Allard K1: 85 CV, V8 3622 cc y sabor clásico
Con 85 CV, el Allard K1 no busca cifras, busca sensaciones: una entrega progresiva que invita a conducir con calma y precisión. Sus 8 cilindros aportan un pulso constante y un sonido grave que acompaña cada cambio de ritmo. Los 3.622 cc se traducen en empuje a bajas vueltas y una respuesta llena, ideal para paseos largos donde el paisaje y el volante marcan el tempo.
¿Tuviste uno?
¿Tuviste un Allard K1? Comparte una foto y cuéntanos qué significó para ti. Tu experiencia puede ayudar a otros y mantener viva la historia de este modelo.
Sobre la marca de coches Allard
Allard es una firma británica ligada a la era dorada del deportivo artesanal, donde el chasis, el motor y el conductor formaban un conjunto directo. Al volante, la experiencia se siente mecánica y cercana: dirección comunicativa, reacciones vivas y un sonido que acompaña cada cambio de ritmo. Repasamos su historia, los modelos más representativos y el legado que dejó en la cultura del rendimiento clásico.Versiones de Allard K1
3.6L 8 cil 85 cv Manual (1946 - 1951 )
Carrocería
-
Combustible
Gasolina
Transmisión
Manual
Tracción
Trasera
Posición motor
Delantero
Puertas
2
Plazas
2
Cilindrada
3.622 cc
Cilindros
8
Tipo motor
in-line
Válvulas/cilindro
2
Potencia (CV)
85 CV
Potencia (kW)
63 kW
Potencia (PS)
86 PS
Par
203 Nm
Peso
1067 kg
Longitud
4.270 mm
Anchura
1.810 mm
Altura
1.520 mm
Batalla
2.700 mm
Depósito
113 L
Velocidad máx.
-
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-
Información sobre Allard K1
¿Qué es el Allard K1 y qué lo hace especial?
El Allard K1 es un roadster británico de producción limitada (principios de los 90) que mezcla carrocería ligera y un planteamiento muy “old school”: motor V8 delante, propulsión trasera y pocas concesiones al confort. Más que cifras, transmite una conducción mecánica y directa: vas sentado muy bajo, con el morro largo delante y el sonido del V8 marcando el ritmo en cada aceleración.¿Qué motor lleva el Allard K1 y cómo se siente al volante?
La mayoría de Allard K1 montan un V8 de origen estadounidense, habitualmente Chevrolet small-block (5.7 litros) con alimentación por inyección o carburación según unidad. En conducción se percibe por su empuje desde pocas vueltas: no pide estirar, pide dosificar gas. Es un coche que acelera con contundencia y te habla por vibración, temperatura y sonido, como un clásico moderno.¿Qué potencia y prestaciones puedo esperar del Allard K1?
Según configuración, los K1 suelen moverse aproximadamente entre 300 y 450 CV, con relaciones de cambio pensadas para aprovechar el par. Más que el 0-100, lo que impresiona es la respuesta a media velocidad: en adelantamientos o saliendo de una curva lenta, el V8 empuja con una progresión amplia y continua. El peso contenido potencia esa sensación de inmediatez.¿Cómo es el chasis y el comportamiento dinámico del Allard K1?
Su enfoque prioriza ligereza y rigidez con una puesta a punto firme. El tren delantero se siente vivo y la trasera exige respeto: con tanta entrega de par, el control del acelerador es parte del pilotaje. En carreteras reviradas premia manos finas y trazadas limpias; en apoyos largos transmite mucha información. No es un coche “filtrado”, es un coche “honesto”.¿Qué caja de cambios equipa y qué tacto ofrece?
Es habitual encontrar cambios manuales de 5 o 6 velocidades (según preparación), con recorridos mecánicos y tacto contundente. El K1 no busca suavidad de berlina: busca conexión. El embrague puede ser más duro que en un deportivo moderno, y eso refuerza la sensación de estar “trabajando” la conducción. En ruta, el cambio se convierte en parte del carácter del coche.¿Cómo es la experiencia de conducción en ciudad y en carretera?
En ciudad, su visibilidad, anchura y la entrega del V8 piden paciencia; el calor y la rumorosidad forman parte del paquete. En carretera abierta cambia el guion: dirección, motor y chasis se alinean para una experiencia intensa y muy física. A ritmo legal ya se siente rápido por cómo transmite el viento y el sonido; a ritmo alto exige concentración y técnica.¿Qué consumo tiene el Allard K1 en uso real?
Depende del motor y ajuste, pero en un V8 5.7 lo razonable es pensar en cifras de 12 a 18 l/100 km, pudiendo subir si se conduce con alegría. El consumo se “siente” más que se mira: cada aceleración tiene una respuesta llena, y esa plenitud implica gasolina. En ruta constante puede moderarse, pero no es un coche para obsesionarse con el ahorro.¿Qué fiabilidad y mantenimiento requiere?
La base V8 americana suele ser robusta y relativamente sencilla, pero el coche es artesanal: hay que vigilar ajustes, refrigeración, manguitos, instalación eléctrica y corrosión si ha dormido mal. El mantenimiento se vive como el de un deportivo clásico: revisiones frecuentes, atención a frenos y fluidos, y comprobar holguras de suspensión. Un K1 bien mantenido es fiable, uno descuidado puede encadenar pequeñas averías.¿Hay problemas típicos o puntos a revisar antes de comprar?
Conviene revisar temperatura en tráfico (radiador y ventiladores), fugas de aceite, estado del cableado, frenos y alineado. También el estado de la fibra/carrocería, el ajuste de puertas y la calidad de acabados interiores, porque varía por unidad. Importante confirmar homologación, documentación y modificaciones del motor. En prueba dinámica, busca un ralentí estable y una entrega limpia sin tirones.¿Cómo es el interior, el confort y el equipamiento?
El interior es funcional y orientado al conductor: postura baja, pedales a veces desplazados y una sensación de cockpit abierto. El confort es el justo: suspensión firme, aislamiento limitado y equipamiento sencillo. A cambio, el coche ofrece una conexión rara hoy: escuchas el motor, notas la carretera y percibes cada cambio de carga. Para viajes largos, el cansancio llega antes, pero la experiencia compensa si buscas sensaciones.¿Qué valor tiene en el mercado y cómo evoluciona su cotización?
El Allard K1 es un coche de nicho: su valor depende mucho del estado, la calidad de la preparación y la documentación. Por rareza y carácter, tiende a sostener precios entre entusiastas, especialmente unidades cuidadas y con historial claro. No es un “commodity”; es una compra emocional. Un ejemplar bien presentado, con mantenimiento documentado, suele tener mejor salida que uno barato con dudas.¿Para quién es el Allard K1 y qué alternativas considerar?
Es para quien quiere un roadster radical, con V8 grande, tacto analógico y conducción exigente. Si buscas precisión moderna y ayudas, mira alternativas como TVR Chimaera/Griffith, AC Cobra réplica de calidad, o incluso un Caterham V8 (más extremo). El K1 encaja cuando priorizas par, presencia y crudeza mecánica. Es un coche que se conduce con las manos y también con el oído.Resumen: ¿merece la pena el Allard K1 hoy?
Merece la pena si quieres un deportivo raro, visceral y con mantenimiento asumible desde la lógica de un clásico artesanal. Sus datos importan, pero lo que compras es el “cómo”: empuje gordo a medio régimen, dirección comunicativa y una trasera que te obliga a ser preciso. No es cómodo ni discreto, pero sí auténtico. La clave es elegir una unidad buena, probada y con historial.Opiniones de usuarios
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