Honda CRX 158 CV: el 1.6 que pide carreteras
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Sobre la marca de coches Honda
Explora Honda: tecnología, eficiencia y calidad pensadas para el día a día. Desde la ciudad al viaje largo, la marca combina una conducción suave con una respuesta precisa y silenciosa. Su enfoque en fiabilidad, seguridad e innovación se traduce en modelos equilibrados, fáciles de llevar y con buen rendimiento. Descubre claves de su gama, diferencias entre propuestas y qué esperar en carretera según tu estilo de conducción.Versiones de Honda CRX
1.6 (1996 )
1.6L 4 cil 123 cv Manual Compacto (1998 )
1.6L 4 cil 125 cv Manual Compacto (1993 - 1994 )
1.6L 4 cil 131 cv Manual Compacto (1995 - 1996 )
1.7L 4 cil 125 cv Manual Compacto (1997 )
Si (1991 )
Información sobre Honda CRX
¿Qué es el Honda CRX y por qué sigue siendo un deportivo de culto?
El Honda CRX es un coupé compacto (1983–1991) pensado para disfrutar en carreteras reviradas: bajo, ligero y con una dirección rápida que transmite mucho asfalto. Con longitudes en torno a 3,7–3,8 m y pesos habituales cerca de 850–1.000 kg según versión, su secreto fue la relación peso/potencia. No corre “a lo bruto”: fluye, enlaza curvas y premia la precisión.¿Cómo se siente al volante: dirección, chasis y agilidad?
Su batalla corta y su centro de gravedad bajo hacen que el CRX cambie de apoyo con inmediatez. La dirección se siente directa y comunicativa, con un tren delantero que “muerde” al entrar en curva si llevas el peso bien colocado. El chasis admite conducción fina: levantar ligeramente el acelerador ayuda a redondear la trayectoria. Es un coche que invita a conducir con técnica, no con fuerza.¿Qué motores montó el Honda CRX y qué carácter tiene cada uno?
Hubo versiones atmosféricas 1.3–1.6, con potencias típicas entre 76 y 150 CV según mercado y generación. Los 1.5 y 1.6 combinan alegría arriba con respuesta progresiva; a medio régimen empujan con suavidad, y al estirar hasta la zona alta cambian de tono y piden más. Su tacto es mecánico y ligero: aceleras, notas el coche “despertar” y ganar brío con naturalidad.¿Qué es el CRX SiR y qué aporta el VTEC en la conducción?
En la segunda generación, el CRX SiR (Japón) montó el 1.6 DOHC VTEC (B16A) con alrededor de 160 CV según especificación. En conducción se traduce en dos coches en uno: abajo es utilizable y limpio, pero al entrar el VTEC sube el pulso, el sonido se afila y el motor estira con rabia controlada hasta el corte. Ideal para enlazar marchas en puerto.¿Qué consumo realista puedes esperar en un Honda CRX clásico?
Por su bajo peso y motores atmosféricos, en uso tranquilo puede moverse en cifras contenidas para su época: aproximadamente 6–8 l/100 km en versiones moderadas, y 8–10 l/100 km si conduces alegre o en variantes más potentes. La experiencia es de “ligereza”: a velocidad constante rueda fácil, y en carretera secundaria el gasto depende más de cuánto busques la zona alta del cuentavueltas.¿Qué tal frena y cómo se comporta en conducción rápida?
Según versión, podía montar discos delanteros y, en acabados superiores, discos traseros. Lo importante es la sensación: al frenar fuerte, el coche se asienta rápido por su masa contenida, y permite modular con precisión. En apoyo rápido, si entras pasado, el tren delantero tiende a abrir (subviraje) como buen tracción delantera, pero con gas y transferencias puedes mantenerlo redondo y fluido.¿Es un coche cómodo para uso diario o es más bien pasional?
Es utilizable, pero se nota que prioriza sensaciones. La postura es baja, el habitáculo es compacto y la insonorización es propia de un coche ochentero/noventero: a 120 km/h oyes rodadura y motor. A cambio, en ciudad es fácil de colocar por tamaño y visibilidad, y en carretera te regala una conexión directa con el volante, el cambio y el asfalto que hoy cuesta encontrar.¿Cuánto maletero tiene y qué practicidad ofrece el CRX?
Aunque es un coupé pequeño, su portón trasero lo hace sorprendentemente práctico para escapadas. La capacidad varía por generación y mercado, pero suele ser más aprovechable que en otros deportivos compactos de la época. En uso real, cabe equipaje de fin de semana sin drama. La experiencia es de “coche pequeño por fuera, útil por dentro”: bajas la bandeja, abates si procede y ganas versatilidad.¿Qué fallos típicos y puntos débiles hay que revisar antes de comprar?
En un CRX la clave es el estado del chasis: óxidos en pasos de rueda, bajos y puntos de anclaje, además de golpes mal reparados. Mecánicamente, revisa fugas, consumo de aceite, estado de distribución (correa en muchos motores), y sincronizados del cambio si rasca al reducir. También importan silentblocks y amortiguadores: cuando están cansados, se pierde ese tacto afilado que lo define.¿Qué mantenimiento básico asegura fiabilidad y buenas sensaciones?
Aceite de calidad y cambios frecuentes, refrigerante en buen estado y revisión de manguitos mantienen la temperatura controlada, vital en motores que invitan a estirar. Sustituir bujías, filtros y ajustar encendido (según versión) devuelve respuesta. En chasis, renovar silentblocks, rótulas y amortiguadores recupera precisión. Es un coche que “habla” cuando está bien: vuelve el apoyo limpio, el volante se aligera y el cambio entra con clic.¿Qué modificaciones tienen sentido sin estropear el carácter del CRX?
Lo más efectivo es mantenerlo ligero y equilibrado: neumáticos de calidad en medida coherente, buenos amortiguadores y alineación fina (algo más de caída delante) transforman el paso por curva. Frenos con pastillas mejores y latiguillos metálicos aportan pedal firme. En motor, una admisión y escape moderados pueden dar más respuesta, pero el encanto está en la progresividad; evitar excesos conserva la finura original.¿Cómo está el mercado del Honda CRX clásico y qué versiones son más buscadas?
La demanda se concentra en unidades originales, sin óxido y con historial, porque muchos CRX han sido modificados. Las versiones 1.6 deportivas (Si/VT en Europa y SiR VTEC en Japón) suelen ser las más cotizadas, por rendimiento y aura. En compra, un coche sano vale más que “muchos extras”: al conducirlo, un CRX bien conservado se siente tenso, alineado y con respuesta inmediata.¿Qué alternativas comparables existen si buscas sensaciones similares?
Si te atrae su fórmula de ligereza y motor atmosférico, mira también Honda Civic EF/EG, Mazda MX‑5 NA (propulsión, otra filosofía), Toyota Corolla GTi/AE92 y Peugeot 205 GTI (enfoque europeo). Ninguno es idéntico: el CRX destaca por su tacto japonés de precisión, la facilidad para mantener ritmo en curva y un motor que pide estirar con alegría, sin necesidad de grandes cifras de potencia.Rivales de Honda CRX
El Honda CRX es uno de esos coupés compactos que ayudaron a definir una era: ligero, bajo, con una posición de conducción muy integrada y una filosofía claramente orientada a aprovechar cada caballo mediante eficiencia mecánica y agilidad.
Su rivalidad natural no se entiende solo por potencia, sino por concepto: coches pequeños, de dos puertas, con ambición deportiva y un peso contenido, pensados para carreteras reviradas y para conductores que valoran la precisión por encima del exceso.
En su contexto histórico, el Honda CRX se enfrentó a propuestas europeas que jugaban fuerte en el equilibrio chasis-motor y en el carisma de marca.
El Volkswagen Scirocco era el contrincante más lógico por enfoque: tracción delantera, formato coupé y una oferta mecánica variada, con versiones de buen pulso para quien buscaba un GT compacto con aplomo alemán.
Más radical en sensaciones, el Peugeot 205 GTI no era exactamente un coupé, pero sí un rival directo por aspiración: ligereza, respuesta viva y una escuela de chasis que marcó tendencia en Europa, elevando el listón dinámico de los compactos deportivos.
Desde Japón, el Toyota MR2 aportaba un matiz diferente: motor central y un tacto más cercano a un deportivo puro, con reacciones más sensibles a la técnica del conductor.
No competía en practicidad, pero sí en la conversación emocional: ¿delantera ligera y eficaz o arquitectura deportiva y exigente? El Honda CRX supo mantenerse en ese duelo con un argumento muy sólido: un conjunto compacto que favorece la rapidez de reacciones, motores de giro alegre (especialmente en las variantes más prestacionales) y una reputación de fiabilidad que hoy sostiene su valor como clásico utilizable.
Como ocurre con muchos iconos, hablar del Honda CRX implica matizar por generación y versión.
Aun así, su rivalidad se dibuja con claridad: frente a la solidez del Volkswagen Scirocco, el CRX opone ligereza y un tacto más directo; frente al nervio del Peugeot 205 GTI, responde con una conducción más “limpia” y un motor que invita a estirar; y frente al equilibrio delicado del Toyota MR2, ofrece accesibilidad y una forma de ir rápido que se apoya en la precisión más que en la intimidación.
| Modelo | Cilindrada (cc) | Potencia (CV) | Arquitectura / Motor | Tracción |
| Honda CRX (1.6 i-VT/VTi, ref. 2ª gen) |
1.590 | 150 | L4 atmosférico | Delantera |
| Volkswagen Scirocco (GTX 16V, ref. 2ª gen) |
1.781 | 139 | L4 atmosférico | Delantera |
| Peugeot 205 GTI (1.9, ref.) | 1.905 | 130 | L4 atmosférico | Delantera |
| Toyota MR2 (1.6 16V, AW11 ref.) | 1.587 | 124 | L4 atmosférico (motor central) | Trasera |
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