Honda S800: 67 CV y 791 cc que invitan a estirar

Con 67 CV extraídos de 791 cc, el Honda S800 convierte la potencia en una sensación de ligereza inmediata. Su 4 cilindros responde con un sonido fino y una subida de vueltas que anima a estirar cada marcha, haciendo que cada aceleración se sienta más viva de lo que sugieren las cifras. Un clásico compacto que premia la conducción precisa y el ritmo constante en carretera.

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Sobre la marca de coches Honda

Explora Honda: tecnología, eficiencia y calidad pensadas para el día a día. Desde la ciudad al viaje largo, la marca combina una conducción suave con una respuesta precisa y silenciosa. Su enfoque en fiabilidad, seguridad e innovación se traduce en modelos equilibrados, fáciles de llevar y con buen rendimiento. Descubre claves de su gama, diferencias entre propuestas y qué esperar en carretera según tu estilo de conducción.

Versiones de Honda S800

Cabriolet (1967 )

Honda S800 - Cabriolet - Imagen no disponible
Carrocería
Cabrio
Combustible
Gasolina
Transmisión
-
Tracción
Trasera
Posición motor
Delantero
Puertas
2
Plazas
2
Cilindrada
791 cc
Cilindros
4
Tipo motor
in-line
Válvulas/cilindro
4
Potencia (CV)
67 CV
Potencia (kW)
50 kW
Potencia (PS)
68 PS
Par
66 Nm
Peso
710 kg
Longitud
3.350 mm
Anchura
1.410 mm
Altura
1.230 mm
Batalla
2.010 mm
Depósito
35 L
Velocidad máx.
151 km/h
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-

Información sobre Honda S800

¿Qué es el Honda S800 y por qué es un deportivo tan especial?

El Honda S800 (1966-1970) es un roadster/coupé ligero que destila ingeniería de moto aplicada al coche: motor pequeño, giro altísimo y tacto mecánico directo. Con alrededor de 70 CV y apenas unos 700 kg, no gana por fuerza bruta, sino por cómo estira hasta la zona alta del cuentarrevoluciones. Se conduce con precisión, con sonido metálico y respuesta inmediata al acelerador.

¿Qué motor lleva el Honda S800 y cómo se siente al conducir?

Monta un 4 cilindros 791 cm³, doble carburador y árbol de levas en cabeza, famoso por subir a regímenes muy altos (hasta entorno de 8.500 rpm según versión). Entrega cerca de 70 CV, pero lo relevante es el carácter: pide llevarlo alegre, enlazando marchas para mantenerlo en la zona buena. La sensación es de kart refinado: ligero, vivo y comunicativo.

¿Cuáles son sus prestaciones reales y qué transmiten en carretera?

Según configuración, ronda 160 km/h de velocidad punta y acelera de 0 a 100 km/h en el entorno de 13-14 s. Son cifras modestas hoy, pero la experiencia es intensa porque todo ocurre cerca del límite: el motor canta arriba, el coche pesa poco y cada km/h se siente. En carreteras reviradas, su agilidad y ritmo constante resultan más gratificantes que una cifra.

¿Cómo es el chasis, la dirección y el paso por curva del S800?

El S800 destaca por ligereza, vías compactas y una dirección que transmite el asfalto con claridad. En apoyo se siente neutro si entras fino, y muy sensible a cambios de carga, típico de un clásico liviano. No es un deportivo de “apuntar y listo”: te pide manos suaves y anticipación. Cuando lo haces bien, enlaza curvas con fluidez y mucha información.

¿Qué suspensión y frenos tiene, y qué sensaciones ofrece en frenada?

En muchas unidades combina suspensión independiente delante y un esquema trasero que evolucionó según mercado/serie, con un tacto vivo y algo “nervioso” si el firme está roto. Los frenos, propios de su época, requieren planificación: pedal más largo y menos mordiente que un moderno. A cambio, la conducción se vuelve más consciente, midiendo distancias, aprovechando el freno motor y trazando redondo.

¿Cómo es su cambio y qué aporta a la experiencia de conducción?

El S800 suele montar un cambio manual de 4 marchas (según año/mercado), con desarrollos pensados para exprimir el motor. El disfrute está en trabajar la palanca, mantener el propulsor alto de vueltas y dosificar gas con precisión. No es un coche de “par y listo”, sino de técnica: elegir la marcha correcta, salir fino de curva y dejar que el motor respire.

¿Qué consumo tiene el Honda S800 y qué autonomía se puede esperar?

Por cilindrada y peso, puede moverse en cifras relativamente contenidas para un clásico deportivo, frecuentemente en el entorno de 7-9 l/100 km si está bien afinado, aunque depende de carburación y uso. Eso sí, cuando lo llevas en su zona alta, bebe más. La autonomía se siente adecuada para rutas de fin de semana: paradas razonables y un ritmo que invita a saborear carreteras secundarias.

¿Cómo es el interior, la posición de conducción y la vida a bordo?

Dentro hay lo esencial: instrumentos claros, mandos sencillos y una postura baja que te coloca “dentro” del coche. La visibilidad es buena y el tamaño facilita moverse por ciudad, aunque el confort es el de un clásico: más ruido, más vibración y menos aislamiento. En marcha, esa crudeza suma autenticidad: escuchas el motor, notas el firme y cada acción tiene respuesta mecánica inmediata.

¿Roadster o Coupé: qué cambia y cuál conviene elegir?

El roadster te regala conducción a cielo abierto, con más sensación de velocidad y un vínculo directo con el sonido del motor. El coupé aporta algo más de rigidez percibida, menos turbulencia y un toque más “gran turismo” dentro de su ligereza. Si priorizas sensaciones puras en carreteras de buen firme, roadster. Si buscas uso más continuo y algo más de confort, coupé.

¿Qué puntos débiles y averías típicas conviene vigilar en un S800?

Como clásico japonés ligero, hay que revisar corrosión en bajos, pasos de rueda y zonas estructurales, además del estado de carburadores, encendido y refrigeración. La mecánica gira alto: mantenimiento y ajustes finos son clave para que no suene áspero ni pierda respuesta. También conviene vigilar transmisión, rodamientos y frenos. Un S800 bien puesto se siente fino; uno descuidado, tenso y ruidoso.

¿Qué mantenimiento necesita para conservar su tacto original?

Ajuste periódico de carburación, sincronización, encendido y revisión de holguras es lo que mantiene ese giro limpio y la respuesta viva. Cambios de aceite frecuentes, control de temperatura y un buen estado del sistema de alimentación evitan tirones arriba. En chasis, silentblocks, alineación y amortiguación determinan la precisión. Cuando está al día, el coche rueda ligero, sin flotación, y el motor estira con alegría.

¿Es un coche apto para usar hoy a diario o mejor para fines de semana?

Se puede usar, pero brilla más como coche de disfrute. En tráfico moderno, frenos y seguridad pasiva son limitados, y el confort es básico. En cambio, en rutas, concentra lo mejor: tamaño compacto, dirección comunicativa y un motor que te pide conducir con intención. Para diario, exige compromiso; para escapadas, se convierte en una máquina de sensaciones mecánicas y ritmo constante.

¿Qué valor de compra tiene y qué influye más en su precio?

El precio depende muchísimo de corrosión, originalidad y calidad de restauración: pintura, interiores, cromados y, sobre todo, mecánica afinada. Un S800 bonito pero mal ajustado pierde su magia; uno correcto, aunque no perfecto, transmite ligereza y precisión. También influyen carrocería (roadster/coupé), historial y disponibilidad de piezas. La mejor compra es la que arranca fácil, sube limpio de vueltas y frena recto.

¿Qué rivales tenía y qué lo diferencia frente a otros clásicos pequeños?

En su época se comparaba con pequeños deportivos británicos por formato y diversión, pero el Honda aportaba una ingeniería más “de precisión”: motor de alto régimen, tacto mecánico y fiabilidad potencial si está bien mantenido. Frente a rivales de más par, el S800 gana por finura y ganas de girar. Es un coche que premia la conducción técnica, no el músculo, y eso lo hace muy formativo.

¿Qué neumáticos, ajustes y mejoras discretas mejoran su conducción sin perder esencia?

Neumáticos de medida correcta y compuesto moderno transforman el agarre sin traicionar el carácter; también ayuda una buena alineación y amortiguación en estado óptimo. Mejoras discretas: latiguillos de freno, líquido moderno y ajuste fino de carburación/encendido para respuesta limpia. Evita sobredimensionar ruedas: resta agilidad y tacto. Bien puesto, el S800 se siente ligero, preciso y fluido, con un límite progresivo y comunicativo.

Rivales de Honda S800

El Honda S800 representa el momento en que Honda trasladó su ADN de la motocicleta —ligereza, precisión mecánica y vocación por girar alto— a un deportivo compacto de carretera.

Nacido a mediados de los años 60, este pequeño biplaza destacó por una ingeniería poco habitual en su clase: motores de baja cilindrada capaces de estirar el cuentavueltas con alegría, un enfoque de peso contenido y una puesta a punto pensada para disfrutar más de la trazada que de la cifra bruta.

En Europa y Japón se enfrentó a rivales con filosofías distintas: algunos priorizaban el par y la sencillez, otros apostaban por el refinamiento o por una tradición deportiva ya consolidada.

Su rivalidad natural se entiende por tamaño y misión.

Frente a los roadster británicos, el Honda S800 jugaba la carta tecnológica: menos cilindrada, más régimen y una respuesta viva que premia la conducción fina.

En esa comparación, el MG Midget 1275 ofrecía un planteamiento directo y ligero, con una mecánica más grande en centímetros cúbicos pero menos sofisticada en carácter; era el tipo de coche que invita a una conducción fluida, con una entrega más utilizable a bajo y medio régimen.

El Triumph Spitfire 1300, por su parte, aportaba mayor sensación de “coche grande” dentro del segmento, con una pisada más turística y un motor de cilindrada superior, ideal para quien buscaba una combinación de estilo clásico y facilidad en carretera.

También tuvo enfrente deportivos compactos con enfoque más de coupé o de gran serie.

El Alfa Romeo Giulia Spider 1300 añadía la tradición italiana: un motor con temperamento y una puesta a punto orientada al disfrute, aunque normalmente con un posicionamiento más ambicioso.

Y si se mira al universo japonés, el Datsun Fairlady 1600 (SR311) subía la apuesta en cilindrada y potencia, con un enfoque más muscular que empuja al Honda S800 a brillar por agilidad, tacto y eficiencia de concepto.

En conjunto, la rivalidad del Honda S800 no se decide solo por números: se decide por cómo entrega la potencia, por lo que transmite en el volante y por el tipo de carreteras para las que fue pensado.

Donde otros ganan por cilindrada, el S800 responde con finura mecánica y un espíritu de deportivo ligero que hoy se valora como una declaración de ingeniería.

Modelo Cilindrada (cc) Arquitectura Potencia (CV)
Honda S800 791 L4 70
MG Midget 1275 1275 L4 65
Triumph Spitfire 1300 1296 L4 75
Alfa Romeo Giulia Spider 1300 1290 L4 89
Datsun Fairlady 1600 (SR311) 1595 L4 96

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Galería

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Autor
Enric Jané Studio
Proyecto
Catálogo de coches
20/02/2026
20/09/2026