Lada Tarzan 77 CV (1.499 cc): así se siente
Con 77 CV, el Lada Tarzan apuesta por una entrega de potencia tranquila: acelera sin brusquedades y permite dosificar con facilidad en ciudad y a ritmo constante. Su motor de 1.499 cc prioriza la respuesta desde bajas vueltas, transmitiendo una sensación de empuje progresivo y mecánica sencilla. Es un planteamiento pensado para conducir relajado, con tacto clásico y una marcha que invita a disfrutar del trayecto sin prisas.
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Sobre la marca de coches Lada
Lada es una marca nacida para priorizar la funcionalidad y la resistencia, con una identidad ligada a la movilidad real del día a día. Al volante, transmite una conducción directa y honesta: mandos sencillos, reacciones previsibles y una puesta a punto pensada para lidiar con asfaltos irregulares sin complicaciones. En esta guía repasamos su historia, su enfoque de producto y qué esperar de sus modelos.Versiones de Lada Tarzan
1.5L 77 cv Automática (2000 )
Carrocería
-
Combustible
-
Transmisión
Automática
Tracción
4x4
Posición motor
Delantero
Puertas
-
Plazas
-
Cilindrada
1.499 cc
Cilindros
-
Tipo motor
-
Válvulas/cilindro
-
Potencia (CV)
77 CV
Potencia (kW)
57 kW
Potencia (PS)
78 PS
Par
117 Nm
Peso
1045 kg
Longitud
-
Anchura
-
Altura
-
Batalla
2.500 mm
Depósito
-
Velocidad máx.
150 km/h
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-
Información sobre Lada Tarzan
¿Qué es el Lada Tarzan y qué lo hace diferente?
El Lada Tarzan es un todocamino ruso de los 90 creado combinando carrocerías de Lada (Samara/Niva, según versión) con un chasis y transmisión 4x4 de enfoque rudo. En conducción se siente mecánico y directo: dirección simple, suspensiones de largo recorrido y una postura alta que invita a salir del asfalto. No busca refinamiento, sino avance constante y fácil de reparar.¿Cómo es conducir un Lada Tarzan en ciudad?
En entorno urbano se percibe robusto y algo tosco: el radio de giro y la visibilidad elevada ayudan a maniobrar, pero la ergonomía es básica y el aislamiento acústico limitado. La respuesta del acelerador es progresiva, con tacto “a cable”, y el cambio suele requerir movimientos largos. Es un coche para ir sin prisa, con sensación de herramienta resistente más que de turismo moderno.¿Qué tal va en carretera y a ritmo sostenido?
En carretera transmite una pisada sencilla: a velocidades medias es estable, pero se nota el origen 4x4 y la aerodinámica poco trabajada. El ruido de rodadura y viento aparece antes que en SUVs actuales, y el balanceo en curvas se hace presente. A cambio, ofrece una sensación de control “analógico”, donde cada corrección en volante y gas se nota, sin filtros electrónicos.¿Es realmente capaz fuera del asfalto?
Sí, su punto fuerte es el campo: altura libre, recorridos de suspensión y tracción total (según configuración) permiten progresar por pistas rotas, barro o nieve con confianza. Se conduce con inercia y tacto, usando el par a bajas vueltas para no perder tracción. La sensación es de “agarre mecánico”, con un chasis que tolera golpes y una simplicidad que reduce el miedo a maltratarlo.¿Qué motores suele montar el Lada Tarzan y qué sensaciones ofrecen?
Suele asociarse a motores sencillos de gasolina de Lada (familias 1.6–1.8 litros, según series y disponibilidad), pensados para mantenimiento fácil más que para prestaciones. Entregan potencia de forma lineal, con mejores sensaciones a medio régimen que arriba del cuentavueltas. En conducción se agradece su respuesta predecible para dosificar en tierra; en autopista, pide paciencia y anticipación en adelantamientos.¿Cómo es la suspensión, la dirección y el tacto general?
El Tarzan prioriza absorción y resistencia: suspensiones con enfoque campestre que filtran baches grandes mejor que juntas finas. La dirección suele ser más pesada y menos precisa que en un SUV actual, pero comunica bien el terreno. El conjunto transmite movimiento de carrocería y transferencia de masas, lo que obliga a conducir con suavidad. La recompensa es una sensación franca de contacto con el camino.¿Qué interior ofrece: comodidad, acabados y espacio?
El interior es funcional: plásticos duros, mandos simples y ajustes pensados para durar. La posición elevada facilita ver el capó y colocar el coche en pistas estrechas. En confort, los asientos cumplen sin grandes sujeciones laterales, y el aislamiento es justo: se oyen motor y transmisión. El espacio depende de la base (Samara/Niva), pero la practicidad prima sobre el lujo.¿Qué consumo y costes de uso se pueden esperar?
El consumo varía por motor, estado y tipo de tracción, pero en uso real tiende a ser moderado-alto para su potencia por aerodinámica y desarrollo. Donde compensa es en costes: mecánica simple, recambios compatibles con familias Lada y reparaciones accesibles. Conduciendo con suavidad y manteniendo presiones y encendido, se logra un uso razonable, especialmente en rutas lentas y pistas.¿Qué fiabilidad tiene y qué puntos conviene revisar antes de comprar?
La fiabilidad depende más del mantenimiento que del diseño: si ha vivido campo, revisa óxidos en bajos, anclajes de suspensión y estado de transmisión (crucetas, diferenciales, fuelles). Comprueba holguras de dirección, ruidos al acelerar/retener y fugas de aceite. En carretera, vigila temperatura y vibraciones. Bien cuidado, ofrece durabilidad honesta, pero exige atención periódica y lubricación al día.¿Qué versiones existen y cómo elegir la más adecuada?
Se conocen Tarzan con distintas carrocerías Lada y configuraciones 4x4 orientadas a uso mixto. Para pistas y nieve, prioriza la unidad con transmisión más completa y mejor altura, aunque pierdas refinamiento. Para uso diario ocasional, busca el mejor estado de chapa e interior y una mecánica estándar fácil de mantener. La elección ideal es la que tenga historial claro y menos modificaciones improvisadas.¿Qué ventajas tiene frente a un SUV moderno?
Ofrece sencillez y “mecánica a la vista”: menos electrónica, más reparabilidad y un comportamiento predecible en superficies sueltas. En conducción transmite sensaciones directas: se nota el trabajo de la suspensión y el agarre real de los neumáticos. También suele ser más barato de adquirir. A cambio, renuncias a seguridad moderna, confort acústico y consumos optimizados, además de una dinámica más precisa en asfalto.¿Para quién tiene sentido hoy comprar un Lada Tarzan?
Tiene sentido para quien busca un 4x4 clásico, sencillo y con personalidad utilitaria: fincas, rutas de montaña, nieve ocasional y afición a lo mecánico. En conducción recompensa a quien disfruta anticipando, escuchando el motor y trabajando con el volante sin ayudas. No es para quien exige silencio, conectividad o garantías modernas. Es un coche para usar con criterio y mantener con mimo constante.Rivales de Lada Tarzan
El Lada Tarzan es una de esas piezas de la historia del automóvil que nacen cuando una marca decide mezclar lo disponible con una ambición clara: ofrecer un todoterreno ligero, sencillo y eficaz, a medio camino entre el turismo y el 4x4 puro.Surgido a partir de bases conocidas de Lada y con una ejecución pensada para resistir el trato duro, el Tarzan se mueve en un territorio peculiar: no busca refinamiento, busca tracción, altura libre y facilidad de reparación.
En esencia, compite por concepto con los SUV compactos primitivos y con los 4x4 pequeños de los 90, aquellos que priorizaban la mecánica simple y la movilidad fuera del asfalto por encima del confort o el aislamiento. En esa rivalidad, el primer contrapeso natural es el Suzuki Vitara (primera generación).
El Vitara fue el referente global del 4x4 compacto: ligero, manejable y con una gama de motores que, sin ser exuberantes, ofrecían un equilibrio convincente entre prestaciones y consumo.
Frente a él, el Tarzan juega la carta del enfoque utilitario y de su ADN Lada, pensado para caminos rotos, climas exigentes y mantenimiento sin complicaciones.
Donde el Vitara suele sentirse más “turismo” en carretera, el Tarzan reivindica su carácter de herramienta. El segundo rival por filosofía es el Daihatsu Feroza.
Con chasis de largueros y una arquitectura claramente orientada al campo, el Feroza era una propuesta compacta pero seria en off-road.
Comparado con el Feroza, el Tarzan se posiciona como una alternativa más espartana, menos orientada a la vida “recreacional” y más a la funcionalidad diaria en entornos difíciles.
Ambos comparten ese sabor noventero de 4x4 pequeño, con mecánicas atmosféricas y soluciones robustas. La tercera referencia inevitable es el Lada Niva.
Aquí la rivalidad es interna, casi de linaje.
El Niva marcó un antes y un después por su concepto de 4x4 asequible y capaz, y el Tarzan bebe de esa tradición, pero la reinterpreta en clave de “híbrido” entre turismo y todoterreno.
Para quien busca el mito sencillo y probado, el Niva es el punto de partida; para quien quiere una rareza con planteamiento similar, pero con otra ejecución y presencia, el Tarzan aparece como una desviación interesante dentro del mismo universo. A nivel técnico, el Lada Tarzan se encuentra con rivales que, en general, ofrecieron potencias similares (o algo superiores) y cilindradas próximas, pero con matices importantes en peso, desarrollos y planteamiento de transmisión según versiones.
El atractivo del Tarzan hoy no se mide solo en cifras: se mide en su enfoque, su rareza y esa sensación de vehículo “de frontera” entre segmentos.
| Modelo | Cilindrada (cc) | Potencia (CV) |
| Lada Tarzan | 1.700 | 80 |
| Suzuki Vitara (1ª gen, 1.6 8v) | 1.590 | 80 |
| Daihatsu Feroza (1.6 16v) | 1.589 | 95 |
| Lada Niva (1.7) | 1.700 | 80 |
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Galería
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Autor
Enric Jané Studio
Proyecto
Catálogo de coches
20/02/2026
20/09/2026