Alvis TD: 116 CV y 6 cilindros 2991 cc
Con 116 CV, el Alvis TD entrega una respuesta suave que se siente como un empuje constante, sin prisas, ideal para enlazar curvas con confianza. Su 6 cilindros de 2991 cc aporta un giro redondo y un sonido lleno, más de fondo que de estridencia. En carretera, esa cilindrada se traduce en un ritmo sostenido y un confort de marcha que invita a conducir con calma y precisión.
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Sobre la marca de coches Alvis
Ponerse al volante de un Alvis es viajar a la era dorada del automovilismo británico: dirección comunicativa, ritmo sereno y una sensación de calidad hecha a mano. La marca destacó por su ingeniería refinada, carrocerías de gran porte y un enfoque claro en el confort y la clase. Repasamos su historia, sus modelos más representativos y el legado que mantiene vivo su nombre.Versiones de Alvis TD
21 (1958 - 1959 )
Carrocería
-
Combustible
Gasolina
Transmisión
Manual
Tracción
Trasera
Posición motor
Delantero
Puertas
2
Plazas
5
Cilindrada
2.991 cc
Cilindros
6
Tipo motor
in-line
Válvulas/cilindro
2
Potencia (CV)
116 CV
Potencia (kW)
87 kW
Potencia (PS)
118 PS
Par
221 Nm
Peso
1425 kg
Longitud
4.800 mm
Anchura
1.670 mm
Altura
1.530 mm
Batalla
2.840 mm
Depósito
64 L
Velocidad máx.
169 km/h
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-
Información sobre Alvis TD
¿Qué es el Alvis TD y qué lugar ocupa en la historia de la marca?
El Alvis TD fue un turismo británico de preguerra (años 30) pensado para combinar refinamiento y ritmo sostenido en carretera. En la gama Alvis se situaba como opción “gran turismo” asequible frente a carrocerías más exclusivas, con un enfoque muy de ingeniería. Al volante transmite esa sensación de máquina bien ajustada: dirección comunicativa, mandos mecánicos y un rodar sólido, de coche hecho para durar.¿Cómo se siente el motor del Alvis TD en conducción real?
En los Alvis de esta época, el protagonista suele ser un motor de 4 cilindros de alrededor de 1,5 litros (según versión y carrocería), diseñado para entregar par utilizable más que cifras llamativas. En marcha se percibe lleno a medio régimen, con una respuesta progresiva y un sonido contenido, metálico y “limpio”. No invita a estirar, sino a llevarlo con cadencia, enlazando curvas con suavidad y paciencia.¿Qué tal es la caja de cambios y el ritmo de crucero del Alvis TD?
La transmisión es de tacto clásico: recorridos largos, engranajes perceptibles y necesidad de sincronizar bien el pie y la mano. En buen estado, permite sostener un crucero digno para su época, con la satisfacción de “trabajar” la conducción. El TD se disfruta manteniendo una marcha alta y dejando que el par empuje, más que jugando continuamente con el cambio. Es un coche que premia la anticipación.¿Cómo es la dirección, el chasis y el paso por curva en un Alvis TD?
El TD se siente estable y serio, con un chasis que prioriza aplomo frente a agilidad moderna. La dirección suele ser pesada a baja velocidad, pero a ritmo de carretera gana sentido: notas el firme y el peso trasladándose con naturalidad. En curva no pide brusquedad; pide trazar redondo, entrar con el coche asentado y salir con gas progresivo. Transmite confianza cuando se conduce “a su tempo”.¿Qué frenos y suspensión ofrece y qué sensaciones deja?
Como clásico de preguerra, el frenado exige previsión: más recorrido de pedal y menos mordiente inmediata que en un coche actual, pero con tacto dosificable. La suspensión filtra de manera seca y honesta; no aísla, informa. En carreteras bacheadas sientes el trabajo del tren delantero y el movimiento de la carrocería, pero con un punto de solidez. Conduce mejor cuanto más fina sea tu conducción.¿Cómo es el interior y la posición de conducción del Alvis TD?
La experiencia es eminentemente artesanal: salpicadero con instrumentación analógica, mandos grandes y materiales que envejecen con dignidad. La postura suele ser alta, con volante grande y pedales cercanos, lo que define una conducción de brazos y muñecas, muy física pero gratificante. A baja velocidad se percibe más “camión ligero”, pero en carretera se vuelve natural. Es un habitáculo para ir concentrado y disfrutar del trayecto.¿Qué consumos y autonomía cabe esperar en el Alvis TD?
En un Alvis TD bien afinado, el consumo depende más del reglaje y del estilo que de la cifra teórica. Hablamos de un clásico donde 10–14 l/100 km puede ser una referencia realista, variando por carburación, desarrollo y peso de la carrocería. La autonomía está condicionada por depósitos moderados de la época, por lo que el viaje se planifica. La sensación es de conducción “consciente”, cuidando el ritmo y el motor.¿Qué fiabilidad tiene y qué mantenimiento pide un Alvis TD?
Son coches robustos si se respetan: refrigeración, encendido, lubricación y ajuste de carburación marcan la diferencia. El mantenimiento es más frecuente que en un moderno: engrases, revisión de holguras, frenos y sistema eléctrico. A cambio, la mecánica es accesible y agradecida. En conducción se nota cuando está fino: arranca con decisión, sube de vueltas sin toses y mantiene temperatura estable. Un TD cuidado se siente “redondo”.¿Qué puntos críticos conviene revisar antes de comprar un Alvis TD?
Lo clave es chasis y corrosión, estado de la madera/estructura si la carrocería la incorpora, alineación de paneles y calidad de restauraciones previas. Revisa compresión, temperatura en marcha, fugas, y especialmente frenos y cableado. Valora disponibilidad de piezas y documentación. En prueba dinámica, un TD sano debe ir recto, sin vibraciones excesivas y con cambios previsibles. Si obliga a pelearlo, probablemente necesita inversión.¿Qué versiones y carrocerías existen y cómo cambian la experiencia?
En los años 30 era común encontrar distintas carrocerías (saloon, tourer, etc.) sobre la misma base, lo que cambia peso, aerodinámica y sensación. Una versión abierta transmite más sonido y velocidad percibida; la cerrada ofrece más calma y mejor conversación a bordo. También varía el tarado y el aplomo. Por eso, en un TD la experiencia no depende solo del motor: la carrocería define el carácter, del paseo distinguido al viaje con ritmo.¿Para quién tiene sentido hoy un Alvis TD y qué uso real permite?
Tiene sentido para quien busca conducción analógica, eventos de clásicos, rutas tranquilas y la satisfacción de entender la máquina. No es un coche para prisas ni para tráfico diario, pero sí para carreteras secundarias donde el ritmo es fluido. Su mejor escenario es el viaje planificado: parar, revisar, disfrutar. Te obliga a conducir con técnica y respeto, y a cambio ofrece sensaciones puras: mecánica, tacto y presencia histórica.¿Qué valor de mercado y qué factores afectan al precio del Alvis TD?
El valor depende muchísimo de la autenticidad, la calidad de restauración, la carrocería y el historial. En clásicos de esta era, una unidad “matching numbers”, bien documentada y con restauración fotográfica suele cotizar claramente por encima de una reconstrucción sin trazabilidad. También influye la rareza del coachbuilder, el estado del interior y la facilidad para pasar inspecciones. En carretera, un coche bien resuelto se nota: silencios mecánicos, frenos lineales y temperatura estable.Opiniones de usuarios
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