calidad percibida, la estabilidad en autopista y un motor con entrega suave para devorar kilómetros sin fatiga. En esa misma liga, el Alfa Romeo 166 aparece como el rival “de casa” con un enfoque más emocional: dirección más comunicativa, una puesta a punto típicamente Alfa y motores V6 con un carácter más marcado.

Frente a él, el Fiat Croma (primera generación) se posiciona como una alternativa pragmática: amplio, lógico en su planteamiento y, en general, más orientado a la funcionalidad que al detalle de representación.

Si miramos a Alemania, el BMW Serie 5 (E39) fue el punto de referencia por equilibrio dinámico y calidad global; no necesitaba gestos grandilocuentes para imponer criterio, y su gama de motores ofrecía desde la suavidad de los seis cilindros hasta opciones más prestacionales. Así, la rivalidad del Lancia K se explica por matices: donde el BMW exigía un listón alto en precisión y el Alfa proponía un relato más pasional, el Lancia respondía con una experiencia de conducción más reposada, una insonorización cuidada y una manera muy italiana de entender el lujo: más de atmósfera que de ostentación.
Modelo Motorización (ejemplo representativo) Cilindrada (cc) Potencia (CV) Arquitectura
Lancia K 2.0 Turbo 1995 205 L4 turbo
Alfa Romeo 166 3.0 V6 24v 2959 220 V6 atmosférico
Fiat Croma 2.0 i.e. 1995 120 L4 atmosférico
BMW Serie 5 (E39) 528i 2793 193 L6 atmosférico

Opiniones de usuarios

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Galería

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Autor
Enric Jané Studio
Proyecto
Catálogo de coches
20/02/2026
20/09/2026