Allard GT: 210 CV y 6 cilindros

Con 210 CV, el Allard GT entrega una aceleración firme que se siente inmediata al apoyar el pie derecho. Su motor de 6 cilindros y 3.442 cc combina elasticidad para salir con decisión desde baja velocidad y una respuesta progresiva que invita a estirar marchas. El sonido grave del seis en línea añade carácter, mientras el empuje constante hace que los adelantamientos resulten más naturales y seguros.

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¿Tuviste un Allard GT? Comparte una foto y cuéntanos qué significó para ti. Tu experiencia puede ayudar a otros y mantener viva la historia de este modelo.

Sobre la marca de coches Allard

Allard es una firma británica ligada a la era dorada del deportivo artesanal, donde el chasis, el motor y el conductor formaban un conjunto directo. Al volante, la experiencia se siente mecánica y cercana: dirección comunicativa, reacciones vivas y un sonido que acompaña cada cambio de ritmo. Repasamos su historia, los modelos más representativos y el legado que dejó en la cultura del rendimiento clásico.

Versiones de Allard GT

3.4L 6 cil 210 cv Manual (1957 - 1957 )

Carrocería
-
Combustible
-
Transmisión
Manual
Tracción
Trasera
Posición motor
Delantero
Puertas
2
Plazas
2
Cilindrada
3.442 cc
Cilindros
6
Tipo motor
in-line
Válvulas/cilindro
-
Potencia (CV)
210 CV
Potencia (kW)
157 kW
Potencia (PS)
213 PS
Par
289 Nm
Peso
1140 kg
Longitud
4.120 mm
Anchura
1.610 mm
Altura
1.380 mm
Batalla
2.440 mm
Depósito
90 L
Velocidad máx.
193 km/h
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-

Información sobre Allard GT

¿Qué es el Allard GT y qué lo hace especial?

El Allard GT es un gran turismo británico de posguerra (finales de los 40 y 50) creado por Allard Motor Company, famosa por mezclar chasis ligeros con grandes motores. En marcha se siente mecánico y directo: capó largo, posición de conducción baja y un empuje contundente a medio régimen. Es un coche que invita a trazar con manos firmes, escuchando transmisión y escape como parte del viaje.

¿Cómo es su diseño exterior y qué transmite al conducirlo?

Sus proporciones clásicas de GT —morro largo, habitáculo retrasado y zaga recogida— priorizan presencia y estabilidad. La carrocería, normalmente de líneas redondeadas y funcionales, no busca filigranas sino eficiencia aerodinámica básica para la época. Desde el volante, la vista del capó domina y refuerza la sensación de estar “encajado” en una máquina. A velocidad sostenida, transmite aplomo y una cierta rudeza elegante.

¿Qué motores suele montar un Allard GT y cómo se sienten?

Allard es conocido por emplear motores grandes de origen americano (V8), además de configuraciones británicas según versión y disponibilidad. Esa filosofía se traduce en aceleraciones basadas en par: sales de una curva en una marcha más larga y el coche empuja sin exigir revoluciones. El sonido es grave y presente, con respuesta inmediata al gas. La conducción se vive más por músculo que por finura moderna.

¿Qué rendimiento ofrece y cómo se traduce en la experiencia real?

En un Allard GT, el rendimiento no se mide solo en cifras, sino en sensaciones: cada aceleración se percibe física, con el coche “levantando” el morro al abrir gas. El conjunto suele ser relativamente ligero para su cilindrada, lo que mejora la relación peso/potencia y la sensación de contundencia. En carretera abierta, mantiene cruceros con soltura, pero exige respeto en firme irregular.

¿Cómo es su chasis y su comportamiento en curvas?

El chasis responde a la escuela artesanal británica: estructura robusta, soluciones sencillas y puesta a punto orientada a transmitir. En curva, notas balanceo y transferencias de peso más marcadas que en un deportivo actual, lo que obliga a anticipar y dosificar. La dirección suele ser comunicativa, con más esfuerzo a baja velocidad, y el coche recompensa una conducción fluida, sin brusquedades.

¿Qué tal frena y qué debes tener en cuenta en conducción moderna?

Los frenos, acordes a su época, piden planificación: distancias mayores y un pedal con tacto más “analógico”. En bajadas largas conviene dosificar y apoyarse en el freno motor para evitar fatiga. En tráfico actual, la clave es dejar margen y conducir leyendo lejos. Cuando todo está en orden, frena con progresividad y buen tacto, pero no con la inmediatez de un sistema moderno.

¿Cómo es el interior y qué sensación ofrece al volante?

El interior suele ser sobrio: instrumentación clara, mandos simples y una atmósfera de cuero y metal. No hay aislamiento refinado; el coche te habla con vibraciones, temperatura y sonido. La posición de conducción es baja, con pedales y volante que piden adaptación, y eso crea conexión. Con el motor a ritmo, el habitáculo se convierte en una cápsula de viaje: ruidosa, honesta y envolvente.

¿Es un coche adecuado para rutas, rallies clásicos o uso ocasional?

Para rutas y eventos clásicos, el Allard GT encaja por carácter: motor elástico, presencia y una conducción que premia el ritmo constante. En rallies de regularidad aporta autenticidad, aunque conviene preparar refrigeración, frenos y neumáticos. Para uso ocasional, es ideal si aceptas sus rituales: calentamiento, olores, y controles menos asistidos. En carretera secundaria, su mejor virtud es la sensación de viaje “de verdad”.

¿Qué fiabilidad y mantenimiento requiere un Allard GT?

La fiabilidad depende mucho de la unidad y su restauración. Con mecánica sencilla y motores comúnmente robustos, el mantenimiento es más de prevención que de electrónica: ajustes, fugas, refrigeración, encendido y carburación. Hay que vigilar silentblocks, frenos y holguras de dirección. Con revisiones periódicas, es un clásico utilizable, pero requiere mecánico con experiencia en vehículos históricos y una rutina de puesta a punto.

¿Qué debes revisar antes de comprar uno (puntos críticos)?

Revisa chasis y corrosión, alineación de paneles, historial de restauración y compatibilidad de piezas. Comprueba temperatura en marcha, presión de aceite en caliente y estabilidad de ralentí. En prueba dinámica, busca vibraciones, tirones de transmisión y frenada recta. Verifica documentación y número de bastidor, porque en clásicos con mezclas de componentes es clave la trazabilidad. Un peritaje especializado suele ahorrar sorpresas costosas.

¿Cuál es el valor coleccionista del Allard GT y qué lo impulsa?

Su valor coleccionista se apoya en la rareza, la historia de la marca y la fórmula “chasis británico + motor grande”, muy apreciada por puristas. También pesa la calidad de la restauración y la fidelidad a especificaciones. En el mercado de clásicos, un Allard bien documentado atrae por la experiencia: conducción física, sonido presente y estética atemporal. No es un coche de moda; es un coche de criterio.

¿Cómo se compara con otros GT clásicos de su época?

Frente a GT más refinados, el Allard GT suele ofrecer una experiencia más cruda: menos aislamiento, más par y una sensación de máquina artesanal. Comparado con deportivos europeos de menor cilindrada, aporta empuje desde abajo y una conducción que se apoya en el acelerador. No busca precisión quirúrgica, sino carácter. Si te atraen los clásicos que se sienten “vivos” en cada kilómetro, suele resultar más satisfactorio.

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