Isuzu Impulse 160 CV: motor 1.587 cc y sensaciones

Con 160 CV, el Isuzu Impulse entrega una aceleración viva que se siente desde medio régimen, ideal para adelantar con seguridad. Su motor 1.587 cc de 4 cilindros combina suavidad y un sonido mecánico limpio, transmitiendo control en cada cambio de ritmo. En carreteras reviradas se percibe ligero y directo, y en autovía mantiene un crucero estable sin esfuerzo, invitando a conducir con confianza.

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Sobre la marca de coches Isuzu

Subirte a un Isuzu es sentir un empuje sereno y constante, con una dirección segura y un chasis que transmite confianza en ciudad, carretera y pistas. La marca destaca por su enfoque en la durabilidad, el rendimiento bajo carga y la eficiencia en el día a día. Si buscas un vehículo pensado para trabajar duro y responder lejos del asfalto, Isuzu ofrece una experiencia sólida y previsiva.

Versiones de Isuzu Impulse

RS (1990 )

Isuzu Impulse - RS - Imagen no disponible
Carrocería
-
Combustible
-
Transmisión
Manual
Tracción
Delantera
Posición motor
Delantero
Puertas
2
Plazas
4
Cilindrada
1.587 cc
Cilindros
4
Tipo motor
in-line
Válvulas/cilindro
-
Potencia (CV)
160 CV
Potencia (kW)
119 kW
Potencia (PS)
162 PS
Par
203 Nm
Peso
1200 kg
Longitud
4.220 mm
Anchura
1.700 mm
Altura
1.300 mm
Batalla
2.460 mm
Depósito
-
Velocidad máx.
-
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-

XS (1990 )

Isuzu Impulse - XS - Imagen no disponible
Carrocería
-
Combustible
-
Transmisión
Manual
Tracción
Delantera
Posición motor
Delantero
Puertas
2
Plazas
4
Cilindrada
1.586 cc
Cilindros
4
Tipo motor
in-line
Válvulas/cilindro
-
Potencia (CV)
130 CV
Potencia (kW)
97 kW
Potencia (PS)
132 PS
Par
138 Nm
Peso
1110 kg
Longitud
4.220 mm
Anchura
1.700 mm
Altura
1.300 mm
Batalla
2.460 mm
Depósito
-
Velocidad máx.
193 km/h
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-

Información sobre Isuzu Impulse

¿Qué es el Isuzu Impulse y por qué tiene tanta personalidad?

El Isuzu Impulse es un coupé compacto de finales de los 80 y principios de los 90, con una puesta a punto pensada para disfrutar en carreteras secundarias. Su diseño firmado por Giugiaro le da una silueta baja y limpia, y su enfoque es más “gran turismo ligero” que deportivo puro. Al volante se siente ágil y fácil de colocar, con reacciones progresivas.

¿Cómo se siente su motor en conducción real?

Según versiones, montó motores 1.6 atmosféricos y 1.6 turbo, con potencias que rondan desde unos 100 CV hasta cerca de 140 CV en el Turbo. En marcha, el atmosférico es suave y lineal, ideal para conducir fino y estirar marchas. El turbo aporta un empuje más lleno a medio régimen, con una respuesta que invita a enlazar curvas con más ritmo.

¿Qué tal es su chasis y comportamiento en curvas?

El Impulse destaca por un tarado equilibrado: suspensión que controla bien balanceos sin volverse seca, y un eje trasero que acompaña con nobleza. No es un coche de “golpe de volante”, sino de trazar con precisión y mantener velocidad. En carreteras reviradas transmite ligereza, y permite jugar con el gas para ajustar la trayectoria. La sensación general es de confianza.

¿Dirección, frenos y cambio: transmite deportividad?

La dirección tiende a ser directa para su época, con un tacto que mejora cuando el asfalto tiene carga y el coche apoya. El cambio manual suele ofrecer recorridos correctos, pensados para llevar el motor en su zona buena sin esfuerzo. En frenada, su peso contenido ayuda a parar con dignidad, aunque hoy conviene revisar latiguillos, discos y compuesto para recuperar mordiente.

¿Cómo es por dentro: postura, visibilidad y ergonomía?

La postura es baja y encajada, con un salpicadero orientado a la conducción y una sensación clara de coupé clásico. La visibilidad frontal es buena por el capó bajo; hacia atrás depende del diseño de la luneta y los pilares, más propios de un 2+2. En marcha, el habitáculo envuelve y hace que velocidades moderadas se sientan vivas, reforzando el placer de conducir.

¿Es un coche cómodo para usar a diario o para escapadas?

Como daily clásico, funciona si aceptas su enfoque: suspensión firme pero utilizable, aislamiento acústico de su época y un maletero correcto para un viaje de fin de semana. En autopista mantiene cruceros con solvencia, especialmente en versiones más potentes, pero donde más brilla es en carreteras de ritmo medio, donde el coche “respira” y parece más ligero de lo que dicen los números.

¿Qué consumos y costes de uso puedes esperar?

El consumo depende mucho del motor y del estado: un 1.6 atmosférico suele moverse en cifras razonables para un clásico, mientras que el turbo puede subir si se busca presión y aceleración. En sensaciones, eso se traduce en un coche que recompensa conducir fluido: a ritmo constante se vuelve eficiente y silencioso; si lo estiras, el carácter aparece y el gasto acompaña ese extra de empuje.

¿Qué averías y puntos críticos conviene revisar antes de comprar?

En un Impulse, lo clave es el mantenimiento y la corrosión en zonas típicas (bajos, pasos de rueda y puntos de drenaje). En el turbo, revisa estado del turbocompresor, manguitos y refrigeración. En cualquier versión, busca fugas, estado de juntas, y que el ralentí sea estable. En conducción, un coche sano debe acelerar limpio, frenar recto y no “flotar” en apoyos.

¿Cómo es el Isuzu Impulse Turbo: merece la pena frente al atmosférico?

El Turbo cambia el guion: a igualdad de tamaño, entrega más par y hace que las recuperaciones sean más contundentes, especialmente en segunda y tercera. La experiencia se siente más elástica y divertida al salir de curva, con esa patada suave pero clara a medio régimen. El atmosférico, en cambio, premia la precisión y el uso del cambio, ofreciendo una conducción más fina y progresiva.

¿Qué valor de clásico tiene y cómo está su mercado?

El Isuzu Impulse es un “raro interesante”: no es masivo, tiene diseño con firma reconocible y un enfoque dinámico auténtico. Eso lo hace atractivo para quien busca algo diferente sin irse a precios prohibitivos, aunque la disponibilidad de unidades y recambios puede marcar el coste real. Al volante, su valor está en la sensación de coupé ligero, más que en cifras absolutas de potencia.

¿Qué mantenimiento recomendado asegura buenas sensaciones al conducir?

Para que el Impulse se sienta preciso, prioriza: neumáticos modernos en medida equivalente, alineado fino, silentblocks y amortiguadores en buen estado, y frenos renovados. Un motor bien afinado (encendido, admisión y refrigeración) devuelve respuesta limpia y un sonido más redondo. En el turbo, aceite y tiempos de enfriamiento importan. Con eso, el coche vuelve a transmitir ligereza y control.

¿Para quién es el Isuzu Impulse hoy y qué alternativa moderna se le parece?

Es para quien quiere un coupé clásico utilizable, con estética marcada y una conducción que invita a trazar, no a presumir de potencia. Si disfrutas del volante ligero, del cambio manual y de sentir el coche “apoyar”, encaja. Alternativas modernas en espíritu serían coupés compactos de enfoque ligero, aunque hoy casi todo es más pesado; por eso el Impulse destaca por su tacto sencillo y directo.

Rivales de Isuzu Impulse

Isuzu Impulse es uno de esos coupés japoneses que nacieron cuando la industria se permitía experimentar con personalidad propia: compacto, de líneas tensas y enfoque claramente rutero.

A caballo entre la deportividad accesible y la vocación de gran turismo ligero, el Impulse jugó en una liga donde el diseño, el tacto del chasis y el “cómo se conduce” importaban tanto como la cifra de potencia.

Su rivalidad natural se dibuja con otros coupés de tracción delantera (y algunos de tracción trasera) de finales de los 80 y principios de los 90: coches que prometían sensaciones, fiabilidad y un punto de distinción sin caer en excesos. En ese tablero, el primer contrincante lógico es el Honda Prelude.

Más refinado en acabado y tacto de mandos, el Prelude representaba la interpretación más tecnológica del coupé japonés: motores vivos, equilibrio general y una ergonomía de escuela.

Frente a él, el Isuzu Impulse ofrecía una propuesta más rara y personal, con un carisma de “outsider” que hoy seduce al aficionado que busca algo menos obvio. El Toyota Celica fue, por volumen y posicionamiento, el rival más transversal.

Donde el Celica destacaba por una gama muy amplia y una imagen asentada, el Impulse respondía con exclusividad por mera presencia: menos visto, más de connaisseur, y con una conducción que podía sentirse más directa según versión y puesta a punto.

Es el duelo entre el icono popular y el coupé de culto. Si buscamos una alternativa de talante similar pero con otro enfoque dinámico, el Nissan 240SX (S13) aparece como antagonista por concepto: tracción trasera, reparto de masas y un lenguaje de conducción diferente.

No compite tanto por cifras puras como por filosofía: el Impulse apela a agilidad y facilidad; el 240SX a equilibrio y juego de apoyos con propulsión. Finalmente, el Mazda MX-6 encarna la opción de coupé cómodo y solvente, muy coherente en uso diario.

Frente a su pulcritud, el Isuzu Impulse contrasta por rareza, por identidad y por ese encanto de catálogo alternativo que hoy se valora tanto como la ficha técnica.
Modelo Cilindrada (cc) Potencia (CV) Arquitectura / Cilindros Alimentación Tracción
Isuzu Impulse (1ª gen, 2.0 Turbo) 1994 140 L4 Turbo Trasera
Honda Prelude (3ª gen, 2.0 Si) 1998 137 L4 Atmosférico Delantera
Toyota Celica (T160, 2.0 GT) 1998 128 L4 Atmosférico Delantera
Nissan 240SX (S13, 2.4) 2389 140 L4 Atmosférico Trasera
Mazda MX-6 (1ª gen, 2.2) 2184 110 L4 Atmosférico Delantera

Opiniones de usuarios

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Galería

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Autor
Enric Jané Studio
Proyecto
Catálogo de coches
20/02/2026
20/09/2026