Jaguar MK II: 208 CV, 6 cilindros y 3.442 cc

Con 208 CV bajo el capó, el Jaguar MK II combina presencia británica y un pulso que se siente desde el primer acelerón: la entrega es progresiva, sin brusquedades, ideal para enlazar curvas con elegancia. Su 6 cilindros de 3.442 cc aporta un empuje lleno a medio régimen y un sonido redondo que acompaña cada cambio de ritmo, convirtiendo cada trayecto en un paseo con carácter gran turismo.

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Sobre la marca de coches Jaguar

Jaguar representa la interpretación británica del lujo moderno: líneas tensas, presencia felina y una puesta a punto pensada para disfrutar al volante. En carretera, transmite aplomo y silencio de marcha, con una respuesta progresiva que invita a enlazar curvas con precisión y serenidad. Su identidad combina tradición y tecnología, enfocada en el confort de viaje y en un rendimiento refinado en cada trayecto.

Versiones de Jaguar MK II

2.4 (1959 )

Jaguar MK II - 2.4 - Imagen no disponible
Carrocería
Sedán
Combustible
-
Transmisión
Manual
Tracción
Trasera
Posición motor
Delantero
Puertas
4
Plazas
5
Cilindrada
2.483 cc
Cilindros
6
Tipo motor
in-line
Válvulas/cilindro
-
Potencia (CV)
120 CV
Potencia (kW)
90 kW
Potencia (PS)
122 PS
Par
195 Nm
Peso
1476 kg
Longitud
4.600 mm
Anchura
1.700 mm
Altura
1.440 mm
Batalla
2.730 mm
Depósito
54 L
Velocidad máx.
-
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-

2.5L 6 cil 120 cv Sedán (1960 - 1967 )

Jaguar MK II - 2.5L 6 cil 120 cv Sedán - Imagen no disponible
Carrocería
Sedán
Combustible
Gasolina
Transmisión
-
Tracción
Trasera
Posición motor
Delantero
Puertas
4
Plazas
5
Cilindrada
2.482 cc
Cilindros
6
Tipo motor
in-line
Válvulas/cilindro
2
Potencia (CV)
120 CV
Potencia (kW)
90 kW
Potencia (PS)
122 PS
Par
195 Nm
Peso
1450 kg
Longitud
5.000 mm
Anchura
1.860 mm
Altura
1.600 mm
Batalla
2.900 mm
Depósito
90 L
Velocidad máx.
-
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
11,6 L/100
CO2
-

3.4 (1959 )

Jaguar MK II - 3.4 - Imagen no disponible
Carrocería
Sedán
Combustible
Gasolina
Transmisión
-
Tracción
Trasera
Posición motor
Delantero
Puertas
4
Plazas
5
Cilindrada
3.442 cc
Cilindros
6
Tipo motor
in-line
Válvulas/cilindro
2
Potencia (CV)
208 CV
Potencia (kW)
155 kW
Potencia (PS)
211 PS
Par
300 Nm
Peso
1500 kg
Longitud
5.000 mm
Anchura
1.860 mm
Altura
1.600 mm
Batalla
2.900 mm
Depósito
-
Velocidad máx.
-
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-

3.8 (1959 )

Jaguar MK II - 3.8 - Imagen no disponible
Carrocería
Sedán
Combustible
Gasolina
Transmisión
Manual
Tracción
Trasera
Posición motor
Delantero
Puertas
4
Plazas
5
Cilindrada
3.781 cc
Cilindros
6
Tipo motor
in-line
Válvulas/cilindro
2
Potencia (CV)
189 CV
Potencia (kW)
141 kW
Potencia (PS)
192 PS
Par
334 Nm
Peso
1525 kg
Longitud
5.000 mm
Anchura
1.860 mm
Altura
1.600 mm
Batalla
2.900 mm
Depósito
-
Velocidad máx.
-
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-

Información sobre Jaguar MK II

¿Qué es el Jaguar Mk II y por qué sigue siendo tan deseado?

El Jaguar Mk II (1959-1967) es una berlina deportiva clásica que mezcló lujo británico con prestaciones serias. Con su larga capota, cintura alta y habitáculo de madera y cuero, se conduce con sensación de coche “grande” pero ágil. Fue famoso por su presencia en policías y competiciones. Hoy atrae por su tacto mecánico, su sonido y su imagen atemporal.

¿Cómo se siente al volante un Jaguar Mk II en carretera?

En marcha transmite aplomo: dirección con carácter, suspensión pensada para absorber baches y un chasis que invita a trazar con suavidad. No es un deportivo moderno; es un gran turismo de época. A ritmos medios se disfruta más: el coche “respira” y todo ocurre con cadencia. La posición de conducción alta y el capó largo refuerzan la sensación de autoridad.

¿Qué motores tuvo el Jaguar Mk II y cuál es el más recomendable?

Montó seis cilindros en línea: 2.4, 3.4 y 3.8 litros, con carburadores SU (y algunas variantes). El 2.4 es más tranquilo; el 3.4 equilibra empuje y suavidad; el 3.8 es el más lleno y el que mejor estira, con un sonido grave muy presente. Para uso recreativo, el 3.4 suele ser la opción más redonda por entrega y finura.

¿Qué prestaciones ofrece el Jaguar Mk II según versión?

Según motor y puesta a punto, se movía en el rango aproximado de 120 a 220 CV. En carretera se traduce en recuperaciones solventes: el 3.8 empuja con más autoridad al adelantar, y el 3.4 mantiene cruceros con menos esfuerzo. No busca cifras modernas, sino sensación de par y continuidad. A velocidad sostenida, el coche se siente estable y “plantado”.

¿Cómo es el cambio y qué diferencias hay entre manual y automático?

Hubo cambios manuales de 4 marchas (con opción de overdrive en algunos) y automáticos. El manual aporta una conexión más directa, con recorridos largos y ritmo clásico: pide anticipación. Con overdrive, el coche viaja más descansado. El automático prioriza suavidad y convierte el Mk II en una berlina muy cómoda, ideal para paseos y tráfico, aunque resta viveza al acelerar.

¿Qué tal frena y qué aporta el sistema de frenos del Mk II?

Uno de sus puntos fuertes fue incorporar frenos de disco en las cuatro ruedas, un avance notable para la época. En conducción real se nota en la confianza: el pedal exige presión “de coche clásico”, pero la capacidad de detenerse es consistente si el sistema está bien mantenido. En descensos o conducción alegre, el tacto sigue siendo progresivo, y permite modular sin brusquedad.

¿Cómo es la dirección y el comportamiento en curvas?

La dirección transmite peso y cierta inercia inicial, pero una vez apoyado, el Mk II traza con nobleza. No gira “sobre un eje” como un coche moderno: se siente la masa, pero también el equilibrio. Con neumáticos y alineado correctos, el eje delantero guía con precisión razonable y el coche avisa antes de perder agarre. Lo mejor es una conducción fluida y redonda.

¿Qué experiencia ofrece el interior: materiales, ergonomía y ambiente?

El habitáculo combina madera, cuero y mandos cromados con un aire de club británico. La sensación es cálida y envolvente: huele a material noble y a mecánica. Los asientos suelen ser cómodos para pasear, aunque la postura no es tan “baja” como en un coupé. La instrumentación, grande y legible, invita a conducir con calma, escuchando el motor y rodando con elegancia.

¿Qué hay que revisar antes de comprar un Jaguar Mk II?

Prioriza óxidos en bajos, pasos de rueda, suelos y torretas; la corrosión es el gran enemigo. Revisa holguras de dirección, estado de suspensión, fugas, refrigeración y el sistema eléctrico. En motores, busca presión de aceite y temperatura estable. También es clave la calidad de una restauración previa: un Mk II “bonito” puede ocultar chapa compleja. La prueba en carretera debe ser larga.

¿Cuáles son las averías y puntos débiles más habituales?

Suelen aparecer calentamientos por radiador, bomba o manguitos envejecidos; fugas de aceite y gasolina; carburación desajustada y problemas eléctricos por conexiones antiguas. La suspensión y silentblocks pueden estar fatigados y afectar al aplomo. La caja manual puede mostrar sincronizados cansados. Más que “fallar”, estos coches piden mantenimiento preventivo: cuando todo está al día, el conjunto se siente sorprendentemente coherente.

¿Qué consumo y uso realista puedes esperar de un Jaguar Mk II?

En uso real, dependiendo del motor y carburación, es razonable esperar cifras de doble dígito (aprox. 12-18 l/100 km). La experiencia es parte del encanto: el seis cilindros bebe, pero devuelve suavidad y sonido. En ciudad, el consumo sube por peso y desarrollos; en carretera, con ritmo constante, se estabiliza. Con overdrive o buena puesta a punto, viaja más relajado y eficiente.

¿Es adecuado para usar a diario o mejor como clásico de fin de semana?

Puede usarse a menudo si está bien mantenido, pero encaja mejor como coche de disfrute. En tráfico moderno, la anchura, la visibilidad trasera y los frenos “de época” exigen atención. En cambio, en rutas secundarias y paseos largos brilla: silencio relativo, suspensión confortable y una entrega de par que hace fácil conducir sin prisas. Es un clásico para planificar, no para improvisar mantenimiento.

¿Qué versiones y detalles influyen más en su valor y atractivo?

Motor (3.8 y 3.4 suelen ser más buscados), estado de carrocería, historial y originalidad mandan. El overdrive, una restauración documentada y un interior bien ejecutado suman mucho. Colores clásicos y especificaciones de época también influyen. A nivel sensorial, lo que más se paga es que “todo funcione”: temperatura controlada, frenos rectos, dirección sin holguras y un motor fino, sin vibraciones extrañas.

¿Qué alternativas similares existen si te gusta el Jaguar Mk II?

Si buscas una berlina clásica con carácter: Rover P5/P6 (más confort), Mercedes W111/W108 (solidez y suavidad), BMW Neue Klasse (más enfoque dinámico) o Alfa Romeo Giulia Berlina (más ligereza). El Mk II, sin embargo, combina como pocos la estética felina con un seis en línea sedoso. Su conducción es menos nerviosa y más “gran turismo”, con un punto teatral en cada arranque y cada cambio.

¿Qué mantenimiento básico asegura una buena experiencia con el Mk II?

Refrigeración impecable, encendido y carburación afinados, frenos revisados y suspensión al día son la base. Cambios de aceite frecuentes y control de fugas mantienen el motor feliz. Vigila también la instalación eléctrica y masa de conexiones. En conducción, la recompensa es clara: arranque fiable, ralentí redondo, temperatura estable y un coche que rueda con serenidad, dejando que el seis cilindros marque el ritmo.

Rivales de Jaguar MK II

Hablar del Jaguar MK II es entrar en una época en la que una berlina podía combinar porte clásico, tacto deportivo y un refinamiento mecánico muy británico.

Lanzado a finales de los 50, el MK II evolucionó la receta del Jaguar “compact saloon” con una carrocería más habitable, mejores vías y una puesta a punto orientada a rodar rápido con aplomo.

En la práctica, era un coche capaz de alternar la discreción de una berlina ejecutiva con una respuesta viva gracias a sus motores XK de seis cilindros en línea, especialmente en 3.4 y 3.8 litros.

Esa dualidad —elegancia y ritmo— es la que define su rivalidad natural: modelos que, sin renunciar al confort, aspiraban a dominar el carril rápido.

En su mismo terreno, el Rover P5 3.0 representaba el contrapunto más institucional: una berlina de gran empaque, orientación claramente señorial y un seis cilindros de menor potencia específica.

Frente al Jaguar, el Rover respondía con aplomo y calidad de rodadura, pero el MK II solía imponer un carácter más ágil y una sensación de aceleración más contundente en sus versiones altas.

La comparación es casi filosófica: el Rover buscaba solemnidad; el Jaguar, dinamismo con guantes de cuero.

Más cerca por planteamiento dinámico, el BMW 3.0S (E3) —ya entrados los años 70— encarna cómo el concepto de berlina rápida europea evolucionó hacia una mayor estabilidad a alta velocidad y un seis cilindros con otro tipo de entrega: más lineal, con un enfoque moderno en chasis y frenos.

Aunque no es coetáneo exacto de las primeras series del MK II, se suele cruzar en conversaciones de aficionados por concepto: “berlina para conducir”.

El Jaguar, con su dirección, su sonido XK y su tacto clásico, juega la carta emocional; el BMW, la precisión y la ingeniería de una década posterior.

Y si lo que se busca es una alternativa británica de músculo y refinamiento, el Daimler 250 V8 entra en escena como rival directo en tamaño y misión: una berlina compacta con aspiraciones de gran turismo.

El V8 de Daimler ofrece una personalidad distinta, más sedosa y con un empuje característico, mientras que el MK II responde con el prestigio del seis en línea XK y una reputación forjada tanto en carretera como en competición y servicio.

En el imaginario colectivo, es un duelo muy inglés: tradición frente a sofisticación mecánica.

En conjunto, el Jaguar MK II se define por la sensación de coche “bien asentado” que invita a viajar deprisa sin aspavientos, con una mecánica que respira grande y un equilibrio que, todavía hoy, explica por qué se le busca tanto para uso clásico como para colecciones exigentes.

Sus rivales ponen en valor sus virtudes: frente a la solemnidad del Rover, su viveza; frente al BMW posterior, su carisma clásico; frente al Daimler, su identidad Jaguar más pura.

Modelo Motor / Cilindrada Cilindros Potencia (CV)
Jaguar MK II 3.8 3.781 cc L6 220 CV
Rover P5 3.0 2.995 cc L6 134 CV
BMW 3.0S (E3) 2.986 cc L6 180 CV
Daimler 250 V8 2.548 cc V8 140 CV

Opiniones de usuarios

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Galería

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Autor
Enric Jané Studio
Proyecto
Catálogo de coches
20/02/2026
20/09/2026