AMC AMX con 340 CV: músculo V8 en estado puro
Con 340 CV, el AMC AMX convierte cada aceleración en un empuje continuo que te pega al asiento y pide cambios cortos. Su V8 de 8 cilindros y 6384 cc entrega par con facilidad, llenando el habitáculo con un tono grave y metálico que acompaña la conducción. En carretera abierta se siente sólido y directo: un clásico pensado para disfrutar del gas, el peso y la inercia con respeto.
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Sobre la marca de coches AMC
Hablar de AMC es volver a una época en la que la conducción tenía un tacto más directo: dirección comunicativa, chasis sincero y una puesta a punto pensada para viajar sin prisas, pero con personalidad. La marca American Motors Corporation dejó huella con propuestas prácticas y atrevidas, capaces de diferenciarse en un mercado dominado por gigantes. Repasamos su origen, sus modelos más recordados y su legado.Versiones de AMC AMX
6.4L 8 cil 315 cv Automática (1968 - 1968 )
Carrocería
-
Combustible
-
Transmisión
Automática
Tracción
Trasera
Posición motor
Delantero
Puertas
2
Plazas
2
Cilindrada
6.386 cc
Cilindros
8
Tipo motor
V
Válvulas/cilindro
-
Potencia (CV)
315 CV
Potencia (kW)
235 kW
Potencia (PS)
319 PS
Par
576 Nm
Peso
1377 kg
Longitud
4.510 mm
Anchura
1.830 mm
Altura
1.320 mm
Batalla
2.470 mm
Depósito
-
Velocidad máx.
230 km/h
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-
6.4L 8 cil 340 cv (1969 - 1969 )
Carrocería
-
Combustible
-
Transmisión
-
Tracción
Trasera
Posición motor
Delantero
Puertas
2
Plazas
2
Cilindrada
6.384 cc
Cilindros
8
Tipo motor
V
Válvulas/cilindro
-
Potencia (CV)
340 CV
Potencia (kW)
254 kW
Potencia (PS)
345 PS
Par
583 Nm
Peso
1402 kg
Longitud
4.470 mm
Anchura
1.910 mm
Altura
1.110 mm
Batalla
2.680 mm
Depósito
-
Velocidad máx.
-
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-
Información sobre AMC AMX
¿Qué es el AMC AMX y por qué sigue siendo tan deseado?
El AMC AMX (1968-1970) es un “muscle car” biplaza de batalla corta (97”) que combina tamaño compacto con presencia agresiva. Con V8 343 y 390, ofrece empuje inmediato y un sonido grave muy mecánico. En carretera se siente directo, con reacciones vivas; no busca refinamiento, sino conexión. Su rareza y su concepto de dos plazas lo hacen especialmente coleccionable hoy.¿Cómo se siente al volante: es más muscle car o más deportivo?
Se conduce como un muscle car con ambición deportiva. Su distancia entre ejes corta aporta agilidad y cambios de apoyo rápidos, aunque exige manos finas si aceleras fuerte en plena curva. El V8 entrega par desde abajo: sales catapultado sin necesidad de estirar marchas. La dirección y el chasis se sienten “de época”, con feedback crudo y un tacto físico, muy analógico.¿Qué motores llevaba el AMC AMX y qué carácter tiene cada uno?
El 343 V8 (5.6) es más equilibrado: empuja con alegría, gira más suelto y permite disfrutar sin tanto trabajo de tracción. El 390 V8 (6.4) es el “martillo”: par abundante, respuesta contundente y una sensación de aceleración más densa, como si el coche se encogiera al pisar. Hubo opciones de alto rendimiento, incluida la legendaria preparación de 390 “Go Pack”.¿Qué prestaciones ofrece en el uso real, más allá de las cifras?
En conducción real, el AMX destaca por su contundencia a medio régimen: adelantamientos breves, incorporaciones con autoridad y esa sensación de “empuje continuo” típica de los V8 grandes. Con el 390, la aceleración se vive como una ola de par que no se corta. No es un coche para ir “fino” de cronómetro; es para sentir cómo el motor manda.¿Cómo es su chasis y qué esperar en curvas y frenada?
El chasis prioriza tracción y estabilidad lineal, con un eje trasero rígido que transmite el asfalto con claridad. En curvas enlazadas puede sentirse nervioso por su batalla corta, y el peso delantero del V8 invita a entrar con respeto y salir aprovechando el par. Los frenos dependen mucho del estado y de si equipa discos delanteros; bien ajustado, frena con dignidad, pero sin margen moderno.¿Automático o manual: cuál encaja mejor con el AMX?
El manual te da más implicación: cada cambio refuerza la sensación mecánica y te permite dosificar el par en salida de curva. El automático, común en la época, encaja con su personalidad de “crucero musculoso”: acelera con suavidad y deja que el V8 haga el trabajo. Si buscas conducción emocional y control, manual; si quieres disfrutar del empuje sin esfuerzo, automático.¿Qué diseño e interior ofrece y qué se siente dentro?
Por fuera es compacto y musculoso, con proporciones tensas y una zaga corta que sugiere fuerza contenida. Dentro, el ambiente es íntimo: dos plazas, postura baja y un salpicadero enfocado al conductor. La visibilidad y la sensación de coche “encajado” refuerzan el vínculo con la carretera. Materiales y ajustes son de su tiempo; lo que gana es en atmósfera: gasolina, metal y propósito.¿Qué versiones y años son los más interesantes para coleccionista?
Los AMX 1968 suelen atraer por pureza de concepto y detalles tempranos; 1969-1970 aportan evoluciones y disponibilidad. Los V8 390 con paquetes de rendimiento y configuración original son los más buscados por carácter y demanda. Ediciones especiales y combinaciones raras elevan valor, pero lo clave es correspondencia de números, historial y estado estructural. Un coche honesto y bien documentado vale más que uno “perfecto” sin trazabilidad.¿En qué debes fijarte al comprar un AMC AMX clásico?
Revisa óxidos en bajos, torretas, pasos de rueda y zonas críticas del monocasco; la corrosión cambia por completo la experiencia de conducción. Comprueba holguras de dirección, estado de suspensión, frenos y diferencial: un AMX bien puesto a punto se siente tenso y preciso para su edad. Verifica coincidencia de motor/caja, carburación, temperatura en marcha y calidad del cableado. La prueba dinámica debe transmitir empuje limpio y frenada recta.¿Qué mantenimiento y mejoras discretas tienen más sentido hoy?
Mantenimiento preventivo manda: refrigeración (radiador, bomba, termostato), encendido, manguitos y frenos en perfecto estado para que el V8 empuje sin fatiga. Neumáticos con compuesto moderno y amortiguadores de calidad transforman estabilidad sin traicionar el carácter. Latiguillos, pastillas y, si procede, mejora de discos elevan seguridad. Mantén la geometría y silentblocks sanos: el coche se vuelve más sólido y comunicativo, sin perder su esencia clásica.¿Cómo se vive el AMC AMX en carretera: ¿crucero o arma de fin de semana?
Es más “arma emocional” que gran rutero refinado. A velocidad constante puede ser agradable, pero lo que realmente engancha es el tramo corto: arrancar, escuchar el V8 asentarse, y sentir cómo el coche responde con inmediatez. En carreteras secundarias, su tamaño compacto te permite colocarlo con facilidad, siempre con respeto al eje trasero y al par. Es un coche que pide conducción consciente, no piloto automático.Opiniones de usuarios
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